Auge y caída de los socialistas palestinos

Ramzy Barud

Fuente: The Rise and Fall of Palestine’s SocialistsCounterPunch, 27/11/2014

Cuando los medios informaron que los dos primos que participaron en el ataque a la sinagoga de Jerusalén del 18 de noviembre estaban afiliados al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), se creó bastante confusión. ¿Por qué el FPLP? ¿Y por qué ahora?

Los atacantes mataron a cinco israelíes y dejaron varios heridos. En cierta medida, esto fue una respuesta esperada a la violencia causada por los ultraderechistas israelíes, protegidos por la policía, y los abusos cometidos contra la población palestina de Jerusalén Este. Buena parte de la violencia ejercida contra los palestinos es sistemática: severas restricciones de los movimientos de los palestinos, ataques contra lugares de culto y ataques nocturnos de grupos judíos contra cualquiera que sea sospechoso de ser palestino. También ha habido residentes árabes de Jerusalén que han sido ahorcados, linchados y quemados vivos.

Los palestinos respondieron del mismo modo. Pero la mayor parte de sus respuestas violentas parecen limitarse a actos individuales, producto tal vez de la desesperación, pero en todo caso al margen de la resistencia armada organizada.

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La unidad de los socialistas, de Frédéric Tufferd

Frédéric Tufferd (1834-1891) fue un anarquista francés muy poco conocido. Podemos encontrar una pequeña biografía en Dictionnaire des militants anarchistes. El texto cuya lectura propongo es un texto relativamente heterodoxo, como corresponde a un buen anarquista.

Contiene, en mi opinión, tres ideas fuerza. En cualquier orden: a) Proudhon, dice, ya distinguió entre gobierno y estado, y los anarquistas nos oponemos al primero, que encarna el principio de autoridad, pero no al segundo, que es la “sociedad organizada”; b) hay que buscar la unidad de los socialistas en base a hechos demostrados, no debatiendo principios o ideologías, y entre esos hechos demostrados está la explotación laboral, la producción orientada a la búsqueda del beneficio y las rentas no vinculadas con el trabajo, y c) de ahí que los socialistas, todos los socialistas, se opongan a los beneficios obtenidos de la explotación laboral y de las rentas no vinculadas al trabajo.

Hay una implicación en estas ideas. La actividad de los anarquistas no debe basarse tanto en el ideal anarquista como en las necesidades actuales y reales de la sociedad para que esta avance en una dirección de mayor justicia y libertad. Así, los anarquistas deberían preocuparse menos de la “sociedad anarquista” y más de la sociedad realmente existente con el fin de proponer cursos de acción para vivir mejor (es decir, con más libertad y más justicia).

Os dejo con “La unidad de los socialistas”, de Frédéric Tufferd.

El 15-M: cambiar la sociedad desde arriba o desde abajo

Como suele ser habitual, he leído un artículo de Carlos Taibo con el que estoy completamente de acuerdo: Sobre el 15-M y el juego político-electoral-representativo.

En él, Taibo lamenta la decisión que han tomado algunas asambleas del 15-M de unirse a Izquierda Unida y otros grupos de izquierda para constituir un bloque electoral. Yo también.

No sé cuántas veces habremos de caer en la ilusión de que se puede cambiar la sociedad ganando elecciones, constituyendo un gobierno de izquierda y cambiando la sociedad desde arriba, desde el poder. Esta vía se ha experimentado en infinidad de ocasiones, en el Estado español y en el mundo entero. Solo en muy raras ocasiones ha dado buenos frutos, pero incluso en estos ha sido a costa de un régimen de libertades más o menos restringido. Podríamos poner como ejemplos Cuba y Venezuela, y otros aún mucho peores.

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¡Programa, organización, líderes!

Hace unos días publiqué un artículo de Peter Beaumont, Las protestas globales crecen mientras los ciudadanos pierden la fe en la política y el estado, que resumía algunas reflexiones sobre los últimos movimientos de protesta que se están dando a lo largo y ancho del planeta, desde la Primavera Árabe a los indignados españoles, y desde Occupy Wall Street hasta las masivas protestas de Turquía y Brasil.

Me he ocupado en varias ocasiones en estas páginas de este fenómeno. En esta ocasión, vuelvo sobre algunos asuntos que ya traté en Movimientos sociales e instituciones alternativas. Y es que hay sectores de la izquierda que se obstinan en buscar un programa, una dirección y una organización para que estos movimientos prosperen. Yo creo que la mejor forma de que prosperen es alejarse de esos intentos y dejar que la experiencia y la reflexión vayan haciendo su trabajo.

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Las protestas globales crecen mientras los ciudadanos pierden la fe en la política y el estado

Peter Beaumont

Fuente: Global protest grows as citizens lose faith in politics and the state, The Observer, 22/06/2013

Las manifestaciones de Brasil comenzaron después de que un pequeño aumento de los precios del transporte urbano provocara unas protestas masivas. En pocos días, estas protestas se convirtieron en un movimiento de extensión nacional cuyos intereses iban más allá de los precios de los autobuses: más de un millón de personas salieron a las calles gritando en contra de todo, desde la corrupción y el coste de la vida, hasta la cantidad de dinero que se iba a gastar en la Copa Mundial de Fútbol.

En Turquía, se produjo algo similar. Una protesta por el futuro de un parque de la ciudad de Estambul, disuelta violentamente por la policía, se transformó en algo mayor, en  una confrontación política de amplio alcance con el primer ministro Recep Tayip Erdogan, que seguramente no habrá concluido con el desalojo del Parque Gezi.

Si estas últimas protestas tienen alguna similitud es debido a que comparten características comunes: son contagiosas, están poco organizadas, tienen mensajes diversos y están teniendo lugar principalmente en lugares públicos urbanos.

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Manifestación multitudinaria en Francia contra el gobierno socialista [VÍDEO]

Hispan TV – El Gobierno francés se ha visto enfrentado a una manifestación multitudinaria contra su política europea y la ratificación del Tratado Presupuestario, que implicará mayor austeridad en un país en plena crisis económica y social.

Los diez puntos de Anguita y sus carencias

Acabo de leer los diez puntos que Julio Anguita ha propuesto para iniciar un debate que conduzca a la creación de un gran frente cívico, “un poder que al principio no gobierne, pero que determine”, según sus propias palabras.

Están bien. Son discutibles. De eso se trata. Pero encuentro dos objeciones de gran importancia.

La primera es la estruendosa ausencia de cualquier referencia al estado de las autonomías y, en particular, a las reivindicaciones vascas y catalanas. Esta ausencia no hace más que confirmar algo que muchos vascos (y seguro que muchos catalanes) vivimos con hartazgo. Los españoles no tienen nada que ofrecer, ni siquiera la izquierda española. Es una constatación desagradable, pues uno siempre busca aliados cuando se trata de luchar por algo. Y a los vascos nos gustaría mucho tener aliados entre los españoles, tanto por interés propio como por el deseo de construir cosas juntos, cosas libertarias, por supuesto, no autoritarias.

Hace poco comentaba en estas páginas mi conclusión: los vascos no podemos esperar nada de España. Después de tantos años, todavía no se ha dado pleno cumplimiento al Estatuto de Autonomía. Es un cachondeo. Y no solo eso, sino que los gobiernos españoles, socialistas o populares, han utilizado las transferencias pendientes como herramientas de presión y chantaje. Deplorable. El cumplimiento obligado de una ley orgánica convertido en extorsión.

El ObSERvatorio de la SER ha realizado una encuesta. El 49 por ciento de los encuestados quiere un estado centralizado, el 24,8 por ciento quiere suprimir las comunidades autónomas y el 23,9 por ciento desea que las autonomías tengan menos competencias que las que tienen actualmente. Juntos representan el 97,7 por ciento de los encuestados. Supongamos que la realidad no es tan centralizadora. ¿El 90 por ciento? ¿El 80 por ciento? ¿El 70 por ciento?

Si después de 34 años de democracia y estado de las autonomías tenemos esta realidad, hay que reconocer que el proyecto de las autonomías ha fracasado. No podemos seguir así otros 30 años.

Pero Julio Anguita guarda silencio al respecto. Es evidente que para él, y para muchos como él en la izquierda española, no es un tema importante. Ya lo sabemos y es lo que hemos experimentado en todos estos decenios.

La segunda ausencia es la lucha por crear espacios de autonomía y cooperación en las entrañas de la sociedad civil. Trabajar para extender los ya existentes (cooperativas de productores y de consumo, banca ética, cooperativas de crédito, sistemas de trueque e intercambio de servicios, etc.), darlos a conocer y, con todo, ayudar a cambiar la mentalidad que hoy nos domina, pasando de la mentalidad meramente ‘reivindicativa’ a la ‘constructiva’. Las energías que se están liberando en estos meses deberían aprovecharse no solo para reivindicar, sino también para construir organizaciones e instituciones cooperativas y de ayuda mutua en todos los niveles (industria, sanidad, educación, crédito, consumo, viviendas, servicios sociales, etc.), alumbrando nuevas relaciones sociales caracterizadas por la igual libertad y la cooperación social. Ya me he extendido en esto en otras entradas del blog.

Esto es lo que debería caracterizar a una nueva izquierda, pero los diez puntos de Anguita es, con perdón, lo de siempre.

Además de estas dos objeciones principales, encuentro otras ausencias notables: ¿qué hacemos con la deuda?, ¿cómo abordamos el tema de la vivienda?, ¿cómo debemos tratar a los inmigrantes? Como supongo que Anguita ha querido centrarse en lo más importante, no hablaré de otras cuestiones como las medioambientales, la educación, etc. Pero las tres citadas no deberían estar ausentes.

Movimientos sociales e instituciones alternativas

He leído últimamente varias aportaciones sobre el 15-M y la situación actual en el Estado español. Después de la sorpresa inicial, diferentes ideólogos de la izquierda española han empezado a diseñar proyectos o estrategias para ese movimiento y para la izquierda en general.

Hace poco, Jaime Pastor hacía su balance de lo que ha supuesto el 15-M, un balance positivo, para él, salvo en lo que se refiere a la relación con los partidos y con “la izquierda de la izquierda” en particular. En su opinión, es “evidente” la necesidad de crear un “amplio bloque social, político y cultural”. Pastor subraya que el 15-M y la “izquierda de la izquierda” tienen que “buscar formas de convergencia” para que la rebeldía y la movilización adquieran “credibilidad”

Carlos Martínez, presidente de ATTAC Andalucía (Jaime Pastor es miembro del Consejo Científico de ATTAC España y dirigente de Izquierda Anticapitalista), no se aparta mucho del análisis y propuesta de Pastor, pero es un poco más crítico con el 15-M, por autoconsiderarse como “ni de izquierdas ni de derechas”, algo que Martínez juzga “peligroso”.

En el nivel de las propuestas, Martínez es más claro que Pastor, al defender una izquierda que persiga alcanzar el poder, algo que también le distancia del 15-M. Y para alcanzar el poder, Martínez cree necesario “articular una amplia alianza popular y antineoliberal”, algo que se parece bastante el “amplio bloque social, político y cultural” de Pastor. En opinión de Martínez, el 15-M no ha puesto en cuestión al capitalismo, pero acto seguido propone que su alianza popular articule un “programa mínimo antineoliberal”.
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Entrevista con Manuel Castells [VÍDEO]



Quien controla la comunicación, controla el cerebro y, por tanto, controla el poder.

Si los políticos nos revelaran que el poder está en nuestro cerebro, lo perderían.

Los indignados no quieren ser partido para no reproducir la vieja política.

Las mayorías de decisión del gobierno deben hacerse sobre el conjunto de los ciudadanos y no solo sobre los que han votado.

Las instituciones y los partidos políticos tienen una tremenda resistencia a ser de verdad democráticos, entre otras cosas porque es su modo de vida, son profesionales de la política.

Hay una crisis de confianza en todo el mundo en la clase política.

El mundo de la política es cerrado y la clase política se reproduce a sí misma.

Internet ha abierto una ventana al mundo sin el control de los políticos.

Los medios de comunicación españoles jamás le dijeron al pueblo que su dinero estaba en peligro.

Estoy aconsejando a la gente que se desprenda de sus euros.

La gente de hoy no es prisionera de un solo medio: hace un mosaico con la información.

En estos momentos, defender la libertad en internet es la base para defender la libertad en todos los sentidos.

Los poderes establecidos odian internet y si pudieran lo liquidarían.