Los gazatíes forzados a vender sus pertenencias

La pobreza ha conducido a Jaled Selim, de 48 años, a vender varios muebles a precios muy baratos con el fin de poder alimentar a su familia y evitar convertirse en mendigos. Selim, que trabajaba en una fábrica de hormigón que fue destruida durante la última guerra de Gaza, dijo a Al Monitor que “no tuve más remedio que vender mis muebles, pues se me agotaron los ahorros. No tenía dinero para cubrir las necesidades de mi familia. No puedo pagar las medicinas de mi esposa, que está enferma de cáncer”.

Selim dice que su familia está durmiendo en el suelo, ya que tuvo que vender las camas y que su desempleo le va a obligar a vender su nevera dentro de poco. “¿Para qué queremos una nevera si está siempre vacía?”, pregunta Selim.

El sufrimiento de Selim, que vive en la ciudad de Gaza, refleja el sufrimiento de la mayoría de los 1,8 millones de habitantes de la Franja de Gaza. Están sufriendo una crisis financiera tras otra y la economía del enclave está totalmente devastada.

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Por qué los gazatíes quieren entrar en Israel

Amira Hass

Fuente: Why Gazans risk sneaking into Israel, Haaretz, 22/12/2014

Un tanque israelí cerca de la frontera sur con la Franja de Gaza. (Foto: AFP)

 

El hundimiento de un barco en el que viajaban varios gazatíes cuando se dirigía a Italia mostró a los habitantes de la Franja de Gaza que existe toda una industria, creada básicamente durante la guerra del último verano con Israel. Un elevado y desconocido número de palestinos que abandonaron la Franja de Gaza a través de túneles que discurren bajo la frontera con Egipto, que todavía no han sido destruidos, o a través del puesto fronterizo egipcio de Rafah, han pagado grandes sumas de dinero a contrabandistas, con la promesa de que les llevarían a Europa.

Los riesgos que esto implica y la disposición de los gazatíes a afrontarlos están en relación directa con las razones que estos tienen para huir de su país. Por tanto, no es sorprendente que unos 170 jóvenes palestinos hayan intentado hacer el viaje en otra dirección, a Israel concretamente, desde comienzos de año y tampoco sorprende que los números hayan crecido desde la guerra.

La tasa de desempleo en Gaza se sitúa entre el 45 y el 50 por ciento, y llega al 63 por ciento cuando se trata de jóvenes de 15 a 29 años. En una sociedad en la que la mayoría de la población es joven, resulta fácil entender lo que les empuja a poner en peligro su integridad física, su libertad e incluso sus vidas. El hecho de que no haya más jóvenes desempleados, sin esperanza de encontrar trabajo en el futuro inmediato en Gaza, que no hayan intentado infiltrarse en Israel solo es una muestra de la eficacia de la valla fronteriza israelí.

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Isabel Gemio entrevista a Pablo Iglesias

La popular presentadora de Onda Cero entrevista al presentador de la TuerKa y le pregunta por los desahucios, los bancos, la crisis y el papel de los medios.

Los amos del mundo. Entrevista con Vicenç Navarro y Juan Torres [VÍDEO]

Entrevista de La 2 con los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres López, autores de un libro de reciente publicación, Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero, sobre los diversos aspectos de la actual crisis económica.

¿Un referéndum para salir de la crisis?

Tomás Gómez, el dirigente díscolo del PSOE de Madrid, y algunos otros han propuesto la realización de un referéndum sobre los recortes de Rajoy. Esta propuesta no tiene ningún sentido.

En primer lugar, por nada del mundo va a organizar el gobierno popular un referéndum de estas características. O sea, es pedir algo que no se puede conseguir. ¿Acaso hay por ahí algún alma cándida que cree que el PP va a escuchar la opinión popular?

En segundo lugar, resolvería pocas cosas. Vale, el pueblo en referéndum rechaza los recortes de Rajoy. ¿Y qué? ¿Qué hacemos? ¿Qué tiene que hacer el gobierno?

En mi opinión, la forma más eficaz de luchar contra los recortes es movilizando a los ciudadanos y creando una candidatura electoral que defienda una política alternativa para salir de la crisis, reestructurar el sistema productivo español, crear empleo y mejorar las condiciones de vida de la gente.

No es nada sencillo, pues es evidente que puede haber visiones distintas para luchar contra el desempleo y la deuda. El PSOE no tiene una política alternativa (ni no alternativa, sencillamente no tiene una política económica). Izquierda Unida y corrientes afines tienen un enfoque radicalmente estatista, inflando el estado de bienestar sin comprender que ya está amenazado por una grave crisis fiscal y de endeudamiento. Y en el Estado español la cultura política estatista es omnipresente a izquierda y derecha. Es una soberana insensatez decir que el PP defiende reducir el estado; lo que defiende es el conjunto de intereses de los grandes capitalistas. Ningún gobierno neoliberal que en el mundo ha sido ha reducido el estado; al contrario, todos lo han aumentado.

Sería bueno que quienes se oponen a las políticas de recortes y austeridad comprendieran que hay que aprender a depender de unos mismos, que solo la autoorganización constituye una garantía eficaz de intereses y servicios de y para los más necesitados. Seguir dependiendo del estado es tropezar una vez más en la misma piedra.

La cuestión, pues, es: ¿cómo crear empleo y mejorar el bienestar de los ciudadanos sin depender para ello del estado? No hay nada nuevo bajo el sol: mediante la autoorganización. Como ya se hizo en el pasado y con buenos resultados. Creando cooperativas, sociedades de ayuda mutua, empresas con responsabilidad social y organizaciones similares a niveles locales. A partir de ahí, la necesidad de coordinar esfuerzos se puede afrontar creando federaciones.

Esta vía es la transformación de la sociedad desde abajo y consolidando los brotes verdes de una nueva sociedad. No podemos seguir creyendo que, ah, por fin hemos elegido a los “buenos” como representantes. Esas son vanas ilusiones que, además, nos sigue manteniendo en una situación de dependencia.

¿Es esto contradictorio con la propuesta de crear una candidatura electoral con un programa alternativo? Tal vez. Dependerá de muchas cosas, sobre todo de que pensemos que los electos serán los que transformarán la sociedad. Si pensamos esto, lo echaremos todo a perder. Pero si la formación de esa candidatura sirve para elevar el ánimo y traducir esta nueva energía en iniciativas de organización alternativa en la base, entonces podría ser interesante. Visto así, esa candidatura y ganar las elecciones no deberían ser el objetivo principal, aunque sea un objetivo inmediato. El objetivo principal debería ser crear redes de organizaciones alternativas en la base: cooperativas de trabajadores y de consumo, bancos o entidades de crédito públicos y cooperativos, sociedades de ayuda mutua, empresas con responsabilidad social y todo aquello que la inventiva nos proponga experimentar para ir consolidando una sociedad alternativa en las entrañas mismas de la actual.

El ‘sueño americano’ se ha convertido en la pesadilla de no perder el empleo [VÍDEO]

RT – Estados Unidos ya no es la tierra de las oportunidades. Ahora no todos los estadounidenses nacidos en familias con bajos ingresos pueden aspirar a convertirse en alguien con éxito y dinero apoyándose en su capacidad de trabajo y su esfuerzo.

La polarización de la sociedad estadounidense pone en duda los mecanismos de movilidad social y cada vez ofrece menos oportunidades para las personas de clase media.

De acuerdo con un informe elaborado en 2010 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Alemania, Canadá, Australia y los países escandinavos tienen mayor movilidad social que Estados Unidos. “Cada uno de esos países se centró en el objetivo de darle a la gente las máximas oportunidades. Una educación y una sanidad generalmente accesibles y gratuitas. Lo mismo con el cuidado de niños. Y al sumarse estos requisitos, la gente dispone de mejores oportunidades para desarrollar su carrera”, explica Richard Wolff, el autor del libro Ocupar la economía.

La desigualdad económica entre las clases sociales está aumentando y el destino de los ciudadanos estadounidenses está cada vez más marcado por su cuenta corriente y no por su capacidad de innovación o su brillantez. El economista estadounidense Daniel Wagner afirma: “Ahora hemos llegado a un punto en el que la clase media se está reduciendo en tamaño y lo que está creciendo son las diferencias entre las personas que viven el sueño americano y la gente que nunca lo conseguirá”.