Socialismo de guildas

El socialismo de guildas o socialismo gremial es un tipo de socialismo lamentablemente olvidado y que sería bueno recuperar. De carácter casi exclusivamente británico, floreció en los primeros años del siglo XX bajo la inspiración de G. D. H. Cole.

Extrayendo lecciones de las “guildas”, asociaciones gremiales medievales cuyos miembros participaban en la determinación de muchos aspectos de su profesión, el socialismo de guildas (guild socialism) tiene unos cuantos puntos de contacto con el anarquismo, especialmente en su vertiente anarcosindicalista. La idea de las guildas tiene, de hecho, un gran parecido con la autogestión.

Hoy en día, algunos locos aislados están intentando recuperar y modernizar el socialismo de guildas con resultados realmente atractivos. Lean, si no, Guild Socialism Reconsidered, de Roger A. McCain.

En este texto destacan varias ideas centrales: autonomía y democracia (autogestión) en la empresa; federaciones de empresas; participación de las organizaciones de los consumidores; abolición del trabajo asalariado; reducción progresiva del poder del estado, siendo sus funciones progresivamente adoptadas por las guildas, las federaciones industriales y las redes de consumidores. Hay aquí, pues, mucho Proudhon y mucho Landauer, consciente o inconscientemente.

Les dejo con Socialismo de guildas, de Pamela D. Toler.

El 15-M: cambiar la sociedad desde arriba o desde abajo

Como suele ser habitual, he leído un artículo de Carlos Taibo con el que estoy completamente de acuerdo: Sobre el 15-M y el juego político-electoral-representativo.

En él, Taibo lamenta la decisión que han tomado algunas asambleas del 15-M de unirse a Izquierda Unida y otros grupos de izquierda para constituir un bloque electoral. Yo también.

No sé cuántas veces habremos de caer en la ilusión de que se puede cambiar la sociedad ganando elecciones, constituyendo un gobierno de izquierda y cambiando la sociedad desde arriba, desde el poder. Esta vía se ha experimentado en infinidad de ocasiones, en el Estado español y en el mundo entero. Solo en muy raras ocasiones ha dado buenos frutos, pero incluso en estos ha sido a costa de un régimen de libertades más o menos restringido. Podríamos poner como ejemplos Cuba y Venezuela, y otros aún mucho peores.

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Valve, una empresa próspera y sin jefes

Samuel Wagreich

Fuente: A Billion Dollar Company With No Bosses? Yes, It Exists, Inc., 4/03/2013

Un execonomista de Valve Corporation ha explicado cómo este creador de tendencias en la industria de los videojuegos puede funcionar sin jefes.

Imagine que forma parte de una compañía sin jefes, gerentes o departamento de recursos humanos, donde las primas, las contrataciones y los despidos fueran todos decididos por consenso entre todos. Imagine que esa compañía se convierte en la más próspera de su sector. Esto no es un chiste. Es la historia real del desarrollador y editor de videojuegos Valve Corporation.

En una entrevista realizada el mes pasado con la Biblioteca de Economía y Libertad, un antiguo economista de Valve, Yanis Varoufakis (sí, es correcto, una compañía de videojuegos con un economista en la plantilla), hablaba del modelo de gestión que está detrás de esta compañía de 400 empleados, con sede en Seattle, que podría estar valorada en unos tres mil millones de euros.

“El aspecto más sorprendente de Valve es que no hay jefes”, dijo Varoufakis, un economista de la Universidad de Atenas que ha publicado varios trabajos destacados sobre la crisis del euro. “No tiene ninguna jerarquía explícita. Está basada en lo que varios miembros de la empresa me han descrito como los principios del anarcosindicalismo. Con otras palabras, la libre asociación de los trabajadores”.

El anarcosindicalismo es una teoría económica que tiene sus raíces en los inicios del siglo XIX y que articula una forma de gobierno en la que grupos de trabajadores se autoorganizan para alcanzar juntos determinados objetivos. En esencia, un socialismo sin gobierno centralizado y apoyado en los sindicatos.

En Valve, después de que un proceso endógeno en el que un comité de los empleados autoorganizados contrata a un nuevo trabajador/a, este/a es libre de unirse a cualquiera de los innumerables proyectos de la compañía. Mientras Google presume de que sus empleados tienen un 20 por ciento de tiempo libre, en Valve hay un 100 por ciento de tiempo libre.

“La movilidad dentro de la corporación es un valor fundamental y todos reconocen eso”, dijo Varoufakis. “Las mesas de trabajo tienen ruedas y solo hay dos clavijas que deben desenchufarse para que un empleado se desplace de un equipo a otro”.

Los contratos y los despidos pueden iniciarse por algo tan sencillo como una conversación entre dos empleados en un pasillo. Y las primas, que a veces pueden llegar a ser 10 veces el sueldo base de un trabajador, son sometidas a examen entre los mismos empleados.

Puede pensarse que esta anarquía institucional podría dar lugar a abusos, pero Varoufakis dijo que esto no ha sido un problema para la compañía.

“Es importante entender que estas empresas basadas en la espontaneidad dependen en gran medida de individuos que creen realmente en las normas sociales que gobiernan su existencia”, explicó. “Por su misma naturaleza, no hay gente allí que intente crear cortinas de humo para ocultar que supuestamente no son tan buenos en lo que hacen. Todas las personas que trabajan allí han sido escogidas porque son excelentes en lo que hacen”.

Valve fue fundada en 1996 por Gabe Newell y Mike Harrington, desarrolladores de software que habían trabajado en Microsoft. La mayor mina de oro de Valve es su plataforma Steam, que es el iTunes de los videojuegos. Según Varoufakis, el 70 por ciento de todos los videojuegos se venden a través de la plataforma Steam, que tiene alrededor de 55 millones de usuarios en el mundo. Genera unos mil millones de dólares al año, unos 770 millones de euros.

Traducción: Javier Villate

La experiencia autogestionaria de los trabajadores de Numax en 1979 [DOCUMENTAL]

Numax presenta (1979) es un documental de Joaquim Jordà que describe la experiencia de autogestión que llevaron a cabo los trabajadores de la fábrica de electrodomésticos Númax como respuesta al intento de cierre irregular por parte de los propietarios.

La propuesta documental se articula en dos niveles: uno, en clave documentalista, registra las asambleas de los trabajadores; el otro responde al hipotético punto de vista de la patronal en lo discursivo (explotación de la clase obrera) y en lo estético (tableaux vivants que remiten a un modo de representación de la burguesía).

El film se hace eco del pesimismo de una clase obrera organizada pero impotente ante las reglas de un capitalismo que no admite intrusos, pues el boicoteo de otras empresas del sector abortó esta experiencia autogestionaria de los trabajadores.