¿Qué hacen unos guardias civiles en el Sáhara Occidental?

Poemario por un Sáhara Libre ha publicado unas fotos en las que se ven a agentes uniformados de la Guardia Civil paseando por calles de El Aaiun, Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos.

Agentes de la Guardia Civil paseando por la calle Bucraa de El Aaiun.

Fuente, Vicepresidente de CODAPSO

El Aaiun, territorios ocupados/Sahara Occidental. 20/12/2013

Según se ha informado desde los territorios ocupados del Sahara Occidental, dos agentes españoles de la benemérita fueron localizados el viernes 20 de diciembre en la ciudad de El Aaiun, junto a un agente de los Servicios de Seguridad marroquíes. Los guardias civiles españoles son dos agentes, una mujer de unos 35 años, y un hombre de alrededor de 40. Ambos guardias civiles iban uniformados sobre las 11gmt, horario del Sahara Occidental, en compañía de un agente marroquí en la calle Bucraa.

Se les tomaron varias fotos sin que se dieran cuenta ni tampoco el propio agente marroquí que les conducía de forma discreta, evitando transeúntes en la zona. Según defensores saharauis de derechos humanos los dos guardias civiles españoles están alojados en un hotel, donde se suelen alojar agentes marroquíes de los servicios secretos y altos mandos del ejército marroquí.

España, ante el conflicto del Sahara Occidental, como expotencia colonizadora del territorio, no debe tener ningún agente de su administración, en especial de los cuerpos de seguridad del Estado Español que no deben estar en el territorio según su posición de “neutralidad en el conflicto”, mientras que no se resuelve el problema de ocupación marroquí al Sahara Occidental. Por esta razón España es el único país del mundo que no forma parte del contingente de los cascos azules desplegados por la ONU en el territorio desde 1991.

Agresiones a manifestantes saharauis en El Aaiun

Periodismohumano, 2/04/2013 – Según la Delegación Saharaui en España, el vídeo fue tomado el pasado 22 de marzo, en la ciudad de El Aiún, durante la visita del Enviado Especial de la ONU, Christopher Ross, al Sáhara Occidental. En las imágenes se mostrarían las agresiones a una docena de saharauis que protestan a favor de la autodeterminación del Sáhara Occidental.

Gdeim Izik. El campamento de la resistencia saharaui [VÍDEO]

Un documental prohibido por la monarquía marroquí. Muestra la chispa que encendió la llamada Primavera Árabe. Han sacado un documental extraordinario y han sido unos testigos excelentes.
—Mohamed Abdelaziz. Presidente de la República Saharaui.

El documental muestra la vida cotidiana y el desalojo violento que vivió la población civil saharaui en el campamento de Gdeim Izik, por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes en el territorio del Sáhara Occidental.

Lugar: Campamento Gdeim Izik y ciudad del Aaiún, Sáhara Occidental.
Duración: 27 min.
País: RASD-España-México

FICHA TÉCNICA:
Título: “GDEIM IZIK” El campamento de la Resistencia Saharaui.
Año de producción: 2011
Formato: HD
Duración: Versión 27 min
Idiomas: Catalán — Hassania — Castellano — Francés
Subtítulos: Catalán — Hassania — Castellano — Inglés — Francés
Productor: Fundación Quepo — Resistencia Saharaui
Director: Lluis Maria Güell
Edición: Frank Gutiérrez
Narrado por: Antonio Velázquez, Isabel Terraza y personalidades saharauis
Género: Documental Social
Música: Arnau Batallé / Mariem Hassan / Neila Benbey

Gdeim Izik: El campamento de la resistencia saharaui [VÍDEO]

Un documental prohibido por la monarquía marroquí. Muestra la chispa que encendió la llamada Primavera Árabe.

“Han sacado un documental extraordinario y han sido unos testigos excelentes”.
— Mohamed Abdelaziz. Presidente de la República Saharaui.

El documental muestra la vida cotidiana y el desalojo violento que vivió la población civil saharaui en el campamento de Gdeim Izik, por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes en el territorio del Sáhara Occidental.

Lugar: Campamento Gdeim Izik y ciudad del Aaiún, Sáhara Occidental.
Duración: 27 min.
País: RASD-España-México

Ficha Técnica:

Título: Gdeim Izik: El campamento de la resistencia saharaui.
Año de producción: 2011
Formato: HD
Duración: Versión 27 min.
Idiomas: catalán, hassania, castellano, francés
subtítulos: catalán, hassania, castellano, inglés, francés
productor: Fundación Quepo – Resistencia Saharaui
Director: Lluis Maria Güell
Edición: Frank Gutiérrez
Narrado por: Antonio Velázquez, Isabel Terraza y personalidades saharauis
Género: Documental Social
Música: Arnau Batallé, Mariem Hassan, Neila Benbey

Las perspectivas de paz en el Sáhara Occidental

Stefan Simanowitz

Publicado originalmente en: Prospects for peace in Western Sahara, New Internationalist, 8/02/2012

Preferimos resolver la situación del Sáhara Occidental por medios pacíficos, dijo Mohamed Abdelaziz, secretario general del Frente Polisario, en una conferencia de prensa el sábado. Pero si el proceso de paz no tiene éxito, nuestro ejército está preparado.

Dijo esto una semana antes del inicio de la siguiente ronda de negociaciones patrocinada por la ONU, que tendrá lugar en Nueva York entre el 11 y el 13 de febrero. Sus sentimientos se hacen eco de los del Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, quien recientemente advirtió de los riesgos cada vez mayores si las negociaciones fracasan. Además del peligro de una reanudación de las hostilidades militares después de un paréntesis de más de dos décadas, Ross también se refirió al posible aumento del descontento popular e incluso al posible reclutamiento de saharauis desempleados por parte de grupos terroristas o criminales. Subrayó que el fracaso de las negociaciones tendría efectos negativos no solo para las partes mismas, sino en toda la región del Magreb y en toda la comunidad internacional.
Seguir leyendo

Gadafi mata libios con armas españolas y europeas

Aparte de la fantasmagórica “alianza de civilizaciones”, la política exterior española del gobierno socialista no existe. Somos incapaces de especificar sus características, sus iniciativas, sus objetivos… más allá de promover intereses económicos. El papel jugado por España en las insurrecciones de Túnez, Egipto, Libia, etc. es cero. Como en otros casos, cuando se ha atrevido a hacer algún pronunciamiento, eso sucede después de que algún poderoso (léase EEUU, Alemania, Francia…) se haya pronunciado. Entonces, Zapatero o el ministro de turno va y dice lo mismo. Y casi es preferible que sea así, porque si hiciéramos como el ínclito Moratinos, que sí tomaba algunas iniciativas, era casi siempre para meter la pata. Lo siento, pero no podré olvidarme nunca de aquella frase de finales de 2009: «el acuerdo entre israelíes y palestinos está muy cerca».

Hubo un tiempo en el que supuse que yo era europeísta, ¿por qué no? Pero ha llovido desde entonces y lo he pensado mejor. Que no, que no soy europeísta. En realidad, hay muy pocos europeístas convencidos, más allá del españolito con complejo de inferioridad. Parecía que ser europeísta significaba dos cosas básicas: defender la unión progresiva, económica y política, de los estados y los pueblos de Europa, y defender unos valores que se suponía que estaban en el frontispicio de esa unión. Valores de libertad, derechos humanos, paz y fraternidad. Todo mentira. Cuando ha llegado el momento de la verdad de la crisis económica, todos han tirado por su lado, sobre todo el teórico líder de la unión, Alemania. Y ahora, con las revueltas del mundo árabe vemos que esos valores europeos no son tales, no son valores, son pura cosmética. Propaganda de la marca Europa. Mentiras propagandísticas. Europa hoy es sinónimo de decadencia, impotencia, hipocresía, desunión y traición a los valores de la libertad, los derechos humanos y la paz.

Como muy bien dice un artículo de El Mundo, «Europa se enfrenta a una incómoda contradicción: mientras la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, pide a Muammar el Gadafi que no reprima a su pueblo, un informe oficial revela que el excéntrico líder libio podría estar cortando las alas de las aspiraciones democráticas de sus compatriotas con bombas fabricadas en Europa». Y vendidas por Europa a Libia.

Según el informe de la UE, Italia, Malta, Alemania, Francia, Reino Unido y Bélgica han vendido armas a Libia por valor de 1.400 millones de euros entre 2006 y 2009, siendo Europa la principal suministradora de armamento para la dictadura de Gadafi. ¿Será esta la forma en que Europa promueve la libertad, los derechos humanos y la paz? No, esta es la forma en que Europa promueve sus intereses económicos.

¿Y España? También. Hemos oído infinidad de veces, hasta el hartazgo, cómo Zapatero y sus ministros justifican cualquier política con el horrendo argumento de que eso se hace en Europa. Utilizan ese argumento cuando les interesa, por supuesto. Por tanto, España también ha vendido armamento a Gadafi. Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio obtenidos por el diario Público, desde 2005 España ha vendido a Libia armas por 10,7 millones de euros. El gobierno socialista mantiene una más que sospechosa falta de transparencia en este tipo de información (¡adiós a la ley de transparencia! Para esto no invocan a Europa) y no nos dice cuántas armas se vendieron ni cuáles fueron. Pero sí informa del importe de las ventas y de la categoría del armamento vendido. Según estas cifras, en 2006 España vendió a Gadafi armas de cañón «con un calibre igual o superior a 20 mm» por valor de 25.953 euros. Dos años más tarde, empresas españolas exportaron material clasificado como «bombas, torpedos o cohetes» por más de tres millones de euros. Según fuentes de Comercio, eran «lanzagranadas». Público termina diciendo que los últimos datos conocidos, correspondientes al primer semestre de 2010, apuntan a que España exportó en ese periodo piezas de aeronaves militares por 3,3 millones y equipos de visión nocturna por otros 3,5 millones de euros (véase La venta de armas españolas a Gadafi se disparó tras la visita del líder libio en 2007).

Cuatro organizaciones que conforman la plataforma Armas bajo control, Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace, Intermón Oxfam y el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), han presentado un informe demoledor sobre la venta de armas de varios países europeos, incluida España, a los regímenes dictatoriales árabes. No voy a reproducir aquí lo que ya han dicho los medios de comunicación. En pocas palabras, estas organizaciones han denunciado que el gobierno español ha incumplido la ley 53/2007 de Comercio de Armas, que determina en qué condiciones España puede exportar material de defensa y de doble uso. Incumple la ley al haber autorizado la venta de armas a países en los que se han estado violando los derechos humanos. Libia, Arabia Saudí, Marruecos, Argelia, Egipto, Jordania, Bahréin, Siria o Túnez son algunos ejemplos, por no citar Israel, el campeón en violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional. Otros destinos preocupantes son Colombia, Estados Unidos, Pakistán, Tailandia… (véase La coalición “Armas Bajo Control” denuncia que España ha vendido armamento a países donde se están produciendo graves violaciones de derechos humanos, de Amnistía Internacional).

El artículo 8 de la citada ley prohíbe la exportación de armamentos que pueda ser empleado «en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar las tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de los derechos humanos». Si el gobierno se hubiera tomado en serio esta ley, no podría haber autorizado las ventas de armas a ninguno de los países mencionados. Claro que algunos dictadores, como el tunecino Ben-Ali y el egipcio Mubarak, eran compañeros (¿de armas?) de Zapatero en la Internacional Socialista.

Hace poco, aprovechando que se difundió el hecho de que el Fondo Monetario Internacional, bajo la dirección de Rato, no fue capaz de predecir la grave recesión mundial que se inició en 2007, Zapatero intentó disculparse por su evidente ceguera. Si los expertos del FMI no lo previeron, ¡¿cómo iba a hacerlo él!? Claro. Zapatero tiene un serio problema con las orejas: no escucha a quien debiera. ¿Sabe Zapatero que, además de los expertos del FMI y de los que le han asesorado de cerca, existen muchos otros en el mundo? ¿Sabe que prestigiosos economistas de fama mundial, incluidos premios Nobel, como Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Dean Baker, Steve Keen, Nouriel Roubini, Robert Shiller o Michael Hudson (véase Premio Revere a los 10 economistas que mejor predijeron la crisis) pronosticaron la actual crisis económica? ¿Y sabe que todos ellos han criticado en enfoque neoliberal para salir de la crisis, adoptado por ejemplo por el gobierno de Zapatero, y han defendido un enfoque neokeynesiano de promoción del crecimiento y el empleo a través de la expansión del gasto público? ¿Y sabe que varios de ellos han escrito artículos sobre este asunto refiriéndose, en concreto, a España? ¿Qué es lo que sabe Zapatero? ¿Por qué no mira a su izquierda a la hora de asesorarse en lugar de obedecer a la Europa derechista de Merkel y la Comisión Europea? ¿Es él también un españolito con complejo de inferioridad europeísta?

Volviendo a nuestro asunto, ¿por qué no se deja asesorar Zapatero por Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Intermón-Oxfam y tantos y tan buenos expertos en política internacional como hay en España, algunos de ellos realmente cercanos a su partido? ¿Por qué le preocupa más lo que dicen en “Europa”, en la Europa que vende armas a gobiernos que vulneran sistemáticamente los derechos humanos? Amnistía Internacional lleva años denunciando estas violaciones en Libia, Israel y Egipto. ¿Por qué no le escucha? ¿A qué viene sorprenderse ahora?

Son duras, pero justas, las palabras de Jesús Núñez, director del IECAH: «qué penita nos da la represión, pero bien que luego les vendemos armas», tratando con ironía la hipocresía del gobierno español. Ahora, el gobierno de Zapatero ha dicho que va a cancelar todas las operaciones de venta de armamento a Libia, pero el mal ya está hecho. No traten de engañarnos. No somos tontos. Gadafi ya ha matado libios con armas españolas y europeas. Como antes lo hizo Israel en Gaza. Como antes lo hizo Mubarak y…

Zapatero y la ministra Trinidad Jiménez se han esforzado en decir que Marruecos es distinto a Túnez, Egipto y Libia. ¡Qué memez! ¡Todos son distintos! En realidad, están embelleciendo el régimen de Mohamed VI y ocultando sus violaciones de los derechos humanos, empezando por los derechos humanos de los saharauis, a los que el PSOE les ha dado vergonzosamente la espalda por mor de los intereses económicos. Llegará el momento en que, una vez más, el PSOE no dará un apoyo efectivo y honesto al pueblo marroquí cuando este se enfrente con su sátrapa particular. Y es que el negocio del PSOE no es la solidaridad, ni los derechos humanos, ni la paz; el negocio del PSOE es business… y la fantasmagórica “alianza de civilizaciones”, que encubre alianzas con déspotas y criminales.

Como dice Ana Echagüe, en “España, impasible ante el mundo árabe”, «es posible que la colaboración con los dictadores sirva para proteger a corto plazo los intereses comerciales y de seguridad, pero a la hora de la verdad, solo ofrecen una estabilidad engañosa». La política europea, y española, con respecto al Magreb se reduce a cuatro aspectos: negocios, control de inmigración, protección frente al terrorismo islamista y estabilidad. No hay ni una brizna de defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia. Así lo ha dicho con gran precisión Daniel Besteiro, corresponsal de Público: «El caso de Libia muestra a la perfección el mimo de Europa por el doble juego. Por una parte, defiende los valores democráticos y no violentos. Por otra, los omite cuando hay otros intereses sobre la mesa».

¿Qué intereses defiende el PSOE?

¿Por qué el gobierno español fue tan cauto, prudente y equilibrado ante las protestas de los saharauis y la represión marroquí, tanto, tanto, tantísimo, que, con el argumento de que quería tener las dos versiones de los hechos, no condenó a Marruecos, y en el caso de Libia se ha vuelto tan imprudente, desequilibrado y atolondrado que, sin tener las versiones de las dos partes ni pedirlas, se ha atrevido, osado, aventurado a condenar al régimen libio? Como dicen en Estados Unidos,”sigan (la pista de) el dinero”. Si el PSOE es un partido de izquierda, yo soy Santa Teresa del Niño Jesús. Ha sustituido la devoción por la verdad y la lucha contra toda forma de opresión por los intereses económicos de los poderosos.

¡Cuánta hipocresía y doble moral!

VÍDEOS: Trini (en el poder), el Sáhara y Trini (en la oposición)

Trini ha estado en la oposición antes de que ella y su partido llegaran al poder. Trini era solidaria con el Sáhara cuando estaba en la oposición, y ecuánime y prudente cuando está en el gobierno. Trini exigía al gobierno del PP en 2003 que apoyara la autodeterminación del Sáhara, pero Trini es falsa, como su gobierno. Ya no está del lado de los oprimidos, ya no defiende la autodeterminación para el Sáhara Occidental. Trini y su partido, el PSOE, han traicionado al pueblo saharaui… a cambio de poder.

Trini ahora es prudente y ecuánime, antes no debía de serlo. Ahora cree que los oprimidos, los 20.000 saharauis del Campamento de la Dignidad no tenían derecho a protestar y que el gobierno autoritario de Mohamed VI tiene derecho a reprimirles. Trini espera que el gobierno marroquí investigue, el mismo que no dejó entrar a la prensa internacional para que no hubiera testigos de la barbarie.

La ONU ante el problema del Sáhara Occidental

Por qué no resolverá la ONU el problema del Sáhara (hasta que se convierta en una crisis abierta)

Anna Theofilopoulou y Jacob Mundy

Foreing Policy / The Middle East Channel

http://mideast.foreignpolicy.com/posts/2010/08/12/why_the_un_won_t_solve_western_sahara_until_it_becomes_a_crisis

12 agosto 2010



En lo que es, posiblemente, una primicia en los principales medios de comunicación de Estados Unidos, el columnista del New York Times Nicholas Kristof señaló recientemente algunas semejanzas entre la ocupación israelí de los territorios palestinos y la anexión marroquí del Sáhara Occidental.

Es justo reconocer que existe una doble moral en Oriente Medio, una especial supervisión de los abusos israelíes. Después de todo, el mayor robo de tierra árabe en Oriente Medio no tiene nada que ver con los palestinos: es el robo marroquí del Sáhara Occidental, un territorio rico en recursos.

Y como era de esperar, el embajador de Marruecos en Estados Unidos, Aziz Mekouar, publicó una rápida réplica en la que negaba que el Sáhara Occidental hubiera sido robado. Pero la lógica del embajador fue un poco confusa. «Lejos de robar el Sáhara Occidental», argumentó Mekouar, «Marruecos ha ofrecido a la región una autonomía bajo soberanía marroquí». Que es como decir que el robo no es robo si estás dispuesto a vender a las víctimas el objeto robado a un buen precio.

Hace once años, el actual rey de Marruecos, Mohamed VI, heredó uno de los tronos más antiguos del mundo, junto con uno de los conflictos más intratables de África, el conflicto del Sáhara Occidental. Para su padre, el rey Hasan II, la captura del Sáhara Occidental a España se convirtió en una bendición y una maldición. Podría decirse que fue el mayor logro de Hasan, a pesar de lo cual el Sáhara Occidental pronto se convirtió en el mayor problema para la consolidación del estado marroquí poscolonial. Durante más de una década, Mohamed VI ha intentado encontrar una forma para resolver ese problema.

La historia inmediata de ese legado se remonta a octubre de 1975, cuando España, que había gobernado el territorio desde 1885, llegó a un acuerdo con Marruecos para evitar una guerra colonial problemática con su vecino del sur, que estaba decidido a conquistar el territorio. Con un fuerte respaldo de Francia y de la administración Reagan, Marruecos ocupó dos terceras partes del Sáhara Occidental, pero fue incapaz de aplastar al Frente Polisario, que contaba con un refugio seguro en Argelia. En 1988, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, basándose en los desarrollos de la Organización para la Unidad Africana (OUA), intervino en el conflicto, partiendo de la idea de que Hasan II y el Frente Polisario estarían dispuestos a celebrar un referéndum sobre la independencia del Sáhara Occidental o su integración en Marruecos. Se envió una misión en 1991 para supervisar el alto el fuego y organizar la votación, pero las discusiones sobre el censo se extendieron durante años antes de que fueran resueltas. En julio de 1999, la aceptación de Marruecos de un referéndum de autodeterminación llegó a su fin con la muerte del rey Hasan II.

Las posturas actuales de las dos partes y, por lo tanto, la lógica del actual estancamiento, son muy sencillas. Marruecos considera que el Sáhara Occidental es parte integrante de su territorio y, por lo tanto, exige una solución que respete su reclamación de soberanía. Esta posición descarta a priori la principal demanda de los nacionalistas del Sáhara Occidental: un referéndum sobre la independencia. La idea del Frente Polisario, que se corresponde con la legalidad internacional, es que el Sáhara Occidental es un territorio dominado bajo ocupación extranjera y que desea autodeterminarse.

Estas posiciones mutuamente excluyentes están reforzadas en el nivel regional y el internacional. Aunque Francia, el mejor aliado de Marruecos, y otros países que le apoyan, como Estados Unidos y España, no reconocen formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, creen que una retirada forzada de Marruecos del territorio desestabilizaría a este país amigo, clave en Oriente Medio y África. El nacionalismo en el Sáhara Occidental es apoyado por el estado más poderoso de África del Norte, Argelia. La república saharaui en el exilio es reconocida por la Unión Africana como el gobierno legítimo del Sáhara Occidental. Y el Frente Polisario recibe importantes apoyos de países claves del G77 y de activistas de la sociedad civil transnacional.

Desde el año 2000, Naciones Unidas ha venido intentando encontrar una solución de equilibrio entre las dos principales aspiraciones en pugna: la soberanía y la autodeterminación. El problema principal ha sido la falta de voluntad del Consejo de Seguridad, no la escasez de soluciones innovadoras. Durante siete años, el conflicto puso a prueba la imaginación y la paciencia de James Baker, enviado personal del secretario general de la ONU al Sáhara Occidental entre 1997 y 2004. Baker perdió la confianza de Marruecos en enero de 2003, cuando propuso una solución basada en un referéndum que habría de votar entre la integración, la autonomía y la independencia. El siguiente enviado personal, el diplomático holandés Peter Van Walsum, solo duró tres años antes de ser destituido por el secretario general. Perdió la confianza del Polisario al sugerir que la opción de la independencia, aunque era aceptable según el derecho internacional, debería descartarse ya que el Consejo de Seguridad no iba a obligar a Marruecos a aceptarla o consentirla. El actual enviado de la ONU al Sáhara Occidental, el ex diplomático norteamericano Chris Ross, designado por Ban Ki-moon en enero de 2009, está intentando evitar sufrir un destino similar a sus predecesores explorando un inexistente intersticio entre Marruecos y el Polisario. Tras haber realizado varias reuniones para discutir las nuevas propuestas realizadas por las partes en 2007, no ha habido ningún avance y no está claro cuál será el siguiente movimiento de Ross.

El actual mandato del Consejo de Seguridad es encontrar una solución políticamente aceptable por ambas partes que permita la autodeterminación. Este mandato ha hecho que muchos observadores no salgan de su perplejidad. ¿Cómo pueden las partes llegar a un compromiso sobre la cuestión clave de la autodeterminación cuando la práctica descolonizadora de la ONU ha ofrecido tradicionalmente un plebiscito sobre la independencia? Marruecos rechaza la opción de la independencia y quiere que su propuesta de autonomía se acepte como base de las negociaciones, descartando por tanto la independencia. El Polisario ha expresado su disposición a hablar sobre alguna forma de compartir el poder, pero solo en el contexto de unas garantías post-referéndum (donde la independencia sigue siendo una opción). A diferencia de la reclamación genérica de autodeterminación, habitual en los conflictos étnicos o nacionalistas, la autodeterminación tiene un significado muy específico y claro en el caso del Sáhara Occidental, dado su estatus legal internacional como último territorio dependiente africano reconocido por la ONU. En cierta medida, las manos de Naciones Unidas están atadas en el Sáhara Occidental, y lo seguirán estando hasta que Marruecos acepte la opción de la independencia o hasta que el Polisario renuncie a una de sus mejores cartas.

Las partes, sin embargo, no representan el único problema. El Consejo de Seguridad es tan culpable como las partes de la actual situación de estancamiento. Las administraciones de Clinton y de George W. Bush ofrecieron apoyo retórico y material incondicional al proceso de paz de la ONU… hasta que los enviados personales necesitaron realmente que el Consejo hiciera uso de su poder. Baker y Van Walsum vieron debilitadas sus gestiones tanto por el rechazo de las partes a redefinir la soberanía y la autodeterminación, como por la negativa del Consejo de Seguridad a presionar en los momentos cruciales. En 2004, el Consejo de Seguridad se negó a enviar una señal firme a Marruecos en el sentido de que alguna forma de referéndum de autodeterminación sería necesaria para la paz y, en su lugar, apoyó una indefinida solución política mutuamente aceptable. En 2008, el Consejo de Seguridad se negó a apoyar a Van Walsum cuando llegó a la conclusión de que la opción de la independencia tenía que ser suspendida. El Consejo ha pedido a los enviados personales que obren milagros, pero se ha negado a reconocer que tiene la varita mágica del elogio y la censura.

Con Ban Ki-moon, el secretariado de la ONU no parece reconocer, o no tiene la voluntad de admitir, las difíciles decisiones con que se enfrenta la ONU en el Sáhara Occidental. En diciembre de 1995, Butros Ghali admitió en el Consejo que las diferencias entre las partes eran irreconciliables y sorprendió a todos reconociendo que no creía que el referéndum pudiera realizarse alguna vez. Entendía que solo había realmente tres opciones sobre la mesa: imponer a las partes una solución, retirarse o seguir presionando en favor de unas negociaciones. No hace falta decir que el Consejo de Seguridad eligió esta última opción. Para la administración Obama, estas opciones siguen siendo fundamentalmente las mismas y con unas perspectivas sombrías.

Ningún miembro del Consejo está dispuesto a imponer a Marruecos la autodeterminación del Sáhara Occidental. Francia podría vetar tal intento, Estados Unidos y Gran Bretaña se opondrían más sutilmente, y Rusia y China se resistirían por sus propios intereses. Además, un referéndum sin un acuerdo negociado sobre el estatus final podría convertirse en una catástrofe humanitaria si una de las partes se negara a reconocer los resultados. Naciones Unidas ha aprendido esta lección en el conflicto de Timor Este, cuando las fuerzas indonesias se negaron violentamente a reconocer su independencia, provocando que el Consejo de Seguridad interviniera con desgana enviando una misión pacificadora. Si sucediera algo parecido en la lucha por la independencia del sur de Sudán en 2011, las perspectivas de un referéndum en el Sáhara Occidental serían aún más sombrías. Además, está la cuestión de si los 300.000 saharauis, casi la mitad de los cuales han vivido como refugiados en Argelia desde 1976, extremadamente dependientes de la ayuda internacional, pueden construir un estado estable en un territorio del tamaño de Gran Bretaña. El Polisario y sus partidarios tienen que convencer al P-5 que la independencia traerá la paz y no la inestabilidad.

El reconocimiento unilateral de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por parte de Estados Unidos, algo que parecía una posibilidad en los últimos años de la administración de George W. Bush, sería igualmente infructuoso. Eso iría en contra del derecho internacional y no cambiaría las actitudes de Argelia, la Unión Africana y las redes de solidaridad internacional, que apoyan la autodeterminación. Más importante aún es que no afectaría al movimiento nacionalista saharaui, que es bastante inmune al apoyo hipócrita de Washington a la autodeterminación, apoyándola en el caso de la secesión de Sudán del Sur y de Kosovo, y oponiéndose a ella en casos de descolonización como los del Sáhara Occidental y Timor Oriental. De hecho, el reconocimiento formal de las pretensiones de Marruecos podría convencer a muchos saharauis de que el único camino para alcanzar sus derechos nacionales es el empleo de métodos violentos. Marruecos y sus amigos tendrían que explicar de forma coherente cómo la imposición unilateral de una autonomía podría proporcionar una paz duradera.

La única persona que, aparentemente, se tomó en serio la segunda opción [la retirada de la ONU del proceso] fue John Bolton, durante su breve mandato como representante de Estados Unidos en la ONU. La retirada del Consejo de Seguridad podría tomar una de las dos formas siguientes: o bien una suspensión de los esfuerzos diplomáticos, o bien una retirada completa de la misión del referéndum de la ONU y de las fuerzas de paz. Combinada con presiones en la trastienda sobre ambas partes para que lleguen a un compromiso, la opción más suave podría indicarles que ha llegado el momento en que la comunidad internacional se retire y que ellos empiecen a hablar entre sí. Una retirada completa de la misión de la ONU parece improbable, ya que sería muy controvertida; significaría la indiferencia internacional ante un renovado enfrentamiento armado entre Marruecos y el Polisario.

Por lo tanto, se impone la tercera opción [presionar en favor de unas negociaciones], tras descartar las otras dos. Hasta que el Sáhara Occidental no se convierta en una crisis abierta, bien por casualidad o por elección, la mediación sin fin parece algo seguro porque no altera fundamentalmente la ecuación. Pero esto es, precisamente, el problema del Sáhara Occidental. La ONU sigue haciendo lo mismo y esperando obtener resultados diferentes.


Anna Theofilopoulou es ex funcionaria de la ONU y cubrió el conflicto del Sáhara Occidental entre 1994 y 2006. Fue miembro del equipo negociador de James Baker. Jacob Mundy es candidato al doctorado en el Instituto de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Exeter. Es coautor de Western Sahara: War, Nationalism and Conflict Irresolution.

Traducción: Javier Villate

Saramago y el Sahara

Carta de José Saramago a Aminetu Haidar

22 de Noviembre de 2009

Querida Aminatu Haidar,

Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo.

Y no porque sea también un militante separatista, como te ha definido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo lo contrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho a nuestro espacio para poder vivir en armonía. Creo que los separatistas son los que separan a las personas de su tierra, la expulsan, tratan de desarraigarla para que, siendo algo distinto a lo que son, unos alcancen más poder y los otros pierdan su propia estima y acaben siendo engullidos por la sinrazón.

Marruecos con el Sahara incumple todas las normas de buena conducta. Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí, que no protesta con lo que se le hace al vecino, y es, sobre todo, la evidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está seguro de su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar una grandeza que nadie nunca reconocerá. Porque si el poder de Marruecos acaba doblegando a los saharauis, ese país, admirable por otras cosas, habrá obtenido la más triste victoria, una victoria sin honor, sin brillo, levantada sobre la vida y los sueños de tanta gente que quería vivir en paz en su tierra y con sus vecinos para, todos juntos, hacer del continente un lugar más habitable.


Querida Aminatu Haidar,

Has dado un ejemplo valioso que en todo en mundo se reconoce. No pongas en riesgo tu vida porque te quedan por delante muchas batallas y eres necesaria. Tus amigos, los amigos de tu pueblo, tomaremos el relevo en los foros que sean necesarios.

Al Gobierno de España le pedimos sensibilidad. Contigo, con tu gente. Ya sabemos que las relaciones internacionales son muy complejas, pero hace muchos años que se abolió la esclavitud para las personas y para los pueblos. No se trata de humanitarismo: las resoluciones de Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el sentido común están de un lado, y en Marruecos y en España se sabe.

Dejemos que Aminatu regrese a casa con el reconocimiento de su valor, a las claras, porque son personas como ella quienes dan personalidad a nuestro tiempo, y sin Aminatu todos seríamos más pobres.

Aminatu no tiene un problema, lo tiene Marruecos. Y puede resolverlo, tendrá que resolverlo y no solo para una mujer frágil, sino para todo un pueblo que no se rinde porque no puede entender ni la irracionalidad ni la voracidad expansionista, propia de otros tiempos y de otro grado de civilización.

Un abrazo muy fuerte, querida Aminatu Haidar.

José Saramago

, ,