Las milicias y el capitalismo de amiguetes obstaculizan la reconstrucción de Siria

La reconstrucción es un proyecto muy importante del régimen y del capitalismo de amiguetes sirios y está vinculada con un plan para consolidar su poder político y económico, al tiempo que servirá para recompensar con una parte del mercado a los aliados extranjeros por su ayuda

Joseph Daher

Un folleto publicado por la agencia de noticias Shaam News Network, de la oposición siria, muestra a unos sirios buscando supervivientes entre los escombros en la ciudad de Qusayr, en la provincia de Homs, el 21 de mayo de 2013. (Foto: AFP - HO)

Un folleto publicado por la agencia de noticias Shaam News Network, de la oposición siria, muestra a unos sirios buscando supervivientes entre los escombros en la ciudad de Qusayr, en la provincia de Homs, el 21 de mayo de 2013. (Foto: AFP — HO)

Por primera vez desde 2011, la Feria de Comercio Internacional de Damasco pudo celebrarse durante diez días a mediados de agosto de 2017, en un intento de atraer inversiones extranjeras y promover una imagen de normalidad en el país. Muchas compañías de Rusia, Irán, China, Irak, India, Sudáfrica y Líbano participaron entre representantes de más de 40 países. A pesar del pequeño impacto económico de la feria y de un ataque con morteros que causó varias muertes y confirmó la fragilidad de la situación de seguridad, el mensaje que el régimen lanzó a través de la organización de la feria a los actores locales, regionales e internacionales fue claro: Asad está aquí para quedarse y esto es el comienzo de la reconstrucción de Siria.

Esta es la culminación de la atención puesta en la “guerra contra el terrorismo” por parte de los principales actores internacionales y regionales y del consenso en torno a la permanencia de Bashar al Asad en el poder, todo lo cual ha fortalecido la confianza del dictador y de la clase dominante de Damasco.

No obstante, el régimen tiene ante sí varios desafíos para lograr la estabilidad política y económica y conseguir fondos para la reconstrucción. Algunos de estos desafíos hunden sus raíces en las contradicciones internas y la naturaleza del régimen como estado patrimonial y su necesidad de satisfacer intereses divergentes de los actores que han jugado un papel importante en su sostén, especialmente las milicias y los capitalistas clientelares.

Falta de inversiones nacionales y extranjeras

La reconstrucción es un objetivo de primer orden del régimen y del capitalismo de amiguetes y está vinculada con un plan para consolidar su poder político y económico, al tiempo que servirá para recompensar a los aliados extranjeros con una parte del mercado por su ayuda. La reconstrucción también reforzará las políticas neoliberales de un régimen profundamente endeudado, pues carece de capacidad para financiar la reconstrucción.

En enero de 2017, tras su victoria en el sector oriental de Alepo, Damasco planeó imponer en todo el país el Decreto 66,[1] una ley promulgada en 2012 que ya había supuesto la expropiación de las propiedades de muchos residentes de Damasco. El decreto expropió a los residentes de dos grandes sectores informales del sur de Damasco — el distrito de Mezzeh y un área que se extiende desde Qadam hasta Daraya — y les indemnizó distribuyendo participaciones en planes de urbanización. Según el editor de SYRIA REPORT, Yihad Yazigi, “siempre que se han promovido estos proyectos de expropiación en Siria, las indemnizaciones han sido extremadamente bajas. Es un despojo muy evidente de las personas afectadas. […] Se trata de una transferencia de activos públicos, libres de impuestos, a empresas privadas, y será una gran ayuda para los amiguetes del régimen”.[2]

Este plan construirá 12.000 viviendas para unos 60.000 residentes. Habrá escuelas y restaurantes, lugares de culto, un aparcamiento de varias plantas y un centro comercial.[3] Las autoridades de Damasco han justificado este decreto diciendo que el objetivo es mejorar la calidad de la vivienda y que habrá más proyectos de mejora en todo el país.[4]

Otro caso ha afectado a la ciudad de Homs, cuando en septiembre de 2015 el municipio aprobó un plan de urbanización del barrio de Baba Amro. En marzo de 2017, el ayuntamiento creó su propia compañía para desarrollar proyectos urbanísticos.[5] El plan de reconstrucción incluía 465 parcelas, principalmente para viviendas residenciales, además de espacios y servicios públicos, como escuelas y hospitales. Las críticas alegaron posibles consecuencias demográficas.

Las inversiones del sector privado son insuficientes para reconstruir el país

Al permitir la destrucción y expropiación de grandes áreas, el Decreto 66 puede ser utilizado como un eficaz instrumento para promover rápidamente grandes proyectos de desarrollo que beneficien a los amiguetes del régimen y también como un arma represiva contra las poblaciones opuestas al régimen. El desarrollo de los proyectos residenciales será llevado a cabo por holdings empresariales propiedad de gobernaciones o ayuntamientos, pero la construcción y dirección de los proyectos serán contratadas con compañías privadas. La puesta en práctica de esta ley en Siria podría servir a varios objetivos. Uno de ellos sería presionar a las poblaciones que no viven bajo el control del régimen mediante la amenaza de expropiación de sus propiedades por ausencia de las mismas. Otro objetivo sería proporcionar una fuente de enriquecimiento a los amiguetes capitalistas vinculados con el régimen. Y también podría utilizarse como la zanahoria para atraer capitales de varios países que desean beneficiarse de la campaña de reconstrucción de Siria.[6]

El Grupo Aman, propiedad de Samer Foz, un personaje con estrechas relaciones con el régimen, anunció en agosto de 2017 su contribución a la reconstrucción de Basatin al Razi, un área del distrito Mazzeh de Damasco, en asociación con la gobernación de Damasco y su compañía Damasco Cham. Aman Damasco, creada por el Grupo Aman para este proyecto, anunció un capital de 18,9 millones de dólares, pero no ofreció detalles sobre las participaciones de los socios. Antes del acuerdo con el Grupo Aman, Damasco Cham había establecido un consorcio con Zubaidi y Qalei LLC, propiedad de Jalid al Zubaidi y Nader Qalei, dos poderosos empresarios damascenos con importantes conexiones con el régimen y cuya compañía Castle Investment fue premiada en 2017 con un contrato a largo plazo para gestionar el Hotel Ebla, en las afueras de la capital, un complejo de cinco estrellas con un centro de conferencias.[7]

El hecho de que Samer Foz y Nader Qalei sean suníes no ha sido un obstáculo para que hayan tejido vínculos muy estrechos con el régimen, mostrando una vez más las múltiples estrategias y herramientas de Damasco para desarrollar una base popular diversificada mediante el clientelismo, el tribalismo y el sectarismo.

Al igual que Homs y varios suburbios de Damasco, Alepo y otras áreas podrían ver la imposición de proyectos similares. En Alepo, más del 50 por ciento de los edificios e infraestructuras han sido parcial o totalmente destruidos, según una evaluación preliminar del ayuntamiento realizada en enero de 2017.[8] Mientras tanto, muchos residentes de los barrios del sector oriental de la ciudad han sido desplazados por la fuerza hacia otras áreas o los han huido como consecuencia de la guerra.

Sin embargo, algunos residentes de Alepo Oriental han comenzado a retornar a sus hogares, si bien hasta ahora siguen siendo una minoría. Las estimaciones hablan de más de 440.000 personas desplazadas internamente que han regresado a sus hogares en Siria en los seis primeros meses de 2017. Por su parte, ACNUR ha supervisado el regreso de más de 31.000 refugiados y refugiadas sirios/as procedentes de países vecinos hasta este momento. Esta es una cantidad muy pequeña si tenemos en cuenta que más de cinco millones de refugiados han huido de Siria y que hay otros 7,6 millones de desplazados/as internos/as. La población siria se ha reducido en un 20 por ciento según algunas estimaciones.[9]

Pero las inversiones del sector privado son insuficientes para reconstruir el país. En abril de 2017, el coste de la reconstrucción fue estimado en 350.000 millones de dólares.[10] Además, hay problemas de financiación, pues los proyectos de asociaciones empresariales entre compañías privadas y públicas dependen en gran medida del financiamiento de los bancos, que no está fluyendo, ya que los activos totales de 14 bancos comerciales privados que operan en el país alcanzaron los 1,7 billones de libras sirias (unos 3.500 millones de dólares) a finales de 2016. En 2010, alcanzaron los 13.800 millones de dólares. En términos de activos, algunos de los seis bancos de propiedad estatal son más grandes que sus contrapartes del sector privado, en particular el Banco Comercial de Siria. Sin embargo, estos bancos tienen grandes carteras de deudas incobrables.[11]

Por lo tanto, la reconstrucción necesita una financiación extranjera masiva, que probablemente beneficiará a los países que más han apoyado al régimen de Asad, especialmente Irán y Rusia. En febrero de 2017, el ministro sirio de economía, Adib Mayaleh, declaró que las compañías de Irán y otros países aliados recibirán un trato especial, mientras que los empresarios europeos y estadounidenses tendrán que convencer a sus gobiernos para que pidan perdón antes de negociar contratos.[12] Tras la reconquista de Alepo Oriental, el gobernador de la ciudad, Husein Diyab, destacó que Irán va a “jugar un papel importante en los planes de reconstrucción de Siria, especialmente en Alepo”. La Autoridad de Reconstrucción iraní anunció en marzo de 2017 la renovación de 55 escuelas en la provincia de Alepo.[13] Irán ha tenido, también, una gran presencia en la Feria Internacional de Comercio de Damasco, contando con la participación de más de 40 empresas.[14]

La ausencia de estados occidentales y monarquías del Golfo en los planes de inversiones en Siria es un serio problema

Por otro lado, en octubre de 2015, una delegación rusa visitó Damasco y anunció que las empresas de su país liderarían la reconstrucción de Siria en la posguerra. De las conversaciones mantenidas emergieron acuerdos por un valor mínimo de 850 millones de euros. Una visita de parlamentarios rusos a Siria, en noviembre de 2016, concluyó con una oferta de trato privilegiado para las compañías rusas en las tareas de reconstrucción por parte del ministro sirio de asuntos exteriores, Walid Mualem.[15]

A primeros de agosto de este año, el gobierno chino organizó la Primera Feria Comercial de Proyectos de Reconstrucción de Siria, en el transcurso de la cual un grupo empresarial chino-árabe anunció un plan de 2.000 millones de dólares del gobierno para la reconstrucción de parques industriales sirios.[16]

A pesar de todo, el grado de destrucción plantea dudas de que las inversiones iraníes, rusas y chinas sean suficientes. La ausencia de estados occidentales y monarquías del Golfo en los planes de inversiones en Siria es, en opinión de muchos, un serio problema.

Sin embargo, la cuestión de la reconstrucción está también relacionada con las capacidades del régimen para estabilizar el país y proporcionar un entorno empresarial favorable para las inversiones. Y esto se ve amenazado por dos elementos principales: las milicias y el capitalismo de amiguetes.

Plan de reconstrucción del área de Baba Amro en Homs, 25-08-2015. (Ilustración: Sitio web de la gobernación de Homs)

Plan de reconstrucción del área de Baba Amro en Homs, 25–08–2015. (Ilustración: Sitio web de la gobernación de Homs)

Las milicias propagan el caos

Las quejas contra las milicias son cada vez más abiertas y numerosas en las zonas controladas por el régimen. Los milicianos han estado implicados en varias actividades delictivas, como robos, saqueos, asesinatos, luchas internas y, sobre todo, extorsiones en los puestos de control.

Las críticas se han vuelto cada vez más explícitas, especialmente en la costa, donde los residentes han expresado repetidamente su malestar por la pasividad de la policía local y las fuerzas de seguridad ante el aumento de los delitos, los secuestros y los saqueos perpetrados por las milicias progubernamentales.[17]

Este malestar se ha extendido a otras áreas. En septiembre de 2016, la población local de las áreas del sector occidental de Alepo controladas por el régimen expresó su frustración ante las autoridades debido, principalmente, al incremento de los saqueos cometidos por los grupos shabiha leales al gobierno después de que los residentes evacuaran sus hogares. Los milicianos también llevaron a cabo robos en centenares de fábricas y talleres del barrio industrial de Ramuseh. Fares al Shehabi, miembro del parlamento y presidente de la Cámara de Empresarios de Alepo, también se quejó por estos hechos en su página de Facebook.

El imán progubernamental de la mezquita Al Abara de Alepo mencionó los hechos en uno de sus sermones de los viernes, explicando que estaba prohibido por la ley islámica comerciar con los productos robados. Sin embargo, Ibrahim Ismael, un jefe shabiha, declaró que los objetos robados eran “recompensas de guerra” para las personas que defendieron Alepo.[18]

En mayo de 2017, el gobierno sirio trató de acabar con las extorsiones en los puestos de control del régimen a raíz de las crecientes protestas de los comerciantes y los transportistas, reflejo de la exasperación de la población de distintas zonas. Los empresarios de Alepo criticaron cada vez más estos “impuestos” y los camioneros que se encontraban a las afueras de la ciudad de Sweida cerraron la autovía de Damasco durante dos horas en protesta por los “impuestos” establecidos en varios puestos de control de la carretera. A mediados de mayo, Zeid Alí Saleh, presidente del Comité Militar y de Seguridad de Alepo, que agrupa a todas las milicias y fuerzas de la ciudad, emitió finalmente una orden que prohibía el cobro de “tasas” en los puestos de control del régimen a los camiones que transportaban mercancías dentro y fuera de la ciudad.[19] Varios días después, la Cámara de Empresarios de Damasco también demandó una prohibición similar en la capital.[20]

Al mismo tiempo y en respuesta a este creciente malestar, el primer ministro Imad Jamis declaró que prohibiría estas prácticas, pero que había resistencia a ello en las milicias. Esta situación refleja el hecho de que, a medida que la guerra se acaba en grandes áreas del país, la justificación de estos puestos de control deja de ser válida.

A mediados de junio de 2017, tras una serie de delitos cometidos por la milicia de Alepo que fueron reportados por los medios de comunicación progubernamentales,[21] se lanzó una fuerte represión. El palacio presidencial envió al teniente general Mohamed Dib Zeitún, jefe de la seguridad del estado y uno de los jefes de inteligencia más poderosos de Asad, con el fin de poner fin a los atropellos de las milicias. Las tropas de la seguridad del estado y de la fuerza aérea llevaron a cabo redadas de miembros de los comités populares de los barrios de Adhamiya, Akramiya y Seif al Dawla, lo que dio lugar a algunas escaramuzas. Además de esto, el jefe local del Partido Baaz, Fadel al Nayar, emitió un decreto que intensificó las regulaciones de los batallones del partido.[22]

“Después de esta crisis, habrá mil crisis más: los líderes de las milicias”

Hubo serios problemas para frenar el poder de las milicias a escala nacional. Según el empresario Fares al Shehabi, la intervención de Bashar al Asad fue necesaria para que se promulgaran órdenes a los altos mandos de la seguridad.[23] El principal reto consiste en que los líderes de las milicias tienen generalmente vínculos con poderosas agencias de seguridad y destacadas autoridades militares, que no suelen actuar contra ellos si no es con el apoyo de los responsables de las decisiones al más alto nivel.

El 6 de julio de 2017, empresarios y hombres de negocios organizaron una gran manifestación en la zona industrial de Sheij Nayar para denunciar las prácticas de las milicias en Alepo. Los manifestantes las acusaban de matar a civiles y de interrumpir deliberadamente los servicios de agua y electricidad para mantener su control sobre ellos y sus precios. Los manifestantes también condenaron las extorsiones en los puestos militares de control.[24] Mientras tanto, en la carretera de Alepo, los camioneros de las villas de Nubi y Zahra, controladas por el régimen, organizaron otra manifestación contra los “impuestos” de los puestos de control y el comportamiento violento de las milicias. Pidieron que las autoridades eliminaran los puestos de control.

Alepo fue una prueba para el resto del país acerca de la capacidad del régimen para garantizar la “estabilidad”, así como para probar ante la comunidad internacional su capacidad para controlar las áreas que están bajo su autoridad y, por consiguiente, avanzar en la reconstrucción con la ayuda financiera del extranjero.

De todas formas, esto es solo el comienzo de una larga batalla para disciplinar a las fuerzas paramilitares del país, incluyendo a milicias locales como las Fuerzas de Defensa Nacional y otras controladas por los iraníes. Como dijo un político sirio en 2013 previendo el problema, “después de esta crisis, habrá mil crisis más: los líderes de las milicias. Hace un par de años pasaron de ser nadie a alguien con armas y poder. ¿Cómo podemos decir a estos shabiha que vuelvan a ser nadie de nuevo?”.[25]

En verano de 2017, milicias progubernamentales violentas y al margen de la ley seguían sembrando el caos y la inseguridad en varias áreas teóricamente controladas por el régimen.[26] A finales de agosto, según activistas de la oposición, combatientes del grupo paramilitar Nusur Homs se negaron a ser inspeccionados en su camino hacia la ciudad de Homs y abrieron fuego contra la policía.[27] Además, el número de puestos de control manejados por los milicianos en todo el país no solo no disminuyó, sino que incluso aparecieron algunos nuevos, lo que condujo a un aumento de los costes para los productores y los consumidores.

Existen muchos otros retos en materia de seguridad que el régimen no parece estar capacitado para hacer frente. Uno de ellos es el probable cambio en la estrategia de retirada de los grupos yihadistas, como Hayat Tahrir Ash Sham y Daesh. Probablemente habrá un cambio hacia atentados suicidas en áreas civiles, lo que creará aún más inestabilidad.

Manifestantes partidarios de Asad acusan a las milicias progubernamentales de extorsionar a los civiles en los puestos militares de control. Alepo, 7/07/2017. (Foto: Al Modon)

Manifestantes partidarios de Asad acusan a las milicias progubernamentales de extorsionar a los civiles en los puestos militares de control. Alepo, 7/07/2017. (Foto: Al Modon)

Capitalismo de amiguetes: siempre quieren más

Las milicias son, ciertamente, uno de los mayores problemas con que se enfrenta el régimen para restablecer la “estabilidad”, pero no es el único. El capitalismo de amiguetes, fortalecido política y económicamente gracias a la guerra, está también impidiendo, en cierta medida, el retorno de las inversiones de la burguesía del país y, por consiguiente, la creación de un entorno empresarial favorable para la reconstrucción. Las victorias militares del régimen y la reconquista en marcha de grandes porciones del territorio sirio han alentado a Damasco a tratar de recuperar a los inversores y empresarios que habían dejado el país a causa de la guerra. El régimen necesita atraer inversiones y promover una creciente actividad empresarial, mientras disminuye la necesidad de importaciones, un aspecto crucial puesto que las monedas extranjeras se han vuelto muy raras.

La economía perdió 2,1 millones de puestos de trabajo reales y potenciales entre 2010 y 2015

Hay que recordar que el cierre de muchos centros de trabajo desde el comienzo del levantamiento en marzo de 2011 condujo a una masiva pérdida de empleo. La economía perdió 2,1 millones de puestos de trabajo reales y potenciales entre 2010 y 2015. El desempleo alcanzó en 2016 el 60 por ciento, mientras que el desempleo juvenil pasó del 69 por ciento en 2013 al 78 por ciento en 2015.[28] Se estima que la pobreza alcanza al 83 por ciento de la población y que 2,1 millones de hogares han sido destruidos.[29] El elevado nivel de desempleo y el alto coste de la vida han empujado a algunos jóvenes a alistarse en el ejército o en las milicias progubernamentales, especialmente cuando el salario de un miliciano es cuatro veces mayor que el de un profesor universitario.[30]

En febrero de 2017, el ministro de finanzas Mamún Hamdan visitó Egipto para reunirse con Tayamu Riyal al Amal as Suri Bi Maser,[31] un grupo empresarial sirio radicado ahora en el país norteafricano compuesto por muchos industriales. Les ofreció una serie de incentivos, tales como reducciones en los aranceles de las importaciones, exenciones en todos los impuestos sobre maquinaria, así como en los impuestos sobre las ventas, además de una reestructuración de la deuda debida a los bancos del estado: una ley aprobada en 2015 permite que los inversores reestructuren su deuda en condiciones relativamente atractivas.[32]

Hamdan también anunció que el gobierno estaba ofreciendo fondos para establecer un grupo electrógeno de 8 MW en el polígono industrial de Sheij Nayar, en Alepo, así como para completar las obras en el aeropuerto de la ciudad. Los inversores respondieron con una lista de solicitudes, incluyendo una moratoria de dos años para el pago de sus deudas. También plantearon varias cuestiones en relación con los aranceles y otras regulaciones comerciales. Una semana después, una delegación de inversores sirios con sede en Egipto visitó Damasco para reunirse con varias autoridades del estado.[33]

Los capitalistas amiguetes del régimen no dudaron en criticar estas medidas del gobierno. Una semana después de que el ministro visitara El Cairo, el periódico AL WATAN, propiedad de Rami Majluf, publicó un artículo de opinión (“Los industriales egipcios”, 26 de febrero de 2017) en el que se condenaba enérgicamente el hecho de que los inversores condicionaran su retorno a Siria al establecimiento de incentivos por parte del gobierno y que estuvieran dispuestos a volver “solo después de la liberación de Alepo”.[34] Según el sitio web de noticias económicas THE SYRIA REPORT, el artículo citado buscaba presionar “a aquellos miembros del gobierno que quieren que vuelvan. La mención de que deberían pagar todas sus deudas (atrasos en el pago de deudas e impuestos) es una clara advertencia a los inversores acerca de lo que deberían esperar si regresan”.[35]

Los inversores sirios que abandonaron el país durante la guerra eran de orígenes muy diversos y operaban en diferentes sectores empresariales, pero en su mayoría tenían grandes relaciones con el régimen. Los que se refugiaron en Egipto, por ejemplo, son en su mayor parte empresarios del sector textil, muchos de ellos procedentes de Alepo, un centro urbano predominantemente suní, y el origen de su riqueza tiene poca relación con sus contactos con las instituciones del estado, estando basada, más bien, en sus propias inversiones de capital.[36] En un informe BIT (Business Impact Target) de 2016, el Centro Sirio de Investigaciones Políticas declaraba que un 90 por ciento de la industria de las principales zonas de conflicto, como Alepo, había cerrado, mientras que las empresas que permanecían solo funcionaban a un 30 por ciento de su capacidad.[37] Así las cosas, los empresarios sirios tenían pocas razones para quedarse.

La pobreza alcanza al 83 por ciento de la población y 2,1 millones de hogares han sido destruidos

En el momento de escribir estas líneas, no había señales de regreso masivo de los industriales sirios, mientras que el régimen egipcio anunció en marzo de este año su intención de establecer una zona industrial integrada y otras instalaciones para los empresarios sirios en Egipto; una medida que pretende contrarrestar los intentos de Damasco de atraer de nuevo a los industriales sirios actualmente en el país norteafricano.[38] Ciertamente han sido muchos elementos los que han desalentado el regreso a gran escala de los empresarios sirios en el verano de 2017, pero el comportamiento de los capitalistas amiguetes del régimen no ha contribuido a facilitar ese retorno.

El reciente llamamiento del ministro de asuntos exteriores Walid Mualem para desarrollar una “diplomacia económica activa orientada a preparar el terreno para al reconstrucción al servicio de los intereses nacionales” y “la importancia de priorizar las contribuciones de los expatriados en el proceso de reconstrucción, mediante una mejor comunicación y unas interacciones constructivas con las comunidades sirias en el extranjero”, es bastante difícil de materializar. De hecho, ese objetivo es inalcanzable sin la colaboración de los capitalistas amiguetes del régimen y otras autoridades políticas.

Logotipo del Grupo de Empresarios Sirios en Egipto.

Logotipo del Grupo de Empresarios Sirios en Egipto.

El economista Osama Qadi argumentó que “la recuperación podría durar 20 años, asumiendo que la posguerra dará comienzo en 2018 con una tasa de crecimiento del 4,5 por ciento”.[39] En las actuales condiciones, esto parece bastante optimista.

El posible fin de la guerra en un futuro cercano no significará el fin de los problemas del régimen, sino todo lo contrario. El régimen tendrá que afrontar una serie de contradicciones y desafíos: por un lado, satisfacer los intereses del capitalismo de amiguetes y de las milicias; por otro, lograr la estabilidad económica y política para acumular capital, al tiempo que concede a sus aliados extranjeros la mayor parte del negocio de la reconstrucción. Hoy en día, estos objetivos rara vez se dan juntos.

El régimen tendrá que afrontar una serie de desafíos: sobre todo, satisfacer los intereses del capitalismo de amiguetes y de las milicias, y lograr la estabilidad económica y política

La capacidad del régimen para hacer frente a cualquier tipo de disidencia ha tenido un precio muy alto, sobre todo en términos de vidas humanas y destrucción, pero también en el terreno político. Además de la creciente dependencia de estados y actores extranjeros, algunas características del régimen patrimonial han sido fortalecidas, mientras que su autoridad ha disminuido. Los capitalistas amiguetes del régimen y las milicias han incrementado su poder de forma considerable, mientras que las características clientelares, sectarias y tribales del régimen se han reforzado. Por ello, la ausencia de democracia y justicia social, que estaba en los orígenes del levantamiento, sigue vigente hoy e incluso se ha agravado.

Sin embargo, la carencia de una oposición política siria incluyente y estructurada, que apele a todas las clases populares, y de actores sociales (sindicatos y asociaciones de campesinos independientes) que pudieran capitalizar las contradicciones internas del régimen hace que la transformación de las luchas dispersas en batallas políticas conectadas y organizadas a escala nacional sea extremadamente difícil.


Joseph Daher es un activista socialista suizo-sirio, académico y fundador del blog “Syria Freedom Forever”. Es autor de Hezbollah: Political Economy of the Party of God (2016, Pluto Press).

Publicado originalmente en www.opendemocracy.net

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

https://flipboard.com/@jvillate/disenso-hika-dqu3o9g2y


  1. “Marsum 66…” (en árabe), Cham Press, 2012. Visitado el 26 de agosto de 2017, http://www.champress.net/index.php?q=ar/Article/view/7769
  2. Erika Solomon, “Syria: A Tale of Three Cities”, Financial Times, 2017. Visitado el 30 de julio de 2017, https://www.ft.com/content/6710ab2a–7716–11e7–90c0–90a9d1bc9691.
  3. Tom Rollins, “Decree 66: The Blueprint for Al-Assad’s Reconstruction of Syria?”, IRIN News, 2017. Visitado el 20 de mayo de 2017, https://www.irinnews.org/investigations/2017/04/20/decree–66-blueprint-al-assad’s-reconstruction-syria.
  4. Las estimaciones sobre el porcentaje de la población que vivía en viviendas informales antes del levantamiento fluctúan entre el 30 y el 40 por ciento, pero podría haber alcanzado el 50 por ciento. Robert Goulden, “Housing, Inequality, and Economic Change in Syria,” British Journal of Middle Eastern Studies, Vol. 38, Nº 2 (2011): 188.
  5. T. Rollins, “Decree 66: The Blueprint for Al-Assad’s Reconstruction of Syria?”.
  6. “Government Planning to Expand Use of Expropriation Law,” The Syria Report, 2017. Visitado el 12 de enero de 2017, http://www.syria-report.com/news/real-estate-construction/government-planning-expand-use-expropriation-law [es necesario suscribirse]; “Défigurée par la Guerre, Alep se Prépare à une Reconstruction Titanesque”, La Libre, 2016. Visitado el 30 de diciembre de 2016, http://www.lalibre.be/actu/international/defiguree-par-la-guerre-alep-se-prepare-a-une-reconstruction-titanesque–58637ad2cd70138bd425834a.
  7. “Samer Al-Foz… Alm Naql Sabiqan: Tazkaru al-Ism Jaydan..?!”, Eqtisad, 2017. Visitado el 20 de agosto de 2017, http://www.eqtsad.net/read/17672; “Private Investors to Benefit from Government Investment in Real Estate Project”, Syria Report, 2017, http://syria-report.com/news/real-estate-construction/private-investors-benefit-government-investment-real-estate-project [es necesario suscribirse].
  8. “Government Planning to Expand Use of Expropriation Law”, The Syria Report, 2017. Visitado el 12 de enero de 2017, http://www.syria-report.com/news/real-estate-construction/government-planning-expand-use-expropriation-law [es necesario suscribirse].
  9. Brian Young, “FACTBOX: Syria’s Conflict Economy”, Atlantic Council, 2017. Visitado el 26 de julio de 2016, http://www.atlanticcouncil.org/blogs/syriasource/factbox-syria-s-conflict-economy.
  10. Steven Heydemann, “Syria Reconstruction and the Illusion of Leverage”, Atlantic Council, 2017. Visitado el 23 de mayo de 2017, http://www.atlanticcouncil.org/blogs/syriasource/syria-reconstruction-and-the-illusion-of-leverage.
  11. “Syrian Banks Unable to Finance Reconstruction”, The Syria Report, 2017. Visitado el 21 de julio de 2017, http://www.syria-report.com/news/finance/syrian-banks-unable-finance-reconstruction [es necesario suscribirse].
  12. “Europe, U.S. to Apologise to Syria Before Getting Reconstruction Contracts — Government Official”, The Syria Report, 2017. Visitado el 15 de febrero de 2017, http://www.syria-report.com/news/economy/europe-us-apologise-syria-getting-reconstruction-contracts-–-government-official [es necesario suscribirse]; “Khamis: Investment Opportunities Will Be Given to Countries That Stood by Syria”, SANA, 2017. Visitado el 25 de agosto de 2017, http://sana.sy/en/?p=111457.
  13. Tobias Schneider, “Aleppo’s Warlords and Post-War Reconstruction”, Middle East Institute, 2017. Visitado el 17 de junio de 2017. http://www.mei.edu/content/article/growing-warlordism-battle-scarred-aleppo.
  14. Steven Heydemann, “Rules for Reconstruction in Syria”, Brookings, 2017. Visitado el 25 de agosto de 2017, https://www.brookings.edu/blog/markaz/2017/08/24/rules-for-reconstruction-in-syria/.
  15. Neil Hauer, “To the Victors, the Ruins: the Challenges of Russia’s Reconstruction in Syria”, Open Democracy, 2017. Visitado el 20 de agosto de 2017, https://www.opendemocracy.net/od-russia/neil-hauer/to-victors-ruins-challenges-of-russia-s-reconstruction-in-syria.
  16. Steven Heydemann, “Rules for Reconstruction in Syria”.
  17. “Authorities Silent While Lattakia’s Elderly a ‘Soft Target’ for Looters, Murderers”, The Syrian Observer (artículo original en árabe: Zaman Al-Wasl), 2016. Visitado el 30 de agosto de 2016, http://syrianobserver.com/EN/News/31528/Authorities_Silent_While_Lattakia_Elderly_Soft_Target_for_Looters_Murderers; “Kidnapping of Women in Lattakia Sparks Anger of Loyalists”, The Syrian Observer (artículo original en árabe: Zaman Al-Wasl), 2016. Visitado el 17 de noviembre de 2016, http://syrianobserver.com/EN/News/31965/Kidnapping_Women_Lattakia_Sparks_Anger_Loyalists.
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