Jerusalén Este: ‘La solución de dos estados está muerta’

Creede Newton

Fuente: East Jerusalem: ‘The two-state solution is dead’, Al Jazeera English, 14/04/2015

Netanyahu anunció, semanas después de su reelección, la construcción de 143 casas en el asentamiento judío conocido por los israelíes como Har Homa y por los palestinos como Yabal Abu Gneim. (Foto: Reuters)

El 30 de marzo, Israel anunció planes para construir 143 nuevas viviendas en Har Homa, uno de los asentamientos solo para judíos localizados en Jerusalén Este, entre Jerusalén y Cisjordania.

Algunos consideran que esta decisión es un medio para eliminar los obstáculos para establecer de facto la soberanía israelí sobre la ciudad.

La miembro del comité ejecutivo de la OLP (Organización para la Liberación Palestina) Hanan Ashrawi ha dicho, en una nota de prensa, que la decisión envía “un duro mensaje postelectoral” de que el nuevo gobierno israelí está “más comprometido con una solución de un estado y la judaización de Jerusalén, como hechos consumados, que con la búsqueda de la paz y el sometimiento al derecho internacional y a los principios de los derechos humanos”.

Tanto la comunidad internacional como los mismos palestinos se han vuelto más pesimistas sobre las posibilidades de la solución de dos estados tras la nueva victoria electoral del primer ministro Benjamín Netanyahu, que prometió durante su campaña que no habría un estado palestino mientras él esté en el poder.

La noticia de la expansión de los asentamientos de Har Homa se produjo poco después de que se filtrara al Guardian un informe preparado por delegados de la Unión Europea (UE) sobre la situación en Jerusalén. El informe, encargado por la Oficina de la Representante de la UE en Jerusalén para estudiar la mejor forma de lograr una solución de dos estados, afirma que la ciudad ha alcanzado un “clímax de polarización y violencia” como no se ha conocido desde el final de la segunda intifada en 2005”.

Según el informe, esto se ha debido a la políticas israelíes divisoras, como los desalojos de viviendas, las demoliciones y la continua construcción de asentamientos.

Paul Hirschon, portavoz del ministerio de asuntos exteriores, dijo a Al Yazira que él no prestaba mucho crédito al informe, argumentando que era “tendencioso hasta el punto de resultar incomprensible” y que Israel era perfectamente consciente de las tensiones existentes en la ciudad ocupada.

Mientras tanto, muchos palestinos que viven en la ocupada Jerusalén Este —que fue anexionada por Israel en 1967 en una decisión no reconocida por la comunidad internacional— dicen que la tensión ha permanecido más o menos constante desde entonces y que están cada vez más frustrados con las negociaciones.

Rima Awad, representante de la Coalición por Jerusalén, que reúne a grupos de la sociedad civil palestina con el fin de proteger los derechos de residencia de los palestinos y reafirmar la aspiración de que Jerusalén Este llegue a ser la capital del futuro estado palestino, ha dicho que todos estos años de negociaciones políticas no han servido para abordar los problemas de los palestinos jerosolimitanos y que han llegado a “un punto en el que no creen en ningún partido ni proceso político que hable en su nombre”.

“Las personas con órdenes de demolición siguen esperando que sus casas sean destruidas. Las personas con órdenes de desalojo siguen esperando que lleguen para echarles de sus casas”, añadió.

Desde la anexión de Jerusalén Este, los sucesivos gobiernos israelíes se han esforzado en “crear una situación demográfica y geográfica” que pondrá las bases para el control israelí, según la organización de derechos humanos B’Tselem.

La victoria de Netanyahu se ha producido después de una campaña divisionista plagada de promesas sobre la construcción de más asentamientos en Jerusalén Este y las advertencias sobre los ciudadanos palestinos de Israel que votan “en masa”.

No obstante, algunos árabes que viven en los territorios administrados por Israel están esperanzados después de que la Lista Conjunta, una coalición de cuatro partidos políticos predominantemente palestinos, obtuviera 14 escaños de los 120 que componen el parlamento israelí. Aproximadamente el 20 por ciento de la población israelí es árabe: son, predominantemente, palestinos, pero hay también sirios en los ocupados Altos del Golán y un pequeño número de libaneses.

“Necesitamos evaluar si la Lista Conjunta puede trabajar en este contexto racista”, dice Awad. “Pero estamos esperanzados”.

Los jerosolimitanos del este como Awad, así como los palestinos que viven en Cisjordania, no están autorizados a votar en las elecciones israelíes.

Los residentes palestinos de Jerusalén Este tienen el estatus de “residentes permanentes”, lo que les permite votar solo en las elecciones locales. Sin embargo, los israelíes judíos que viven en asentamientos de Cisjordania sí pueden votar en las elecciones israelíes.

Sin embargo, resulta curioso el hecho de que algunos palestinos se opongan a la concesión a los jerosolimitanos del este del derecho a votar en las elecciones israelíes.

No queremos que los jerosolimitanos voten en las elecciones de Israel”, ha dicho Yamal Zahalka, que supervisa las políticas de la Lista Conjunta sobre Jerusalén. Ha explicado que la postura oficial de la coalición es que Jerusalén Este es un territorio ocupado y que, si los palestinos de Jerusalén Este tuvieran la ciudadanía israelí, esto reforzaría la soberanía israelí sobre el área y menguarían las esperanzas de una solución de dos estados.

La Lista Conjunta espera poder mejorar las condiciones sociales y económicas de la empobrecida Jerusalén Este. La Asociación por los Derechos Civiles de Israel ha dicho que el 75,3 por ciento de los residentes de Jerusalén Este vive por debajo del umbral de la pobreza y que solo el 34 por ciento ha terminado la escuela secundaria.

“La tasa de abandono escolar es la más alta entre los palestinos y las aulas están abarrotadas. Esto solo hace que los niveles de pobreza aumenten, a pesar de que ya son altos”, añade Zahalka. Y añade que el muro de separación israelí, que discurre a lo largo de la frontera de Cisjordania y separa Jerusalén Este del resto del territorio palestino, es la causa de muchas dificultades económicas.

Según Zahalka, “la Lista Conjunta espera movilizar a la comunidad internacional para que detenga la construcción de asentamientos en Jerusalén Este” y, así, poder facilitar una solución de dos estados.

Fayruz Charkawi, coordinadora de redes y movilización de Grassroots Jerusalem, una ONG local que alienta el turismo alternativo, ha dicho que Jerusalén está  “repleta” de negocios que son propiedad de colonos israelíes que viven en la ciudad, una consecuencia del tratamiento que el gobierno de Tel Aviv da a los asentamientos como “barrios naturales” de la ciudad santa.

“Su presencia es generalizada y muchas compañías internacionales están implicadas. Creo que la Unión Europea debería adoptar una postura clara contra esto”, dijo Charkawi en una entrevista.

Aunque apoya las medidas en contra de las violaciones del derecho internacional cometidas por Israel, Charkawi cree que la solución de dos estados ya no es realista.

En su opinión, los cerca de 600.000 colonos judíos que viven en el territorio palestino ocupado, incluyendo Jerusalén Este, junto con la fragmentación de las áreas palestinas causada por estos asentamientos y el muro de separación, han hecho que la creación de un estado palestino independiente sea algo imposible.

“Hemos soportado estas condiciones desde que comenzó la ocupación. Como alguien que vive en Jerusalén, sé que la solución de dos estados está muerta y no puede ser rescatada”, añadió.


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Traducción: Javier Villate (@bouleusis)