Luchas internas en Fatah amenazan al liderazgo palestino

Daud Kutab

Fuente: West Bank refugee camp threatens Palestinian leadership, Al Monitor, 16/03/2015

Manifestantes palestinos levantan una barricada en la entrada del campamento de Balata, cerca de Nablus, el 21 de enero de 2013, en protesta por la detención de varios militantes por las fuerzas de seguridad palestinas. (Foto: JAAFAR ASHTIYEH / AFP / Getty Images)

 

El mayor campamento de refugiados de Cisjordania está que hierve y los problemas que, normalmente, eran internos del campamento de Balata se están desbordando, como muestran los cortes de la carretera de Ramala a Nablus protagonizados por los manifestantes.

Pueden oírse constantes tiroteos en el campamento, donde se vienen produciendo enfrentamientos entre militantes armados y las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) desde el mes de febrero. Así las cosas, están creciendo los temores de que esta situación llegue a provocar una importante campaña de desestabilización del gobierno y la presidencia palestinos.

Situado en las afueras de la ciudad más grande de Cisjordania, Nablus, el campamento de Balata es el hogar de 23.000 refugiados palestinos, según la UNRWA, agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

Durante varios años, el campamento ha sido un lugar de protestas y resistencia contra la ocupación israelí, pero en los últimos tiempos se ha convertido en un campo de batalla entre grupos palestinos. La mayoría de los habitantes de Balata apoyan a Fatah, pero ahí está el problema.

Muamar Orabi, que dirige Wattan TV en Ramala y está llevando a cabo un reportaje sobre Balata, dijo a Al Monitor que el campamento es ahora el hogar de varios grupos rebeldes, entre ellos los seguidores de Mohamed Dahlan, controvertido dirigente que fue expulsado de Fatah. “Es una guerra interna dentro de Fatah y está claro que el campamento de refugiados ha sido secuestrado por militantes”, dijo Orabi.

Los problemas más recientes comenzaron cuando siete residentes de Balata buscados por los servicios de seguridad palestinos se entregaron, como parte de un acuerdo alcanzado el 12 de febrero entre parlamentarios de Fatah cercanos a los militantes y el gobernador de Nablus. El acuerdo especificaba que los militantes de Balata se entregarían voluntariamente y, a cambio, serían interrogados sobre cuestiones penales concretas y llevados a juicio o puestos en libertad. El gobierno palestino hizo más arrestos y todos los detenidos fueron transferidos, de forma sorpresiva, a la prisión de Jericó. Fuentes locales de Nablus han dicho a Al Monitor que los detenidos fueron transferidos a Jericó con el fin de que el gobernador de Nablus no se viera sometido a presiones para liberarlos o interferir en la investigación.

El primer ministro palestino Rami Hamdalah prometió públicamente, como parte del citado acuerdo, que todos los detenidos serían interrogados y que los inocentes serían puestos en libertad. Muchos de los detenidos habían estado en cárceles israelíes. Varios sitios web han informado de que los jóvenes de Balata fueron engañados por el primer ministro y el gobernador, con el fin de que se entregaran y luego fueran encarcelados en Jericó, lejos de presiones y protestas.

En una manifestación del 15 de marzo ante la oficina del primer ministro palestino en Ramala, los padres de los detenidos protestaron por el hecho de que sus hijos estaban siendo torturados, según una detallada información de Al Yazira. Los manifestantes dijeron que uno de los detenidos, de 19 años, que fue puesto en libertad, les informó sobre las torturas. Dirigentes de Fatah —incluyendo varios miembros del parlamento— han declarado que la detención es legal y que no se está impidiendo a los padres visitar a sus hijos.

El 13 de marzo, el mismo Hamdalah entró en contacto con los problemas de Balata. En el curso de una visita al campamento para presentar sus respetos por la reciente muerte de un jefe de policía, uno de los padres de uno de los detenidos, Darwish Abu Rayab, se puso en pie y dijo: “Usted ordenó la detención de nuestros chicos. Mi hijo lleva 31 días detenido y no ha sido llevado ante el juez, tal y como usted había prometido”. La comitiva del primer ministro fue atacada con una lluvia de botellas de agua vacías como gesto simbólico de protesta por parte de los residentes del campamento.

El gobernador de Nablus, Akram Rayub, dijo que el gobierno palestino y sus servicios de seguridad no han violado su acuerdo con la gente de Balata. Y añadió que las fuerzas de seguridad están cumpliendo las promesas del primer ministro: “El primer ministro dijo, ante el miembro del parlamento Yamal Tirawi, que todos serán interrogados, los inocentes serán puestos en libertad y los que sean culpables serán procesados para decidir su destino”. Con anterioridad, Tirawi había publicado en su página personal de Facebook una petición al presidente Mahmud Abás para que ponga fin a lo que llamó la “injusticia” que se está cometiendo “en su nombre contra sus hijos y nietos”.

En la actual situación política de estancamiento, cuando las negociaciones se han detenido y los sueños de los palestinos se han visto repetidamente frustrados, la única batalla que queda por librar parece que es aquella que enfrenta a los grupos palestinos por el poder dentro del pequeño gueto dejado a los palestinos.

Los problemas de Balata son un microcosmos del panorama político más amplio de Palestina. A medida que va disminuyendo el respaldo político al liderazgo palestino actual, el gobierno de Ramala se ve obligado a apoyarse cada vez más en la mano dura de sus fuerzas de seguridad para sujetar la tapa de la olla hirviendo. Tienen miedo de que cualquier relajación en la represión produzca el tipo de caos que podría poner en peligro la existencia misma de un gobierno palestino.


Daud Kutab es columnista de “Palestine Pulse” de Al-Monitor y fue profesor Ferris de periodismo en la Universidad de Princeton, siendo en la actualidad director general de la Red de Medios Comunitarios, una ONG dedicada a promover los medios independientes en la región árabe. En Twitter: @daoudkuttab.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)