Los pescadores de Gaza, entre la vida y la muerte

Mel Frykberg

Fuente: Gazan Fishermen Dying to Survive, Inter Press Service, 27/02/2015

Fati Said y Mustafá Yarbua son dos pescadores palestinos que han visto su modo de vida destruido por el bloqueo israelí. (Foto: Mel Frykberg / IPS)

 

El hermoso mar Mediterráneo baña suavemente la playa de arena blanca cercana al puerto de la ciudad de Gaza. Las barquitas de pesca puntean la playa mientras los pescadores guardan sus botes y arreglan sus redes.

Sin embargo, esta escena pintoresca y tranquila oculta una realidad deprimente. La una vez floreciente industria pesquera de Gaza ha sido diezmada por el bloqueo de Israel del territorio costero palestino desde 2007.

Alrededor de 3.600 pescadores gazatíes y sus familias —alcanzando un total de más de 30.000 personas— dependían de la pesca para vivir.

La pesca también proporcionaba una fuente básica de alimentación para la empobrecida población de Gaza, de más de 1,5 millones de personas [en la actualidad, son más de 1,8 millones los habitantes del enclave, N. del T.].

Tras el bloqueo de la Franja de Gaza, más del 90 por ciento de los pescadores del territorio han tenido que depender de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

Mustafá Yarbua, de 55 años, padre de diez hijos y residente en el campo de refugiados de Chati, se sienta en la playa cerca de su barca para remendar sus redes. Ha sido pescador durante 17 años y ha sido testigo de la decadencia de la industria pesquera desde que Israel comenzó a imponer restricciones a los pescadores en la década de 2000, que culminó con el bloqueo a partir de 2007.

“Antes del bloqueo, solía ganar unos 2.000 o 3.000 shekels al mes (entre 450 y 670 euros)”, dice Mustafá. “Ahora, tengo suerte si puedo ganar entre 500 y 600 shekels al mes (entre 110 y 135 euros) al mes, porque solo puedo pescar unos pocos días a la semana, dependiendo de que haya pescados o no”.

“Los bancos de arena cercanos a la costa se han agotado y los de buena calidad están al menos a nueve millas mar adentro. Ahora dependo del dinero del ministerio de asuntos sociales para sobrevivir”, añade. “No puedo permitirme el lujo de comer carne y tengo que comprar ropa de segunda mano para mis hijos. La compra de golosinas en las vacaciones ya no es posible”.

Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), “a finales de la década de los 90, las capturas anuales de los cuatro puertos de la Franja de Gaza, localizados en Rafah, Jan Yunis, Deir al Balah y la ciudad de Gaza, promediaban más de 3.500 toneladas y generaban unos ingresos anuales superiores a los 10 millones de dólares”.

La ya difícil situación se agravó durante la guerra del verano del año pasado con Israel, cuando se redujo el área en la que se permite pescar a los palestinos a seis millas náuticas de la costa. Después de los Acuerdos de Oslo de 1993, el área permitida alcanzaba las 20 millas náuticas.

En la actualidad, las fuerzas navales israelíes disparan a los pescadores palestinos y les matan o hieren incluso dentro de las seis millas náuticas.

Mustafá nos señala su bote y nos muestra los agujeros de bala que tiene, producidos por los disparos de la marina israelí.

Otros pescadores han visto cómo sus barcas han sido destruidas y ellos han sido arrestados. Un amigo de Mustafá, Fati Said, también del campo de refugiados de Chati, nos dijo que su hermano había sido arrestado por los israelíes hacía varias semanas, mientras estaba faenando a solo cinco millas náuticas de la costa.

A Sami al Quka, de 35 años y residente del campo de refugiados de Chati, le destrozaron la mano cuando las fuerzas navales israelíes le dispararon, a pesar de que se encontraba pescando dentro del área autorizada. Su hermano, Ibrahim al Quka, dijo que solía ganar entre 50 y 100 dólares al día antes del bloqueo israelí.

“Ahora, en un día bueno, solo gano unos 30 dólares y luego tengo que comprar comida para alimentar a mi familia durante varios días. Así que tengo que depender de la ayuda de la ONU para sobrevivir”, dice Al Quka.

La ONG británica Oxfam confirma lo que dicen los pescadores. “Incluso cuando faenan dentro de las seis millas autorizadas, los pescadores son tiroteados y arrestados por la marina israelí. En la primera mitad de 2014, se produjeron al menos 177 ataques israelíes contra los pescadores, casi tantos como en todo el año 2013”.

La OCHA ha asegurado, en su informe semanal de mediados de febrero, que “los ataques con armas de fuego de las fuerzas israelíes en las áreas de acceso restringido en tierra y en mar siguen produciéndose a diario, habiéndose documentado al menos 17 de estos incidentes a lo largo de la semana”.

“En al menos dos casos —dice el informe—, las fuerzas navales israelíes abrieron fuego contra botes de pesca palestinos que, al parecer, estaban faenando dentro del área de seis millas náuticas autorizada por Israel, obligándoles a regresar a tierra”.

“Las restricciones de acceso impuestas por Israel en tierra y en mar siguen poniendo en peligro la vida de los palestinos y sus modos de vida pesquero y agrícola en Gaza, que representan la principal fuente de ingresos para miles de agricultores y pescadores y sus familias”, añade el informe.

Muchos agricultores de Gaza no pueden cultivar sus tierras, situadas cerca de la frontera con Israel, pues el gobierno de Tel Aviv ha “establecido” una “zona de seguridad” de 1,5 kilómetros de anchura a lo largo de la valla fronteriza, que incluye a buena parte de las tierras más fértiles de la franja, en la que no pueden entrar los palestinos. Muchos agricultores han sido atacados y asesinados o heridos por las fuerzas israelíes por intentar cultivar sus tierras.

La población de Gaza se hacina en un territorio de 41 kilómetros de longitud por 6 a 12 kilómetros de anchura.

Las enormes dificultades de la economía de la Franja de Gaza se han visto agravadas por la prohibición israelí casi completa de las importaciones y las exportaciones, incluyendo bienes manufacturados y productos agrícolas.

“Las severas restricciones de las importaciones y las exportaciones han ahogado al sector privado, forzando el cierre de miles de empresas en los últimos años”, según “GAZA Detailed Needs Assessment (DNA) and Recovery Framework: Social Protection Sub-Sector”, un informe realizado por la Autoridad Palestina, la Unión Europea, el Banco Mundial y la ONU.

“Debido al bloqueo económico (al que ahora se ha unido Egipto) iniciado en 2007, las exportaciones de Gaza han caído un 97 por ciento”, dice el informe. “Incluso las empresas que siguen funcionando solo pueden hacerlo corriendo serios riesgos y con limitados márgenes de beneficio, debido a los elevados costes de producción, los cortes generalizados de electricidad y la prohibición casi completa de las exportaciones”.

“Las necesidades básicas de los gazatíes no están siendo satisfechas —dice Arwa Mhanna, de Oxfam—. La pobreza se extiende, los servicios vitales se han visto afectados y los medios de vida están casi destrozados. La situación se está caracterizando por una mayor violencia y una profundización de la tragedia humanitaria”.


Mel Frykberg comenzó su carrera periodística informando sobre los disturbios en Soweto y otros barrios negros de Sudáfrica durante el régimen del apartheid. Posteriormente, trabajó como periodista en Sydney, Australia, y durante más de una década ha trabajado en Oriente Medio. Lo ha hecho para importantes publicaciones de Gaza, Jerusalén, Beirut, El Cairo y Amán, donde ha vivido.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)