Los gazatíes forzados a vender sus pertenencias

La pobreza ha conducido a Jaled Selim, de 48 años, a vender varios muebles a precios muy baratos con el fin de poder alimentar a su familia y evitar convertirse en mendigos. Selim, que trabajaba en una fábrica de hormigón que fue destruida durante la última guerra de Gaza, dijo a Al Monitor que “no tuve más remedio que vender mis muebles, pues se me agotaron los ahorros. No tenía dinero para cubrir las necesidades de mi familia. No puedo pagar las medicinas de mi esposa, que está enferma de cáncer”.

Selim dice que su familia está durmiendo en el suelo, ya que tuvo que vender las camas y que su desempleo le va a obligar a vender su nevera dentro de poco. “¿Para qué queremos una nevera si está siempre vacía?”, pregunta Selim.

El sufrimiento de Selim, que vive en la ciudad de Gaza, refleja el sufrimiento de la mayoría de los 1,8 millones de habitantes de la Franja de Gaza. Están sufriendo una crisis financiera tras otra y la economía del enclave está totalmente devastada.

Preguntado por estas crisis, el economista Samir Hamatu ha explicado que tienen varias causas políticas y económicas, incluyendo el bloqueo israelí, la guerra de Gaza, la destrucción de los túneles de contrabando con Egipto, el cierre de la frontera de Rafah, las diferencias políticas entre Hamas y Fatah y la crisis financiera que está azotando en estos momentos a las instituciones de la Autoridad Palestina.

Según Hamatu, “el bloqueo israelí, que ya dura ocho años, ha provocado una auténtica tragedia. En ese contexto, la guerra ha destruido todas las instalaciones económicas y de desarrollo y ha extendido la desesperación y la frustración hasta el último rincón”.

Por su parte, el director de la Corporación Bancaria Palestina y del Fondo de Desarrollo Palestino en la Franja de Gaza, Nebras Bseiso, dijo en una entrevista realizada para la televisión local, Wattan, en noviembre: “La agresión israelí contra la Franja de Gaza ha causado el desempleo de casi 12.000 trabajadores como consecuencia de la destrucción de instalaciones industriales y otros 1.200 debido al cierre de los túneles de contrabando con Egipto”.

Bseiso añadió: “Hay 110.000 licenciados universitarios sin trabajo y cerca de 30.000 desempleados con estudios superiores. No encuentran trabajo porque el sector público no da para más, ya que está repleto de empleados designados por la Autoridad Palestina (AP) y por el gobierno de Hamas”. Más adelante precisó: “La AP solo puede emplear al 7 por ciento de los graduados al año”.

La tasa de desempleo (personas sin trabajo mayores de 15 años) es del 42,8 por ciento en la Franja de Gaza, mientras que la tasa de pobreza es del 65 por ciento, según los datos proporcionados por la Oficina Central de Estadística palestina, correspondientes al último trimestre de 2014.

En el popular mercado de Firas, en el centro de la ciudad de Gaza, Mohamed al Arach, de 29 años, se detuvo ante un ordenador y un pequeño columpio que tenían el letrero de “se vende”.

Arach, maestro de primaria que vive en la ciudad de Gaza, dijo a Al Monitor: “La decisión del gobierno de unidad palestina de no pagar los salarios del personal nombrado por el anterior gobierno de Hamas me ha empobrecido enormemente y me ha impedido cubrir las necesidades de mis dos hijos y mi esposa”.

Apuntando al columpio, dijo que era un regalo de su madre cuando tuvo su primer hijo, hace dos años, y añadió: “Con la venta de este columpio, he privado a mis hijos del derecho a jugar, pero no he tenido más remedio. Es un lujo que no podemos permitirnos. Lo que más temo es que podemos llegar a un punto en el que tenga que vender cosas importantes de las que no puedo prescindir”.

Hamas designó cerca de 42.000 empleados durante su gobierno de la Franja de Gaza, entre 2007 y 2014. Estos empleados están sufriendo unas condiciones muy difíciles, pues el gobierno de unidad no ha pagado sus salarios desde que se formó, en junio de 2014, según el analista político Iyad Atalah.

“Estos empleados son víctimas de las diferencias políticas entre Hamas y Fatah, y debido a la persistencia de estas diferencias, todos los acuerdos de reconciliación parecen estar congelados indefinidamente”, dice Atalah. De seguir así las cosas, añade, veremos crecer la mendicidad.

Por otra parte, la AP está sufriendo un gran déficit en sus recursos financieros tras la decisión israelí, del 3 de enero, de retener la transferencia de los ingresos fiscales palestinos, que ascienden a 127 millones de dólares, como represalia por la solicitud palestina de ingreso en la Corte Penal Internacional.

En el curso de un seminario sobre las consecuencias financieras de la decisión israelí, organizado por el Banco Mundial el 12 de febrero, el ministro de finanzas palestino, Chukri Bichara, dijo que, debido a la retención de estos fondos, la AP está perdiendo el 70 por ciento de sus recursos financieros. “Esta es una acción injusta y tendrá consecuencias imprevisibles”, añadió.

El 29 de enero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su temor a las repercusiones de la decisión de Israel y dijo lo siguiente en un comunicado: “la actividad económica se contrajo en 2014, tras la guerra de Gaza en el verano y el aumento de las tensiones políticas en Cisjordania y Jerusalén Este. La misión estima que el PIB real cayó casi un 1 por ciento, la primera contracción desde 2006”.

Según Hamatu, la retención israelí de los ingresos fiscales de la AP constituye “un acto de piratería israelí que persigue secar las fuentes financieras de los palestinos para intensificar el cerco sobre ellos”.

Explicó que esta decisión ha afectado de forma importante al personal de la AP y a sus familias, y ha recordado que los ciudadanos están pidiendo dinero prestado a otros con el fin de atender las necesidades de sus hogares, viéndose obligados a vender sus pertenencias para pagar estas deudas.

Con el fin de hacer frente a los problemas políticos y económicos involucrados en la crisis financiera, los ciudadanos se están viendo obligados a poner en práctica estrictas medidas de austeridad para poder, así, satisfacer sus necesidades más básicas.

Fuente: Gazans forced to sell their belongings, Alray, 22/02/2015

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

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