Continúa la cruel venganza del estado judío contra Mordejai Vanunu

Haggai Matar

Fuente: High Court: State can continue restricting Mordechai Vanunu’s freedoms, +972 Magazine, 31/01/2015

Casi once años después de haber sido puesto en libertad, tras haber pasado 18 años en prisión por haber filtrado información sobre el ultrasecreto programa nuclear israelí, Mordejai Vanunu sigue sin poder hacer casi todo lo que puede hacer un ciudadano medio.

Tres magistrados del Tribunal Supremo de Justicia israelí determinaron a comienzos de esta semana que el disidente Mordejai Vanunu podrá tener contactos con extranjeros, aunque muy limitados, mientras permiten que el gobierno siga limitando la casi totalidad de sus libertades.

Casi una década después de haber sido puesto en libertad, tras haber pasado 18 años en prisión por haber filtrado información secreta del programa israelí de armas nucleares, Vanunu sigue sin poder salir del país, entrar en Cisjordania, acercarse a los pasos fronterizos, puertos o aeropuertos, y sufre fuertes restricciones en sus comunicaciones con los extranjeros. Vanunu tiene que conseguir un permiso especial de los servicios de inteligencia para poder reunirse con una persona extranjera, que según varias fuentes es su pareja.

Mordejai Vanunu en Jerusalén, en 2009. (Eileen Fleming CC BY-3.0)

 

Vanunu fue contratado como técnico de radiaciones en el Centro de Investigación Nuclear de Dimona, en el Neguev, que según fuentes extranjeras es una instalación utilizada para desarrollar y fabricar armas nucleares. Vanunu fue despedido en 1985 debido a su activismo político de izquierda. En 1986, ofreció abundante información sobre la central de Dimona al reportero del británico Sunday Times Peter Hounam, incluyendo fotografías de tomó sin autorización. Posteriormente, el Mossad le secuestró en Roma y le trasladaron a Israel. Fue condenado por traición y espionaje y sentenciado a 18 años de cárcel, once de los cuales los pasó en celdas de aislamiento.

Antes de presentar su anterior apelación, le prohibieron completamente comunicarse con cualquier extranjero. En la apelación, el abogado Michael Sfard argumentó que estas restricciones, aplicadas durante diez años, equivalen a someter a Vanunu a una exclusión social, puesto que, según dice, la gran mayoría de los ciudadanos israelíes no quiere comunicarse con él. Además, Sfard declaró que Jerusalén Este —donde reside Vanunu— está repleto de extranjeros y Vanunu no puede averiguar si todas las personas con las que se relaciona son extranjeras o no.

Posteriormente, Sfard alegó que, 30 años después de que terminara su contrato en la central de Dimona y 29 desde que pasó la información secreta a Hounam, Vanunu no puede representar una amenaza para la seguridad.

Sin embargo, a raíz de una audiencia de apelación que tuvo lugar en septiembre, el estado decidió aliviar ligeramente las restricciones a las comunicaciones de Vanunu con ciudadanos extranjeros:

Se permite al demandante tener, sin permiso previo, conversaciones casuales cara a cara con ciudadanos o residentes extranjeros, con la condición de que se trate de una única vez y una conversación no planeada que tenga lugar cara a cara en un espacio público abierto a la población en general, cuya duración no podrá ser superior a 30 minutos […] Hay que destacar que cualquier conversación con extranjeros no será difundida por medios impresos o cualquier otro medio de comunicación, incluyendo internet.

Vanunu y Sfard han declarado que esta es una medida muy difícil de cumplir, puesto que obliga a Vanunu a controlar la duración de sus conversaciones con todas las personas con las que hable y, además, si ya ha hablado con alguien una vez, debe ignorar completamente a esa persona en adelante. A pesar de todo, Vanunu reconoció que esto representaba una “mejora”.

Sala de control de la planta de separación de plutonio del reactor de Dimona. La fotografía es de Mordejai Vanunu (VANUNU MORDECHAI J.C. – I AM YOUR SPY)

 

Sin embargo, los jueces decidieron admitir la decisión del estado de “aliviar” las restricciones, al tiempo que aprobaron otras restricciones. Los magistrados reconocieron que había pasado mucho tiempo desde que Vanunu cometió el delito y que quizá en el futuro el tribunal reconsidere las restricciones que ahora están en vigor. No obstante, los jueces también encontraron motivos para la “cautela” del estado, sin entrar en demasiados detalles, más allá de la “historia del demandante” y su “trayectoria”, ya que sus anteriores condenas justifican las medidas adoptadas por el estado.

La decisión ha llegado menos de medio año después de que Vanunu presentara ante el Tribunal Supremo una petición remitida por el abogado Avigdor Feldman. En ella, Vanunu pedía que le dejaran abandonar el país para poder asistir a una conferencia en Gran Bretaña. La petición fue rechazada de plano, a pesar de que 54 miembros del parlamento británico habían firmado una carta en la que se le invitaba a la conferencia. En ese momento, Feldman dijo a Noam Sheifaz, de +972 Magazine, “no conozco ningún otro caso o precedente como este”.

Casi 11 años después de haber sido puesto en libertad, el estado sigue su abusiva venganza contra Vanunu. Y si se mantiene en manos del Tribunal Supremo de Justicia, parece que el estado podrá continuar con su venganza en los próximos años.


Haggai Matar es un periodista y activista político israelí. Después de haber escrito en Haaretz y Mariv, es ahora un colaborador de Local Call, la publicación hermana de 972 en hebreo. Fue galardonado con el Premio Anna Lindh de Periodismo Mediterráneo por su serie sobre el muro de separación de Cisjordania publicada en 972.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)