Israel está expulsando a los palestinos del Neguev y robándoles sus tierras

Hani Habib

Fuente: In light of the suspicious silence, crimes against humanity are being committed in the Negev, Middle East Monitor, 22/01/2015

Beduinos palestinos recogiendo sus pertenencias después de que las fuerzas israelíes demolieran sus casas.

 

Hace aproximadamente un año, el 13 de diciembre de 2013, la oficina del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció la cancelación del Plan Prawer, después de que este provocara el malestar de la población palestina de Israel, sobre todo de los beduinos del Neguev.

Esto se debía al hecho de que el plan tenía como objetivo apoderarse de 400 hectáreas de tierras de los beduinos. Tuvieron lugar manifestaciones en las áreas con población palestina y varios parlamentarios se opusieron al plan por diversas razones y motivos. Además de esto, una encuesta realizada por un instituto de investigación israelí indicó que el 47 por ciento de los judíos israelíes creía que las tierras que serían expropiadas a la población indígena pertenecían a los beduinos del Neguev. Todo esto condujo a la suspensión del plan, a pesar del hecho de que el parlamento aprobó esta ley el 24 de junio de 2013.

Esto ocurrió hace aproximadamente un año, pero hoy en día el plan ha vuelto a resurgir de forma indirecta. Ahora está claro que la suspensión del plan fue una maniobra táctica y que el plan se ha puesto en práctica de diferentes formas. Por ejemplo, el gobierno israelí creó la Autoridad para la Regulación del Asentamiento Beduino en el Neguev, con el fin de establecer a la población beduina en la región del Neguev y es evidente que, si reparamos en el nombre de la autoridad creada, el gobierno israelí considera que los beduinos del Neguev son colonos en territorio del estado israelí, no los propietarios de sus tierras.

La autoridad creada elaboró un plan que se ha empezado a aplicar hace una semana. El objetivo de todo esto es expulsar a los beduinos palestinos de sus hogares y tierras de los pueblos “no reconocidos”, mientras se planifica la construcción de ciudades judías en las tierras expropiadas, lo cual, según dicha autoridad, responde a las necesidades de la comunidad beduina, al tiempo que conserva los espacios abiertos y la naturaleza (en referencia a la tierra de pastoreo, en la que trabaja la mayoría de los beduinos). El plan también pretende expandir ciudades existentes y, si fuera necesario, crear unas nuevas en forma de asentamientos. Todo esto dentro del marco de los planes anteriores que se relacionan con este proyecto, a saber, el “suspendido” Plan Prawer.

En la noche del 20 de enero, las protestas de los palestinos de Israel eran una muestra de que el estado judío había empezado a expulsar a los habitantes del Neguev y a expropiar sus tierras. Varias ciudades, pueblos y aldeas de la costa y el norte de Palestina entonaron el lema “solo pasarán sobre los cadáveres de los palestinos” y tomaron medidas para denunciar los crímenes del gobierno israelí. En este contexto, se produce la muerte de Sami al Yaar y Sami al Zayadna , así como decenas de heridos durante el funeral del primero. El Comité Directivo Superior de los Residentes Árabes del Neguev y el Comité Nacional de Jefes de las Autoridades Locales Árabes de Israel llamaron a un boicot integral, salvo en las escuelas, donde la primera lección será sobre el plan israelí que pretende expulsar a los palestinos del Neguev y confiscar sus tierras y propiedades.

Sin embargo, mientras que el proceso de asentamientos a gran escala que han venido impulsando los sucesivos gobiernos israelíes en Cisjordania y Jerusalén se ha convertido en un tema de interés para la opinión pública local, regional e internacional, llegando a formar parte de las conversaciones para llegar a un acuerdo de paz, el tema de las expulsiones sistemáticas que están teniendo lugar en el Neguev, en el contexto de un claro plan criminal, no sobrepasa a las medidas y acciones meramente locales. Esto puede deberse al hecho de que las medidas israelíes en Cisjordania se corresponden con el proceso de asentamientos en los “territorios ocupados”, según el derecho internacional, que otorga a este tema unas dimensiones que van más allá de la opinión pública oficial y popular, mientras que el Neguev es considerado un territorio israelí. Sin embargo, la cuestión de las fronteras no debería anular el derecho a la vida, la vivienda y la propiedad, por no hablar de la libertad de opinión y expresión. Estos conceptos no están sujetos a ninguna frontera; al contrario, obliga a las autoridades a respetar esos derechos.

Una de las tareas más importantes para los partidos, fuerzas y comités palestinos en Israel, además de los movimientos populares, es encontrar un mecanismo por el cual puedan acceder a las plataformas internacionales y llegar a la opinión pública internacional, aprovechándose del hecho de que Israel está recibiendo severas críticas en todos los niveles de la comunidad internacional. Deben aprovechar esta oportunidad para actuar como la voz de los árabes del Neguev que están sufriendo, como sus hermanos árabes de todo Israel, por los planes racistas que pretenden expulsarles de sus tierras. Esto facilitará el reconocimiento de todos los pueblos palestinos del Neguev y el suministro de todos los servicios humanitarios a los ciudadanos que todavía padecen la falta de reconocimiento de sus pueblos y áreas de residencia y que están siendo perseguidos por la policía y las fuerzas de seguridad.

Es hora de poner el Neguev en el mapa político en términos de acciones oficiales y populares. Debemos hacer todo lo necesario para que este tema sea considerado un crimen contra la humanidad, que Israel está cometiendo abiertamente en el contexto de leyes racistas que se aprueban gracias al silencio de todo el mundo fuera de los territorios ocupados palestinos.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)