Presentan cargos ridículos contra terroristas nazis judíos

Eli Aminov

Fuente: Light indictments against Jewish terrorists, Alternative Information Center, 21/12/2014

El racismo se ha convertido en parte honorable del consenso israelí. Esto explica las ridículas condenas que la acusación ha solicitado contra unos terroristas judeonazis esta semana.

El fiscal del distrito de Jerusalén presentó el 15 de diciembre los cargos contra tres terroristas racistas del grupo Lehava que, hace varias semanas, irrumpieron en una escuela bilingüe de Jerusalén, amontonaron libros de texto en el suelo, derramaron sobre ellos una sustancia inflamable y les prendieron fuego. Además, realizaron pintadas con frases como “muerte a los árabes” y “Kahane tenía razón”, “no a la convivencia con el cáncer” y “alto a la asimilación”. Los cargos presentados contra los tres, Isaac Gabai y los hermanos Shlomo y Nahma Twito, son incendio, irrupción en un edificio no residencial y daños “superficiales”. Ni crimen de odio, ni acto de terror ni pertenencia a organización terrorista.

Supongamos, por ejemplo, que en Alemania miembros de una organización contraria a los matrimonios mixtos entre comunidades prendieran fuego a una escuela que apoya el pluralismo y la convivencia entre comunidades, y escribieran eslóganes como “muerte a los judíos”, “Hitler tenía razón” y otros contra el matrimonio o las relaciones entre judíos y alemanes. Para seguir con esta alucinante historia, supongamos que el fiscal general calificara a los eslóganes nazis como daños “superficiales”, un tipo de violación menor que generalmente se refiere a pintadas realizadas con sprays. ¿Cree el lector/a que no se organizaría una protesta internacional? ¿Que organizaciones judías de EEUU no pedirían al gobierno que actuara de forma inmediata contra el gobierno alemán? ¿Que el mismo fiscal general se mantendría en su postura? Eso es inimaginable.

Escribir “Kahane tenía razón” en una pared de un lugar por el que pasa la gente es parecido a escribir en Alemania “Hitler tenía razón”. Si se lee la plataforma del partido del rabino Kahane, se observará inmediatamente la enorme similitud con las leyes de Nüremberg. En la Knesset (parlamento israelí), Kahane propuso leyes como la de ciudadanía e intercambio de poblaciones árabe y judía. Esta propuesta establecía que solo los miembros del pueblo judío pueden ser ciudadanos israelíes y que los no-judíos serían considerados como “gentiles residentes”. Los no-judíos no podrían ser nombrados para cargos públicos, no podrían vivir en Jerusalén y no podrían votar en las elecciones. Quien no estuviera de acuerdo con estas disposiciones sería apartado (?) del estado, incluso contra su voluntad.

Me incomoda traer a colación la propuesta legislativa del rabino Kahane, pues, en mi opinión, muchos lectores no sabrán muchas cosas de este nazi judío y sus ideas. Otra propuesta del rabino Kahane, la ley para impedir la asimilación entre judíos y no-judíos y por la santidad del pueblo judío, puede considerarse similar a la ley nazi en defensa del honor y la sangre alemanas. Al igual que esta, la propuesta del rabino Kahane establece playas separadas para judíos y no-judíos, que un ciudadano judío y residente del estado no puede casarse ni tener relaciones sexuales con un no-judío. Los matrimonios de “asimilación” llevados a cabo antes de la entrada en vigor de la ley sería anulados inmediatamente. Además, los judíos y los no-judíos no podrían trabajar juntos en instalaciones del gobierno.

Los miembros de Lehava son seguidores del rabino Kahane. Aceptan sus ideas y tratan de llevarlas a la práctica de todas las formas posibles. No definirles como miembros de una organización terrorista es un escándalo de primer orden. El mismo asesor legal que no estuvo de acuerdo en definir los price tag [ataques o actos violentos de extremistas judíos en venganza por un supuesto agravio cometido por los palestinos, N. del T.] como actos terroristas no está dispuesto a calificar como terroristas a los nazis judíos. Los racistas domésticos pueden seguir creciendo y envenenando a los jóvenes. Esto solo es posible en el estado de los judíos. ¿Debemos esperar a que se opongan a la educación o la vida compartidas de judíos y árabes y que empiecen a actuar como los talibanes pakistaníes contra escuelas y estudiantes?

Hace más de una década, el parlamentario israelí Roman Bronfman, del partido Meretz, de izquierda, solicitó a la Embajada de EEUU en Israel información sobre organizaciones judías que estuvieran en la lista negra de organizaciones ilegales. Diez días más tarde, Bronfman recibió del embajador Dan Kurtzer una lista de más de 20 organizaciones judías que el gobierno de EEUU había declarado ilegales y confiscado sus bienes. Entre otras figuraban el Nuevo Movimiento Kahane, Juventud Meir y Kol Yehudi. Todas estas organizaciones son sucesoras del rabino Meir Kahane, exactamente igual que Lehava.

A diferencia de lo que ha ocurrido con la parlamentaria palestina israelí Hanin Zoabi, el rabino Kahane no fue expulsado de la Knesset. La ley que se aprobó supuestamente “contra él” antes de las elecciones fue denominada Ley contra el Racismo, pero su principio básico es el fundamento teórico de la ley de estado judío propuesta en la última sesión parlamentaria. Esta ley, cuyo nombre oficial es Enmienda Nº 7 a la Ley Básica, establece que un partido político que no reconozca a Israel como el estado del pueblo judío no podrá participar en las elecciones. La mencionada ley sirvió para deshacerse de Kahane y permitir partidos políticos que no aparecieran abiertamente como racistas. Desde entonces y hasta hoy, el racismo se ha convertido en una parte honorable del consenso israelí. Esto puede explicar la suavidad de las condenas propuestas contra los judeonazis.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)