Israel, tras un gasoducto europeo

Steven MacMillan

Fuente: Israel proposes natural gas pipeline to Southern Europe, New Eastern Outlook, 16/12/2014

Israel está presionando para que la Unión Europea (UE) apruebe la construcción de un gasoducto desde el país de Oriente Medio hasta Chipre, Grecia e Italia. El gasoducto EastMed llevaría gas natural desde los yacimientos de gas de Tamar y Leviathan, localizados en el mar Mediterráneo, hasta el sur de Europa. La información ha aparecido en el Times of Israel, en un artículo titulado “Israel pitches ‘massive’ natural pipeline to Europe”, donde se dice que:

Israel ha propuesto que los países de la UE inviertan miles de millones de euros en un gasoducto que llevaría gas natural al continente, observando que el suministro desde Israel reduciría la actual dependencia que Europa tiene del gas natural de Rusia. […] El proyecto necesitaría una inversión de miles de millones de euros por parte de Europa para construir el gasoducto desde la costa mediterránea de Israel hasta Chipre, desde donde el gas podría ser conducido a Grecia e Italia.

El ministro de energía chipriota Yiorgos Lakkotrypis, junto con su homólogo griego Yiannis Maniatis, han apoyado públicamente la iniciativa en las últimas semanas, señalando que el gasoducto tendría una capacidad relativamente pequeña de 8-12 miles de millones de metros cúbicos. Pero su construcción presenta algunas dificultades técnicas, ya que algunas secciones de la ruta pasarían por aguas profundas, razón por la cual las autoridades de la UE han solicitado la realización de estudios de viabilidad.

 

Occidente no tiene opciones para reducir la dependencia del gas ruso en el futuro inmediato y está buscando desesperada e infructuosamente alternativas. Gazprom suministró a Europa la friolera de 161.500 millones de metros cúbicos de gas en 2013, lo que ha dado a Moscú una importante influencia sobre muchos países europeos dependientes de su gas. Esto no va a cambiar en el futuro inmediato, como ha señalado el Instituto Oxford de Estudios de la Energía en un reciente informe: “No hay margen para reducir de forma significativa la dependencia general europea del gas ruso antes de mediados de la década de 2020”, mientras solo considera como posible alternativa una “combinación de gas natural licuado y gasoducto procedentes de Azerbaiyán”.

Con Bachar al Asad todavía en el poder en Siria, Catar no puede construir un gasoducto desde el yacimiento de gas natural de South Pars / North Dome, en el Golfo Pérsico, hasta Turquía, el cual podría prolongarse para suministrar a los mercados europeos. Además, Turquía parece estar acercándose a Rusia en los últimos meses, lo cual, si se confirma, reduciría las probabilidades de que Ankara cooperara en la construcción de nuevos gasoductos que atravesaran su país. Esto representaría una auténtica revolución en la geopolítica energética euroasiática.

Como las relaciones son cada vez más frías entre la beligerante Unión Europea y Rusia, muchos en Washington están intentando ampliar más la brecha con el fin de aislar a Rusia. Esta estrategia empujará a Rusia hacia Asia y reforzará la alianza BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Vladimir Putin anunció recientemente la defunción del gasoducto South Stream debido a las presiones de Washington y de los burócratas de la Comisión Europea sobre el gobierno búlgaro, al mismo tiempo que se firmaban acuerdos energéticos con Turquía e India.

El presidente ejecutivo de Gazprom, Alexei Miller, estuvo en Ankara a comienzos de diciembre, donde firmó un acuerdo sobre la construcción de “un gasoducto marítimo a través del Mar Negro hasta Turquía”. Turquía es el segundo mercado más grande de Gazprom en Europa, al que ha suministrado 26.700 millones de metros cúbicos de gas natural en 2013. La orientación política de Turquía es de vital importancia geopolítica en el mundo actual y se está convirtiendo en una especie de tira y afloja entre Rusia y Occidente sobre quién ejerce una mayor influencia política. Mientras tanto, Ankara parece inclinarse hacia Oriente en estos últimos meses, a pesar de su pertenencia a la OTAN.

Putin ha visitado recientemente la India, donde ha consolidado las relaciones bilaterales entre los dos países, firmando acuerdos de programas energéticos, nucleares y de defensa. El conglomerado indio Essar Group acaba de firmar un acuerdo energético por valor de 10.000 millones de dólares para importar petróleo ruso durante diez años a partir de 2015, lo cual, según Putin, sitúa a Rusia como “un suministrador de energía fiable para los mercados asiáticos”.

“Históricamente, Rusia ha exportado la mayor parte de sus hidrocarburos a Occidente. Pero el consumo europeo está creciendo muy lentamente, al tiempo que los riesgos políticos, legales y de tránsito son cada vez mayores”, dijo Putin.

Estos movimientos se producen después de que Moscú y Pekín firmaran, en 2014, una serie de acuerdos energéticos trascendentales, y Rusia estableciera vínculos más fuertes con Teherán este mismo año.


Steven MacMillan es periodista independiente, investigador, analista geopolítico y editor de The Analyst Report, especialmente para la revista en línea “New Eastern Outlook”.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)