[VÍDEO] Historia de Om Rafat Chalalfe, una mujer palestina: Vivir sin agua en el valle del Jordán

Me llamo Om Rafat Shalalfe y provengo de una familia de agricultores. Tenía 10 años cuando llegué a Al Jiftlick Al Musafah en el Valle del Jordán en Palestina en un área, ahora, bajo el control militar y civil de Israel. Recuerdo que teníamos agua en los canales, podíamos usar el agua cuando la necesitábamos y era de buena calidad. De todo esto han pasado 40 años y la situación ha cambiado mucho. Ahora el agua nos llega cada tres días y durante una hora aproximadamente. Así que si estoy en casa puedo almacenarla para beber y cocinar pero si no, hay que esperar otros tres días. El resto del agua la tenemos que comprar, para poder limpiar la casa y ducharnos. Lo hacemos cada diez días y a un precio muy caro. Por eso no puedo limpiar la casa ni ducharme a diario, no es suficiente. Tampoco mi marido ni mis hijos e hijas, somos 9 en total. Recuerdo una vez que un mosquito picó a uno de ellos y tuvimos que llevarlo al hospital. Cuando hay agua hacemos té o café pero cuando no hay, no podemos hacer ni siquiera eso.

En una ocasión mi marido estaba desesperado porque no teníamos agua y rompió una de las tuberías principales, por eso estuvo en la cárcel. Todo esto me produce mucha angustia, que se me pasa un poco los días que tenemos agua. A todas las familias de esta zona les pasa lo mismo. Cada una estamos conectadas a la red principal, controlada por Mekorot, la compañía israelí de agua, y tenemos válvulas que abrimos y cerramos para poder almacenarla. Tenemos problemas con los vecinos porque unos las abren más tiempo que otros y si viven a más altura no les llega porque no hay presión suficiente. La red es muy antigua, tiene más de 30 años y no se ha podido rehabilitar como ha hecho el Grupo Hidrológico Palestino otras veces aquí.

Ahora tenemos cisternas y pozos de agua en mejores condiciones que han ayudado sobre todo a agricultores. Pero una red nueva significaría tener agua de calidad y más seguridad de no enfermar por no poder tener limpia la casa o no poder ducharnos. Antes podía regar los árboles frutales de mi huerta familiar que ahora están secos, si tuviera suficiente agua para poder regarlos y plantar otras verduras podría alimentar a mi familia. Todo depende del agua, si la situación sigue así, sin agua, sin una buena salud tendremos que vender esta casa y dejar Al Jiftlick. A los políticos sólo les pediría que se pusieran en mi lugar.