Israel construye un museo de la tolerancia sobre un cementerio musulmán palestino

Fuente: Israel builds museum on Palestinian graveyard, snags land in West Bank | Al Akhbar English

Israel derriba construcciones palestinas en el campo de refugiados de Chuafat, en Jerusalén, 3 noviembre 2014. (Foto: Anadolu / Salih Zeki Fazlıoğlu)

 

Israel ha reanudado las excavaciones en un cementerio musulmán de Jerusalén Occidental en el marco de su proyecto de “Museo de la Tolerancia”, mientras las autoridades tratan de confiscar tierras palestinas en el valle del Jordán y Ramala.

El director del comité para la preservación de los cementerios musulmanes, Mustafá Abu Zahra, ha dicho que grandes máquinas estaban vertiendo hormigón armado en el cementerio de Mamila, donde planean construir el museo.

Abu Zahra dice que el museo representa una seria afrenta contra el patrimonio y la historia musulmanes en Jerusalén, pues va a ser construido sobre “los restos de iconos, mártires, abuelos y padres”.

Según Abu Zahra, el proyecto fue iniciado en 2001 por el Centro Simon Wiesenthal de California, en colaboración con el ayuntamiento de Jerusalén y otros departamentos israelíes. En estos momentos, 12 dunams (1,2 hectáreas) del terreno del cementerio ya han sido confiscados.

Hasta estos momentos, Israel ha demolido en 2014 más de 543 estructuras palestinas y desplazado al menos a 1.266 personas, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA).

El Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas estima que las autoridades israelíes han demolido alrededor de 27.000 estructuras palestinas en Cisjordania desde 1967.

Los palestinos de Jerusalén se enfrentan a la discriminación en todos los aspectos de su vida, incluyendo la vivienda, el empleo y los servicios. Aunque viven dentro del territorio que Israel se ha anexionado unilateralmente, carecen de derechos de ciudadanía y son clasificados meramente como “residentes”, cuyos permisos pueden ser revocados si se ausentan de la ciudad unos pocos años.

Además de demoler propiedades palestinas, las autoridades israelíes han permitido que los colonos sionistas se apoderen de casas y tierras palestinas y han anunciado su intención de construir miles de asentamientos solo para colonos israelíes.

 

Israel va a expropiar 1.000 hectáreas en el valle del Jordán y 32 en Ramala

 Las autoridades israelíes declararon el miércoles zona militar cerrada una amplia extensión de tierras palestinas del norte del valle del Jordán, con el fin de confiscarla posteriormente, dijeron fuentes palestinas.

Ribhi al Jandaky, gobernador del distrito de Tubas, ha dicho que los terrenos están localizados en el área de Ein al Sakut y abarcan unas 1.000 hectáreas.

Según el comunicado, Al Jandaky fue a la zona junto con los propietarios de las tierras afectadas, miembros del ministerio palestino de agricultura y de organizaciones de derechos humanos, pero las autoridades israelíes dijeron que el área era zona militar cerrada e impidieron a los agricultores entrar con sus tractores para trabajar en sus propiedades.

“Hemos puesto en marcha una campaña para labrar y sembrar en las tierras incluidas en los planes de confiscación”, ha dicho el gobernador en el comunicado.

Por otra parte, el martes las fuerzas de ocupación israelíes distribuyeron órdenes de expropiación de 32 hectáreas de tierras de los pueblos de Beit Ur al Tahta, Ein Arek y Beitunia, situados al oeste de Ramala.

El alcalde de Beit Ur al Fuka, Rami Alawi, ha dicho que, según las autoridades israelíes, la confiscación de los terrenos palestinos es algo crucial por “razones de seguridad”, una excusa que Alawi consideró “falsa”, acusando a los israelíes de “robar” unas tierras que tienen “decenas de miles de olivos plantados”.

La orden de confiscación también amenaza con cerrar una vía de comunicación vital, creada por los propios israelíes, en el lugar donde se encuentra la carretera 433 que comunica estos pueblos con Ramala.

La construcción de la carretera 433 supuso la confiscación de centenares de hectáreas del distrito de Ramala y se prohibió a los palestinos utilizarla después de que se iniciara la segunda intifada. Se creó una ruta alternativa para comunicar a estos pueblos con Ramala, que es la que ahora está amenazada de cierre.

Alawi ha dicho que el carácter “ambiguo” de la decisión amplía el cerco que sufren estos pueblos, que están rodeados por un campamento militar y un asentamiento israelíes.

Las raíces del conflicto sionista se remontan a 1917, cuando el gobierno británico, a través de la famosa Declaración Balfour, propuso “el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”.

Israel ocupó Jerusalén Este y Cisjordania en el transcurso de la Guerra de los Seis Días. Posteriormente, se anexionó la ciudad santa en 1980, declarándola capital del estado judío, una decisión que no ha sido reconocida nunca por la comunidad internacional.

En noviembre de 1988, Arafat y los líderes palestinos declararon la existencia del estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967 y la creencia de dicho estado “en la resolución de las disputas internacionales y regionales por medios pacíficos de conformidad con la carta y las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas”.

Anunciado como un “compromiso histórico”, la decisión suponía que los palestinos aceptarían únicamente el 22 por ciento —que, seguramente, se habrá convertido en el 17 por ciento después de la masiva construcción de asentamientos israelíes— de la Palestina histórica a cambio de la paz con Israel.

En el 26 aniversario de la firma del tratado, la OLP dijo en un comunicado hecho público el mes pasado que, a pesar del “compromiso” de 1988, Israel ha rehusado ser “un socio para la paz”, añadiendo que la expansión y la colonización de Cisjordania y la Franja de Gaza por parte de Israel ha oscurecido la perspectiva de una solución de dos estados.

“Israel respondió colonizando más tierras palestinas y afianzando su control sobre la Cisjordania ocupada, incluyendo Jerusalén Este, y la Franja de Gaza. La posibilidad de una solución de dos estados se está desvaneciendo rápidamente”, decía el comunicado.

Según la OLP, entre 1989 y 2014, el número de colonos israelíes en tierras palestinas pasó de 189.900 a casi 600.000. Además, estos asentamientos se ubican entre los pueblos y ciudades palestinos y alrededor de ellos, imposibilitando la continuidad territorial de un hipotético estado palestino.

A lo largo de los años 90 y la primera década del siglo XXI, los líderes palestinos buscaron crear instituciones propias de un estado, a pesar de la ausencia evidente de un estado real, desarrollando un aparato de seguridad bajo la tutela de EEUU y una burocracia palestina.

Aunque las principales ciudades palestinas han crecido en estos 26 años de “independencia”, las confiscaciones de tierras por parte de las autoridades israelíes en las zonas limítrofes han seguido un ritmo constante.

Según un informe de la ONU hecho público la semana pasada, la Autoridad Palestina (AP) ha perdido al menos 250 millones de euros en aranceles y tasas solo en 2011 como consecuencia de la importación y exportación de productos de los territorios ocupados.

El año pasado, el Banco Mundial estimó que el control israelí del Área C (que representa el 61 por ciento del territorio de Cisjordania y que está bajo control militar israelí) le costó a la economía palestina alrededor de 2.730 millones de euros anuales, es decir, más de una tercera parte del PIB de la Autoridad Palestina.

 

Palestina busca una resolución de la ONU que imponga el fin de la ocupación israelí

 Palestina está proponiendo una resolución de la ONU que establezca un calendario para poner fin a la ocupación israelí posterior a 1967, dijo el jefe negociador Saeb Erekat el martes pasado.

Los comentarios de Erekat se produjeron después de que varios parlamentos europeos presionaran a sus gobiernos para que reconocieran el estado palestino, en un momento en que las perspectivas de una reanudación de las conversaciones de paz con Israel parecen sombrías.

“Estamos ahora en el Consejo de Seguridad, hoy. Seguimos haciendo consultas. Queremos una resolución del Consejo de Seguridad que preserve la solución de dos estados”, dijo Erekat a los periodistas extranjeros que se reunieron cerca de Belén.

“Queremos un periodo de tiempo concreto para poner fin a la ocupación”.

“Muchos países nos están ayudando mucho en el Consejo de Seguridad”, añadió, refiriéndose a las últimas votaciones de los parlamentos británico, francés y español en favor del reconocimiento simbólico del estado palestino.

“Esperamos lograr esta resolución antes de fin de año, antes de navidades”.

La AP propuso este año noviembre de 2016 como fecha límite para la retirada definitiva de Israel de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días en 1967 y establecer una solución de dos estados.

Erekat dijo que los líderes palestinos habían estado debatiendo el proceso con otros países árabes. Estados Unidos, por su parte, ha reiterado su oposición a lo que considera medidas palestinas unilaterales que eluden un acuerdo de paz con Israel.

Pero no parece que las conversaciones de paz vayan a reanudarse, tras haber fracasado en una ronda de recriminaciones en abril pasado, a pesar del esfuerzo diplomático concertado del secretario de estado norteamericano John Kerry.

Erekat dijo que Palestina esperaba que EEUU no vetara la resolución en el Consejo de Seguridad, pero si lo hiciera, “el presidente Abás firmaría inmediatamente 22 convenciones”, formalizando el ingreso del estado palestino en la Corte Penal Internacional, donde Abás ha amenazado con denunciar a Israel por crímenes de guerra.

Vale la pena señalar que numerosos activistas propalestinos han argumentado en favor de una solución de un estado, en el que todos los ciudadanos tuvieran iguales derechos, pues, según ellos, ya no es posible la creación de un verdadero estado palestino junto a Israel. Añaden, además, que la solución de dos estados, que es la única opción considerada por los actores internacionales, no resolverá la discriminación existente [en Israel] ni las tensiones económicas y militares.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

One thought on “Israel construye un museo de la tolerancia sobre un cementerio musulmán palestino

  1. Parece ser que no entendemos bien al pueblo israelí: hay que tolerar todas sus maldades, pero única y exclusivamente a ellos, el resto del mundo se puede ir a tomar viento en su opinión. Dicho de este modo se entiende lo que ellos llaman Tolerancia. Gracias por tu trabajo.

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