Israel depende de los neonazis para obstaculizar el reconocimiento europeo del estado palestino

Wayne Madsen

Fuente: Israel Relies on Neo-Nazis to Obstruct European Recognition of Palestinian Statehood, Libya 360º, 6/12/2014

Las sucesivas votaciones parlamentarias en Europa para reconocer la soberanía del estado de Palestina han contado con la oposición de una coalición de intereses sionistas y neonazis. A pesar de su extraña apariencia, sionistas y neonazis comparten varios intereses comunes, incluyendo su oposición a los inmigrantes musulmanes en Europa.

Quizás nadie represente mejor esta alianza nazi-sionista como el miembro del parlamento sueco Kent Ekeroth, del partido Demócratas de Suecia. Ekeroth no solo es un compañero de viaje de varios socios globales de Demócratas de Suecia, como el Ku Klux Klan y el que fuera su líder David Duke, sino que es también judío. Irónicamente, la enérgica oposición de Ekeroth a los inmigrantes en Suecia está marcada por el hecho de que su madre, una judía kazaja, inmigró a Suecia. Ekeroth desprecia al ministro de la vivienda Mehmet Kaplan, nacido en Turquía y miembro del Partido Verde, porque participó en la flotilla del Mavi Marmara de ayuda a Gaza, que fue atacada por el ejército de Israel en aguas internacionales en 2010, causando la muerte de varios miembros civiles de la tripulación.

Ekeroth se ha convertido en portavoz de la oposición en el parlamento sueco, opuesta a la decisión del gobierno de ese país de reconocer al estado palestino. El partido de Ekeroth se unió a la oposición conservadora moderada en su rechazo a dicho reconocimiento.

El primer auditor de Demócratas de Suecia fue Gustaf Ekstrom, un antiguo oficial de las SS nazis y exlíder del partido nazi sueco. Anders Klarstrom, expresidente de Demócratas de Suecia, fue miembro del partido del Reich Nórdico. Aunque Demócratas de Suecia prohibieron vestir uniformes militares nazis en 1995, el partido sigue siendo una organización ultraderechista y xenófoba. Existe también una división entre los miembros de Demócratas de Suecia en el parlamento europeo y aquellos que, como Ekeroth, han sido electos en el parlamento sueco. En septiembre de este año, dos parlamentarios de Demócratas de Suecia, Kristina Wingerg y Peter Lundgren, votaron en contra del acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y Ucrania, que fue promovido por destacados sionistas de Ucrania, incluyendo el primer ministro Arseni Yatseniuk e Ihor Kolomoisky, gobernador de la provincia de Dnipropetrovsk.

Tras el intento de su partido de hacer fracasar la iniciativa de reconocimiento del estado palestino en el parlamento sueco, Ekeroth se unió a otros parlamentarios de la derecha de todo el mundo en un viaje turístico a Israel. El régimen cada vez más fascista y nacionalista judío de Israel intentó frustrar similares movimientos parlamentarios para reconocer el estado palestino recurriendo al Israel Allies Caucus, que son miembros de la Fundación Aliados de Israel. La decisión sueca de reconocer al estado palestino fue seguida por votaciones similares en la Cámara de los Comunes de Reino Unido, el Senado irlandés, el Congreso de los Diputados español y la Asamblea Nacional francesa, votaciones abrumadoramente mayoritarias en favor de reconocer al estado palestino que será seguida por una votación similar en el parlamento belga.

Aunque el Partido Conservador británico se abstuvo oficialmente en la votación de la Cámara de los Comunes, el diputado tory David Burrowes, miembro de los Amigos Conservadores de Israel y de la Hermandad Cristiana Conservadora, condenó la votación mientras se encontraba con Ekeroth en Israel. Los parlamentarios fueron cálidamente recibidos en Israel por el miembro del parlamento israelí David Rotem, del partido Israel Beitenu, que ha hecho declaraciones racistas sobre los palestinos y los inmigrantes africanos. Rotem se refirió a los africanos como “bongo bongo”. Su presidencia del Israel Allies Caucus en Israel pone de relieve la naturaleza derechista y xenófoba del grupo y la razón de que atraiga hacia Israel a algunos de los líderes neonazis europeos.

En la Cámara de Representantes de EEUU, el racista Israel Allies Caucus está presidido por los congresistas Eliot Engel (demócrata por Nueva York), Brad Sherman (demócrata por California), Doug Lamborn (republicano por Colorado) y Trent Franks (republicano por Arizona). Lamborn utilizó en una ocasión el término “tar baby” (figuradamente, “patata caliente” y literalmente “bebé de betún”) en un programa de radio y fue condenado por sus connotaciones racistas.

La oposición a que el parlamento holandés reconozca al estado palestino está liderada por un frecuente visitante de Israel, Bastian Belder, del derechista Partido Político Reformado Calvinista (SGP). Este partido es abiertamente sionista y cristiano, se opone al sufragio de las mujeres y en el pasado prohibió la pertenencia de mujeres al partido. Nunca ha presentado a mujeres candidatas en las elecciones. El SGP y su aliado, la Unión Cristiana, han intentado que el parlamento holandés deje de contribuir a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), argumentando que esas ayudas financian a los “terroristas”.

Varias agencias de inteligencia sospechan que miembros del SGP han permitido que tecnología y materiales nucleares holandeses hayan sido enviados de contrabando a Israel durante varias décadas. Tras el mortal accidente del avión de carga 1862 de El Al en 1992, después de haber despegado del aeropuerto internacional de Schiphol, se detectaron altos niveles de radiación en el área, en particular en el barrio de Bijlmer, situado al sur de Amsterdam. Los sionistas de la derecha calvinista, que apoyaban el programa de armas nucleares de Israel, se opusieron a que las autoridades holandesas investigaran los materiales que transportaba el avión. El gobierno israelí, que no se distingue precisamente por decir la verdad en asuntos de espionaje, afirmó que el avión solo transportaba perfumes, frutas y equipos informáticos.

Belder y su partido se han unido, en su oposición a los palestinos, al xenófobo Partido de la Libertad, dirigido por Geert Wilders, otros destacado racista que ha sido bien acogido por Israel. El exministro de asuntos exteriores holandés Maxime Verhagen, miembro del partido derechista Llamada Demócrata Cristiana, es otro notable antipalestino y defensor de Israel y del sionismo.

La oposición a la votación sobre el estado palestino en la Asamblea Nacional Francesa vino, principalmente, del neogaullista Unión por un Movimiento Popular (UMP), aunque nueve miembros del mismo rompieron la disciplina y votaron a favor del reconocimiento del estado palestino. El expresidente Nicolas Sarkozy, que es de origen húngaro y judío y quiere ser el candidato presidencial del partido en 2017, se opuso a la votación. Meyer Habib, un destacado miembro sionista de la Asamblea Nacional por la Unión de los Demócratas e Independientes (UDI) e íntimo amigo del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, atribuyó la citada votación al “antisemitismo” y al “apoyo al terrorismo” de socialistas, comunistas y verdes, que promovieron la iniciativa. Naturalmente, Habib no dijo nada de los cuatro parlamentarios del UDI que votaron a favor del reconocimiento del estado palestino y de los otros cuatro que se abstuvieron (este partido tiene 30 diputados).

Las buenas noticias para Israel vinieron de la extrema derecha. Marion Maréchal-Le Pen, nieta del fundador del Frente Nacional francés Jean-Marie Le Pen, se abstuvo en la votación, una señal de que el Frente Nacional se está moviendo hacia una postura más cercana a Israel como consecuencia de su fervor antimusulmán y antiárabe.

Tras el éxito palestino en los parlamentos de Suecia, Reino Unido, Irlanda, Francia, España y Portugal, la batalla de los grupos de presión israelíes se trasladó a Copenhague y al Folketing, el parlamento danés. A diferencia de Suecia, donde la ministra de asuntos exteriores, la socialdemócrata Margot Wallstrom, apoyó la votación en el parlamento y defendió el reconocimiento del estado palestino, su homólogo danés, Martin Lidegaard, del Partido Social Liberal, dijo que este no era el momento “oportuno” para realizar la votación en el parlamento. La propuesta de reconocimiento del estado palestino fue presentada en el Folketing por el Partido Socialista Popular, la Alianza Roji-Verde y el Inuit Ataqatigiit (Comunidad Inuit) de Groenlandia. En julio de este año, la primera ministra danesa, la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, nuera del que fuera líder de los laboristas británicos, Neil Kinnoch, rechazó unirse a sus compañeros socialdemócratas nórdicos Jonas Gahr Store, ministro noruego de asuntos exteriores, Stefan Lofven, primer ministro sueco, Antti Rinne, ministro de finanzas de Finlandia, y Árni Páll Árnason, líder de los socialdemócratas islandeses, en la condena del brutal ataque de Israel contra Gaza. El Partido Socialdemócrata danesa, actualmente en el gobierno, ha sido penetrado desde hace mucho tiempo por influyentes agentes israelíes.

La propuesta de votar en el parlamento esloveno el reconocimiento del estado palestino ha encontrado la oposición del Partido Democrático Esloveno, muy influido por George Soros, que es abiertamente proisraelí. La Lista Unida, que constituye la oposición de izquierda, ha defendido la votación a pesar de la postura del canciller Karl Erjavec, que ha tomado una posición similar a la de su contraparte danesa acerca de la “inoportunidad” de la misma.

Cabe esperar que futuras votaciones parlamentarias europeas, incluyendo la prevista en el Parlamento Europeo, sean sometidas a una maniobra de moderación como la que ha tenido lugar en España. La resolución del parlamento español, aprobada con 319 votos a favor, 2 en contra y una abstención, pide el reconocimiento de un estado palestino, no necesariamente contiguo, solo después de que se llegue a un acuerdo entre israelíes y palestinos. El gobernante Partido Popular español presionó al Partido Socialista (PSOE) para adoptar esta aguachinada redacción.

Como permite concluir este rápido vistazo por las votaciones en varios parlamentos de Europa, Israel depende de sus amigos fascistas y neonazis para contener los futuros movimientos parlamentarios en apoyo a Palestina.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)