‘Vi niños sin cabeza en Gaza’ – Entrevista con el Dr. Mads Gilbert

Fuente: Q&A: ‘I saw beheaded children in Gaza’, Yahoo Maktoob News, 7/12/2014

Cuando el Dr. Mads Gilbert intentó volver a Gaza para ayudar en el hospital Al Chifa, Israel le negó la entrada a pesar de tener todos los papeles en regla.

Gilbert dijo a Al Yazira que fue rechazado en el puesto fronterizo de Erez, después de que las autoridades israelíes le consideraran un “peligro para la seguridad”. Tras pedir explicaciones, Gilbert fue amenazado con ser detenido.

Al Yazira habó con Gilbert sobre estos hechos y lo que está pasando más allá de la frontera.

Al Yazira: ¿Recibió usted una nota de los israelíes en la que le decían que ya no le permitirían volver?

Mads Gilbert: No, en realidad yo había estado en Gaza en junio durante tres semanas en una misión para la ONU, que había solicitado un visado para varias entradas para mí, el cual me fue concedido por el ejército israelí. Ese visado era válido hasta el 11 de noviembre. Así que fui para hacer ese trabajo para la ONU, estuve tres semanas, escribí el informe y volví a mi casa de Tromso, en Noruega, donde me tocó el turno de helicóptero.

El turno duraba una semana. Cuando estaba en el helicóptero, comenzaron los bombardeos. Volví a Amán y pasé por el Puente Allenby hasta llegar a Erez. Les mostré mis papeles en la frontera y me dijeron que no podía entrar en Gaza. Les dije que mis papeles estaban en regla, pero insistieron en que no podía entrar: “tenemos un problema de seguridad con usted y no podemos decirle cuál es”.

Llamé al comandante de Erez, que estaba en el puesto fronterizo, y me dijo: “tenemos órdenes de la máxima autoridad de seguridad y tenemos un problema de seguridad con usted”. Le pregunté si podían decirme cuál era ese problema y me dijo: “eso no es asunto suyo y si no abandona el puesto, llamaremos a la policía y le arrestaré”.

Así que llamé a mi embajada y a Tel Aviv. Mis misiones diplomáticas allí y mi ministro de asuntos exteriores les llamaron y les dijeron que no podía entrar de ninguna forma.

Por tanto, volví a Noruega y las autoridades noruegas, el ministro de asuntos exteriores, hicieron una solicitud formal y preguntaron por qué, pero como toda respuesta les dijeron que el Shin Bet [servicios de seguridad interior] y el Mossad [servicios de inteligencia en el exterior] afirmaron que era un asunto de seguridad.

Es interesante señalar que el ministro de asuntos exteriores ha protestado formalmente por esta prohibición de entrada. Tampoco lo aceptaron. Han pedido a los israelíes que suspendan esta prohibición, argumentando que es inconcebible e inaceptable que no se permita entrar a personal humanitario para ayudar a los palestinos en una situación difícil desde el punto de vista médico.

AY: ¿Cuál cree que es la razón por la que no le permitieron entrar?

MG: Creo que es, ciertamente, un problema de seguridad, porque cuando alguien como yo, un médico blanco con ojos azules y pelo canoso, cuenta los hechos reales de los ataques israelíes, entonces los palestinos pasan de ser terroristas a ser seres humanos, los números pasan a ser personas y los niños aparecen como nuestros niños.

Así, cuando escribo mis artículos y cuando hago mi investigación, y cuando los publico en The Lancet y cuando escribo mis libros, todo esto es realmente un peligro para la narrativa israelí y, en cierta forma, para la reputación global de Israel, que está sufriendo seriamente.

Nunca he hecho nada malo. Nunca he sido arrestado por los israelíes. Nunca les he mentido y siempre he cumplido las normas. ¿Tengo contacto con Hamas? Por supuesto. Hablo con las autoridades palestinas, que fueron elegidas en 2006. Cuando participo en una misión médica en cualquier parte del mundo, en Birmania o en Camboya, informo a la autoridad competente, que en Gaza es el ministerio de salud.

AY: ¿Qué es lo que no sabemos los forasteros y los observadores? ¿Qué narrativa no está llegando a la gente?

MG: No está recibiendo las narrativas de la gente, que son varios millones de personas. En realidad, no se dan cuenta de que estas son personas que han sido encarceladas durante siete años. La edad media [de los gazatíes] es de 17,6 años. Estamos hablando de un gueto infantil de 1,2 millones de niños y jóvenes a los que se les niega el derecho a escapar de las bombas, de huir, porque no pueden salir.

Se les niega el derecho a viajar, el derecho a comer lo suficiente en la cena y el desayuno. Sufren desnutrición crónica debido al bloqueo. [Los extranjeros] no conocen el horror de las lesiones que padece la gente de Gaza y que los niños y los civiles están viendo.

Esto se oculta. Se oculta en medio de un montón de hasbara, de propaganda israelí, que dice “oh, son solo terroristas, se esconden entre los civiles y están atacando a Israel”. Lo que no se le dice a la gente es que es Israel la que está atacando a Gaza. Y que Gaza y los palestinos están ejerciendo su derecho de resistencia.

Los pueblos ocupados tienen derecho a la resistencia. Tienen derecho a resistir con las armas en la mano. Si nos fijamos en el número de cohetes que se lanzan desde Gaza a Israel y el número de proyectiles que se disparan contra Gaza, la desproporción es enorme.

Entre los israelíes muertos, el 95 por ciento fueron soldados, 66 de los 74 eran soldados, y hubo cuatro civiles y un niño. Pero entre los palestinos hubo cerca de 12.000 heridos, de los cuales 3.500 eran niños menores de 18 años.

Hubo 2.100 palestinos muertos y 521 de ellos eran niños menores de 18 años. Esto es lo que la gente no sabe, lo que se oculta entre la niebla de la propaganda israelí. La narrativa de Israel satura los medios de comunicación, así que nosotros tenemos que contar la otra historia, porque las personas buenas de todo el mundo no pueden aceptar esto.

AY: ¿Qué va a hacer usted ahora si no le permiten entrar?

MG: Encontraremos otras vías. Hay que ser pacientes. Los palestinos han sido pacientes durante siete años [de bloqueo de Gaza]. Hay mucho que aprender de ellos: su dignidad y su firmeza.

AY: ¿Qué ha experimentado allí?

MG: Tengo hijos, y nietos, y no deseo ver esto en el mundo actual. Ahora todo el mundo habla de Boko Haram y de las decapitaciones del Estado Islámico. Yo vi en Gaza niños decapitados, tengo fotos.

No las enseño porque son demasiado inhumanas, pero nadie ha acusado a Israel de una masacre de niños. Nos dirigimos siempre a otros a los que denominamos con el término genérico de terroristas.

Lo que vemos en Gaza es, por definición, puro terrorismo de estado. Es gente que se defiende contra los ataques del ocupante. ¿Cómo puede decir el ocupante que se está defendiendo cuando está bombardeando a la población ocupada? Eso no tiene sentido.

AY: ¿Cuál es, en su opinión, la solución ideal?

MG: Como médico, digo: no envíen más vendas, no envíen más medicinas, no envíen más equipos. Detengan los bombardeos, levanten el bloqueo, traten a los palestinos como seres humanos, inclúyanles en la familia humana, protéjanles con el derecho internacional y encuentren una solución política pacífica a la ocupación de Palestina. Esa es la medicina preventiva de este horror que está teniendo lugar.


Mads Gilbert (1947) es un médico noruego, activista humanitario y miembro del Partido Socialista Revolucionario. Es especialista en anestesiología y director del departamento de medicina de emergencias en el hospital universitario de Noruega del Norte y profesor de medicina de emergencias en la Universidad de Tromso. Tiene una amplia experiencia en ayuda humanitaria internacional y ha hecho trabajo voluntario en gran cantidad de países y lugares. Ha escrito el libro Eyes in Gaza y ha recibido varios galardones en su país.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)