La CIA filtró informaciones sobre golpes de estado apoyados por Israel contra aliados de EEUU

Wayne Madsen

Fuente: CIA leaked intelligence on Israeli-backed coups against U.S. allies, Intrepid Report, 5/02/2013

A pesar de la antigüedad de este artículo, creo que merece la pena repescarlo para refrescar memorias proclives al olvido selectivo. JV

Durante la Guerra Fría, la CIA estaba tan molesta por el papel jugado por el Mossad en golpes de estado, exitosos y fallidos, contra aliados de EEUU, que comenzó a filtrar información a los medios sobre el papel jugado por agentes israelíes del Mossad y “agentes dobles” dentro de las propias filas de la CIA en la interferencia israelí con las políticas de aliados de EEUU en la OTAN.

El Mossad amasó una gran cantidad de información sobre los oficiales izquierdistas del ejército que derrocaron al régimen derechista del primer ministro portugués Marcello Caetano en 1974, algo que podría ser embarazoso para el nuevo secretario de estado de EEUU, John Kerry. Uno de los archivos en poder del Mossad se refiere a un oficial de las fuerzas navales portuguesas en Mozambique y ardiente comunista que apoyó el golpe de estado de las fuerzas armadas del 25 de abril de 1974, el teniente Jose Pedro Simoes Ferreira.

En 1974, Israel mantenía estrechas relaciones con el régimen del apartheid de Sudáfrica y muchos judíos sionistas sudafricanos tenían intereses en Mozambique, sobre todo en la exploración y extracción de diamantes. La idea de que Portugal concediera la independencia a gobiernos de izquierda (y futuros aliados de los países árabes en las votaciones de la ONU) era anatema para Israel y los judíos sudafricanos. Por consiguiente, en 1975, el secretario de estado Henry Kissinger envió al oficial de la CIA Frank Carlucci como embajador a Portugal para ayudar a identificar y purgar los grupos más extremistas en el nuevo gobierno portugués, especialmente a los comunistas. Uno de los principales objetivos era, precisamente, Simoes Ferreira. Sin embargo, la CIA se vio con las manos atadas cuando descubrió que Ferreira tenía un cuñado influyente, John Heinz III, heredero de la H.J. Heinz Company y, lo que es más importante, un ambicioso congresista republicano por Pensilvania. Simoes Ferreira es el hermano mayor de Teresa Simoes Ferreira, que es ahora Teresa Heinz Kerry, la esposa del nuevo secretario de estado de EEUU.

El Mossad tomó el relevo con entusiasmo, consiguiendo una gran cantidad de información sobre Teresa y su hermano Jose de manos de sus amigos de los servicios de inteligencia sudafricanos.

Durante la campaña presidencial de 2004, miembros del Partido Republicano que trabajaban para Karl Rove intentaron desenterrar los vínculos de la Sra. Kerry con la izquierda en su época de estudiante en Sudáfrica. Pero el exteniente de la armada Simoes Ferreira, que tiene ahora 78 años y vive en las afueras de Pittsburgh, nunca estuvo en el punto de mira de Rove.

Pero lo mismo no es cierto para el Mossad, que, junto con la Oficina de Seguridad del Estado de Sudáfrica (BOSS), reunió una enorme cantidad de información procedente de archivos portugueses del centro de inteligencia Lourenço Marques de Mozambique antes de la llegada al poder del marxista Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) en 1975. El Mossad utilizará, con toda seguridad, su documentación sobre la esposa y el cuñado de Kerry para evitar las presiones del Departamento de Estado contra la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Los israelíes pueden confiar en sus amigos neoconservadores de los medios de comunicación estadounidenses, gente como William Kristol y Charles Krauthameer, para seguir machacando a los dos antiguos colonos portugueses que consideraron que el comunismo era mucho más preferible que el régimen fascista bajo el que vivían.

Una posible razón por la que el grupo de presión israelí se abstuvo de utilizar esta información contra Kerry durante su audiencia de confirmación es su ascendencia judía por línea paterna y el hecho de que su hermano, Cameron Kerry, sea un converso al judaísmo y un firme partidario de Israel.

Gracias a los agentes de la CIA en Portugal y al trabajo de espionaje del embajador Carlucci, la tendencia hacia la izquierda del golpe de estado portugués pudo ser contenida, sobre todo con la llegada al poder en 1976 del líder del Partido Socialista portugués Mario Soares, otro agente en la nómina de la CIA, que logró deshacerse del procomunista general Vasco dos Santos Gonçalves, un líder de la Revolución de los Claveles de 1974. Después de ocupar la presidencia de Portugal, Soares fue jefe de la delegación interparlamentaria de la Unión Europea para las relaciones con Israel.

Los documentos de la CIA también revelan que el Mossad jugó un papel de apoyo en el fallido golpe militar en España. El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel español Antonio Tejero, que intentó dar un golpe de estado derechista en 1978 que se conoció como Operación Galaxia, irrumpió en el Congreso de los Diputados español junto con 200 efectivos de la Guardia Civil durante la sesión de investidura del primer ministro Leopoldo Calvo Sotelo, partidario de la entrada de España en la OTAN y del mantenimiento de estrechos vínculos con el mundo árabe. Tejero y los otros generales que apoyaron el golpe contra el gobierno prometieron en secreto a Israel que cambiarían la tradicional política exterior proárabe de España y se distanciarían de los árabes. En consecuencia, el Mossad trabajó con los conspiradores para llevar a cabo una clásica operación israelí de derramamiento de sangre.

Los guardias civiles que ocuparon el parlamento español sacaron de la cámara al primer ministro Adolfo Suárez, a los líderes socialistas Felipe González y Alfonso Guerra y al líder comunista Santiago Carrillo, probablemente para ser ejecutados después de haber sido torturados. Mientras tanto, una revuelta militar de apoyo al golpe estalló en Valencia. Solo la intervención del rey Juan Carlos I neutralizó el golpe, pero no antes de que importantes neoconservadores y sionistas de la administración Reagan expresaran su apoyo a los golpistas. Más adelante se reveló que algunos miembros de la administración Reagan, así como miembros destacados del Opus Dei dentro del Vaticano, habían dado su visto bueno al golpe con antelación. Estos hechos son otra muestra más de las estrechas relaciones entre el sionismo internacional y el Opus Dei, la orden fascista de la Iglesia Católica Romana.

La CIA también conocía los estrechos vínculos entre el candidato presidencial francés, el socialista François Mitterrand, un colaborador de los nazis y del gobierno de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, y el Mossad y el entonces primer ministro israelí Menahem Begin. Israel y los judíos franceses proporcionaron a Mitterrand apoyo financiero en las elecciones de 1981, en las que se enfrentó con el presidente Valery Giscard d’Estaing, quien mantuvo la política de Charles de Gaulle de mantener buenas relaciones con los países árabes. Mitterrand derrotó a Giscard d’Estaing y, en 1982, se convirtió en el primer presidente de la Quinta República que visitó Israel.

En 1961, el Mossad apoyó un golpe de estado dirigido por generales derechistas franceses contra la decisión de De Gaulle de conceder la independencia a Argelia. No solo Israel apoyó el intento de golpe, sino que también lo hizo la importante y acaudalada comunidad judía de Argelia. Uno de los conspiradores, el general André Zeller, recibió apoyo de Israel, Sudáfrica y Portugal para llevar a cabo el complot. El general Maurice Challe, comandante de las Fuerzas Aliadas en Europa Central y comandante de las fuerzas galas durante la invasión británico-francesa-israelí de Suez de 1956, también apoyó el golpe. Tras su fracaso, Challe entró en la compañía naviera israelí Zim. Otro conspirador, el general Edmond Jouhand, se convirtió en jefe adjunto de la OAS, una organización militar secreta antigaullista, después del fracaso del golpe y en 1982 fue rehabilitado por Mitterrand. Este también perdonó al jefe de la OAS y uno de los artífices del frustrado golpe, el general Raoul Salan. En 1958, el principal líder político del golpe, el general Jacques Soustelle, que fue gobernador de Argelia, fue amnistiado por De Gaulle [aquí existe una discordancia entre fechas, N. del T.]. Al igual que sucediera en España en 1981 con los generales y demás oficiales golpistas, los conspiradores del complot francés de 1961 (Zeller, Challe, Jouhand, Salan y Soustelle) eran conocidos como “hombres de Israel” en Francia.

Una nueva generación de “hombres de Israel” sigue proliferando en los países occidentales, sobre todo en Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.


Wayne Madsen es periodista de investigación y columnista en varios periódicos de Estados Unidos. Es director y editor de Wayne Madsen Report.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)