Auge y caída de los socialistas palestinos

Ramzy Barud

Fuente: The Rise and Fall of Palestine’s SocialistsCounterPunch, 27/11/2014

Cuando los medios informaron que los dos primos que participaron en el ataque a la sinagoga de Jerusalén del 18 de noviembre estaban afiliados al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), se creó bastante confusión. ¿Por qué el FPLP? ¿Y por qué ahora?

Los atacantes mataron a cinco israelíes y dejaron varios heridos. En cierta medida, esto fue una respuesta esperada a la violencia causada por los ultraderechistas israelíes, protegidos por la policía, y los abusos cometidos contra la población palestina de Jerusalén Este. Buena parte de la violencia ejercida contra los palestinos es sistemática: severas restricciones de los movimientos de los palestinos, ataques contra lugares de culto y ataques nocturnos de grupos judíos contra cualquiera que sea sospechoso de ser palestino. También ha habido residentes árabes de Jerusalén que han sido ahorcados, linchados y quemados vivos.

Los palestinos respondieron del mismo modo. Pero la mayor parte de sus respuestas violentas parecen limitarse a actos individuales, producto tal vez de la desesperación, pero en todo caso al margen de la resistencia armada organizada.

Entonces, Gasan y Odai Abu Yamal atacaron la sinagoga. La hipótesis inicial fue que el ataque era una respuesta individual, antes de que los medios comenzaran a vincular a los atacantes con el FPLP.

De repente, la discusión pasó de la relevancia del ataque con respecto a la difícil situación que vivía Jerusalén (ambos primos eran jerosolimitanos) a algo totalmente diferente, a saber, la pertenencia a un grupo marxista situado entre las dos fuerzas dominantes: el gobierno de Ramala, controlado por Fatah, cuyos líderes han abandonado hace mucho la lucha armada, por un lado, y los grupos de la resistencia, en su mayoría islamistas y entre los que destaca Hamas en Gaza. ¿Está el FPLP haciéndose un sitio de cara a una tercera intifada? ¿O fue el ataque una anomalía? ¿Fue ordenado por los dirigentes del grupo? ¿Qué es lo que quiere el FPLP?

No puede haber respuestas fáciles. De hecho, las confusas respuestas del FPLP sugieren una pelea interna dentro del grupo, si no políticamente, al menos intelectualmente. Las Brigadas Abu Alí Mustafá, el brazo armado de la organización, hizo público un apasionado comunicado, pero no se proclamó responsable del atentado.

Fue un claro intento de caminar por una fina línea entre el lenguaje revolucionario y un discurso políticamente prudente. No se responsabilizó del ataque y tampoco reconoció que los atacantes fueran miembros del grupo. Se limitó a informar de la acusación israelí sobre la pertenencia de los asaltantes al FPLP. Otro comunicado calificó a los atacantes como héroes, pero tampoco en esta ocasión se responsabilizaban del atentado.

Este tema puede ser discutido desde varios puntos de vista, pero el más urgente se refiere a la identidad del FPLP, al continuo descenso de su influencia política y al inevitable conflicto intelectual que ha perseguido al grupo desde su fundación en 1967 por el Dr. George Habash, un cristiano, nacionalista árabe y marxista. Lo que fue una esperada y profunda reflexión de uno de los grupos políticos más progresistas de Palestina a comienzos de los años 60 y hasta la década de los 80, se convirtió en una crisis política provocada por el declive de sus más importantes apoyos, la Unión Soviética y la Europa del Este, y la firma de los Acuerdos de Oslo unos años más tarde.

La creación del FPLP, formado a partir de varios grupos nacionalistas árabes progresistas, en 1967 fue una respuesta al fracaso de los ejércitos árabes tradicionales para combatir a Israel. La sonora derrota árabe en la guerra de 1967 (conocida como Naksa, es decir, la “derrota” o el “revés”) marcó el comienzo de una narrativa política exclusivamente palestina, en ocasiones con tácticas desesperadas por llamar la atención sobre la difícil situación del pueblo palestino.

El FPLP, que más tarde se declararía una organización marxista-leninista, estaba todavía comprometido con el panarabismo. Vinculaba la liberación de Palestina con el objetivo más elevado de liberar a las clases oprimidas de todo el mundo árabe de los regímenes corruptos y opresivos.

Aunque se puede argumentar que las ambiciones políticas del FPLP excedían con creces su popularidad en el terreno, tuvo una influencia desproporcionada en el discurso de la resistencia, en parte debido al notable intelecto y visión de futuro de su fundador, pero también debido a sus primeros ensayos de lucha armada al margen de la tutela de los gobiernos árabes.

Aunque el FPLP ha estado estrechamente relacionado por los medios de comunicación internacionales con sus secuestros de aviones, que tenían como objetivo la liberación de los presos políticos palestinos, su influencia en el curso de la resistencia armada ha sido mucho más profundo. A finales de los 60 y durante toda la década de los 70, hizo sentir su presencia en Gaza, en un momento en que Fatah no conseguía establecer una plaza fuerte en la superpoblada y empobrecida franja palestina. Muchos de sus miembros murieron en enfrentamientos o fueron asesinados, y otros fueron capturados y encarcelados indefinidamente.

Sin embargo, con el tiempo, creció la desconexión entre la llamativa retórica del grupo y la dura realidad palestina. Al tiempo que el nacionalismo árabe se estaba desvaneciendo, el bloque socialista se colapsaba a toda velocidad, dejando al FPLP ante unas difíciles cuestiones. Y cuando Yasir Arafat firmó los Acuerdos de Oslo, el dilema del FPLP se hizo todavía más complicado.

Para entonces, el FPLP ya no era la segunda organización palestina más influyente, como lo fue en los años anteriores. Aunque operaba fuera de la estructura de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Hamas ofrecía un lenguaje más asequible y adquirió una presencia más amplia en las bases.

Al igual que Hamas, y a diferencia de Fatah, el FPLP permaneció en gran parte inmune a los conflictos internos abiertos, al menos desde las primeras divisiones que sufrió a finales de los 60. En 2000, Habash dimitió con elegancia y le sustituyó Abu Alí Mustafá. El nuevo líder volvió a Ramala con un FPLP que había modificado su tradicional postura en favor de una solución de un único estado y se había alineado sutilmente con el modelo de liberación por etapas defendido por Fatah.

Abu Alí Mustafá fue asesinado por Israel en agosto de 2001, poco después de su regreso. El nuevo líder, Ahmed Sadat, pasó cuatro años en una cárcel de la Autoridad Palestina antes de ser secuestrado por las fuerzas israelíes en 2006 y sometido a un régimen de aislamiento en Israel.

Desde entonces, el discurso de la solución de dos estados fue abandonado y se opera el retorno ocasional del FPLP a las armas en algunas partes de Cisjordania. Sin embargo, la única acción militante del FPLP, consistente y organizada, se limitó a Gaza.

Durante años, el FPLP ha sido rehén de una ambición de grandes vuelos y un lenguaje radical, por un lado, y una realidad que ha forzado a sus miembros a adaptarse a un status quo desagradable y una acción desorganizada, por otro. En 2006, el grupo obtuvo un 4 por ciento de los votos en las elecciones, lo que se tradujo en tan solo tres escaños de los 132 del Consejo Legislativo. Rechazó entrar en un gobierno de coalición con Hamas, que podía haber reducido, posiblemente, el aislamiento del gobierno electo, y aunque lo intentó, no consiguió construir un bloque de izquierda con otros grupos socialistas y comunistas.

Sin apoyos sólidos fuera de Palestina y un discurso político polarizado entre Hamas y Fatah, el FPLP sigue atrapado en sus propias luchas internas.

Poco importa si los primos que atacaron la sinagoga de Jerusalén era miembros del FPLP o no. Las reiteradas y confusas declaraciones del grupo —justificando el ataque, explicándolo, reconociéndolo y desautorizándolo, todo al mismo tiempo— importa más. La confusión se ha convertido en algo característico del FPLP tras la firma de los Acuerdos de Oslo. Y aunque hay quienes emplean un lenguaje inteligente para mantener el estatus radical del grupo, su carácter de organización no gubernamental y su prestigio socialista, otros esperan un debate más serio sobre qué es el FPLP y cuál es su programa después de dos décadas de declive político, algo por lo que el FPLP, y también Fatah y Hamas, deben rendir cuentas.


Ramzy Barud es columnista en varias publicaciones, consultor de medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su último libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story (Pluto Press, Londres).

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)