Israel intensifica la represión contra los palestinos

Jean Shaoul

Fuente: Israel steps up repression against Palestinians, World Socialist Web Site, 24/11/2014

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha lanzado una ofensiva generalizada contra los palestinos. Esto se ha producido después de la matanza en una sinagoga de Jerusalén Occidental, el martes pasado, de cuatro rabinos y un policía, en la que resultaron heridas otras ocho personas, matanza llevada a cabo por dos palestinos de Jerusalén Este que fueron abatidos inmediatamente por la policía.

El ataque tuvo lugar en un contexto de varios meses de empeoramiento de la opresión de los palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este e Israel. En el último mes, Israel ha impuesto severas restricciones al acceso a la mezquita de Al Aksa, llegando a impedir en algunas ocasiones a los fieles palestinos la entrada en la misma, en respuesta a los deseos de fanáticos judíos que, junto con políticos ultraderechistas del Partido Hogar Judío que gobierna en coalición con el Likud de Netanyahu, han pedido que se eliminen las normas que prohíben a los judíos rezar en ese lugar. La semana pasada, un palestino conductor de autobús fue encontrado ahorcado en su vehículo después de haber sido golpeado y asesinado por colonos judíos. Según la policía, se trató de un suicidio.

Netanyahu está incitando a los elementos más rabiosamente nacionalistas y religiosos de la sociedad israelí, con el fin de avivar las tensiones entre los judíos y los palestinos en Jerusalén Este, que Israel se anexionó ilegalmente después de la Guerra de los Seis Días de 1967, así como en los Territorios Ocupados e incluso dentro de Israel.

El propósito de este incremento de la represión es triple.

Como en el caso de la guerra de 50 días contra Gaza el pasado verano, está dirigida a aterrorizar a toda la población palestina, sobre todo a los que viven en Jerusalén Este, buscando romper una resistencia a la ocupación que dura ya 66 años y forzándoles a huir a Jordania o a cualquier otro lugar.

En segundo lugar, persigue acabar con la oposición de los trabajadores israelíes a la creciente pobreza, las desigualdades sociales y las guerras constantes que caracterizan a la sociedad israelí en la actualidad. El malestar por la austeridad y la hostilidad a las políticas agresivas y militaristas de Netanyahu hacia los palestinos no han encontrado medios de expresión en los partidos de “izquierda” y de “centro”, todos los cuales han apoyado la guerra de Netanyahu y su programa en favor de los grandes empresarios.

En tercer lugar, está buscando el apoyo de estos elementos para apuntalar su frágil coalición, que se está desgarrando por discrepancias con su política económica, en medio de rumores generalizados sobre unas elecciones anticipadas menos de dos años después de las últimas.

Israel ha restablecido la práctica bárbara e ilegal de la demolición de casas palestinas como castigo colectivo. A las cuatro de la mañana del miércoles, las fuerzas de seguridad demolieron un edificio de cinco pisos en Silwan, Jerusalén Este, que fue el hogar de varias familias, entre ellas la de Abdul Rahman al Shaludi, que atropelló con su coche a varios peatones el mes pasado, matando a un bebé y a una joven antes de ser él mismo abatido por la policía. Despertaron a sus familiares a la una de la madrugada y les dieron cinco minutos para salir.

Según la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, alrededor de 675 casas palestinas fueron demolidas durante la segunda intifada, entre 2000 y 2005. Después de 2005, Israel abandonó en gran medida esta práctica, después de que un informe señalara que era ineficaz como elemento de disuasión y únicamente servía para acrecentar la hostilidad. Hablando sobre este asunto, Netanyahu dijo: “Este es un paso importante y habrá más demoliciones de casas. Habrá muchas más medidas”.

Otras medidas contra la población palestina de Jerusalén Este son las siguientes:

  • El despliegue de fuerzas de seguridad en las entradas de los barrios palestinos de la ciudad para parar a la gente e interrogarles, en condiciones en las que la presencia policial ya es muy elevada en todo momento desde la segunda intifada.
  • Incursiones de las fuerzas de seguridad en las casas de supuestos “terroristas”.
  • La asignación de dos compañías adicionales de la Policía de Fronteras a la capital, cuya presencia ha ido en aumento durante el último mes.
  • Frecuentes incursiones policiales a gran escala en los barrios “conflictivos”, practicando arrestos masivos entre quienes se resisten y protestan.
  • Incremento de las patrullas en los alrededores de las mezquitas, sinagogas y otros lugares sagrados.

El ministro de defensa Moisés Yaalon ha suspendido los planes que existían para suavizar las barreras y controles en Cisjordania, al tiempo que ha aumentado los efectivos de las fuerzas de seguridad.

Este año, las fuerzas de seguridad han llevado a cabo un promedio de 98 operaciones de búsqueda y captura a la semana en Cisjordania, frente a las 75 del año pasado, según la ONU. La organización de derechos humanos Addameer ha informado que alrededor de 6.500 palestinos se encontraban en las prisiones israelíes el 1 de octubre pasado. De estos, 182 eran niños y 500 eran presos “administrativos”, recluidos sin cargos ni juicio.

Las autoridades han arrestado a cuatro palestinos, tres de los cuales eran miembros de Hamas, que, según dicen, han reconocido haber planeado el asesinato del ministro de asuntos exteriores Avigdor Lieberman con un cohete antitanque, el cual debía ser disparado mientras conducía hacia su asentamiento judío, en la Cisjordania ocupada. Los servicios secretos, Shin Bet, dijeron que el presunto complot se había preparado durante la guerra de julio y agosto de Gaza.

El ministro de seguridad pública, Isaac Aharonovitch, ha pedido que quienes efectúen ataques y sean abatidos por las fuerzas de seguridad no sean enterrados en la capital. Previamente, había propuesto que se levantaran las restricciones para que los colonos judíos puedan llevar armas para su “autodefensa”.

Esto ha sido como una señal para que los colonos ultranacionalistas desciendan sobre los barrios palestinos de Jerusalén y ataquen a sus habitantes. El diario Haaretz ha informado que “varios manifestantes de extrema derecha se reunieron cerca del lugar del ataque [contra la sinagoga de Jerusalén Occidental] gritando ‘muerte a los árabes`y ‘venganza’ entre otras cosas”.

A los colonos se les permite robar, atacar las casas y las propiedades de los palestinos y matar con impunidad. El grupo de derechos humanos Yesh Din ha informado que la violencia de los colonos tiene lugar todos los días, a pesar de lo cual solo unas pocas denuncias por “daños causados a los palestinos y sus propiedades” terminan con alguna acusación: un mero 7,4 por ciento de 970 denuncias presentadas y solo dos casos desde 2013.

Un grupo de colonos atacó y apuñaló a Fadi Yalal Radwan, de 22 años, el martes en Kufer Akab, mientras que Ibrahim Mahmud, de 16 años, fue trasladado a una unidad de cuidados intensivos después de recibir un disparo de un colono en un pueblo al este de Ramala. Seis palestinos fueron hospitalizados después de que las fuerzas de seguridad israelíes les dispararan, cuando intervinieron en unos enfrentamientos provocados por los ataques de unos colonos contra una escuela al sur de Naplusa.

Muchos jóvenes han sido arrestados en pueblos palestinos del norte de Israel en el transcurso de grandes manifestaciones de protestas, algunas de ellas en los campus universitarios, tras el asesinato de Jeir Hamdan, de 22 años, en Kufer Kana. Netanyahu dio todo su respaldo a la policía, diciendo que aquellos que piden la destrucción del estado de Israel debían ser despojados de su ciudadanía.

Un proyecto de ley sobre un “estado judío” fue acordado por el gobierno el domingo y se presentará en breve en el parlamento. Su objetivo es definir a Israel como un estado judío en las Leyes Básicas del país, socavando así los derechos de los no-judíos, principalmente de los palestinos, a quienes no se tendría la obligación de otorgar los mismos derechos.

Además, degradaría la lengua árabe, desde su actual y debilitado estatus como lengua oficial, exigiría la utilización de la ley judía en el sistema judicial “como fuente de inspiración” y consagraría el himno nacional y las fiestas judías en las Leyes Básicas.

Esto se produce después de que una nueva ley haya elevado el umbral del voto en el sistema electoral proporcional israelí, algo que ha sido considerado como un intento de excluir a los tres pequeños partidos que representan a los “árabes israelíes”, que constituyen el 20 por ciento de la población.

Todo esto ha provocado la airada respuesta de los jóvenes palestinos de Cisjordania, que salieron a protestar a las calles el viernes. Unos 350 palestinos se manifestaron en Hebrón, lanzaron piedras y cócteles Molotov a la policía, que reprimió la manifestación. En otras partes, los soldados israelíes emplearon pelotas de goma para dispersar una manifestación de cien personas en Naplusa, donde tres palestinos tuvieron que ser hospitalizados, y en Kalandiya, al norte de Jerusalén, donde un manifestante resultó herido.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)