Palestina, Israel y los ‘cohetes’

Robert Fantina

Fuente: Palestine, Israel and ‘Rockets’, CounterPunch, 14-16/11/2014

Uno oye con creciente frustración las atrocidades cometidas por los israelíes en Cisjordania a través de los anteojos sesgados de los medios de comunicación corporativos. Por ejemplo, The New York Times informó que dos israelíes fueron asesinados a puñaladas en un acto terrorista de los palestinos y un palestino fue asesinado por los disparos de los soldados israelíes en un acto de autodefensa.

Es de vital importancia mirar más allá del punto de vista sesgado de los medios corporativos. Cisjordania es parte de Palestina y está ocupada ilegalmente por Israel, y lo ha estado durante cuarenta años. De acuerdo con el derecho internacional, un pueblo ocupado tiene derecho y responsabilidad de resistir a los ocupantes. El medio millón de colonos israelíes que viven en Cisjordania están allí ilegalmente, como parte de la ocupación, y deberían ser consciente de que su seguridad personal corre peligro.

Igualmente frustrantes son las historias que salen de la Franja de Gaza, recientemente diezmada por las bombas de fabricación estadounidense arrojadas por Israel. Por increíble que parezca, Israel sigue creyendo que, invocando el mantra de la “seguridad nacional”, puede matar a hombres, mujeres y niños a millares y el mundo no dirá nada. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu declaró que los que denominó “túneles terroristas”, utilizados en realidad para el contrabando de suministros que Gaza necesita e Israel impide su importación, debían ser destruidos y que esa fue la razón por la que tuvo que bombardear toda la franja palestina. Esto nos lleva a una interesante pregunta: si Israel tiene derecho a invadir Palestina, ¿por qué no ha de tener derecho Palestina a invadir Israel?

Es también interesante observar que Egipto, con su líder corrupto e ilegítimo, tiene también miedo de los túneles que se encuentran bajo la frontera con Palestina. Con el fin de destruirlos, está construyendo un foso en el lado egipcio de la frontera. Parece mucho más razonable que un país impida los movimientos transfronterizos bloqueando los accesos en su propio lado de la frontera, pero Israel no es, al parecer, responsable ante el derecho internacional, ni siquiera ante el razonamiento común.

Israel y EEUU hacen una montaña de un grano de arena con los “cohetes” de Hamas. Dicen que 4.500 de estos cohetes han caído en Israel y que solo tienen la “Cúpula de Hierro” proporcionada por EEUU para proteger a los ciudadanos israelíes. Estas declaraciones deben ser consideradas en más detalle. El Dr. Norman Finkelstein, hijo de unos supervivientes del Holocausto y destacado activista por los derechos palestinos, así como persona non grata en Israel, se ha referido a estos cohetes como “fuegos artificiales mejorados”, que no tienen nada que ver con el mortífero armamento que EEUU proporciona a Israel.

¿Qué pasa con la Cúpula de Hierro y el dinero que EEUU gastó en construirlo, y sigue gastando para mantenerlo? En la guerra israelí contra Gaza del invierno de 2008-2009, anterior al establecimiento de la Cúpula de Hierro, se calcula que se lanzaron unos mil “cohetes” contra territorio israelí, causando la muerte de tres civiles y 15 millones de dólares en daños a la propiedad. En la más reciente carnicería israelí de palestinos, se dispararon unos 4.000 de estos “cohetes”, causando la muerte de siete civiles y pérdidas materiales valoradas en 15 millones de dólares. Israel es conocido, además de por su crueldad y su racismo extremos, por su sistema de defensa civil. Si mil “cohetes” causaron tres muertes, puede pensarse que 4.000 “cohetes” habrían de causar cuatro veces más víctimas mortales, es decir, 12 muertes. Puede pensarse que el hecho de que solo hubiera siete víctimas mortales podría deberse a la Cúpula de Hierro, pero ¿por qué, entonces, se produjo idéntica cantidad de daños materiales? ¿Podría ser que el sistema de defensa civil, junto con la ineficacia de los “fuegos artificiales mejorados” de los palestinos, fueran los verdaderos responsables de la baja tasa de mortalidad y no la tan cacareada Cúpula de Hierro? ¿Por qué el valor de los daños materiales es idéntico en ambos casos? Siendo realistas, puede pensarse que la Cúpula de Hierro neutralizó alrededor del 10 por ciento de los “cohetes” disparados por los palestinos contra Israel.

Así que cabe preguntarse por qué esto es visto como un conflicto entre dos ejércitos más o menos iguales, a pesar de que los israelíes tienen una de las fuerzas armadas más poderosas del mundo y los palestinos no tienen ejército, ni armada ni fuera aérea. En octubre, cuando Suecia se convirtió en el primer estado miembro de la Unión Europea en reconocer al estado palestino, la ministra de relaciones exteriores sueca Margot Wallstrom dijo que lo hicieron, en parte, para que Palestina tuviera un “estatus más parecido al de Israel en las negociaciones de paz”. Aunque las negociaciones son, y siempre han sido, una farsa, una mera cobertura para que Israel siga robando tierras palestinas y siga oprimiendo y matando palestinos, el gesto reconoce, al menos, lo que EEUU se niega a aceptar, a saber, la astronómica desigualdad de estatus entre Israel y Palestina. Y se rumorea en los círculos diplomáticos internacionales que el reconocimiento sueco de Palestina es solo el primero de los muchos que le seguirán.

El mundo está reconociendo, finalmente, lo que Israel y EEUU simplemente no quieren ver: un país, Israel en este caso, solo puede violar el derecho internacional mientras la comunidad internacional no actúe. Un país, EEUU en este caso, solo puede seguir hablando hipócritamente sobre su apoyo a los derechos humanos y la autodeterminación mientras la comunidad internacional siga inclinándose ante él y sus gobernantes rindas cuentas ante los grupos de presión en lugar de hacerlo ante los ciudadanos. Incluso el enclenque y sumiso Mahmud Abás, el supuesto líder de la Autoridad Palestina, que es poco más que la mascota obediente del Sr. Netanyahu, se ha vuelto protestón y ha acusado a Israel de genocidio. Ahora bien, si solicita la integración de Palestina en la Corte Penal Internacional y en otras muchas organizaciones de la ONU, puede obtener el apoyo de su pueblo y el de las personas que apoyan los derechos palestinos en todo el mundo.

Se está produciendo un cambio. Israel está cada vez más aislado, a medida que se denuncian sus crueldades, y su pobre excusa de la “seguridad nacional” es vista cada vez más como la mentira descarada que es. Parece que solo Washington puede protegerle durante mucho tiempo, pero este, el tiempo, corre en su contra. Al igual que en Sudáfrica hace una generación, la marea de la opinión pública ha empezado a fluir en dirección a la justicia, y estas no son buenas noticias para Israel y EEUU. Pero sí lo son para Palestina.


Rober Fantina ha escrito su último libro, Empire, Racism and Genocide: a History of US Foreign Policy (Red Pill Press).

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)