Entrevista exclusiva con Jalid Mishal, máximo líder de Hamas

Ibrahim Hewitt

Fuente: Exclusive Interview with Khaled Meshaal, the Head of the Hamas Political Bureau, Middle East Monitor, 6/11/2014

Es bastante inquietante encontrarse cara a cara con un hombre considerado por muchas personas en Occidente como el líder de una organización terrorista y, probablemente, por muchas personas más en otras partes del mundo como el dirigente de un movimiento de resistencia legítimo. Supongo que podría haber sido lo mismo para los periodistas que se reunieron con el difunto Nelson Mandela, cuando los políticos de Gran Bretaña y EEUU, por ejemplo, se referían a él como un terrorista que “debía ser aniquilado” —según el parlamentario británico Teddy Taylor, a mediados de los 80—, mientras que la mayoría le consideraban un combatiente por la libertad admirado y apoyado.

¿Es este cambio de pecador a santo el que tendrá lugar también con el jefe del buró político de Hamas, Jalid Mishal? El tiempo lo dirá, pero viendo que el Movimiento de Resistencia Islámico fue calificado la semana pasada en la segunda cámara no electa de Gran Bretaña por el hereditario vizconde Slim como “una de las organizaciones más desagradables y viciosas del mundo”, parece que hay todavía mucho camino que recorrer. Es probable que sea inútil tratar de convencer a personas como John Slim que la resistencia contra la ocupación israelí de Palestina, “por cualquier medio disponible”, no solo es un derecho legal de las personas que viven bajo ocupación, sino también, según Mishal, un “deber”. Es la lucha, de hecho, con lo que los palestinos han nacido desde hace casi cien años.

Me reuní con el líder de Hamas en su oficina de Doha, por casualidad, en el 97 aniversario de la infame y malinterpretada Declaración Balfour. Fue con esta carta, que no tiene validez legal, que el gobierno británico expresó su intención de dar la tierra palestina al movimiento sionista como “hogar nacional para el pueblo judío”. Mishal es modesto y encantador, y aunque se sorprenderá, sin duda, de que le comparen con Mandela, comparte esas características con el gran luchador africano por la libertad. Como sucedía con Mandela, la simpatía de Mishal oculta una férrea determinación de lograr la libertad de su pueblo frente a un injusto opresor. Críticas como las del vizconde Slim son algo habitual y él se encoge de hombros. No obstante, admitió en su libro The political thought of the Islamic Resistance Movement HAMAS (El pensamiento político del Movimiento de Resistencia Islámico HAMAS), publicado por MEMO Publishers en 2013, que es necesario presentar la lucha del movimiento “correctamente”.

Nacido en Silwan, Jerusalén, en mayo de 1956, Jalid Mishal ha vivido en el exilio desde la guerra de 1967 que Israel lanzó preventivamente contra Egipto. Ha residido en Kuwait, Jordania, Siria y ahora en Catar. Se unió a los Hermanos Musulmanes en 1971, a los que abandonó para unirse a su retoño recién creado Hamas en 1987, y fue catalogado como la 18ª persona “más influyente” del mundo por el New Statesman en 2010. Tiene más derecho que la mayoría para desconfiar del actual primer ministro israelí Benjamín Netanyahu como un serio “socio para la paz”. En septiembre de 1997, durante el primer mandato de Netanyahu, este ordenó a los servicios secretos del Mossad que asesinaran a Mishal en Amán, la capital jordana. La intervención personal del difunto rey Husein obligó a los israelíes a suministrarle el antídoto para el veneno que los agentes del Mossad habían inyectado a Mishal.

La política, según parece, es su vida. ¿Por qué eligió ese camino cuando, claramente, como licenciado en física tenía otras opciones? “No elegí esto a causa de la política per se, sino porque la política es una parte muy importante de la lucha por la liberación y la autodeterminación. La contienda política forma parte de la lucha contra la ocupación israelí en su conjunto; los métodos de la lucha armada, política y diplomática caracterizan el marco legítimo de lucha ‘por todos los medios disponibles’ para poner fin a la ocupación”.

La lucha contra la ocupación israelí de Palestina desde 1948, no solo desde 1967, es una razón fundamental por la que Mishal se ha comprometido en un nivel tan alto en el movimiento de la resistencia. De hecho, es, dice, “la cuestión central”. Aunque la comunidad internacional, a través del Cuarteto para Oriente Medio, compuesto por la ONU, EEUU, Unión Europea y Rusia, ha dicho que el reconocimiento de Israel por parte de Hamas es una condición previa de cualquier normalización de las relaciones con el movimiento, Mishal cree que el grupo se está equivocando si quiere abrir un camino para la paz. “El problema no surge de que Hamas rechace reconocer al usurpador de los derechos palestinos que ocupa el territorio palestino; surge de la ocupación”.

Cree que es “injusto y poco realista” imponer esa condición previa. “Esa es la forma equivocada de resolver el conflicto”, insiste. “Somos víctimas de la ocupación israelí y tenemos el derecho legítimo de ser libres de esa ocupación. ¿Es justo, incluso legal, exigir a las víctimas del crimen de limpieza étnica, expulsiones y ocupación que reconozcan los derechos del ocupante a cometer esos crímenes? Ese es el resultado lógico del reconocimiento del estado de Israel: da legitimidad a los crímenes que ha cometido desde que se creó”.

El reconocimiento formal se hace, normalmente, entre estados y Hamas es un movimiento popular, no es un estado. Además, ¿reconoce Israel el derecho de Hamas a dirigir la resistencia palestina a su ocupación militar? No lo hace y tampoco lo hacen el principal aliado de Israel, Estados Unidos, ni demás miembros del Cuarteto. “Estados Unidos y las otras potencias del mundo no han ayudado a los palestinos a poner fin a la ocupación, que es el núcleo del problema”, observa Mishal. No tiene duda de que esto hace que EEUU no sea un interlocutor apropiado para el desacreditado proceso de paz. Y no está solo en esta reflexión. El estatus de Washington como “mediador honesto” está empañado irremediablemente debido a su apoyo inquebrantable a Israel.

¿No era, no obstante, la oferta de una tregua de larga duración, una hudna, hecha por Hamas al estado de Israel un reconocimiento de facto de la existencia de dicho estado? Mishal me contesta rápidamente que esa oferta no era un reconocimiento del derecho del estado de Israel a existir en el territorio de otros, de los palestinos en este caso. El líder de Hamas dijo al expresidente de EEUU Jimmy Carter en 2008 que la oferta de una hudna de diez años estaba encima de la mesa, siempre y cuando Israel se retirara a las fronteras de 1967, y que eso era una “prueba de reconocimiento”.

Mishal dijo anteriormente que Hamas está a favor de un “enfoque gradual” para resolver el conflicto que azota a la región. ¿Sería la oferta de una tregua de larga duración parte de una serie de nuevos movimientos? “La hudna se planteó como un primer paso en el proceso, pero fue rechazada por Israel. Esta es una clara muestra de que el problema radica en Israel, no en Hamas o en los palestinos”.

El razonamiento que está detrás de la oferta de una hudna, propuesta también por el fundador de Hamas, el jeque Ahmed Yasin, que sugirió una tregua de 50 años, es que proporcionaría una oportunidad para que gentes de ambos lados vivan y trabajen juntas antes de llegar a las decisiones sobre el “estatus final”. Se ha dicho que la hudna también permitiría que aquellas personas con “excesivo equipaje” estuvieran menos implicadas en las fases cruciales del proceso. Cuando Israel mató al jeque Yasin, cuando este abandonaba una mezquita tras las oraciones de la mañana en marzo de 2004, el entonces ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña Jack Straw dijo que, aunque Israel tiene derecho a defenderse del terrorismo, “no tiene derecho a llevar a cabo este tipo de asesinatos ilegales y nosotros lo condenamos. Es inaceptable, no está justificado y es muy improbable que logre sus objetivos”. El secretario general de la ONU en ese momento, Kofi Annan, también condenó el asesinato, como hicieron varios estados miembros de la ONU.

“Sin embargo —continúa Mishal—, en tanto que grupo palestino, Hamas tiene un acuerdo común con los demás grupos, en el sentido de que el primer objetivo es un estado soberano e independiente dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén como capital y el derecho de retorno de los refugiados”. Eso es por lo que está trabajando el movimiento y no hay nada en estos objetivos que contradiga las leyes y convenciones internacionales. Más aún, su logro cumpliría con los términos de numerosas resoluciones de la ONU.

Israel está convencido, sin embargo, de que si se permitiera a los refugiados palestinos y sus descendientes volver a la Palestina histórica, eso sería el final del autoproclamado “estado judío”. Esto no es una sorpresa para el líder de Hamas, que está convencido de que, como “punta de lanza de Occidente en la región”, como proyecto colonial, Israel tiene, en cualquier caso, una esperanza de vida limitada. ¿Es esto, me pregunto, lo que se quiere decir cuando los críticos de Hamas dicen que el movimiento quiere “borrar a Israel del mapa”?

“Nosotros ofrecimos una tregua que fue rechazada por Israel”, me responde desafiante. “Todos los grupos [palestinos] están de acuerdo en establecer un estado dentro de las fronteras de 1967 con Jerusalén como su capital y el retorno de los refugiados. Esto fue rechazado por Israel y el mundo no lo tomó en serio, pero nosotros trabajamos con todos los grupos. El hecho de que Israel no tenga futuro ha sido sugerido por think-tanks, algunos países (por ejemplo, Rusia) e incluso pensadores israelíes. ¿Por qué? Porque es un estado construido sobre el robo del territorio de otros, sobre la agresión, el derramamiento de sangre, el terrorismo y la violencia”. Citando una encuesta que reveló que el 59 por ciento de los ciudadanos británicos cree que Israel es la mayor amenaza para la paz mundial, añade que esto se refleja en todo el mundo.

“Examinando el asunto desde la perspectiva de las potencias mundiales —añade—, está claro que utilizan a Israel como una herramienta colonial para imponer su hegemonía en Oriente Medio, pero las cosas están cambiando. Ahora están viendo que esta herramienta colonial está perdiendo su valor para ellos. Ahora son más conscientes de que la entidad es un problema moral y político, sobre todo después de sus guerras contra Gaza”.

En este punto, Mishal emplea el término “holocausto”. ¿De verdad dijo eso? Sí, lo dijo y en serio. El líder de Hamas cree que es una gran ironía el hecho de que Occidente ayudara a los judíos de Europa para que escaparan de Hitler y los nazis durante y después de la Segunda Guerra Mundial, “y ahora esté suministrando los medios para que Israel cometa su propio Holocausto contra los palestinos”.

Esta es una grave acusación, que hace con la convicción absoluta de que lo que su pueblo está padeciendo es otro genocidio de proporciones masivas. Hay que aclarar que no se trata de una réplica exacta del asesinato industrializado de judíos europeos y otros por los alemanes y sus aliados, sino de la forma en que las herramientas del complejo militar-industrial moderno de Occidente son empleadas contra civiles palestinos y, luego, se venden en las ferias de armamentos con el aval de que esas armas y municiones han sido “comprobadas en la práctica” con seres humanos y sus casas. El hecho de que los palestinos parezcan ser totalmente prescindibles en este obsceno proceso es una prueba del intento genocida de los israelíes y sus aliados.

Para Mishal, la cuestión “israelo-palestina” es, sin duda, mucho más amplia, sobre todo debido a la participación directa e indirecta de otros países al lado de Israel. Me pregunto si esto incluye a los estados árabes, pues él ha dicho antes que las amenazas del “expansionismo colonial israelí […] van más allá de las fronteras de la Palestina histórica” y que el conflicto afecta a “todo el mundo árabe y musulmán”. Aunque ha habido una “traición árabe contra los palestinos” y la “débil diplomacia árabe” no haya ayudado mucho, Mishal tiene claro que Israel debe ser “desafiado por una respuesta árabe, musulmana y humanitaria”. Algunos gobiernos árabes pueden estar en el mismo campo que Israel, pero la gente tiene otras ideas.

¿Acaso existe, pregunto, una “nación árabe” que pueda responder? Puesto que los estados árabes no han hecho prácticamente nada contra Israel durante décadas, prefiriendo tener unas buenas relaciones con EEUU antes que presionar a Israel, ¿harán alguna vez algo positivo en favor de los palestinos?

“La nación árabe (Ummah) es una realidad histórica, pero es débil y está fragmentada”, contesta Mishal sin titubeos. “Las potencias occidentales son conscientes de la importancia geopolítica y del potencial de la nación árabe y por eso se esfuerzan en mantenerla débil y preocupada con problemas domésticos, negando al pueblo la democracia y la libertad. La nación árabe está sufriendo, como también están sufriendo, más aún, los palestinos, porque los árabes son el gran apoyo estratégico de los palestinos. Es un hecho, sin embargo, que la Ummah se levantará de nuevo, insha’Alá (si Dios quiere), incluyendo a los palestinos”. Mishal basa esta creencia en la experiencia de las luchas por la independencia en otros países.

“Mire lo que ha pasado en el mundo. Todos los pueblos que lucharon por la libertad frente a la ocupación consiguieron sus objetivos. Todas las formas de colonialismo están condenadas al fracaso y todas las naciones que han perseguido con ahínco el autodesarrollo lo han alcanzado. Este es un proceso de cambio complicado y requiere tiempo y sacrificios. Así ha sido en todos los sitios”.

Está hablando principalmente de la Ummah árabe. ¿Incluye esto a la Ummah musulmana, a la comunidad mundial de creyentes? “Se solapan e interactúan”, responde.

Volviendo a la lucha política por la libertad, le pregunto si Hamas se sorprendió de ganar las elecciones palestinas de 2006. “La participación del movimiento en las elecciones fue una parte integral de nuestra idea de un sistema democrático. Hamas conocía el apoyo que tenía entre las masas cuando se tomó la decisión de participar en las elecciones, así que no fue una gran sorpresa que ganáramos, aunque pensábamos que tendríamos que compartir el gobierno con otros grupos”.

Los observadores, incluidos algunos parlamentarios británicos, consideraron que las elecciones fueron libres y limpias, pero el resultado fue rechazado por Israel y sus aliados occidentales, incluidos EEUU y Reino Unido. La división política posterior, causada en gran parte por la presión política y financiera de Occidente sobre el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abas, supuso que la AP cayera bajo el control de la OLP y Fatah en Cisjordania, mientras que en la Franja de Gaza se estableció el legítimo gobierno de Hamas. Esto fue así a pesar de que los Acuerdos de Oslo, que establecieron la AP, insistieran en que los dos territorios ocupados debían ser tratados como uno solo. ¿Son necesarias unas nuevas elecciones para superar esta división en el futuro inmediato como parte de la cacareada reconciliación entre Hamas y Fatah?

“Hay muchos aspectos en el proceso de reconciliación y uno de ellos es, precisamente, la convocatoria de elecciones”, dice Mishal. “Los otros son la reforma de la OLP, la reconciliación social entre familias y la participación en la toma de decisiones”. Si hubiera unas elecciones mañana, ¿las ganaría otra vez Hamas? “Podemos decir que la popularidad de Hamas es muy elevada tras la última guerra israelí contra Gaza y el movimiento está dispuesto a tomar parte en unas elecciones limpias y libres. Aceptará los resultados siempre que el proceso sea libre, limpio y transparente”. Se han expresado dudas sobre esto, precisamente, puesto que la AP dirigida por Abas ha tomado medidas represivas contra Hamas en Cisjordania y los israelíes siguen deteniendo a miembros electos del Consejo Legislativo Palestino, la institución palestina más parecida a un parlamento. Un miembro de la dirección de Hamas dijo recientemente que es “difícil” trabajar conjuntamente “cuando tus socios están conspirando contra ti”.

¿No hay demasiados grupos palestinos compitiendo en la “dirección” y complicando más las cosas? ¿No sería mejor lograr un estado independiente bajo un único paraguas, tras lo cual las diferencias podrían ser reconciliadas o expresadas a través de la sociedad civil y el activismo político? Se dice que la OLP, despreciada por Israel y Occidente como un grupo terrorista en su tiempo y ahora reconocida como el “único representante legítimo” del pueblo palestino, está madura para el cambio. Un importante actor político y social de la sociedad palestina como Hamas no es miembro de la OLP. El movimiento quiere que esta organización sea reformada.

“Hamas quiere que todas las instituciones palestinas (OLP, AP y Consejo Legislativo Palestino, así como el mismo gobierno) sean democráticas”, explica Mishal. “El acuerdo de reconciliación contempló la formación de un gobierno de unidad nacional que preparara la convocatoria de elecciones presidenciales, al consejo legislativo y a la OLP, incluido su órgano legislativo, el Consejo Nacional Palestino. Las cuatro instituciones son importantes”. Señala que la AP representa el sistema de gobierno en Cisjordania y Gaza, mientras que la OLP abarca a todos los palestinos de la Palestina histórica, así como a los de la diáspora. “Algunos están obstaculizando la celebración de estas elecciones y la reforma de la OLP desde dentro, pero también desde intereses extranjeros que quieren frustrar la reconciliación y la reforma de la organización. Pero es un derecho de los palestinos reformar la OLP y nadie nos lo va a impedir”.

En su libro, Mishal se refiere a las “prioridades insulares” del estado-nación y dice que el mundo parece estar moviéndose hacia la formación de “bloques cuasi-federales”. ¿Será el establecimiento de un estado palestino independiente el preludio para la creación de una estructura federal junto a otros estados-nación de Oriente Medio y otras regiones? Dado que los lobbies proisraelíes dicen que Jordania “es el estado palestino”, ¿podría ser esto un escenario interesante y potencialmente perjudicial?

“Somos una nación en esta región. Las potencias coloniales nos dividieron. Los estados-nación que tenemos hoy fueron creados por las potencias coloniales y no vemos ningún problema en que tengan sus propias prioridades nacionales en beneficio de su propia gente, así como tener seguridad y estabilidad en sus propios países”, dice Mishal. Presiento que hay un “pero…”. “Sin embargo, deberían actuar como parte de una Ummah, como un solo hombre, por ejemplo, cuando uno de ellos es atacado. El concepto de la Ummah debe ayudarnos a trabajar juntos en asuntos económicos y de seguridad”. Estados Unidos, señala, es un estado federal y, al mismo tiempo, una nación. En Europa, con la Unión Europea, los estados-nación trabajan juntos por el bien común. “Esta es la estrategia que debería tener la Ummah o nación árabe e islámica. Al mismo tiempo, tenemos que abrirnos a otras naciones por el bien de nuestra humanidad común. Así, cuando termine la ocupación y se establezca un estado palestino soberano, habrá un estado-nación que trabajará por el bien de su pueblo, pero con los requerimientos de una Ummah más amplia en mente”.

¿Se va a constituir un estado palestino a pesar de todos los obstáculos? ¿Será libre e independiente? El líder de Hamas no tiene asomo de duda: “Por supuesto, si Dios quiere”.

En 2008, Jimmy Carter dijo que era ridículo que Hamas fuera excluido de las conversaciones de paz. Ideas similares fueron expresadas por el veterano parlamentario británico Sir Gerald Kaufman en enero de 2009. En un discurso en el parlamento, Kaufman dejó claro que no es un fan de Hamas, “pero fue democráticamente elegido y estas son las normas aceptadas por todos”. Sin embargo, en la actualidad, ni Israel ni sus aliados ni siquiera aceptan la idea de hablar con el grupo islamista. Según Kaufman, “el boicot a Hamas es un error garrafal que ha tenido consecuencias nefastas”.

Las afirmaciones de que Israel y Occidente tienen “valores compartidos” como el “respeto por la ley y el orden” son falsas, pero han servido para que la sociedad civil y la opinión pública presionen para cambiar las políticas del gobierno. Los palestinos han esperado durante décadas y han mostrado tener paciencia a raudales, por lo que cabe esperar que, hasta que esos cambios tengan lugar, la lucha de los palestinos por la libertad continuará. Hamas y su líder Jalid Mishal creen que la victoria llegará porque “el colonialismo es una anacronismo inaceptable en el siglo XXI”. ¿Hay alguien que esté en desacuerdo con eso?

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)