Amnistía Internacional: Israel cometió crímenes de guerra en Gaza

Jean Shaoul

Fuente: Israel committed war crimes in Gaza, Amnesty International finds, World Socialist Web Site, 10/11/2014

Amnistía Internacional (AI) ha concluido que Israel utilizó fuerza militar desproporcionada durante los 50 días que duró la operación Margen Protector en Gaza el verano pasado.

Las bombas israelíes mataron a familias palestinas enteras en sus casas sin aviso previo y sin propósitos militares, lo que podría constituir crímenes de guerra.

Un informe condenatorio de AI, titulado “Familias bajo los escombros”, dice que “las fuerzas israelíes mataron a una gran cantidad de civiles palestinos en ataques contra casas llenas de gente, lo que, en algunos casos, constituye crímenes de guerra”. Acusa, además, a Israel de “cruel indiferencia” hacia las vidas de los civiles, añadiendo que el ejército israelí podría ser culpable de crímenes de guerra.

Amnistía Internacional ha detallado ocho casos en los que casas privadas fueron atacadas con grandes bombas aéreas sin aviso previo, causando la muerte de al menos 104 civiles, entre ellos 62 niños. El informe ofrece numerosos relatos de testigos que describen el horror que supone buscar entre los escombros de sus casas destruidas a los seres queridos. Un superviviente relata cómo recogió en una bolsa los “fragmentos” del cuerpo sin vida de su hijo.

Philip Luther, director de AI para Oriente Medio y Norte de África, dijo que “las fuerzas israelíes han pisoteado descaradamente las leyes de la guerra, llevando a cabo una serie de ataques contra casas de civiles, mostrando una cruel indiferencia ante la carnicería causada”.

En algunos casos, AI ha sido incapaz de identificar ningún objetivo militar evidente, en cuyo caso los ataques dirigidos deliberadamente contra civiles constituirían crímenes de guerra. Las autoridades israelíes se negaron a proporcionar una justificación para los ataques citados en el informe y ni siquiera reconocieron que habían tenido lugar.

En otros casos, AI identificó posibles objetivos militares que podrían haber justificado los ataques, pero insistió en que la pérdida masiva de vidas civiles que han acompañado a los ataques supera claramente cualquier posible ventaja. Luther dijo que “los ataques reiterados y desproporcionados contra casas indican que las tácticas militares empleadas por Israel son profundamente defectuosas y esencialmente contrarias a los principios del derecho humanitario internacional”.

Y añadió que “lo que es crucial ahora es que no ha habido rendición de cuentas por las violaciones del derecho humanitario internacional que se han cometido. Las autoridades israelíes deben dar respuestas”.

Luther pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que remitiera el tema a la Corte Penal Internacional (CPI), para que el fiscal pueda investigar las denuncias de crímenes y violaciones del derecho internacional cometidos por todas las partes. Pero estas dos organizaciones están sometidas a los dictados y a la intimidación de EEUU. Washington ha vetado tradicionalmente todas las resoluciones presentadas en el Consejo de Seguridad que eran hostiles a Israel, mientras que el jueves pasado la fiscal jefe de la CPI, Fatou Bensouda, dijo que no iba a emprender ninguna acción por el ataque israelí contra la Flotilla de la Libertad en 2010 que mató a diez activistas turcos. Señaló que, a pesar de que había “bases razonables” para hablar de crímenes de guerra, la CPI tenía que dar prioridad a cosas de mayor envergadura.

“He llegado a la conclusión de que los posibles casos que pudieran derivarse de una investigación sobre este incidente no serían de ‘suficiente gravedad’ para justificar una ulterior acción de la Corte Penal Internacional”, dijo.

Israel rechazó el informe de AI como “una herramienta de propaganda para Hamas y otros grupos terroristas” y cuestionó su metodología. Esto se debe, en su opinión, a que Israel ha negado a AI, y a otras conocidas organizaciones internacionales de derechos humanos, el acceso a la Franja de Gaza desde 2012 y, por tanto, se ha visto obligada a investigar los hechos a distancia, con la ayuda de dos investigadores de campo residentes en Gaza.

El ministerio israelí de asuntos exteriores hizo pública una declaración en la que decía que Amnistía Internacional “ignora crímenes de guerra documentados perpetrados por Hamas” y que “el informe no menciona la palabra terror en relación con Hamas u otros grupos armados palestinos, así como tampoco menciona los túneles construidos por Hamas para infiltrarse en Israel y perpetrar ataques terroristas”.

Esta es una mentira descarada, pues AI ha señalado que grupos armados palestinos han cometido crímenes de guerra al disparar miles de cohetes contra Israel de forma indiscriminada, matando a seis civiles, entre ellos un niño.

Por otro lado, Israel ha anunciado que no va a cooperar con la comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Aunque Israel dice que está llevando a cabo investigaciones sobre 90 incidentes, nada saldrá de ellas.

Amnistía Internacional no ha sido la única organización que ha acusado a Israel de crímenes de guerra. El Observatorio de Derechos Humanos (Human Rights Watch), el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem y destacados representantes de la ONU también han acusado a Israel de violar el derecho internacional.

Incapaz de ofrecer una respuesta progresista al conflicto israelo-palestino, que dura ya varias décadas, y enfrentado a tensiones sociales crecientes entre israelíes y palestinos, el gobierno de Tel Aviv lanzó una campaña criminal contra los palestinos indefensos de Gaza.

Según los datos ofrecidos por la ONU, la operación Margen Protector mató a 2.192 palestinos, de los cuales 1.523 fueron civiles y entre ellos 519 niños. Además, hirió a decenas de miles y destruyó o dañó al menos 18.000 casas, lo que supone que un 10 por ciento de la población se ha quedado sin hogar. Las fuerzas armadas israelíes atacaron escuelas, incluyendo escuelas de la ONU, hospitales, depuradoras e instalaciones de tratamiento de aguas residuales, ambulancias y periodistas. Sus intentos de asesinatos indiscriminados contra líderes de Hamas mataron a muchos familiares de estos. En contraste, Israel solo perdió a seis civiles, un trabajador inmigrante y 64 soldados.

La organización humanitaria Oxfam dijo que “con las actuales restricciones y nivel de importaciones podrían ser necesarios más de 50 años para construir 89.000 nuevas casas [aquellas destruidas en anteriores guerras que todavía no han sido reconstruidas], 226 nuevas escuelas, así como centros de salud, fábricas e instalaciones de tratamiento de aguas y de saneamiento que necesitan los habitantes de Gaza”.

Esta guerra salvaje ha contado con el respaldo del gobierno Obama y de las potencias europeas, hasta que las protestas y las manifestaciones a escala planetaria contra la inhumanidad de Israel amenazaron con desencadenar un amplio movimiento anti-guerra que podría obstaculizar los planes de Washington para desarrollar una guerra más intensa en Irak y Siria. Así que Israel fue obligado por las potencias imperialistas a detener provisionalmente la guerra y llegar a un acuerdo que permitiera a la Autoridad Palestina de Mahmud Abas controlar Gaza en interés de Israel.

Aunque varios gobiernos árabes y occidentales prometieron ayudas por valor de 5.400 millones de dólares en una conferencia de donantes celebrada en El Cairo el mes pasado, más de la mitad de ese dinero irá a parar a la Autoridad Palestina (AP) y a sus fuerzas de seguridad, que ya son las más grandes del mundo en proporción a su población. Un 26 por ciento del presupuesto de la AP se destina a seguridad, por delante de un 16 por ciento para educación y un 9 por ciento para salud, mientras casi la mitad de su fuerza laboral está empleada en servicios de seguridad.

La Organización para la Liberación de Palestina dijo el domingo a la agencia de noticias palestina Maan que no se había fijado ninguna fecha para la puesta en marcha de los proyectos de reconstrucción de Gaza.

El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, refiriéndose al informe de Amnistía Internacional, dijo en una reunión del Consejo de Carnegie sobre Ética en las Relaciones Internacionales en Nueva York que creía que las fuerzas armadas israelíes “hicieron lo que pudieron” para evitar víctimas civiles. “Realmente creo que Israel llegó a extremos extraordinarios para limitar los daños colaterales y las víctimas civiles”, declaró. “En este tipo de conflictos, en los que uno se somete a criterios que tu enemigo no respeta, vas a ser criticado por causar víctimas civiles”.

Dempsey dijo que el Pentágono había enviado, hacía tres meses, un “equipo experimentado” de oficiales y suboficiales para trabajar con las fuerzas armadas israelíes y ver qué se podía aprender de la operación de Gaza.

En cuanto a la Unión Europea (UE), nada nuevo. La nueva ministra de relaciones exteriores de la UE, Federica Mogherini, fue a Israel el viernes para reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu. Aunque criticó los recientes ataques terroristas y la construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, no dijo nada sobre el informe de Amnistía Internacional.

En Cisjordania y Jerusalén Este las tensiones van en aumento, como también los temores de una nueva intifada. En el territorio israelí, han estallado fuertes disturbios tras el asesinato de un joven palestino en un pueblo cercano a Nazaret, a manos de las fuerzas de seguridad, cuya falsa versión de los hechos ha quedado al descubierto con la publicación de un vídeo.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)