Los israelíes encerraron a una familia en su casa y luego la mataron

Fuente: Israeli forces confine Gaza family to home, occupants later killed in attack, Defence for Children International Palestine, 29/10/2014

Los israelíes utilizaron fósforo blanco en la operación Plomo Fundido (2008-2009) en Gaza.

Ocho miembros de la familia Wahdan, el más pequeño de tan solo dos años, fueron asesinados en un ataque aéreo israelí contra su casa en Gaza después de que los soldados les confinaran dentro de ella y la utilizaran como base de operaciones.

El 17 de julio, un grupo de soldados israelíes irrumpió en la casa, donde estaban refugiados 15 miembros de la familia Wahdan, en la ciudad de Beit Hanún, en el norte de la Franja de Gaza, durante un periodo de intensos bombardeos de la artillería israelí. Las fuerzas israelíes detuvieron y se llevaron a siete varones de la familia, entre los que se encontraba Rami Hatem Zaki Wahdan, de 30 años. Los ocho restantes, entre ellos tres niños, fueron confinados por los soldados en una planta de la casa, mientras utilizaron esta como base de operaciones durante una semana, según las evidencias conseguidas por DCI-Palestine. El 4 de agosto, tras su liberación, Rami volvió a su casa: estaba destruida, al igual que buena parte de Beit Hanún.

Los restos carbonizados de Suad Wahdan, de 67 años, y sus nietos Zeinab (de 27 años(, Sumud (22 años), Ahmed (14 años) y Husein (10 años), fueron recuperados bajo los escombros. Todavía no se han encontrado los restos de Zaki Wahdan (de 70 años), su nuera Bagdad (51 años) y su biznieta Gena, de dos años.

“Las ofensivas militares israelíes se han caracterizado sistemáticamente por el uso desproporcionado de la fuerza contra los civiles”, dice Rifat Kasis, director ejecutivo de DCI-Palestine. “En este incidente, los soldados israelíes atacaron deliberadamente la casa, siendo plenamente conscientes de que había personas dentro. Atacar a la población civil está estrictamente prohibido por el derecho internacional y esta tragedia debe ser investigada como un posible crimen de guerra”.

En una declaración jurada recogida por DCI-Palestine, Rami dijo que pudo hablar brevemente con su hermana Zeinab a través del teléfono móvil. Ella le dijo que la situación en Beit Hanún era muy peligrosa y que los soldados israelíes le tenían cautiva en la planta baja de la casa. En la última conversación de Rami con Zeinab, el 25 de julio, ella le explicó que los soldados israelíes se habían retirado de la casa a la espera de una próxima tregua humanitaria, pero que ordenaron a la familia que permaneciera en la casa.

A Rami, su padres, tres hermanos y dos tíos les esposaron y vendaron los ojos antes de sacarles de la casa para ser interrogados el 17 de julio. Al no tener relación con Hamas ni información sobre túneles, Rami y los demás fueron puestos en libertad tres días más tarde en un centro de interrogatorios cercano al puesto fronterizo de Erez, en el norte de la Franja de Gaza. Los combates y los bombardeos les impidieron volver a Beit Hanún, así que se refugiaron con unos parientes en una escuela del cercano campo de refugiados de Yabalia.

Rami y sus hermanos volvieron a Beit Hanún el 2 de agosto, pero no lograron localizar la casa de sus abuelos antes de que las fuerzas israelíes entraran de nuevo en la zona. El 3 de agosto, Rami se enteró de que su padre y otros tres miembros de su familia, entre los que se encontraba una sobrina suya de cuatro años, habían muerto en un ataque israelí con aviones no tripulados contra una casa del campo de refugiados de Yabalia, donde se habían refugiado.

El 4 de agosto, Rami volvió a Beit Hanún con sus hermanos y tíos para continuar con su búsqueda, pero solo encontraron destrucción. La casa de su familia fue destruida, junto con otras, en una hora de ataques aéreos continuos minutos antes de que comenzara la tregua humanitaria del 26 de julio.

Rami y los otros hombres comenzaron a buscar entre los escombros cualquier señal de su familia, pues creían que les habían obligado a permanecer en la casa. Descubrieron varias extremidades cortadas y partes de los cuerpos de sus hermanos Ahmed y Husein, sus hermanas Zeinab y Sumud y su abuela Suad. No encontraron ningún resto de su abuelo, su nuera y su biznieta de dos años.

En declaraciones a DCI-Palestine, Rami dijo: “Siento como si mi familia estuviera maldita. Los que permanecieron en la casa fueron asesinados y los que huyeron de la zona, también. Los que han sobrevivido siguen luchando. Sigo recordando el incidente. No lo olvidaré”.

El derecho humanitario internacional prohíbe los ataques indiscriminados y desproporcionados y exige a todas las partes de un conflicto armado que distingan entre objetivos militares, civiles y bienes de carácter civil. Atacar directamente a civiles es una grave violación del derecho internacional y representa un crimen de guerra. Las fuerzas israelíes confinaron a la familia en la casa y, por tanto, sabían que había en ella ocho civiles. Las circunstancias del ataque sugieren sólidamente la comisión de un crimen de guerra según el derecho internacional.

La población civil de la Franja de Gaza, en particular los niños, han pagado un precio elevado durante las siete semanas de ofensiva militar israelí, conocida como operación Margen Protector. La ONU ha estimado que más de 2.000 palestinos, la mayoría de ellos civiles y entre los cuales hay 501 niños, perdieron sus vidas. DCI-Palestine ha verificado por su parte la muerte de 475 niños hasta el 29 de octubre de 2014.

Al reflexionar sobre la muerte de doce miembros de su familia, Rami dijo: “Lloro mil veces al día. No puedo olvidar, y no olvidaré, lo que nos ha hecho Israel en esta guerra y cómo han ejecutado a mi familia en dos incidentes diferentes. Han asesinado a mis hermanos pequeños, mis dos hermanas, mi madre y mis abuelos en Beit Hanún. Y han asesinado a mi padre, mi sobrina, la esposa de mi hermano y la esposa de mi tío en el campo de refugiados de Yabalia”.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)