Egipto, terrorismo y Mahmud Abas

Dr. Mohamed Mesfer

Fuente: Egypt, terrorism and Mahmoud Abbas, Middle East Monitor, 29/10/2014

Me gustaría empezar expresando mi más sentido pésame a las familias de los soldados egipcios que murieron en la península del Sinaí. También me gustaría ofrecer mis condolencias a los soldados de las Fuerzas Armadas de Egipto por la muerte de sus compañeros tras esta agresión.

Lo que ha sucedido es verdaderamente lamentable y nosotros, en Catar y el resto del mundo árabe, lo condenamos y denunciamos. Instamos enérgicamente a todo el mundo a unirse y erradicar las causas que están detrás de estos actos de violencia y de la incitación al terrorismo, ya sea dentro o fuera de Egipto.

Los atentados en la región del Sinaí del 24 de octubre no fueron los primeros de su clase y no serán los últimos. Los atentados en esta región datan de comienzos de 2000 y ha habido más de 27 atentados contra sitios de importancia económica, turística y militar, algunos de ellos israelíes. En 2004 y 2005, hubo atentados en la zona de Sharm el Sheij, durante el régimen del depuesto presidente Hosni Mubarak, así como después, bajo el régimen de la junta militar liderada por el general Tantaui. Ha habido también atentados durante el régimen más corto en la historia de Egipto, el del presidente Mohamed Morsi. Y ha habido atentados ahora, en el régimen del presidente Abdel Fatah al Sisi.

La pregunta es: ¿por qué todo estos atentados han ocurrido en la península del Sinaí y no en otras partes de Egipto? La respuesta, de acuerdo con información fiable, es que los residentes de la península del Sinaí son tratados por el estado como ciudadanos de segunda clase, en el mejor de los casos, incluso como ciudadanos de tercera clase en ocasiones. Esta región, que representa más del 6 por ciento de la superficie de Egipto y que tiene una población de más de 500.000 habitantes, no ha visto ninguna reconstrucción o desarrollo. La gente de la península del Sinaí dice que las inversiones egipcias en turismo y desarrollo económico han ido a parar a las playas y las áreas costeras, y dice también que estos recursos solo benefician a un pequeño grupo de personas y nada a los egipcios de la península del Sinaí. El estado solo se interesa por las partes centrales de la región, abandonando al resto. Este es el problema de fondo que explica el malestar existente en la región del Sinaí y que debe ser abordado.

El presidente Al Sisi ha acusado a sectores extranjeros de estar detrás de los acontecimientos de la región, refiriéndose a grupos de la sitiada Gaza, con el fin de desviar la atención de las legítimas acusaciones sobre la marginación ancestral de la gente de la península del Sinaí. Cuando tienen problemas, las dictaduras corruptas echan normalmente la culpa a una fuerza extranjera concreta, con el fin de tomar medidas represivas contra dicha fuerza.

Por ejemplo, Israel fue el autor intelectual del asesinato del embajador israelí en Londres el 3 de junio de 1982. Este asesinato fue utilizado como pretexto para invadir el Líbano en 1982. El 12 de junio de 2006, Israel libró otra guerra en el Líbano con la excusa del secuestro de un soldado israelí por parte de la resistencia libanesa en el sur del país. El 12 de junio de 2014, tres colonos judíos fueron secuestrados en el sur de Cisjordania. Israel acusó a Hamas del secuestro y lo utilizó como pretexto para atacar militarmente a la Franja de Gaza durante 55 días.

El mariscal de campo Abdel Fatah al Sisi ha insistido en que fueron gazatíes los que realizaron el atentado contra el ejército egipcio y ha amenazado al enclave palestino con la destrucción. La presencia de Al Sisi entre los dirigentes de las fuerzas armadas egipcias, sus palabras combativas y el cierre indefinido de la frontera de Rafah plantean la peligrosa posibilidad de que el régimen egipcio esté preparando a la opinión pública para llevar a cabo una incursión en la Franja de Gaza, como hicieran los israelíes.

Yo digo al mariscal de campo Al Sisi, líder del golpe de estado en Egipto, al ejército egipcio y a sus soldados que el pueblo de Gaza no alberga odio ni animosidad alguna contra ellos. Tampoco deben creer informaciones no verificadas que acusan a los palestinos de los acontecimientos de la península del Sinaí. Estas son informaciones israelíes que persiguen inflamar a Egipto y su gente. Estas informaciones son elaboradas para presionar más aún a los asediados palestinos de Gaza. El ejército egipcio no debería tener duda alguna de que las armas de la resistencia de Gaza y sus hombres solo apuntan hacia Israel. Los gazatíes no cometen atrocidades contra el ejército egipcio y la seguridad del país; el pueblo de Gaza ha apoyado a los egipcios y a sus fuerzas armadas en su enfrentamiento con los que han atentado contra la seguridad de Egipto a lo largo de su historia.

En cuanto a Mahmud Abas, no se ha cansado de abandonar los derechos del pueblo palestino en general y, sobre todo, los del pueblo de Gaza. Desde los malditos Acuerdos de Oslo de 1993, Abas, que era el primero en la cadena de mando y luego presidente de la Autoridad Palestina, no ha logrado nada para el pueblo palestino. Su acto reciente más imperdonable ha sido el envío de un telegrama al presidente de Egipto, el mariscal de campo Al Sisi, tras los recientes acontecimientos de la península del Sinaí, confirmándole su apoyo a todas las medidas adoptadas por el gobierno de El Cairo, incluyendo la intensificación del bloqueo de la Franja de Gaza. Según Mahmud Abas, estas medidas sirven a la causa palestina y a la seguridad nacional árabe.

Termino diciendo al pueblo de Palestina que si quiere recuperar sus derechos, conservar su unidad y aumentar su fuerza, debe buscar un líder que ponga sus intereses por encima de los suyos personales. Abas ya no está en condiciones de liderar su lucha, como ha quedado demostrado por sus acciones en los últimos años.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)