Los palestinos y los judíos no son iguales ante la ley de Israel

John Brown

Fuente: For near identical crimes, an Israeli and a Palestinian’s fate couldn’t be more different, +972 Magazine, 20/10/2014

Soldados israelíes arrestan a un hombre palestino. (Foto: Anne Paq / Activestills.org)

Hace tres meses, el 25 de julio, Raed al Yabari, de 35 años y padre de cinco hijos, conducía su coche por la Ruta 60 en Cisjordania. Al parecer, se quedó dormido al volante (había tomado analgésicos). Cerca del cruce de Gush Etzion, golpeó a una mujer que estaba junto a la carretera. La mujer sufrió heridas leves. Yabari se salió de la carretera y se entregó a las autoridades israelíes, a las que explicó lo que había sucedido.

Al Yabari fue detenido y llevado a la prisión militar de Ofer. Un tribunal militar le dejó en libertad bajo fianza de 8.000 shekels (unos 1.700 euros), tras haber decidido que no era peligroso y que su acción no fue un acto terrorista deliberado. Pero esos eran los días de la operación Margen Protector contra Gaza y, con la cobertura de los combates en la franja palestina, el ejército israelí intensificó sus acciones represivas en Cisjordania. Sin ninguna prueba adicional, el fiscal general militar decidió no poner en libertad a Yabari y considerarlo un “preso de seguridad”.

El 9 de septiembre, Yabari fue trasladado a la prisión de Eshel, en Bersheba, en territorio israelí, en flagrante violación del derecho internacional, que prohíbe la transferencia de presos fuera del territorio ocupado. Según los relatos de los testigos, Yabari se negó a salir del vehículo, pero fue sacado del mismo a golpes. Pocas horas más tarde, el Servicio de Prisiones Israelí (SPI) anunció que Yabari había sido encontrado ahorcado en su celda. Su familia no fue informada de la muerte. Solo después de que el caso fuera informado por los medios y comenzaran a llegar los primeros rumores a la familia, esta contactó con el SPI, el cual al principio declaró no saber nada del asunto y solo posteriormente confirmó algunos detalles. El sitio israelí de noticias Walla! News dio en ese momento la siguiente información: “el preso que se suicidó, un palestino de Hebrón de 37 años, fue arrestado hace dos meses durante la operación Guardián del Hermano como sospechoso de delitos contra la seguridad”.

Todavía no se conocen los resultados de la autopsia israelí. El médico palestino que estuvo presente ha sido obligado por un tribunal a guardar silencio. No obstante, ha recomendado una autopsia palestina adicional. Personalmente, no he podido conseguir ninguna información sobre los resultados de aquella autopsia. Sin embargo, tras la misma, el ministro palestino para asuntos de los presos ha afirmado que no existen señales de ahorcamiento en su cuerpo, pero sí hay signos de violencia.

No sé cuál es la versión verdadera, pero, para nuestros propósitos, no importa. De cualquier manera, se trata de un fallo del SPI, que se produjo después de un abuso criminal cometido por el régimen legal militar israelí contra una persona cuyo único delito, tal como es razonable suponer, fue un accidente de tráfico de poca importancia y cuya muerte está siendo encubierta con los medios habituales.

Ayer, domingo por la tarde, en la misma carretera de Cisjordania, cerca del pueblo de Sinyil, un judío israelí del asentamiento de Yitzhar atropelló y mató a una niña palestina de cinco años, Inas Shaukat Dar Jalil, e hirió gravemente a un niño de cuatro años, Omar Asfur. El colono huyó del lugar y no pidió ayuda. Cuando llegó al asentamiento de Ofra, llamó a la policía. Le enviaron a casa con su familia.

El colono, responsable de la muerte de una niña y de heridas graves de un niño, no fue arrestado, no fue ingresado en una prisión militar, no fue juzgado sin pruebas, no fue golpeado, no fue separado de su familia y no se convirtió en un “preso de seguridad”.

En circunstancias similares, un palestino que solo hirió levemente a una mujer israelí, tuvo que soportar todo eso y murió a causa de ello.


John Brown es el seudónimo de un profesor y bloguero israelí.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)