Por qué la conferencia de ayuda a Gaza fue una farsa

Laura Dean

Fuente: The Gaza aid conference was kind of a charade. Here’s why, Global Post, 16/10/2014

Niños palestinos sentados en una ventana de un edificio parcialmente destruido de Al Tufah, al este de la ciudad de Gaza. (Foto: Mahmud Hams / AFP / Getty Images

En el hotel JW Marriot, de cinco estrellas, situado en las arenosas afueras de El Cairo, donde las habitaciones cuestan entre 210 y 600 dólares la noche, el vestíbulo estaba a rebosar. Jóvenes empleados, vestidos con trajes de tonos neutros, atendían afanosamente y con cierta agitación a los agentes de la seguridad egipcia, al tiempo que, de cuando en cuando, podía vérseles cara a cara con Tony Blair o Ban Ki-moon.

Algunas de las personas más poderosas del planeta asistieron a la conferencia sobre la reconstrucción de Gaza durante el fin de semana.

Todos los asistentes consideraron que el evento fue un gran éxito cuando, el domingo por la noche, el ministro noruego de asuntos exteriores Borge Brende anunció que los estados del mundo habían reunido 5.400 millones de dólares para reconstruir la Franja de Gaza, tras la devastadora ofensiva israelí de siete semanas de julio y agosto.

El gobierno palestino había pedido 4.000 millones de dólares (a pesar de haber estimado, con anterioridad, que el coste total de la reconstrucción alcanzaría los 8.000 millones de dólares), por lo que la cifra final, más elevada, se anunció a bombo y platillo. Los ministros de asuntos exteriores se sacudían las manos —y, por supuesto, la del anfitrión del evento, el presidente Abdel Fatah al Sisi— y se congratulaban mutuamente por su gran generosidad.

Pero las cifras son engañosas. Esta conferencia, como otras de su estilo, fue básicamente una farsa. Si echamos una mirada más atenta a los números, comprobaremos que una contabilidad creativa consiste en dar la impresión de un trabajo bien hecho.

Para empezar, buena parte de los 5.400 millones de dólares no se van a destinar a la reconstrucción de Gaza. Muchos países incluyeron en sus contribuciones el dinero que ya habían prometido a Palestina, en su totalidad, desde principios de año en concepto de la rutinaria ayuda económica.

“Tienes que leer el título [de la conferencia] con mucha atención”, dijo Tor Wennesland, embajador noruego en Egipto. “Conferencia de El Cairo sobre Palestina: Reconstrucción de Gaza” parece dejar abierta la puerta a aquel dinero que ya se había asignado al resto de los territorios palestinos.

En otras palabras, una buena parte de la ayuda no es dinero que se haya reunido recientemente para la reconstrucción de Gaza. En realidad, la conferencia del domingo no fue, en este sentido, más que un anuncio de algo que ya había sido anunciado, la entrega de un dinero que ya se había entregado. De los 5.400 millones de dólares que proclamó Brende, solo 2.400-2.700 millones van a destinarse a la reconstrucción de Gaza. Y, además, sigue sin estar totalmente claro qué parte de esa cantidad es realmente nueva y qué parte ya se ha gastado.

El ministro egipcio de asuntos exteriores Sameh Shokri estrecha la mano del secretario de estado de EEUU John Kerry. (Foto: Jaled Desuki / AFP / Getty Images

Estados Unidos, por ejemplo, anunció la entrega de 414 millones de dólares a los palestinos en concepto de ayuda. Pero de esa cantidad, al menos 118 millones ya se han gastado desde la ofensiva israelí de este verano y solo 75 millones son realmente una ayuda nueva para la reconstrucción de Gaza.

Esta es una práctica corriente en este tipo de conferencias, donde buena parte de las promesas son acordadas en negociaciones previas.

Incluso una vez firmados los cheques, conseguir realmente el dinero prometido es un auténtico calvario. Es algo habitual que los estados renieguen de sus compromisos.

Seis meses después del terremoto que asoló Haití en 2010, solo se había desembolsado el 2 por ciento de los 5.300 millones de dólares prometidos en concepto de ayuda.

Una situación similar se presentó después de una conferencia de donantes para Siria en 2013. Cuatro meses después de haber prometido 100 millones de dólares, Catar solo había entregado 2,7 millones, según una investigación realizada por The Independent el domingo. En el mismo periodo, Arabia Saudí había entregado 21,6 millones de dólares del los 78 millones que había prometido.

Hasta enero de este año, solo se habían entregado a Siria alrededor del 70 por ciento de los 1.500 millones de dólares prometidos.

Estas promesas rotas han tenido repercusiones catastróficas. En Siria, las agencias de la ONU tuvieron que reducir sus ayudas a los programas de salud, incluidas las vacunaciones, y hacer planes para un racionamiento de los alimentos.

Hay también problemas exclusivos de Gaza que presentan serios desafíos a la reconstrucción al margen de la cantidad prometida. Después de una conferencia similar celebrada tras la operación Plomo Fundido de Israel de 2008-2009, el gobierno hebreo necesitó más de dos años para aprobar proyectos de reconstrucción, lo que provocó que el proceso se estancara. En esta ocasión, la ayuda se ha condicionado a que sea el nuevo gobierno de unidad palestino, y no Hamas, el que supervise la reconstrucción. Pero, en realidad, Hamas sigue controlando la Franja de Gaza y no está claro que vaya a renunciar a esta posición a corto plazo.

La última ofensiva israelí ha dejado a más de 65.000 gazatíes sin hogar. Uno de cada cinco tiene acceso al agua solo una vez a la semana y 4.000 millones de toneladas de escombros siguen todavía pendientes de ser recogidas en este territorio de 360 kilómetros cuadrados. Los bombardeos y los combates acabaron con las vidas de más de 2.100 palestinos, la mayoría civiles, así como de 67 soldados israelíes y seis civiles en suelo israelí.

La necesidad de ayuda para reconstruir Gaza es evidente y pocos dudarán de que incluso la mitad de la cantidad prometida este fin de semana sería muy beneficiosa. Pero, ¿quién se beneficia, en realidad, de la fanfarria que rodea a estas conferencias?

Naturalmente, nadie quiere que una conferencia de ayuda a la reconstrucción sea considerada un fracaso. Nadie quiere parecer mezquino e insensible, sobre todo después de un verano en el que el mundo se ha visto inundado de imágenes de sufrimiento de niños palestinos heridos y padres afligidos.

Estados Unidos obtendrá más beneficios que la mayoría si muestra interés en reconstruir lo que se ha destruido. Ofrece a Israel una media de unos 3.000 millones de dólares al año en ayuda militar, que es utilizada para comprar armas y otros equipos militares. Estados Unidos ha suministrado a Israel proyectiles de mortero y granadas que han sido empleados en la ofensiva israelí del verano.

Un país que se ha beneficiado sin duda de la conferencia es Egipto, el anfitrión. A pesar de su contribución activa a la ofensiva israelí contra Gaza y su persistente negativa a permitir que los palestinos se refugiaran en suelo egipcio, el líder de este país ha aparecido como una figura regia y magnánima, de la talla de John Kerry o Ban Ki-moon, que han alabado la duradera contribución de Egipto a la paz en Oriente Medio. No ha habido el más mínimo murmullo sobre el papel de Egipto en la imposición del bloqueo a Gaza, por no hablar de su nefasto historial de violaciones de los derechos humanos.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)