¿Quién se beneficia de los miles de millones prometidos para la reconstrucción de Gaza?

Maureen Clare Murphy

Fuente: Who benefits from billions pledged for Gaza reconstruction?, The Electronic Intifada, 14/10/2014

El presidente palestino Mahmud Abas y el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi en la sesión de apertura de la conferencia internacional de donantes de El Cairo, el 12 de octubre. (Ahmed Foad / MENA)

Una conferencia de donantes celebrada en El Cairo con el fin de recoger fondos para la reconstrucción de Gaza ha anunciado, con orgullo, las promesas de varios gobiernos árabes y occidentales de ayudar a dicha reconstrucción, que, juntas, suman 5.400 millones de dólares.

Sin embargo, el verdadero beneficiario de esta ayuda económica es Israel. La denominada comunidad internacional va a pagar, una vez más, la cuenta de la reconstrucción mientras envía armas a Israel y le garantiza impunidad, premiando así su brutal agresión a Gaza y abriendo las puertas a su repetición.

“Esta es la tercera vez en menos de seis años que nos hemos visto obligados a afrontar, junto con el pueblo de Gaza, la reconstrucción” del enclave, ha dicho un exasperado secretario de estado de EEUU, John Kerry. Como si la matanza de este verano fuera algo inevitable, sobre todo teniendo en cuenta todas esas armas que Washington envía a Israel a manos llenas, además de la ayuda económica y la cobertura diplomática que le ofrece desde las agresiones a gran escala del invierno de 2008-2009 y noviembre de 2012.

Las partes implicadas en la conferencia de donantes están haciendo solo los mínimos esfuerzos para poder decir que los supervivientes de Gaza son una prioridad, donde más de uno de cada mil de sus casi 1,8 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son refugiados, fueron asesinados.

La Autoridad Palestina, con sede en Ramala, Cisjordania, ha anunciado que la mitad de la ayuda prometida en la conferencia del domingo no será para Gaza.

Algunas ayudas irán a Ramala

En realidad, ese dinero irá a parar al presupuesto de la Autoridad Palestina (AP) para fines no especificados.

Aunque la AP no dijo cómo gastará ese dinero, “el sector de los servicios de seguridad ha crecido más rápidamente que cualquier otra parte de la Autoridad Palestina” en la última década, tal como han señalado Sabrien Amrov y Alá Tartir en un reciente artículo publicado por el think-tank palestino Al Shabaka.

El año pasado, el 26 por ciento del presupuesto de la AP se gastó en seguridad (en comparación con solo el 16 por ciento en educación, un 9 por ciento en salud y un minúsculo uno por ciento en agricultura, históricamente la columna vertebral de la economía palestina). Un 44 por ciento de los funcionarios de la AP —el mayor porcentaje de los mismos— está empleado en el sector de la seguridad, han señalado Amrov y Tartir.

La Autoridad Palestina —que ya ha frenado las iniciativas para llevar los crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza este verano ante la Corte Penal Internacional— está dirigida por Mahmud Abas, quien hace poco dijo que la colaboración con las fuerzas de ocupación israelíes en Cisjordania es “sagrada”.

La AP aprovecha la oportunidad

En lo que va de año, más de 40 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes en Cisjordania; 14 fueron asesinados en 2013 en un periodo equivalente. La “coordinación de seguridad” de la AP con Israel no está interesada, obviamente, en la seguridad de los palestinos.

Como señalan Amrov y Tartir, “la resistencia armada que una vez fue considerada como una parte inseparable de la lucha palestina por la autodeterminación está siendo tratada por la AP como una forma de disidencia que no solo debe ser controlada, sino erradicada y criminalizada”.

El actual paradigma de la “coordinación de seguridad”, dicen Amrov y Tartir, es “criminalizar la resistencia contra la ocupación y dejar que sea Israel, y sus acólitos, quienes monopolicen el uso de las armas contra una población indefensa”.

Puesto que la AP, que funciona como el brazo supervisor de Israel, se ha posicionado como el ejecutor de la reconstrucción de Gaza, esto será aprovechado, seguramente, como una oportunidad por aquellos que buscan desmantelar la resistencia armada (que defendió a los gazatíes y mostró una mayor disciplina y capacidad táctica que en anteriores confrontaciones con Israel).

Aunque la AP ha conseguido este papel, marginando a Hamas en Gaza, todos los esfuerzos para reconstruir la franja estarán sujetos, en última instancia, a las decisiones de Israel.

(Vale la pena señalar que la Organización para la Liberación de Palestina dijo a la agencia de noticias Maan este domingo que no había fecha todavía para poner en marcha los proyectos de reconstrucción de Gaza.)

Recordando a los observadores quién está realmente al mando, Israel negó inicialmente a los ministros de la AP, incluyendo al primer ministro Rami Hamdalah, los permisos para visitar Gaza, que sigue estando bajo el control y el bloqueo económico impuesto por el estado judío y aplicado por el organizador de la conferencia de donantes, Egipto.

“Una reconstrucción que durará más de 50 años”

La ONG de ayuda solidaria Oxfam ha asegurado la semana pasada que el dinero prometido en la conferencia de donantes “languidecerá en las cuentas bancarias durante décadas antes de que llegue a la gente, a menos que las restricciones israelíes sobre las importaciones sean levantadas”.

Puesto que las importaciones de materiales de construcción básicos a Gaza han sido prohibidas, con pocas excepciones, desde 2007 y los túneles de contrabando que comunican con Egipto han sido ampliamente destruidos, los palestinos no pueden reconstruir el enclave.

Oxfam ha añadido que “con las actuales restricciones de las importaciones, podrían ser necesarios más de 50 años para construir 89.000 nuevas casas, 226 nuevas escuelas, así como los centros de salud, las fábricas y las infraestructuras de agua y saneamiento que la gente de Gaza necesita”.

No importa cuál sea la cantidad de dinero que los donantes prometan para la reconstrucción, es Israel quien decide qué entra y qué sale de Gaza.

El Organismo de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios ha señalado, en un reciente informe que se publica semanalmente, que camiones con materiales de construcción con destino a Gaza llegaron el mes pasado y fueron “asignados a proyectos previamente aprobados por Israel, que serán puestos en marcha por organizaciones internacionales en Gaza”.

El control total que ejerce Israel sobre la economía de Gaza también se aplica a las exportaciones: solo dos camiones de los que fueron autorizados a pasar por el paso fronterizo israelí para mercancías lo hicieron el mes pasado, los primeros camiones con productos de exportación desde junio.

Rendición de cuentas o complicidad

El Comité Palestino de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) ha condenado que no se haya ejercido ninguna presión relevante sobre Israel para que ponga fin al bloqueo, que ha llevado a la economía de Gaza al borde del desastre, incluso antes de la destrucción causada por los bombardeos de este verano, durante los cuales 419 fábricas y talleres fueron dañados y 128 quedaron totalmente destruidos.

“El hecho de que haya donantes y promesas de ayuda no debe servir para olvidarnos de responsabilizar a Israel por sus graves violaciones del derecho internacional, sus crímenes de guerra y sus crímenes contra la humanidad, así como de buscar justicia para las víctimas palestinas”, ha declarado el comité.

“El bloqueo y las reiteradas agresiones militares de Israel contra la Franja de Gaza forman parte de los esfuerzos sistemáticos israelíes para separar definitivamente este pequeño enclave de sus hermanos de Cisjordania y ‘deshacerse’ de su gran población palestina, compuesta en su mayor parte de refugiados de la Nakba (“Catástrofe”) de 1948 que tienen derechos y reclamaciones sin resolver en Israel”, añade la declaración.

El comité ha criticado a la ONU, al Comité Internacional de la Cruz Roja y otras agencias internacionales por funcionar “dentro de los límites de la política israelí de separación y castigo colectivo”.

Sin adoptar un embargo de armas amplio y vinculante contra Israel, los estados donantes, las agencias internacionales y las ONGs son cómplices de una política ilegal e injusta de castigos colectivos, ha subrayado el comité. Lamentablemente, no existe ningún mecanismo de rendición de cuentas para los palestinos.

Abandonar Gaza

Teniendo en cuenta todas estas realidades, es trágico, pero no sorprendente, que jóvenes palestinos de Gaza, que se enfrentan con elevadas tasas de desempleo del 60 por ciento, hayan perdido toda esperanza y pongan sus vidas en manos de contrabandistas en un intento de llegar a Europa y tener un futuro.

“Esto no había sucedido nunca antes […] Incluso en los peores tiempos, la gente nunca pensó en abandonar la Franja de Gaza”, ha dicho Sara Roy, que ha estudiado la economía de Gaza durante tres décadas, a Bettina Marx en una entrevista para Deutsche Welle.

“La clase media ha sido prácticamente borrada del mapa”, dijo Roy.

Ni siquiera el hundimiento deliberado de un barco que transportaba unos 500 pasajeros —muchos de ellos gazatíes, que, en su gran mayoría, se supone que se ahogaron— frente a las costas de Malta el mes pasado ha detenido la emigración masiva de la Franja de Gaza a través de túneles clandestinos.

En agosto de 2012, la ONU publicó un informe que estudió cuáles serían las condiciones de vida en Gaza en 2020. Pero esa realidad de una vida insoportable ya está aquí.


Maureen Clare Murphy es jefa de redacción de The Electronic Intifada y vive en Chicago.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)