Israel busca formas para ‘bajar la natalidad’ de los beduinos

Patrick Strickland

Fuente: Israel exploring ways to “lower birthrate” of Bedouins, says minister, The Electronic Intifada, 29/09/2014

Racismo con una sonrisa: Yair Shamir considera que la existencia de indígenas es un “problema”. (Gvahim)

Israel está buscando formas de “bajar la natalidad” de los beduinos palestinos, ha dicho su ministro de agricultura Yair Shamir.

“Tenemos que coger a todos los beduinos y sacarlos un poco del desierto y acercarlos a un estado normal desde el punto de vista de la legislación, la esperanza de vida, la educación y los medios de vida”, dijo Shamir, según el diario israelí Haaretz. “Quizá podríamos tratar el fenómeno de las múltiples esposas para reducir la tasa de natalidad y elevar el nivel de vida”.

De acuerdo con la Asociación de Derechos Civiles de Israel, el Nakab (Neguev) es, en la actualidad, el hogar de unos 160.000 beduinos palestinos que tienen ciudadanía israelí. En el curso de una reciente gira por la región, Shamir lamentó que la población beduina pueda crecer hasta el medio millón de habitantes para el año 2035.

“Solo un país suicida no reconocería el problema de los beduinos”, dijo Shamir. “La ceguera es algo terrible”.

Shamir es miembro del partido político Israel Beitenu (Israel Nuestra Casa), fundado por el líder ultraderechista Avigdor Lieberman, actual ministro de asuntos exteriores. El partido es conocido por sus miembros notoriamente antipalestinos, como los parlamentarios David Rotem y Uzi Landau.

Yair es hijo del que fuera primer ministro israelí Isaac Shamir, que fue también militante de la Banda Stern (también conocida como Lehi), que atacó violentamente a los palestinos y a los representantes del imperio británico durante el periodo del Mandato Británico (1920-1948).

Los comentarios del ministro “apenas son noticia en Israel”, explica Nadim Nashif, director de Baladna, un grupo de Haifa que lucha por la defensa de los derechos de los palestinos en Israel.

‘Asombroso’

Obviamente, esto forma parte de un patrón general de incitación de los israelíes, pero a veces es asombroso lo racistas que son los políticos y los ministros”, dice Nashif. “En cualquier país del mundo, esto sería considerado fascismo, pero en Israel es el pan nuestro de cada día y no se considera relevante”.

No es la primera vez que Israel ha experimentado con el control de la población. En enero de 2013, Israel admitió que a los inmigrantes etíopes judíos se les había suministrado anticonceptivos de acción prolongada sin su conocimiento, con el fin de disminuir su tasa de natalidad.

Los beduinos del Nakab forman parte de los 1,7 millones de palestinos que tienen ciudadanía israelí y viven en ciudades, pueblos y aldeas de todo el país. Según el Centro Legal Adalah, que tiene sede en Haifa, sufren una gran cantidad de leyes discriminatorias que amordazan su expresión política y limitan su acceso a los recursos del estado, sobre todo a la tierra.

Los políticos israelíes tienen una larga tradición en el uso de un lenguaje racista y deshumanizador cuando hablan de los beduinos, sobre todo cuando intentan justificar sus planes para reubicar a la fuerza a gran parte de la población indígena de la región del Nakab.

Demoliciones continuas

“Durante años, los políticos israelíes han estado hablando de concentrar a los beduinos en determinadas áreas geográficas”, añade Nashif. “No debería sorprendernos si el paso siguiente fuera el control de sus tasas de natalidad, siguiendo la misma lógica”.

La Asociación de Derechos Civiles de Israel estima que unos 80.000 beduinos viven en “pueblos no reconocidos” del Nakab, donde se les niega el acceso a los recursos del estado, como la electricidad, el agua, la educación y la sanidad.

Aunque muchas de estas comunidades son anteriores a la Nakba (limpieza étnica) de 1948, las autoridades han intentado reubicarlas por la fuerza una y otra vez.

El Plan Prawer, que tenía como objetivo reubicar a decenas de miles de beduinos palestinos en una especie de guetos, fue suspendido en diciembre pasado después de que se produjeran protestas masivas entre las comunidades palestinas de Israel y los territorios ocupados de Cisjordania.

No obstante, como ha informado recientemente The Electronic Intifada, las autoridades israelíes han seguido demoliendo casas de las comunidades beduinas del Nakab.

Impunidad

Durante la última matanza israelí de palestinos en la sitiada Franja de Gaza —que duró 50 días y causó la muerte de más de 2.100 palestinos, civiles en su gran mayoría—, la incitación antipalestina alcanzó su clímax.

Entre los políticos que pidieron una mayor violencia estaba la parlamentaria Ayelet Shaked, del partido Habayit Hayehudi (Hogar Judío), que publicó en Facebook un artículo que ella atribuyó al fallecido líder de los colonos Uri Elitzur.

En este artículo se dice que “todo el pueblo palestino [es] el enemigo” y pide su destrucción, “incluyendo a sus ancianos y sus mujeres, sus ciudades y sus pueblos, sus propiedades y sus infraestructuras”.

El artículo “es tan relevante hoy como lo fue en su tiempo”, comentó Shaked en su página de Facebook, que recibió miles de “me gusta” y fue distribuida ampliamente entre los usuarios israelíes de esta red social.

Durante los ataques contra Gaza, Moisés Feiglin, vicepresidente del parlamento israelí, pidió que Israel “concentrara” y “exterminara” a los palestinos de la Franja de Gaza.

En un comentario escrito en Facebook el 1 de agosto, Feiglin dijo que Israel debería embarcarse en la “conquista de toda la Franja de Gaza y aniquilar a todas las fuerzas combatientes y a sus simpatizantes”.

A finales de agosto, el Comité de Vigilancia de los Ciudadanos Árabes, un grupo que representa a los palestinos de Israel, pidió “una acción legal inmediata y eficaz contra la oleada de violencia, incitación, discriminación y racismo dirigida contra la minoría árabe palestina de Israel”.

Pero, al igual que los soldados y los civiles israelíes que llevan a cabo ataques violentos contra los palestinos, los políticos gozan de impunidad sistemática cuando sus incitaciones racistas van dirigidas contra los palestinos.

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Patrick O. Strickland es un periodista independiente y colaborador asiduo de The Electronic Intifada. En la actualidad, está trabajando en su primer libro, que publicará la editorial londinense Zed Books. Su sitio web es: www.postrickland.com. Twitter: @P_Strickland_.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)