Israel, Estados Unidos y la ‘democracia’

Bob Fantina

Fuente: Palestine, the US and “Democracy”, CounterPunch, 19-21/09/2014

Ahora que el polvo se ha asentado sobre los cuerpos mutilados de hombres, mujeres y niños palestinos, el mundo sigue ignorando la situación desesperada de los que han sobrevivido. El régimen del apartheid israelí ha cumplido con su periódica “siega de la hierba”, la destrucción de las infraestructuras de Gaza, de escuelas, hospitales y mezquitas, y la matanza de más de 2.000 palestinos inocentes, desarmados e indefensos. Para Israel, las cosas siguen ahora como de costumbre, con los terroristas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) asesinando a inocentes en Cisjordania. Allí, con total impunidad, derriban casas, disparan contra jóvenes desarmados, arrestan y detienen a niños, levantan controles arbitrarios y roban tierras, violando en todos los casos el derecho internacional, una ley que la comunidad internacional no parece estar particularmente interesada en hacer cumplir.

Esto no significa que Israel ignore a Gaza. En absoluto. Los terroristas de las FDI disparan contra los pescadores que faenan dentro de los límites impuestos por Israel, en clara violación del derecho internacional y del acuerdo de alto el fuego que, según parece, solo obliga a los palestinos.

No todos los países del mundo ignoran el sufrimiento de los palestinos. Cuba, Venezuela y Turquía han enviado ayuda a este pueblo privado de alimentos, agua y refugio. Pero EEUU, que habitualmente ofrece todo tipo de ayudas a los países que siguen sus órdenes, pero ignora o aterroriza a aquellos que, como Palestina, no obedece, no ha respondido.

Es interesante citar aquí al presidente de EEUU Barack Obama: “podríamos tener en cuenta a centenares de miles de personas afectadas, con profundas implicaciones económicas, políticas y de seguridad para todos nosotros”. Esto parece ajustarse a la situación que existe en Palestina. Al menos cientos de miles, en realidad millones, de personas han sido afectadas por las actividades genocidas más recientes de Israel, y la persistente ayuda financiera a ese régimen racista y de apartheid tiene “implicaciones económicas, políticas y de seguridad” para EEUU. Cada año se envía a Israel un total de 3.000 millones de dólares. Detroit, una ciudad en bancarrota, está luchando para encontrar una tercera parte de esa cantidad con el fin de pasar el año. Sin embargo, mientras Israel recibe 3.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes a través del gobierno federal, Detroit no recibe nada.

Las implicaciones están comenzando a hacerse sentir: cada vez son más los políticos electos de EEUU (no puedo referirme a ellos como “representantes”) que están siendo presionados por los grupos de presión israelíes que les financian sus campañas para que miren hacia otro lado y se centren en los derechos humanos. Esto no es fácil, pues esa idea no es algo natural para ellos. Sin embargo, las repercusiones políticas están empezando a sentirse y no puede más que aumentar.

En términos de implicaciones para la seguridad, el odio y la hostilidad hacia EEUU sigue creciendo con cada bomba que Israel arroja sobre Palestina, con cada casa demolida, con cada control establecido, con cada joven desarmado asesinado. Los políticos electos de EEUU ignoran esto por su cuenta y riesgo.

Por desgracia, las palabras anteriormente citadas del presidente Obama no fueron pronunciadas en referencia a Palestina, sino respecto a la epidemia del ébola en África Occidental. El presidente sabe lo que hace, ya que al decir esto no ofende de ninguna forma al poderoso lobby israelí. Uno siempre puede tomar el camino más fácil cuando lo esencial no se ve afectado negativamente.

Podríamos preguntarnos por qué EEUU ignora las implicaciones económicas, políticas y de seguridad que supone financiar un régimen que hace que el apartheid sudafricano de hace una generación parezca casi inofensivo. ¿Por qué ignora algunas de las violaciones más horribles de los derechos humanos cometidas en la actualidad en el planeta? ¿Qué beneficios se obtienen al repetir como loros la descarada mentira de que la opresión israelí de una nación que ocupa ilegal y brutalmente tiene como objetivo proteger su “seguridad nacional”?

EEUU sigue diciendo que Israel es la única democracia en Oriente Medio. Esto no es sorprendente, ya que EEUU tiene una idea muy sesgada de la democracia, un concepto que en realidad nunca ha practicado. Sin embargo, es una palabra de moda favorita, junto a la de “libertad” y otras pocas que a los políticos les encanta utilizar, a sabiendas de que los ciudadanos lemming se vuelven locos por ellas. Las pronuncian ante la bandera estadounidense, con la mano en el corazón, mientras fluyen las lágrimas patrioteras. No se preocupan de mirar la realidad. Ignoran la pobreza extrema que existen en muchas partes de EEUU, los suicidios (un promedio de 22 al día) de los veteranos que han luchado por esa “libertad” (aquello por lo que han luchado realmente es un tema para otro artículo), el racismo que abunda en nuestra sociedad y que, en ocasiones, no puede ser completamente ignorado, como en Ferguson, Misuri. Desestiman los malos resultados de los estudiantes norteamericanos en comparación con los de otros países industrializados, mientras las escuelas luchan por retener a los maestros cualificados ante el aumento del número de alumnos por clase y los presupuestos reducidos y mientras los contratistas militares ganan miles de millones de dólares produciendo instrumentos más poderosos para matar.

Resumamos. Israel, un país nacido de un genocidio, sigue cometiendo este crimen horrible, financiado principalmente por EEUU, el autoproclamado baluarte mundial de la paz y la libertad. Con una de las fuerzas armadas más poderosas del planeta, bombardea periódicamente, en nombre de su “seguridad nacional”, una nación que ocupa, que no tiene ejército ni armada ni fuerza aérea. Cuando esto sucede, los políticos electos de su principal financiador, EEUU, se hacen eco de las preocupaciones israelíes, ignorando por completo las violaciones de los derechos humanos que son perpetradas a diario y aquellas que son infinitamente peores cuando se producen bombardeos. Además, la prensa norteamericana, con unas pocas excepciones, ignora el sufrimiento palestino y se centra en los problemas israelíes.

Esta es la obra de la “única democracia de Oriente Medio”, financiada por la más poderosa pseudo-democracia que funciona en Occidente. Las dos son regímenes criminales que buscan únicamente poder y riqueza a expensas de la decencia común. Las dos deben ser detenidas y no serán sus gobiernos, la ONU u otros gobiernos quienes las detengan. Como ha sucedido con todos los movimientos de derechos humanos, será la voluntad de personas de todo el mundo la que, con el tiempo, no podrá seguir siendo ignorada.

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Robert Fantina. Su último libro es Empire, Racism and Genocide: a History of US Foreign Policy (Red Pill Press).

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)