Grupos de presión proisraelíes garantizan que el “estado terrorista” de Israel goce de impunidad legal

Steven MacMillan

Fuente: Pro-Israel Lobby Ensures Israeli “Terrorist State” Operates with Legal Impunity, New Eastern Outlook, 13/09/2014

A comienzos de esta semana, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció la intención del estado de Israel de seguir ampliando los asentamientos judíos en Cisjordania, con el fin de anexionarse 400 hectáreas adicionales de tierras palestinas. Este anuncio, realizado inmediatamente después del fin de la ofensiva contra el pueblo palestino, ha provocado indignación tanto dentro como fuera del estado de Israel.

La guerra de 50 días entre Hamas y el ejército israelí concluyó hace apenas una semana, una guerra que se ha cobrado la vida de más de 2.100 palestinos (un 70 por ciento de los cuales eran civiles, según la ONU) y 70 israelíes, 64 de los cuales eran soldados. Israel ha sido condenado por violar el derecho internacional y cometer crímenes de guerra en Gaza durante la operación Margen Protector. En julio, el presidente boliviano Evo Morales denunció a Israel como “estado terrorista” y presentó una solicitud ante el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos para llevar a Israel ante los tribunales por “crímenes contra la humanidad”.

Los asentamientos israelíes son iniciativas que establecen comunidades civiles israelíes en tierras palestinas ocupadas y son “groseramente ilegales según el derecho internacional”. Una misión de investigación de la ONU llevada a cabo en 2012-2013 concluyó que los asentamientos violan el “derecho humanitario internacional” y que los programas “se desarrollan mediante un sistema de segregación total”:

Los asentamientos se han creado y desarrollado a costa de violar las leyes internacionales de derechos humanos y el derecho humanitario internacional (p. 20).

El informe continúa diciendo lo siguiente:

Los asentamientos son creados en beneficio exclusivo de los judíos de Israel y son mantenidos y desarrollados mediante un sistema de segregación total entre los colonos y el resto de la población que vive en los territorios palestinos ocupados. Este sistema de segregación es apoyado y facilitado por un estricto control militar y policial en detrimento de los derechos de la población palestina” (p. 20).

El poder de los grupos de presión israelíes

En Gran Bretaña y EEUU se encuentran dos de los grupos de presión israelíes más poderosos del planeta, que modelan en gran medida las políticas exteriores de estos dos países. Un documental de investigación británico de 2009 mostró que la mitad del gabinete conservador eran miembros de los Amigos Conservadores de Israel (CFI), un grupo de presión israelí creado en 1974 por Michael Fidler. Según el documental, el grupo donó 10 millones de libras esterlinas al partido conservador durante un periodo de diez años a cambio de su apoyo al estado de Israel y a sus políticas. David Cameron fue acusado en 2009 de aceptar 15.000 libras de Poju Zabludowicz, en ese momento presidente del Centro de Comunicaciones e Investigación Británico-Israelí (BICOM). La película muestra que Zabludowicz tiene intereses comerciales en un asentamiento ilegal de Cisjordania.

Cameron ha apoyado repetidamente el derecho de Israel a defenderse desde que fue nombrado primer ministro británico, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si la lealtad política de Cameron hacia Israel es una consecuencia de su afiliación al grupo de presión israelí y del apoyo financiero de este. Un político británico que no está controlado por el CFI es Sayeeda Warsi, quien mostró un gran coraje y fibra moral tras dimitir el mes pasado debido a la política “moralmente indefendible” del Reino Unido sobre Gaza.

En EEUU, uno de los grupos de presión más destacados es al Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos, más conocido por sus siglas, AIPAC, una organización proisraelí que promueve unas fuertes relaciones entre EEUU e Israel y financia campañas políticas. Barack Obama reveló sus estrechas relaciones con el grupo durante una conferencia del AIPAC, en la que pronunció un discurso sobre “los vínculos entre EEUU e Israel”, a los que calificó como “indestructibles e imperecederos”:

Yo sé que, cuando visito el AIPAC, estoy entre amigos, buenos amigos que comparten mi fuerte compromiso con la promoción de los vínculos entre Estados Unidos e Israel para hacerlos indestructibles e imperecederos.

La rama educativa del AIPAC es la Fundación Americana-Israelí para la Educación (AIEF), que organiza viajes de políticos estadounidenses a Israel. En 2011, la AIEF gastó dos millones de dólares en la organización de “viajes sectarios de congresistas a Israel”, en los que se marginó la perspectiva palestina de la situación y ni siquiera llevaron a los políticos a la Franja de Gaza. Un ejemplo de la naturaleza tendenciosa de estos viajes fue la visita del congresista Mike Pompeo a Israel, en una gira de nueve días por la región. En el transcurso de su visita, solo habló con un palestino durante una hora.

Políticos occidentales prometen evitar el procesamiento de israelíes

Como señala el historiador israelí Ilan Pappe, en un artículo titulado “The Historical Perspectives of the 2014 Gaza Massacre”, Occidente ha protegido a menudo a Israel contra todo posible procesamiento ante la Corte Internacional de Justicia:

Las elites políticas de Occidente siguen proporcionando una tradicional impunidad al estado judío. El reciente llamamiento de los gobiernos occidentales para que la fiscal jefe de la Corte Internacional de Justicia de La Haya no examine los crímenes de Israel en Gaza no es más que un caso más. Muchos medios de comunicación occidentales han seguido el ejemplo y han justificado, en general, las acciones israelíes.

Pappe sigue argumentando que la comunidad internacional tiene que abandonar el “doble rasero” en relación con los crímenes de Israel si quiere tener alguna legitimidad y eficacia en el tratamiento de otras atrocidades que se cometen en el mundo:

Un mundo que no empleara un doble rasero en el tratamiento de [los crímenes de] Israel sería un mundo que podría ser mucho más eficaz en su respuesta a los crímenes de guerra cometidos en otras partes del mundo. El cese del genocidio gradual en Gaza y la restitución de los derechos humanos y civiles fundamentales de los palestinos allí donde estén, incluyendo el derecho al retorno, es la única forma de abrir una nueva vía para una intervención internacional eficiente en Oriente Medio en su conjunto.

No obstante, teniendo en cuenta las relaciones entre los líderes occidentales y los grupos de presión israelíes, es altamente improbable que Israel sea juzgado en alguna ocasión de acuerdo con las leyes penales internacionales por los crímenes que han cometido en Palestina.

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Steven MacMillan es escritor, investigador, analista geopolítico y editor de The Analyst Report, especialmente para la revista electrónica New Eastern Outlook.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)