La extraña victoria de la resistencia palestina en Gaza

Christa Case Bryant

Fuente: Few gains for Gaza after Hamas ‘victory’ over Israel

Líderes de Hamas celebran la victoria el 27 de agosto en la ciudad de Gaza. (Foto: Suhaib Salem / Reuters)

Los palestinos solo han soportado un conflicto devastador, con miles de muertos y una multitud de casas destruidas. Hamas prometió que su resistencia rompería el bloqueo israelí y egipcio de la Franja de Gaza.

Pero dos semanas después del alto el fuego, Hamas tiene pocos triunfos que mostrar, a pesar de lo cual no ha dicho ni pío sobre la reanudación del conflicto a corto plazo.

“Sabemos que la gente está esperando y está preguntando cuándo vamos a ver el fin del bloqueo y la apertura de las fronteras… pero estas cosas necesitan tiempo”, ha dicho Ihab al Gusain, director de la oficina de comunicación del gobierno en Gaza. “No hay que tener prisa”.

Sin embargo, también ha dicho que si no se produce un cambio, la persistente presión económica sobre el territorio podría dar lugar a un estallido de violencia. Si no se pone fin al bloqueo, añade Gusain, “la gente explotará de nuevo”. En su opinión, la presión desde abajo, desde la gente que ha perdido a sus familiares y sus casas bajo los ataques israelíes, irá a más. “No permanecerán en silencio”.

En el barrio Shiyaiya de la ciudad de Gaza, que sufrió algunos de los combates más feroces entre los militantes palestinos y el ejército israelí, filas enteras de casas han sido destruidas o dañadas sin posibilidad de reparación.

Los hombres se sientan junto a las ruinas de sus antiguas casas, beben té o cola y hurgan entre los escombros polvorientos. Abu Shadi, un maestro retirado cuya casa fue destruida en los tres últimos conflictos (2008-2009, 2012 y el de este verano), está molesto con los líderes palestinos que participan en negociaciones infructuosas con Israel y con EEUU, cuyo presidente Barack Obama apoya el “derecho a la autodefensa” de Israel.

“¿Quién tiene derecho a defenderse, el ocupante o el ocupado?”, pregunta.

“Queremos una solución justa para el problema palestino… una solución total”, dice Mahmud Uadiya, que propone que las fuerzas internacionales vengan a ayudar a los palestinos a establecer y proteger un estado independiente.

Sin recompensas

Pero Israel, que ha perdido 66 soldados y siete civiles en la guerra, se ha negado a recompensar lo que considera que es terrorismo. Siguió luchando hasta que Hamas aceptó esencialmente el mismo trato que había rechazado una semana antes.

“Creemos que Netanyahu está decidido a privar a los palestinos de cualquier resultado tangible”, dice Mjaimer Abusada, profesor de ciencias políticas en la universidad Al Azhar de Gaza. “Netanyahu no quiere que Hamas pueda mostrar que la resistencia da sus frutos”.

El día siguiente de la firma del alto el fuego, el ministro de asuntos exteriores de Israel hizo público un comunicado: “La propuesta egipcia de alto el fuego […] no incluye ninguna de las condiciones exigidas por Hamas para terminar la guerra: Hamas no ha conseguido un aeropuerto, tampoco un puerto marítimo, no ha conseguido la liberación de los presos y no ha recibido dinero para pagar sus nóminas”.

Israel solo ofreció vagas esperanzas de futuras concesiones. “Si Hamas honra el alto el fuego, dentro de un mes comenzarán las negociaciones indirectas en las que Israel planteará el tema de la desmilitarización de Gaza”.

Pero Jalil, un abuelo de Shiyaiya, dice que solo cuando los palestinos tengan un estado independiente, considerarán el desarme. “Vale, que nos devuelvan el territorio y que nos dejen vivir en paz. Entonces podremos discutir el desarme”, dice, cargando con su nieto en medio de los escombros.

¿Cuarto asalto?

Estas actitudes, maleadas por el daño acumulado de tres conflictos sucesivos —el último de los cuales ha sido, sin duda, el más devastador— podrían representar una seria amenaza para Israel si no cambia sustancialmente su planteamiento.

“Si Israel sigue con su política actual, será desastroso, más desastroso que antes de la guerra, porque ahora 100.000 personas están sin hogar”, dice el profesor Abusada.

En efecto, no todos los miembros de Hamas están contentos con el alto el fuego. Un combatiente herido de las Brigadas Al Kasam, brazo armado de Hamas, dice que, aunque el movimiento consiguió una gran victoria, él quiere más.

“Quiero machacar a los israelíes en la próxima guerra”, dice este aguerrido combatiente, mientras recuerda cómo vio a un amigo volar por los aires en pedazos en un ataque aéreo israelí en esta última confrontación. “Te juro que voy a cortar a los israelíes en trocitos, como han hecho ellos”.

Pero otros están empezando a tener dudas sobre el valor de la victoria que ha traído tan pocos resultados tangibles.

“Sin duda, resistir durante 51 días [a los ataques de Israel] es, en sí mismo, una victoria”, dice Hani Yarur, un comerciante que acogió y alimentó en su casa durante tres semanas a 31 palestinos desplazados, a pesar de no ganar lo suficiente para mantener a los siete miembros de su propia familia.

“Hay que sacrificarse, pero ¿a cambio de qué? No estamos viendo grandes logros y mucha gente cree que habrá otra guerra dentro de uno o dos años”.

Hamas tiene poca fuerza para presionar a Israel y arrancarle concesiones ahora mientras no recurra de nuevo al combate.

“El gran problema del acuerdo es que no hay garantías”, dice Gazi Hamad, viceministro de relaciones exteriores de Gaza hasta comienzos de junio. En su opinión, si no hay cambio, es probable que haya más derramamiento de sangre.

“Si mantienen el bloqueo de Gaza, estarán plantando las semillas para una nueva ronda de violencia”.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)