Armas y militantes se trasladan por los túneles de Gaza a pesar de las medidas de El Cairo

Fuente: Exclusive: Militants, weapons transit Gaza tunnels despite Egyptian crackdown, Reuters News, 21/08/2009

Una tercera parte de las casas de la calle principal de la ciudad beduina de Al Sarsuriya, cercana a la frontera de Gaza con Egipto, parecen estar abandonadas, pero por dentro bullen de actividades de contrabando, cuyos protagonistas luchan por sobrevivir a la represión del ejército egipcio.

Los contrabandistas y los propietarios de los túneles, que en el pasado anunciaban públicamente sus servicios, se han apoderado de casi dos docenas de estos edificios de hormigón de una única planta y han cubierto con tablones sus puertas y ventanas para no llamar la atención de las autoridades.

Aunque los túneles utilizados por los militantes de Hamas para infiltrarse en Israel han sido un objetivo prioritario de la campaña militar israelí en el enclave palestino este verano, muchos conductos de contrabando con Egipto han pasado desapercibidos.

Eso ha permitido que el contrabando de armas, materiales de construcción, medicinas y alimentos continúe desde y hacia la pequeña franja costera, que sigue sometida a bloqueo por parte de Israel y Egipto, dicen los operadores de túneles y reconocen las autoridades egipcias.

“Durante la guerra de Gaza, el negocio ha prosperado”, dice un guía beduino que ha ofrecido a Reuters acceso a uno de los túneles, explicándonos cómo este ilícito y lucrativo negocio se ha desarrollado desde que Egipto empezó a destruir los pasadizos en 2012.

Egipto considera que la eliminación de este flujo de armas y combatientes es importante para su seguridad, después de que el año pasado sufriera ataques de una insurgencia islamista basada, principalmente, en la península del Sinaí, fronteriza con Gaza e Israel.

Los suministros humanitarios y los materiales de construcción, que van en la otra dirección, han proporcionado un salvavidas vital a los 1,8 millones de gazatíes que han estado viviendo bajo el bloqueo impuesto por Israel desde que Hamas se adueñó del enclave en 2007.

El Cairo ha mediado en las conversaciones de este mes entre Israel y los grupos palestinos, encabezados por Hamas, para tratar de poner fin a la guerra en Gaza, pero se ha negado a suavizar su estricto control del paso fronterizo de Rafah como parte del acuerdo que busca Hamas.

Un alto el fuego de diez días expiró el martes sin un acuerdo para extenderlo indefinidamente, y tanto Israel como los grupos palestinos han reanudado sus ataques.

El guía que acompañó a Reuters, y que nos solicitó permanecer en el anonimato, estimó que el número total de túneles que están operativos, en unos diez pueblos fronterizos como Al Sarsuriya, es de casi 500, en comparación con los 1.500 que había antes de que Egipto comenzara a destruirlos.

La mayoría de los túneles más grandes —los que pueden contrabandear coches e incluso camiones— han sido destruidos por los egipcios, pero los más pequeños, que tienen entre 1 y 2 metros de diámetro, han sobrevivido.

Nuestro guía nos dijo que se habían construido al menos 200 túneles nuevos en los dos últimos años, eludiendo los controles egipcios. Y todas las semanas entran en funcionamiento algunos nuevos.

Los túneles más pequeños son lo bastante grandes para poder transportar armas, materiales de construcción y suministros humanitarios por debajo de una frontera fuertemente custodiada.

“Cada día, unas 3 o 4 personas cruzan con armas, y cada una lleva 6 o 7 armas de fuego pequeñas”, nos dice el guía beduino, sin especificar qué tipo de armas pasan de contrabando.

Un oficial de seguridad egipcio de alto nivel nos confirmó que, aunque ya no quedan los túneles más grandes y largos, los más pequeños siguen funcionando.

“La situación está mucho más controlada. No al cien por cien, pero estamos intentando llegar a ese porcentaje”, dijo a Reuters. Añadió que el ejército había conseguido una reducción notable del contrabando de armas, combustible, alimentos y medicinas en los dos últimos años.

Egipto acusa a los islamistas de Hamas de apoyar a los insurgentes del Sinaí, algo que Hamas niega. Por su parte, Israel ha buscado desde hace mucho tiempo que Egipto ponga fin al contrabando de armas desde el Sinaí a los militantes de Gaza.

Un negocio lucrativo: el túnel detrás de la cortina de la ducha

Una cortina de ducha es todo lo que oculta la rampa de entrada del túnel que visitó Reuters. Dos ovejas y un carro en una habitación contigua daban la impresión de que la casa estaba abandonada.

El propietario del túnel y su hijo adolescente se sentaron en unos cojines en torno a una pequeña mesa de madera que estaba junto a la cortina. Una fotografía de la pareja, colgada en la pared, vigilaba su lucrativo negocio.

Una entrada revestida de hormigón daba paso a un túnel de 600 metros, que se convierte en tierra después de unos pocos pasos. Unos postes soportan un techo de madera, todo ello a una profundidad de unos 10 metros bajo el suelo, y unas bombillas de bajo consumo iluminan el camino cada pocos metros.

El propietario egipcio acompaña a los pasajeros hasta la mitad del camino, donde un centinela controla la situación de seguridad en el otro lado y les conduce hasta el copropietario palestino.

“Este túnel es una asociación entre nosotros”, nos dijo el egipcio. “Su construcción nos costó 300.000 dólares. Lo pagamos a medias. Las ganancias también se reparten a medias”.

El túnel proporciona unos beneficios de 200 dólares al día. Los precios varían, desde 12 dólares por una caja de un metro con medicinas o comida, hasta los 150 dólares por armas, materiales de construcción o combustible.

Las personas también pueden pasar si pagan 50 dólares por cada una. Pero el precio aumenta si van armadas. La mayoría de los pasajeros son hombres, dijo el propietario, pero las mujeres y los niños también usan los túneles. Ocasionalmente, también pasan animales de granja.

“Si alguien pasa con un arma o dos, cobramos entre 60 y 70 dólares. Pero si alguien lleva más armas, estamos ante una operación especial y podría costar entre 1.000 y 2.000 dólares dependiendo del tipo de arma”, explica el propietario egipcio.

Este nos dijo que no pide ninguna identificación a las personas que pasan; incluso permite que hombres enmascarados utilicen su túnel si su interlocutor palestino responde por ellos. “Siempre y cuando me den 50 dólares, les dejo pasar”, añade.

El propietario nos indicó que no tiene interés por conocer la afiliación o el destino de los militantes y las armas, pues teme que, si lo tuviera, eso podría molestar a sus clientes y estos utilizarían otro túnel o le denunciarían a las fuerzas de seguridad. “Acabo de entregar armas y recibir dinero”, dice. “No me interesa saber adónde van”.

En Gaza, Hamas ha negado que Israel haya destruido todos los túneles de infiltración de los militantes durante el actual conflicto, tal y como ha asegurado su gobierno, y para demostrarlo ha concedido una insólita visita de un equipo de Reuters la semana pasada.

(El nombre del corresponsal se mantiene en secreto por razones de seguridad. Yasmina Saleh ha colaborado en la elaboración del reportaje en El Cairo; Stephen Kalin lo ha hecho en la redacción y Mark Heinrich, en la edición.)

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)