Israel lanza el rayo de la muerte en Gaza

Gordon Duff

Fuente: Israel Unleashes Death Ray on Gaza, Veterans Today, 11/08/2014

America's defunct COIL laser program finds a new home

Hay informaciones y pruebas fotográficas que revelan que Israel está utilizando un arma energética para atacar objetivos en Gaza. El rayo destructivo, ideado para ser un láser de gran poder energético, es emitido por un avión Boeing KC707 “Reem”, creado inicialmente para la guerra electrónica.

Los que han visto los ataques hablan de un rayo luminoso lanzado desde un avión a reacción y que, al dar en el blanco, convierte a este en una bola de fuego. Tras estos ataques, el área es bombardeada de nuevo para destruir las pruebas del uso de este arma, diseñada por EEUU y entregada ilegalmente a Israel.

Un poco de historia

El arma utilizada es identificada como parte del sistema YAL 1, un láser COIL (acrónimo de láser químico de oxígeno/yodo), originalmente ideado como un sistema para derribar misiles balísticos intercontinentales desde un avión. Boeing habló con el Departamento de Defensa en 2002 y en 2004 montó su primer sistema en un 747/400 que previamente había volado con Air India.

Boeing había convencido al entonces secretario de defensa Donald Rumsfeld de que este sistema, montado en siete aviones, podría estar volando las 24 horas del día alrededor de Irán y defender al “mundo libre” de los misiles balísticos intercontinentales que, según Rumsfeld, Irán tenía pensado emplear. Recordemos que fue Rumsfeld quien dijo a los televidentes que Afganistán estaba “salpicado” de ciudades subterráneas, conectadas con enlaces ferroviarios, que servían de apoyo a las divisiones de Al Qaeda. Después de diez años, nadie ha podido localizar dichas ciudades subterráneas.

Boeing probó el sistema en 2007. El Departamento de Defensa dijo que el sistema podía derribar satélites de órbita terrestre baja y que, en los ensayos realizados en 2010, destruyó varios misiles de prueba. No hay confirmación fiable de esto aparte de la propia nota de prensa del secretario de defensa Robert Gates.

Cancelación y desaparición misteriosa

El secretario de defensa Gates, entrevistado por el Centro de Estudios Estratégicos, dijo lo siguiente:

No conozco a nadie en el Departamento de Defensa que piense que este programa debería, o podría, funcionar en algún momento. La realidad es que haría falta un láser unas 20 o 30 veces más potente que el láser químico actual para alcanzar objetivos distantes.
Por tanto, en estos momentos, ABL tendría que orbitar dentro de las fronteras de Irán con el fin de poder usar su láser para derribar esos misiles en el momento de su lanzamiento. Y para que esto fuera posible, harían falta entre 10 y 20 aviones 747, que cuestan 1.500 millones de dólares cada uno, y otros 100 millones adicionales al año para su funcionamiento. Y no hay nadie con uniforme que yo conozca que crea que esto es un concepto viable.

Después de haber gastado 5.000 millones de dólares, el prototipo solo fue capaz de ser disparado directamente contra objetivos cercanos, un sistema muy capaz de recoger datos y destruir objetivos terrestres sin defensas antiaéreas y nada más. Se dijo que había sido tirado a un depósito de chatarra.

El avión sigue allí, en la base de las fuerzas aéreas de Davis Monthan, con otros sueños y pesadillas fallidos.

Sin embargo, el sistema de armas en cuestión desapareció solo para reaparecer en Israel, como un proyecto de “defensa antimisiles”, un complemento del sistema “Cúpula de Hierro”. La compañía estatal israelí Rafael Defense había estado intentando desarrollar armas láser por su cuenta para interceptar los cohetes que se disparan desde Gaza. Nunca llegó a desplegar un láser lo bastante poderoso y tampoco fue capaz de desarrollar un sistema de radar eficiente.

Traición y engaño

Israel convenció a los “amigos de Israel” de la comunidad de defensa de EEUU de que el sistema podía terminarse y desplegarse para proteger al estado judío contra un supuesto “ataque con misiles” de Teherán.

Lo cierto es que no tenían tal intención. Como sucediera en la película Escuela de genios, la verdadera intención fue siempre emplear el sistema láser contra objetivos terrestres, para acciones terroristas y asesinatos. El “sistema de lanzamiento”, un avión de pasajeros Boeing de tipo AWAC (aviones de control y vigilancia aérea), pudo ser modificado fácilmente para simular tráfico aéreo comercial y atacar objetivos situados a miles de kilómetros de distancia con total impunidad: léase Gaza, Líbano, Siria o Irak.

La compañía Rafael anunció la compra de un sistema láser de alto poder energético y acreditó una relación indefinida con Boeing, como se puede ver en el siguiente vídeo:

En la nota de prensa, Rafael dice:

“En el Salón Aeronáutico de Singapur estamos presentando nuestro sistema integral de defensa aérea Cúpula de Hierro y MIC4AD y un nuevo sistema llamado ‘Iron Beam’, basado en una técnica de defensa C-RAM que emplea un arma de energía dirigida”. Joseph Horowitz, director de marketing y desarrollo comercial de la División de Sistemas de Superioridad Aérea de Rafael, dijo a Defense-Update: “El componente de energía dirigida conocido como ‘Iron Beam’ emplea un interceptor láser de estado sólido diseñado para atacar objetivos situados a poca distancia, por debajo de los límites en los que empleamos la Cúpula de Hierro”. Horowitz añadió: “Como sistema armamentístico, Iron Beam está diseñado para producir mínimos daños colaterales, un impacto medioambiental igualmente mínimo y un riesgo cero para el tráfico aéreo amigo en los alrededores del objetivo atacado”.

La imaginación viene de fuera

En The Law of War, McLeod y Rogers examinan la historia de la prohibición de armas incendiarias. El uso que Israel ha hecho del fósforo blanco como un arma corrosiva anti-persona contra la población civil en Líbano y Gaza esquiva nominalmente lo que dice la Declaración de San Petersburgo de 1868, pero no consigue eludir la ulterior prohibición del uso de agentes químicos.

El primer tratado que trató de las armas fue la Declaración de San Petersburgo de 1868. Los estados estaban preocupados por el desarrollo de balas explosivas o incendiarias para ser usadas contra los ferrocarriles de las fuerzas enemigas. Se creyó que estas balas podían utilizarse contra el enemigo y causar daños innecesarios.
Las Partes Contratantes acordaron “renunciar mutuamente, en caso de guerra entre ellas, al empleo por parte de su ejército o fuerzas navales de cualquier proyectil de un peso inferior a 400 gramos, que sea explosivo o esté cargado con sustancias explosivas o inflamables”.
La declaración no parece haber afectado a la práctica de los estados en el uso de trazadoras para la determinación de rangos, incluso mezcladas con munición normal, ni en el uso de pequeños proyectiles explosivos para usos antiaéreos y anti-materia. No ha impedido, tampoco, que los estados hayan empleado bombas incendiarias de termita de cuatro libras durante la Segunda Guerra Mundial. Estas, evidentemente, pesaban más de 400 gramos. Además, podía argumentarse que no eran “proyectiles”, un término que, ciertamente, no incluía bengalas luminosas ni botes de humo.

El uso de armas de energía para cometer asesinatos y actos de terror ha sido, hasta hace muy poco, un tema de ciencia-ficción. Nadie hubiera imaginado que un sistema armamentístico norteamericano fallido sería pirateado para ser utilizado en actos de terror por parte de un “estado canalla”.

Surge otra pregunta. Si este “sistema fallido”, que costaba muchos miles de millones de dólares, ha sido desempolvado “en la oscuridad de la noche”, en secreto, sin conocimiento público o autorización oficial, para ser utilizado de una forma criminal, ¿qué otros sistemas pueden haber sido pirateados de forma similar?

Hay pruebas concluyentes de que las armas nucleares W54/Davy Crocket se enviaron a Israel después de 1991, cuando un accidente en la central nuclear de Dimona inutilizó, en opinión de muchos, esa instalación para producir armas.

Así mismo, cuando Ucrania retiró su “flota” de misiles tácticos nucleares SS21, Israel consiguió las cabezas nucleares, realizando todos estos años labores de mantenimiento de su gas de refuerzo deuterio para tenerlas listas para su despliegue. Comunicaciones interceptadas entre la junta de Kiev e Israel indican que Israel está dispuesto a “repatriar” algunas de estas armas nucleares a Ucrania para ser utilizadas contra los separatistas prorrusos. Los dirigentes ucranianos han hablado públicamente en varias ocasiones del intento de desplegar y usar estas armas nucleares. He aquí lo que dijo USA Today:

Ucrania puede tener que armarse con armas nucleares si EEUU y otras potencias mundiales se niegan a cumplir con el pacto de seguridad que les obliga a suprimir la conquista rusa de Crimea, dijo a USA Today un miembro del parlamento de Ucrania.
“Renunciamos a las armas nucleares debido a este pacto”, dijo Rizanenko, un miembro del partido Udar dirigido por Vitali Klitschko, uno de los candidatos presidenciales. “Ahora, en Ucrania creemos que cometimos un gran error”.

El patrón está claro

Con el bombardeo realizado hoy de una escuela de la ONU en Gaza que albergaba refugiados, con el uso de armas químicas y ahora de armas energéticas, con la venta prevista de cabezas nucleares a Ucrania, no hace falta nada más para reconocer que Israel no solo es un “estado canalla”, sino también un “peligro claro y actual” para la paz regional y mundial.

Como dijo hace poco Jim W. Dean, de Veterans Today, “sus huellas están en cada escena del crimen”.

(Nota del editor: Press TV censuró este reportaje en Irán.)

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Gordon Duff es un veterano de la guerra de Vietnam, en la que participó como marine. Quedó discapacitado y ha trabajado durante décadas en temas relacionados con los veteranos y los prisioneros de guerra. Es considerado uno de los mejores especialistas en temas de inteligencia global. Dirige la organización de inteligencia privada más grande del mundo y ha asesorado a muchos gobiernos.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

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