¿Está Cisjordania a punto de explotar?

Gershon Baskin

Fuente: The West Bank may be on the verge of exploding, +972 Magazine, 18/08/2014

Una mujer palestina grita a unos soldados israelíes después de que asesinaran a Zacarías Al Akra, de 24 años, en el pueblo de Kabalan, el 11 de agosto pasado.

Hombres armados deambulan por las calles, reclutando gente para la Brigada de los Mártires de Al Aqsa, dirigentes de Fatah piden el fin de la coordinación de seguridad con Israel y Mahmud Abas es visto como el enemigo del pueblo. ¿Está la explosión más cerca de lo que pensamos?

Acabo de regresar de una visita de trabajo a Ramala. Estoy muy preocupado por lo que he oído a mis amigos y colegas allí. La aparente calma de la ciudad esconde la ebullición que se está produciendo bajo la superficie. Cisjordania está a punto de explotar.

De camino a casa, escuché algunos programas de radio populares. Todas las canciones estaban llenas de elogios a Hamas y las Brigadas Al Kasam: “vamos a darle a Tel Aviv con nuestros cohetes” y cosas mucho peores. Es horrible oír los tambores de guerra y llamamientos a la lucha en la radio.

Me dijeron que algunas cosas que no se veían desde la última intifada están apareciendo ahora en Ramala, Belén y en toda Cisjordania: grupos de personas enmascaradas y con armas que piden a los jóvenes que se unan a las Brigadas de Al Aqsa y otras milicias: “venganza por la muerte de nuestros hermanos y hermanas de Gaza, todos somos Gaza, todos somos las Brigadas Al Kasam”.

Ya no se habla de paz ni de dos estados. Las discusiones en la calle y en los cafés versan sobre el final del alto el fuego y la reanudación de la guerra en Gaza. Dicen que la guerra de los judíos no es contra Hamas, sino contra todos los palestinos, y que las Brigadas de Al Kasam son las únicas que combaten a los sionistas, que quieren matar a todos los palestinos.

Abas es considerado casi como un enemigo público. Todos los días Mohamed Dahlan transmite desde el Golfo llamadas contra Abas y la Autoridad Palestina. Dahlan y otros líderes importantes de Fatah están pidiendo que las fuerzas de seguridad palestinas dejen de colaborar con Israel y utilicen sus armas contra la ocupación. Hay llamadas que proponen atacar a los asentamientos y secuestrar a soldados y civiles israelíes.

Todo el mundo ve Al Yazira y Al Manar, el canal de televisión de Hizbolah, y contemplan la destrucción y las muertes de Gaza. Todos los días, la gente escucha los reiterados llamamientos de Naftali Bennett y Avigdor Lieberman que proponen matar a los líderes de Hamas, ocupar y destruir Gaza. Para ellos, estos son llamamientos para destruir la totalidad de Palestina.

Miles de israelíes se manifestaron en Tel Aviv en contra de la guerra de Gaza y por la paz el 16 de agosto. (Foto: Activestills.org)

La manifestación por la paz en Tel Aviv, que se ha celebrado esta semana, no fue transmitida por ningún canal árabe y los palestinos no han oído que hay israelíes que todavía quieren la paz.

La atmósfera es muy pesimista. La gente cree que el alto el fuego no será prorrogado y que se reanudarán los combates en Gaza. Después de Gaza, los combates continuarán en Cisjordania.

La atmósfera de guerra se extiende y la gente parece dispuesta a alistarse. Saben que tienen mucho que perder y, sin embargo, creen que la guerra es una necesidad, una guerra para proteger sus hogares, una guerra por Palestina.

Conozco bien Cisjordania. En los últimos años, he estado allí en varias ocasiones todas las semanas. Lo que oí y sentí hoy es muy preocupante, en parte porque creo que Israel no tiene ni idea de lo explosiva que es la situación.

Hay una especie de complacencia, una ilusión de que lo que está ocurriendo en Gaza no va a afectar a Cisjordania. Da la impresión de que los servicios de seguridad y los políticos israelíes están completamente desconectados de la realidad que existe en nuestro patio trasero.

Lo que sucede en Cisjordania está pasando, también, más allá del río Jordán. Cuando se produzca, la explosión será como un fuego que se extenderá por toda Cisjordania y alcanzará a Jordania. Será una amenaza para la Autoridad Palestina y para el Reino de Jordania.

Solamente un giro de 180 grados en la política del gobierno israelí, que supusiera el lanzamiento de un auténtico proceso de paz, puede cambiar la dirección de los horrores que nos esperan a la vuelta de la esquina. Pero primero tenemos que llegar a un acuerdo en Gaza y evitar la reanudación de las hostilidades allí.

No suelo hacer este tipo de profecías, pero la situación actual es demasiado grave como para no tomarla en serio.

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Gershon Baskin es copresidente del Centro Israelo-Palestino de Investigación e Información y colaborador del Jerusalem Post.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)