¿Está Israel llevando a cabo un genocidio en la Franja de Gaza?

Luke Peterson

Fuente: Is Israel Committing a Genocide against the Palestinians of Gaza?, Informed Comment, 2/08/2014

Sí, Israel está cometiendo un genocidio.

Lo que estamos presenciando ahora es la extensión del programa de limpieza étnica contra los palestinos que siempre ha significado el proyecto sionista, a veces abiertamente, pero generalmente de forma encubierta.

Según la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, artículo 2, el genocidio consiste en “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”.

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

La ley protege a los grupos nacionales, como los palestinos, cuando son perseguidos “como tal” grupo, es decir, por ser palestinos. Los estudiosos señalan que “la frase ‘total o parcialmente’ significa que no existe un límite inferior en el número de personas contra las que se pueden cometer estos actos. Hay genocidio incluso cuando cualquiera de los actos mencionados (a-e) es cometido contra una sola persona con la intención descrita”. Es decir, no es necesario que sean asesinadas un gran número de personas para que una política constituya una violación de esta convención, aunque en la actual campaña de Gaza solo uno de cada mil habitantes haya sido asesinado por el ejército israelí (el equivalente de asesinar a 310.000 estadounidenses). El ejército israelí ha destruido deliberadamente la única central eléctrica de la Franja de Gaza, lo cual imposibilita el funcionamiento de las plantas depuradoras de agua y priva, por tanto, a la mayoría de los palestinos de agua potable. Los bebés y los niños pequeños corren un riesgo especial de mortalidad debido a que el agua no es apta para el consumo. Las condiciones de vida impuestas al pueblo de Gaza están causando serios daños mentales y físicos.

Habitualmente, la campaña israelí contra los palestinos se desarrolla de forma lenta y deliberada, mediante detenciones y restricciones: la negación absoluta de los derechos humanos básicos y la dignidad, que forma parte de la ocupación militar y política. Esto es un “genocidio incremental” (para tomar prestado el término acuñado por el estudioso Ilan Pappe).

Las acciones israelíes en contra de los palestinos se desarrollan a cámara lenta por necesidades políticas. Desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo no tolera, por lo general, el intento de eliminar a un grupo étnico/nacional por parte de otro (de hecho, en varias ocasiones, los estados más poderosos han intervenido militarmente para atacar a aquellos que han intentado eliminar a otros).

Pero hay momentos en que el programa sionista contra el pueblo palestino exige una mayor intensidad y barbarie, momentos en los que la naturaleza misma de la política israelí se despliega brutalmente. La sociedad civil israelí es cómplice de este feroz impulso. Además del horror de la actual campaña militar y política contra Gaza, grupos de israelíes violentos han sido grabados en vídeo desfilando por Jerusalén y otras ciudades gritando “muerte a los árabes”. En una escena particularmente inquietante, un grupo de tres o cinco jóvenes, respaldados por una multitud hostil, levantó una barricada en Jerusalén Oeste y detenía a los coches para preguntar a los conductores si eran judíos. Por supuesto, nadie se atrevió a decir que no, pues eso podría acarrearle graves consecuencias.

Estos mismos grupos radicales (“Im Tirtzu”, entre otros) veneran a Baruch Goldstein, el matarife de hombres, mujeres y niños de la mezquita de Ibrahimi de Hebrón en febrero de 1994, con celebraciones, símbolos callejeros y pintadas que dicen que “el Dr. Goldstein hizo bien” (Goldstein era un médico de Nueva York).

Así mismo, es importante tener en cuenta que en una reciente encuesta, el 86,5 por ciento de los israelíes que participaron en ella dijo que no querían un alto el fuego en la actual operación de Gaza. La gran mayoría de los ciudadanos israelíes desea que la campaña continúe, a pesar de que el 80 por ciento de las víctimas mortales han sido civiles. (Recomiendo la lectura de Goliath: Life and Loathing in Greater Israel, de Max Blumenthal, 2013, una investigación de la sociedad israelí contemporánea.)

El objetivo de Israel —que no tiene nada que ver con la autodefensa inmediata— es eliminar totalmente la nación palestina. Si al perseguir este objetivo, mueren mujeres, niños y mayores debido al uso de artefactos explosivos de alta potencia en el centro de áreas civiles densamente pobladas, que así sea. El segundo objetivo de esta matanza es enviar el mensaje de que algo parecido puede ocurrir siempre que Israel así lo decida. Hasta este momento, los bombardeos han obligado a más de 400.000 palestinos —un tercio de la población de Gaza—* a abandonar sus hogares, han dejado a los gazatíes sin electricidad y otros recursos necesarios para la vida.

Los dirigentes israelíes se comportan con absoluta impunidad. El gobierno de Netanyahu puede llevar a la opinión pública internacional al borde de la condena y la censura (América Latina ha sido la conciencia moral del planeta en el curso de las dos últimas semanas). Pero el gobierno israelí retomará, más adelante, su habitual política de “genocidio incremental”.

Solo una oleada masiva de opiniones públicas negativas, protestas generalizadas, boicots institucionales, amplias desinversiones y/o grandes condenas públicas pueden detener la marea de agresiones israelíes. Las presiones ciudadanas internas contra todos los gobiernos que apoyan las atrocidades de Israel podrían obligar a Israel a moderarse; el gobierno del Likud no pondrá fin a tanta destrucción sin ser obligado a ello.

Lo que estamos viendo ahora son las horribles consecuencias de la política israelí, puesta al descubierto para que el mundo la vea. Si permanecemos silenciosos, esa política podría resultar exitosa.

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Luke Peterson recibió el doctorado en Estudios de Oriente Medio por la Universidad de Cambridge en 2012.

(*) Nota del traductor: los 400.000 gazatíes que han abandonado sus casas y se han convertido en refugiados no representan un tercio de la población de Gaza, sino una quinta parte, ya que en el enclave palestino viven algo más de 1,8 millones de personas.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

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