El ejército israelí asesinó a uno de sus soldados para impedir su captura

Richard Silverstein

Fuente: Israel Murders IDF Soldier to Prevent His Capture, Tikun Olam, 26/07/2014

Cuando la suerte del soldado israelí Hadar Goldin está siendo objeto de una gran atención mediática y los gobiernos de Israel y EEUU están exigiendo a Hamas que lo ponga en libertad, este artículo sobre la muerte del también soldado israelí Guy Levy, acaecida el 25 de julio pasado, puede ser esclarecedor. Hamas y las Brigadas de Azedim al Kasam han dicho repetidas veces que el teniente Goldin no está en su poder y que, posiblemente, esté muerto. Es muy interesante leer los comunicados de las dos organizaciones palestinas citadas porque, por lo general, no suelen mentir y, sin embargo, dan pistas sobre lo que puede haber sucedido. Y la lectura de este artículo de Richard Silverstein también puede dar una pista más que creíble.JV

He dedicado gran parte de mi vida a Israel. Lo he estudiado, leído, visitado, vivido y respirado. No de la forma que lo hacen los fanáticos e intransigentes proisraelíes. Lo he hecho de una forma diferente, que responde a mis propias inclinaciones intelectuales y políticas. Es un tema rico, variado, inquietante, endemoniado y estimulante. Pero de vez en cuando aprendo algo que nunca creí que fuera posible. Y no me refiero a algo positivo, precisamente.

Esta noche, mi fuente israelí me ha informado de que el sargento Guy Levy, del cuerpo de vehículos blindados, fue capturado por combatientes de Hamas. Estaba sirviendo en una unidad de combate conjunta de ingenieros y vehículos blindados que estaba buscando túneles. Las tropas entraron en una estructura y descubrieron un túnel. De repente, del hueco surgieron dos militantes que arrastraron a uno de los soldados con ellos. En el tiroteo subsiguiente, uno de los palestinos fue abatido, pero el otro huyó, presumiblemente con el soldado.

Esta información, que fue censurada por el ejército hebreo, solo dice que el intento de captura del soldado fracasó. No dice nada sobre lo que realmente pasó. Quien leyera la información podría pensar que el soldado fue liberado. Pero no lo fue. Con el fin de evitar el éxito de la operación, el ejército lo mató. Nana informa que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) dispararon un obús contra el edificio. Este fue el mismo método que empleó el ejército durante la operación Plomo Fundido para eliminar a un soldado que fue capturado por los palestinos.

En mi opinión, una vez que el militante huyó por el túnel con su prisionero, el ejército destruyó el túnel y sepultó a los que estaban dentro de él, incluido el soldado capturado. También creo que las FDI saben que está muerto, porque recuperaron su cuerpo.

Para los no iniciados esto parecerá algo terriblemente extraño, incivilizado e incluso inmoral. Pero ahí es donde aprendí algo que nunca supe antes sobre el ejército israelí. Hay una norma secreta no escrita del alto mando de las FDI; no está codificada en ningún escrito. Su existencia está protegida por la censura militar. Los periodistas rara vez han escrito sobre ello. Cuando lo han hecho, ha sido normalmente en un lenguaje codificado o por inferencia.

Se llama la directiva Aníbal. Aunque el artículo de Wikipedia no explica la referencia a Aníbal, supongo que se refiere a la muerte del gran general cartaginés, que tomó un veneno para evitar ser capturado por sus enemigos mortales, los romanos. ¡Aunque Sara Leibovich-Dar escribió en 2003 que el nombre procede de un ordenador militar!

A lo largo de los años que he dedicado a este tema, pocas veces he visto algo que me haya inquietado tanto. La directiva Aníbal es:

Una directiva secreta de las Fuerzas de Defensa de Israel cuyo propósito es impedir que los soldados israelíes sean capturados por las fuerzas enemigas en el curso del combate.
[…]
La orden, ideada en 1986 por un grupo de jefes militares israelíes, dice que en el momento en que se produzca un secuestro, la principal misión será conseguir la liberación de los soldados secuestrados, aunque eso signifique dañar a los soldados israelíes.
La orden permite que los comandantes actúen de la forma que sea necesaria, incluyendo poner en peligro la vida del soldado secuestrado, para frustrar el secuestro…

Como sucede a menudo en estos casos, un comandante del ejército israelí que jugó un papel clave en la elaboración de la orden negó la terrible lógica de la directiva y luego ofreció un ejemplo de cómo actuaría él, confirmando, de hecho, la directiva:

En una extraña entrevista con uno de los autores de la directiva, Yosi Peled […] negó que implicara una orden tajante de matar a los soldados israelíes en lugar de dejar que fueran capturados por las fuerzas enemigas. La orden solo permitía al ejército arriesgar la vida de un soldado capturado, no acabar con ella. “Yo no lanzaría una bomba de una tonelada sobre el vehículo, pero sí dispararía un proyectil de artillería contra él“, dijo Peled. Y añadió que, personalmente, “preferiría ser fusilado antes que caer en manos de Hizbolá”.

En otras palabras, el ejército israelí hará casi todo lo que esté en su poder para impedir la captura de sus soldados, sin descartar matarlos. Tal vez no pongan una bala directamente en su cabeza, pero bombardearían una casa o un vehículo en el que se encontrara.

Quizá haya aquí algo del sionista liberal que fui una vez, pero siempre había oído que Israel nunca abandona a un soldado, que hace todo lo posible para que todos los soldados vuelvan a sus casas y que, si un soldado es capturado, hace todo lo posible para rescatarlo.

Todo este tiempo estuve muy equivocado. Cuando se pierde toda esperanza de liberar al soldado de su cautiverio, él muere. Es inquietante, por otro lado, que la existencia de la directiva sea un secreto a voces. Los comandantes advierten a sus soldados que nadie debe ser capturado y que si alguien lo es, debe suicidarse. Si no puede suicidarse, entonces los demás harán todo lo que puedan para matarle. Quizá no lo digan exactamente con estas palabras, pero esa es la idea.

La directiva Aníbal no es algo meramente teórico. Ya se ha aplicado y soldados que han sido capturados por el enemigo han sido asesinados por el ejército israelí. El caso más reciente lo tenemos en la operación Plomo Fundido:

En la guerra, hubo un caso en el que se invocó la directiva Aníbal. Un soldado israelí fue herido de bala por un combatiente de Hamas cuando participaba en el registro de una casa en uno de los barrios de Gaza. Los camaradas del soldado herido abandonaron la casa ante el temor de que fuera una trampa. Según los testimonios de los soldados que tomaron parte en el incidente, la casa fue posteriormente bombardeada para impedir que el soldado herido fuera capturado por Hamas.

Podemos preguntarnos qué soldado, en su sano juicio, seguiría una orden semejante. Afortunadamente, hay casos de algunos que se negaron. Pero hay otros que no se negaron, como el comandante del tanque que disparó y mató a su camarada en esa casa de Gaza.

También podemos preguntarnos cómo pudo el ejército israelí aprobar semejante directiva. La respuesta es que no lo hizo. Nunca ha sido examinada por los abogados militares. Si lo hubiera sido, le podrían haber dicho al alto mando que la directiva era ilegal e inmoral y que no se sostendría en pie. Así, pues, las FDI tendrían que cumplir una orden que sus más altas autoridades legales habían considerado treif [término hebreo que significa, literalmente, alimento que no es kosher; en este contexto, por tanto, significa “inmoral desde el punto de vista de la ley judía”, N. del T.]. Eso no lo harían nunca. Por tanto, ni los generales ni los abogados militares han profundizado en el asunto. No es más que otro ejemplo más de la negativa del estado de seguridad nacional a examinar sus principios más profundos e inquietantes.

La implementación de la directiva Aníbal se produce justo después de la liberación de Gilad Shalit, tras cinco años de cautividad. La nación puso en libertad a 1.000 presos palestinos a cambio de la libertad de Shalit. Los israelíes de la “línea dura” gritaron por considerar que se trataba de un sangriento asesinato liberar a asesinos con sangre en sus manos. Algunos dijeron que habría sido mejor que Shalit hubiera muerto antes que tener que afrontar esta ignominia.

Creo que Benny Gantz y Bibi Netanyahu no están dispuestos a pasar por este trauma otra vez. Creen que su electorado entendería que mataran a un soldado israelí antes de que fuera capturado por el enemigo. No me malinterpreten: es una suposición meramente política. Una pura y cínica suposición política. Sugiere que los intereses de la nación han de prevalecer sobre la vida de las personas. Estas son consideraciones de un estado autoritario, no de uno democrático. Una democracia valora al individuo. Reconoce que la nación no puede existir sin el individuo. Incluso que la nación no debería existir a menos que respete y valore al individuo.

La directiva Aníbal pervierte estos principios. En ella subyace una perspectiva fascista, en la que el individuo es subsumido en la masa. No tiene un valor individual específico a menos que sirva a los intereses de la nación. Y sus propios intereses pueden ser sacrificados, cuando sea necesario, en aras a un bien superior.

Agradezco a Dvorit Shargel por haber planteado una cuestión importante y espinosa. Ella me pidió que considerara el trauma de la familia de Levy si escuchara que su hijo fue asesinado no por palestinos, lo cual ya sería bastante penoso, sino por sus propios camaradas.

Es muy dudoso que el ejército israelí le dijera a la familia la verdad, salvo que no tuviera otra opción. Por tanto, la cuestión es: ¿deberían las FDI mentir para ocultar el uso de la directiva Aníbal y dejar que la familia creyera que fue asesinado por el enemigo?

Mi respuesta es que no. El bien superior es servido con la transparencia. Al conocer la verdad, al decir la verdad, se obliga a todos los implicados a explicar lo que hicieron y por qué. El secretismo y la autocomplacencia no ayudan a nadie, ni siquiera a las familias de los soldados muertos. Lo siento si esto les causa un dolor añadido. Pero culparme es culpar al mensajero, no al verdadero culpable.

He aquí parte de una discusión sobre el asunto entre eticistas militares (si es que puede existir tal cosa):

El Dr. Avner Shiftan, médico militar con rango de mayor, se topó con la directiva Aníbal cuando fue movilizado en el sur del Líbano en 1999. En unas reuniones del ejército “conocí por primera vez un procedimiento que ordenaba a los soldados matar a cualquier soldado de las FDI que fuera capturado por Hizbolá. Este procedimiento me pareció ilegal a todas luces e inconsistente con el código moral de las FDI. Comprendí que no era un procedimiento local, sino que provenía del Estado Mayor y tuve la sensación de que un enfrentamiento directo con las autoridades militares no sería de ningún provecho y que todo terminaría ocultándose”. Se puso en contacto con Asa Kasher, un filósofo israelí conocido por ser autor del código de conducta del ejército, a quien “le resultó difícil creer que existiera esa orden”, ya que “era ética, moral y legalmente errónea”. Dudó de que “hubiera alguien en el ejército” que creyera que era mejor un soldado muerto que un soldado capturado.
Pero Asa Kasher estaba equivocado. En 1999, el jefe del estado mayor, Saúl Mofaz, dijo en una entrevista con el diario israelí Yediot Ahronot: “En cierto sentido, con todo el dolor que implica decir esto, un soldado secuestrado, en contraste con un soldado que ha sido asesinado, es un problema nacional”. Preguntado si se estaba refiriendo a casos como Ron Arad (un piloto de la Fuerza Aérea que fue capturado en 1986) y Nachshon Wachsman (un soldado capturado que murió en 1994 en un fallido intento de rescate), respondió que “efectivamente, y no solamente”.
La legalidad de la orden nunca ha sido formalmente examinada por el departamento legal de las FDI. Según el profesor Emanuel Gross, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Haifa, “órdenes como esa tienen que pasar el filtro de la Oficina del General Abogado Militar y si no lo hizo, eso es muy grave”. La razón es que una orden que permite conscientemente matar soldados, aunque las intenciones sean otras, lleva una bandera negra y es una orden flagrantemente ilegal que socava los valores más fundamentales de nuestras normas sociales.

Odio tener que insistir en esto, pero los sionistas liberales disfrutan diciendo que Israel es un país de leyes. Es decir, es un estado de derecho. Pero, evidentemente, esto no es así. Ningún país democrático aceptaría una directiva de este tipo después de ser sometida a un análisis legal. Así que lo que Israel ha hecho es, simplemente, eliminar ese procedimiento. Ha permitido que impere un código secreto que rige aspectos fundamentales del ejército israelí.


Richard Silverstein es un “judío progresista”, según se define él mismo, que suele escribir en Comment is Free, el Huffington Post y en su propio blog, Tikun Olam.

Traducción: Javier Villate

Lecturas recomendadas sobre la supuesta desaparición del teniente israelí Hadar Goldin: