Gaza, Israel y los ‘escudos humanos’

Sarah Gillespie

Fuente: Gaza, Israel and ‘Human Shields’ , Palestine Chronicle, 24/07/2014

Los únicos que matan a personas inocentes son los israelíes. (Foto: Safa.ps / Flicker)

¿Qué significa utilizar escudos humanos? Empleada por los alemanes y los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, la táctica se basa en la confianza en la humanidad del enemigo. Apela a la compasión y la misericordia del combatiente para que no mate al inocente. El escudo no son los cuerpos humanos que están al lado del “culpable”. El escudo es la clemencia que la humanidad siente instintivamente hacia el inocente. El escudo se evapora solo cuando enfrente tiene a un enemigo que no es, meramente, un compañero de milicia encerrado en una batalla por el poder, sino un psicópata despreocupado por el sufrimiento de los otros. Este es el caso de Hamas. Se están enfrentando con un enemigo que está dispuesto a aniquilar a mujeres embarazadas, bebés, niños, personas discapacitadas, escuelas y hospitales abarrotados con el fin de aplastar al enemigo. Los israelíes han mostrado repetidamente un desprecio patológico por cualquier vida que no sea judía, y es únicamente por esta razón que Hamas no ha utilizado nunca “escudos humanos”.

No obstante, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, los medios de comunicación proisraelíes y los simpatizantes del sionismo no pueden resistirse a utilizar una y otra vez su retórica de que Hamas utiliza a los civiles para esconder sus cohetes. No entienden cómo esta afirmación no sirve para calmar la indignación internacional por las masacres que están cometiendo. Su argumento consiste en convencernos de que Hamas está invitando activamente al ejército israelí a matar y mutilar a personas inocentes y, al hacerlo así, probar que su salvajismo merece ser aniquilado. Por tanto, paradójicamente, de acuerdo con la retorcida lógica de los sionistas, cuantos más palestinos inocentes mueren, peor son los palestinos. Son culpables, colectivamente, de ser inocentes.

Pero este truco propagandístico no funciona. No solo no funciona, sino que se vuelve completamente en contra. Cada vez que un sionista repite sus acusaciones sobre “escudos humanos”, no hace más que exhibir su propio déficit de moralidad básica. Nos vienen a decir que “Hamas cree que tenemos empatía por los demás seres humanos, pero si nos fijamos en las cifras de víctimas, veremos cuán equivocados están”.

Los otros asunto que están en juego aquí son los derechos de los palestinos a defenderse y la pragmática de la guerra en un campo de refugiados. A Israel le gusta decirle al mundo que ellos tienen derecho a defenderse. Tienen un arsenal nuclear, un armamento estadounidense de vanguardia y la formidable tecnología de la Cúpula de Hierro. Sin embargo, a pesar de que Israel se jacta constantemente de sus credenciales igualitarias, por alguna razón se niega a conceder al pueblo palestino ese intrínseco derecho a la autodefensa que reclama para sí mismo. A los palestinos no se les permite defenderse. No se les permite luchar. En su lugar, se nos invita a pensar que es, de alguna forma, aceptable para los palestinos no tener ningún tipo de armamento, ni ejército, ni soldados, ni derechos. Se nos quiere hacer creer que la única forma que los palestinos tienen para demostrar su integridad es comportarse como corderitos y vivir tranquilamente las vidas miserables y faltas de esperanza que Israel ha diseñado para ellos. En pocas palabras, Israel quiere que los palestinos sean suicidas, pero estos se empeñan en demostrarnos que no lo son.

Obviamente, pedir a un pueblo que acepte pasivamente su propia limpieza étnica no es de recibo. Los judíos, más que cualquier otra gente, deberían entender esa verdad fundamental, pero lamentablemente no es así. Teniendo en cuenta, pues, que el pueblo de Gaza tiene derecho, como cualquier otro grupo humano, a defenderse, ¿dónde deberían guardar exactamente sus armas? ¿En los dulces valles y ondulantes colinas de Harat al Darach? ¿En las hectáreas repletas de fauna de Chuyahia? Gaza es el hogar de unos 1,8 millones de personas y tiene unos 350 kilómetros cuadrados, encerrados por egipcios e israelíes que bloquean todos los accesos. Es la prisión al aire libre más superpoblada de la Tierra.

El único lugar donde se pueden guardar las armas es en las proximidades de personas obligadas a vivir codo con codo. Israel acaba de ordenar que se evacúe el 43 por ciento del territorio. ¿A dónde van a ir? La orden kafkiana de que la gente se vaya, sabiendo que no hay lugar a dónde ir, no es más que una operación de relaciones públicas, no un intento de salvar vidas. Eso no engaña a nadie. En estos momentos, hay cientos de miles de desplazados. Las escuelas que se han abierto para acoger a los que huyen están abarrotadas y los palestinos que sufrieron los bombardeos de las escuelas durante la operación Plomo Fundido saben que estos “refugios” no proporcionan ninguna seguridad. Seamos claros. Los únicos que ponen en peligro a los palestinos son los israelíes. Los únicos que matan a personas inocentes son los israelíes.

Hamas tal vez no sea el partido que los intelectualoides de Occidente quisieran que les gobernara, pero han sido elegidos democráticamente y tienen tanto derecho como Israel, Gran Bretaña, Francia y EEUU para luchar contra un opresor que, literalmente, quiere “borrarles del mapa”. Tienen ante sí una tarea dura, pero lo que no pueden hacer es utilizar escudos humanos contra un enemigo que no les reconoce como humanos.

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Sarah Gillespie es una cantante y compositora que vive en Londres. Su sitio web es www.sarahgillespie.com.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)