El mundo pregunta: ¿Está Israel atacando a los civiles en Gaza?

Luisa Gandolfo

Fuente: Protective Edge has left the world asking: ‘Is Israel targeting civilians?’, The Conversation, 22/07/2014

Tanque israelí de la operación ‘Margen Protector’. (Foto: EPA / Abir Sultan)

Cuando el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu acusó a Hamas de utilizar “telegénicamente a los palestinos muertos para su causa”, pasó por alto un elemento del conflicto que no podía desvirtuarse ante la opinión pública: el daño causado a la infraestructura de Gaza.

Desde el inicio de la operación Margen Protector hace 15 días, han sido bombardeados unas 900 casas y cuatro hospitales. El resultado ha sido más de 500 víctimas mortales, 3.000 heridos y 85.000 personas que viven en 67 refugios de la ONU.

A medida que avanza el conflicto, la cifra de muertos aumenta. El “Viernes Sangriento” murieron 61 palestinos, incluyendo 12 niños; el domingo, el bombardeo del suburbio de Shuyahia dejó cien palestinos muertos.

La tensión emocional y psicológica en la que viven los residentes de la Franja de Gaza se ve agravada por la presión ejercida sobre los hospitales de la región. El número de pacientes crece continuamente, pero los suministros son escasos y las bombas introducen la guerra en las paredes de edificios diseñados para preservar la vida.

Las consecuencias del bloqueo israelí

La Franja de Gaza está sufriendo el bloqueo desde 2007, encerrada por tierra, mar y aire por Israel y Egipto, lo que explica que la infraestructura del enclave sea frágil y esté sobrecargada. Los estudiantes y los profesores se enfrentan con los problemas de la falta de escuelas, el hacinamiento y los niveles fluctuantes de seguridad e inseguridad. Para muchos niños, la operación Margen Protector será su cuarta experiencia bélica.

En 2006, la operación ‘Lluvia de Verano’ pretendió detener el lanzamiento de cohetes desde Gaza y lograr la liberación del cabo Gilad Shalit, que había sido capturado por Hamas. Los enfrentamientos causaron la muerte de más de 400 palestinos y siete israelíes en el transcurso de cinco meses.

Dos años más tarde, la operación ‘Plomo Fundido’ causó la muerte de unos 1.400 palestinos y tres civiles israelíes en las tres semanas que duró la misma. El objetivo era, una vez más, detener el lanzamiento de cohetes y el contrabando de armas hacia la franja.

A pesar de que se estableció un alto el fuego gracias a la mediación de Egipto, en 2012 la operación ‘Pilar Defensivo’ trajo cinco días de violencia a Gaza con el intercambio de cohetes y misiles.

Los israelíes también lloran a sus muertos. (EPA / Omer Messinger)

Antes de la operación Plomo Fundido, el Centro de Investigación y Estudios sobre los Niños de la Guerra y Evacuados publicó el informe “Niños de la Guerra en Palestina”, basado en una investigación emprendida con 1.137 niños de Gaza. Las cifras indican la existencia de una elevada exposición a acontecimientos traumáticos: “el 97 por ciento había estado expuesto a los estruendos de las explosiones y las bombas, el 85 por ciento había sido testigo de algún funeral de algún mártir y el 84 por ciento había sido testigo de los bombardeos de los tanques, la artillería y los aviones militares”.

En diciembre de 2012, los números seguían siendo altos, según un breve informe psicosocial realizado por UNICEF: “el 83 por ciento ha dicho que sus casas fueron dañadas o destruidas […] el 85 por ciento dijo que sus alrededores habían sufrido daños [y] un 46 por ciento fue testigo de cuatro o cinco acontecimientos violentos”.

Encerrados en un territorio de 360 km cuadrados, más del 40 por ciento de los 1,7 millones de habitantes está desempleado y el 80 por ciento recibe ayuda internacional. Al mismo tiempo, la infraestructura física está cada vez más deteriorada y, entre un conflicto y el siguiente, ha habido pocas oportunidades para reconstruirla, pues la importación de materiales de construcción estuvo bloqueada hasta que se alivió ligeramente en septiembre de 2013.

Desde la educación a la sanidad, la lucha es implacable. El flujo de medicamentos, equipos médicos y acceso a especialistas, tanto de dentro como de fuera de la región, es prácticamente cero.

Así las cosas, los túneles han representado un recurso muy valioso para los civiles y también para los militantes. Los primeros han conseguido medicinas y suministros; los segundos, todo lo que necesitan para combatir.

Los argumentos de Israel

Israel cree que los hospitales, las mezquitas y las escuelas están siendo utilizados para esconder armas y túneles, y por eso los atacan.

Si bien el informe Goldstone dio carpetazo a las afirmaciones de que Hamas había utilizado hospitales durante la operación Plomo Fundido, el descubrimiento reciente de unos cohetes escondidos en una escuela vacía de la UNRWA ha incrementado la inseguridad de las instituciones de Gaza.

El bombardeo del hospital Mártires de Al-Aqsa, en Deir al-Balah ayer, fue solo el último ejemplo de instalaciones sanitarias atacadas. El 13 de julio, un ataque aéreo israelí destruyó el Centro Mobarat Felestin para personas discapacitadas, matando a dos mujeres e hiriendo a cuatro. Aunque se llevará a cabo una investigación, esto ofrece poco consuelo a los supervivientes de un ataque que, a nuestro juicio, no tenía ninguna justificación.

Del mismo modo, el 16 de julio, el hospital Al-Wafah, para enfermos que se recuperan de traumas cerebrales y de médula espinal, fue severamente dañado por un bombardeo. Esa misma semana, Ahed Atef Baker, de 10 años, Zacarías Ahed Baker, de 10 años, Mohamed Ramez Baker, de nueve, e Ismael Mohamed Baker, de once, fueron asesinados cuando estaban jugando en la playa. Como observó John Snow a Mark Regev, portavoz del primer ministro, esto parece haber sido un ataque deliberado contra los niños o un tremendo error de unos de los equipos de observación más sofisticados que hay en el mundo.

Se trate de una playa o de una cama de un hospital, la respuesta es siempre la misma: “Hamas está usando áreas urbanas, donde viven los civiles, para atacarnos”.

Lecciones y legados

Desde 2006, las condiciones exigidas por Israel para una estabilidad duradera no han cambiado: el cese de lanzamiento de cohetes y la desmilitarización de Hamas. Con cada nuevo conflicto, se expresa la intención de hacerlo de una forma diferente: las municiones estarán guiadas con sistemas más efectivos, habrá menos víctimas.

Pero los hechos siguen siendo los mismos: el número de víctimas mortales es muy elevado, las infraestructuras son destruidas y en los servicios médicos y educativos tendrán que luchar con las carencias, tanto durante como después del conflicto.

Esta política de bombardeos y bloqueo añade más y más capas de traumas físicos, infraestructurales y psicológicos. Mientras tanto, la población de Gaza sino pasando no de la inestabilidad a la estabilidad, sino de un estadio de inseguridad a otro, tanto a nivel político como social.

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Luisa Gandolfo es profesora de Paz y Reconciliación en el Departamento deo Sociología de la universidad de Aberdeen. Sus estudios se centran en la identidad, el nacionalismo y los movimientos basados en la fe en Palestina/Israel. Su libro Palestinians in Jordan: The Politics of Identity (I.B. Tauris, 2012) analiza la identidad, integración y el nacionalismo en las comunidades palestinas de Jordania.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)