La cínica y canallesca equidistancia de Amnistía Internacional. Fragmentos sobre la barbarie de Israel (3)

“Este país existe para cumplir una promesa del mismo Dios. Sería ridículo pedirle que lo legitimara.”
— Golda Meir, Primera Ministra de Israel 1969-1974. Le Monde, 15 octubre de 1971.

“Nos están fumigando como si fuéramos insectos”
— Abu Muhammad, palestino de 45 años, durante el actual ataque israelí a Gaza

“¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!”
— Dante Alighieri, “Infierno” (La Divina Comedia), Canto III, sentencia 9

Golda Meir consideraba que el estado de Israel, y su política de expulsión de los palestinos, descansaba sobre una legitimidad de origen divino. Es la base del sionismo, la doctrina racista que sostiene la superioridad del pueblo de Israel sobre los demás, en base a la creencia de que es el “pueblo elegido por Dios”. Toda la política de Israel ha girado en torno a este principio, comparable con la creencia nazi en la superioridad de la raza aria. Siguiendo esta lógica, el responsable indirecto de las matanzas de Sabra y Chatila, Ariel Sharón, consideraba que “nadie tiene derecho de llevar a juicio al pueblo judío y al Estado de Israel”. Es así como Israel se sitúa más allá de la justicia de los hombres y de sus reglas, de toda moralidad, justicia y racionalidad humanas, para rendir cuentas únicamente ante un Dios cuyo mandato es interpretado como una exigencia de expulsar a los palestinos de la tierra que consideran el Eretz Israel bíblico.

En consecuencia, no resulta extraño que un terrorista al que le concedieron el Premio Nobel de la Paz, Menachem Begin, considerase que los palestinos “son bestias que caminan sobre dos patas”, y que Isaac Shamir anunciase en su día que “serán aplastados como langostas y sus cabezas aplastadas contra las rocas y los muros”. Es la doctrina sionista e Israel la está aplicando a rajatabla (una vez más) en la franja de Gaza estos días. Langostas, cucarachas… es lo que son los palestinos para Israel, y los están “fumigando como si fueran insectos”, tal como declaraba estos días Abu Muhammad, un palestino al que le han quitado todo, incluyendo la vida de muchos de sus seres queridos.

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