FAQ sobre el intento fallido de alcanzar un alto el fuego entre Israel y Hamas

Rachid Jalidi, Muin Rabani y Nura Erakat

Fuente: FAQ on Failed Effort to Arrange Ceasefire Between Israel and Hamas, Institute for Middle East Understanding, 15/07/2014

Pregunta: ¿Por qué creéis que Hamas no aceptó los términos del alto el fuego?

Rachid Jalidi: Hamas ha insistido en que existe una solución duradera al problema básico del bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza, tal como se prometió en el acuerdo de alto el fuego de 2012, pero nunca se puso en práctica, a pesar del reconocimiento por parte de Israel de que Hamas mantuvo escrupulosamente el alto el fuego hasta hace muy poco. La propuesta egipcia establece un levantamiento del bloqueo condicionado a la aprobación de Israel, lo cual es tanto como decir nunca.

Muin Rabani: Hamas, y con él otras organizaciones palestinas, como la Yihad Islámica y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), han indicado que no han sido consultados sobre la propuesta egipcia de alto el fuego y que no se les ha presentado la misma formalmente. Ha sido hecha pública por los medios después de que fuera aceptada por Israel.

En cuanto al contenido de la propuesta, lo que estas organizaciones y muchos palestinos objetan es que se limita simplemente a restablecer el alto el fuego acordado en 2012, que ha sido sistemáticamente violado por Israel, y no ofrece ninguna garantía para que dichas violaciones cesen. Estas violaciones no consisten únicamente en ataques periódicos israelíes contra la Franja de Gaza, sino también en su rechazo a respetar las cláusulas acerca de los derechos de los pescadores sobre las aguas territoriales de Gaza y de los agricultores sobre las tierras cercanas a la frontera israelí.

Hamas ha declarado, además, que no aceptará un acuerdo que no contemple la liberación inmediata de los presos palestinos que fueron puestos en libertad por Israel en 2011, como parte de un acuerdo de intercambio de prisioneros con Israel, y que han vuelto a ser encarcelados en el último mes.

En términos más generales, Hamas y otras organizaciones palestinas no están dispuestas a volver a un status quo insostenible, que dure solamente hasta que Israel decida lanzar otro ataque contra la Franja de Gaza, y que no incluya medidas concretas para levantar el prolongado bloqueo de la Franja de Gaza.

Entre los palestinos existe la sospecha generalizada de que Egipto, que ha mostrado una notable hostilidad hacia Hamas desde que se estableció el actual régimen en julio de 2013, elaboró una propuesta que fuera aceptable para Israel e inaceptable para los palestinos, con el fin de ayudar al gobierno de Tel Aviv a legitimar su escalada de ataques contra la Franja de Gaza. Es probable que lo hayan hecho así en estrecha colaboración con su gran amigo Tony Blair y otros partidarios de Israel en el mundo árabe y a escala internacional.

Nura Erakat: Dos días después del inicio de los ataques aéreos de Israel contra la población de Gaza, Hamas anunció cinco condiciones para un alto el fuego: 1) detener los ataques aéreos; 2) respetar los términos del alto el fuego de 2012; 3) liberar a los palestinos puestos en libertad a cambio de la liberación del soldado Shalit y que han sido recientemente encarcelados de nuevo; 4) levantamiento del bloqueo, y 5) no interferir con el gobierno de unidad palestino. Lo poco que se conoce sobre el alto el fuego propuesto es que exige el cese de la violencia sin condiciones, creando así una nueva situación que sería peor todavía que el anterior status quo.

Está claro que esto debilitaría políticamente a Hamas, agravaría las condiciones humanitarias en las que se debaten los palestinos y animaría a Israel a atacar de nuevo sin miedo a las consecuencias. Dicho esto, a los palestinos no les interesa que Hamas siga lanzando cohetes sin considerar las circunstancias, pues ofrece una justificación a Israel para seguir con sus brutales ataques contra una población indefensa y cercada.

¿Qué sería necesario para que ambas partes aceptaran un alto el fuego?

RJ: O bien una seria presión externa sobre ambas partes, especialmente sobre Israel, o el agotamiento de los dos bandos, algo que no parece que esté sucediendo.

MR: Es difícil en este momento imaginar una propuesta que Israel y Hamas pudieran aceptar. Hamas insiste en poner fin a la impunidad de Israel en sus relaciones con la Franja de Gaza, así como el final del bloqueo y el aislamiento de ese territorio. Pero para Israel esas son políticas fundamentales. Esto significa que una solución que cumpla con las normas básicas del derecho internacional y la decencia humana tendría que ser impuesta a Israel por la comunidad internacional o, en caso contrario, una solución a la baja sería el resultado del agotamiento de alguna de las partes en el actual conflicto. Ninguno de esos escenarios parece probable en el futuro inmediato.

NE: Hamas ha hecho cinco demandas claras y su observancia del alto el fuego de noviembre de 2012 demuestra su buena fe. Por el contrario, no está claro qué es lo que quiere Israel. Parece que está dispuesto a aceptar un alto el fuego con la condición de que Hamas se rinda sin condiciones. Pero, ¿qué garantizaría que no ataque indiscriminadamente de nuevo a la población civil de la Franja de Gaza? Israel ha dicho que está bombardeando el enclave palestino en represalia por la muerte de los tres jóvenes israelíes, aunque no ha presentado una sola prueba de cargo contra la dirección de Hamas como responsable de ese triple asesinato. Israel ha dicho también que quiere acabar con la capacidad de Hamas para lanzar cohetes y morteros, pero esto no tiene mucho sentido, pues en el pasado los esfuerzos diplomáticos han conseguido más resultados que los militares para conseguir el cese del lanzamiento de cohetes.

¿Cuáles creéis que son los objetivos de los bombardeos israelíes de Gaza?

RJ: Los principales objetivos de Israel son debilitar a Hamas e impedir una reconciliación entre palestinos, ya que esto fortalecería a estos últimos y su resistencia a los planes israelíes.

MR: Israel ha estado en alerta máxima desde que Hamas y Fatah firmaron el acuerdo de reconciliación a finales de abril y, sobre todo, desde que se formó un nuevo gobierno de la Autoridad Palestina (AP) con el apoyo de ambos partidos. Su objetivo principal es conseguir que los palestinos sigan divididos y su actual campaña militar debe ser vista, sobre todo, como un intento de sabotear esa reconciliación.

NE: El primer ministro Benjamín Netanyahu está atacando Gaza en respuesta a una serie de consideraciones políticas nacionales e internacionales que nada tienen que ver con una supuesta amenaza de Hamas. Justo antes de esta nueva agresión contra Gaza, Netanyahu sufrió varios reveses políticos: no consiguió frustrar el inicio de un acercamiento entre EEUU e Irán, fue incapaz de detener la creación de un gobierno de unidad palestino y fue responsabilizado por el colapso de las conversaciones de paz promovidas por el secretario de estado de EEUU John Kerry el verano pasado. Su posición política, así como la de Israel, había sido seriamente debilitada y, con el lanzamiento de la operación Margen Protector, espera reforzar su imagen ante los israelíes, desplazar la atención internacional de la responsabilidad de Israel en el fracaso de las negociaciones y presionar fuertemente al nuevo gobierno de unidad palestino, que Israel desea socavar.

¿Cómo creéis que EEUU y la comunidad internacional deberían responder en la situación actual?

RJ: La comunidad internacional no debe situar a un pueblo ocupado y a su opresor en el mismo nivel y debe dejar de equiparar el lanzamiento de pequeños cohetes imprecisos que, hasta el momento, no han matado a ningún israelí y han herido solo a 13, con el armamento más avanzado del mundo, que hasta ahora ha matado a 200 palestinos, el 80 por ciento de ellos civiles según la ONU, y herido a casi 1.200. Esta no es una guerra entre iguales. Se parece más a disparar contra peces en un barril.

MR: En un mundo ideal, la comunidad internacional actuaría para detener y revertir la sistemática impunidad de Israel en sus relaciones con el pueblo palestino y obligarles a responder de sus acciones.

También sería necesario abordar las causas subyacentes de la crisis actual, al menos las que son fundamentales a corto plazo, constituidas por el bloqueo de la Franja de Gaza, y tratar de dar pasos hacia la normalidad en el enclave palestino.

Es muy improbable que suceda algo de esto y, por el momento, creo que seguiremos viendo la complicidad con las acciones de Israel.

NE: La situación actual es una reedición de los sangrientos ataques de Israel contra la Franja de Gaza en el invierno de 2008-2009 y en noviembre de 2012. Sin abordar las causas de este conflicto, estos ataques se repetirán de nuevo en el futuro cercano. La principal cuestión es que la existencia de un dominio militar y colonial de Israel sobre la población palestina de los territorios ocupados, incluyendo Gaza, que está caracterizado por un régimen legal discriminatorio y de apartheid, así como por una represión brutal. Cuando los cohetes dejen de volar y terminen los ataques aéreos, los palestinos seguirán muriendo una muerta lenta y prolongada bajo la bota de la ocupación israelí. En particular, la población de la Franja de Gaza se enfrenta a un futuro horrible. Se ha dicho que en 2020 la única fuente de agua potable de Gaza será inutilizable y la Organización Mundial de la Salud dice que los 360 kilómetros cuadrados de la franja serán inhabitables. Son necesarias medidas enérgicas para que Israel rinda cuentas ante instituciones legales como la Corte Penal Internacional, termine la ocupación y el régimen de apartheid, medidas como el embargo de armas y las campañas de base del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS).

¿Cómo creéis que deberían responder los líderes palestinos en la situación actual?

RJ: Deberían restablecer la unidad del movimiento nacional palestino sobre la base de una nueva estrategia consensuada para enfrentarse al control israelí de Palestina. Deberían proclamar que los acuerdos de Oslo, que después de 21 años no han conseguido poner fin a la ocupación y la colonización israelíes, han fracasado y son nulos. Y deberían insistir en la necesidad de un mediador realmente honesto, que no puede ser EEUU, que está totalmente inclinado en favor del agresor y ocupante, Israel.

MR: Por lo menos, Mahmud Abas debería viajar urgentemente a la Franja de Gaza y comprometerse a dirigir la lucha contra la ofensiva israelí. Hasta ahora, se ha quedado sentado en Ramala, interesado en que Hamas salga debilitado de esta crisis. Es un abyecto fracaso de liderazgo.

En términos más generales, los palestinos necesitan tomar medidas concretas para garantizar la unidad nacional, superar la división que hemos padecido desde 2007 y llegar a un acuerdo sobre una estrategia común y un programa nacional.

NE: Los líderes palestinos tienen que lanzar una ofensiva política a gran escala contra las violaciones del derecho internacional, los abusos sistemáticos contra los derechos humanos y la violencia estructural de Israel, empleando todos los medios legales, diplomáticos y populares disponibles. Instituciones multilaterales como la Corte Penal Internacional deberían obligar a Israel a rendir cuentas por sus crímenes de guerra, el uso desproporcionado de la fuerza y la construcción de asentamientos. Y los líderes palestinos deberían apoyar resueltamente al movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS).

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Rachid Jalidi es profesor Edward Said de Estudios Árabes de la universidad de Columbia. Fue asesor de los negociadores palestinos y ha escrito varios libros: Brokers of Deceit: How the U.S. Has Undermined Peace in the Middle East (2013) y The Iron Cage: The Story of the Palestinian Struggle for Statehood (2006).

Muin Rabani es investigador del Instituto de Estudios Palestinos, asesor de la red palestina Al-Shabaka, editor colaborador de Middle East Report y coeditor de la revista Jadaliyya. Fue también analista de Oriente Medio en el Grupo de Crisis.

Nura Erakat es abogada en temas de derechos humanos, profesora de la universidad George Mason y miembro de la Red de Apoyo Legal del Centro de Recursos Badil para Derechos de Residencia y de los Refugiados Palestinos, además de coeditora de la revista Jadaliyya.

Traducción: Javier Villate