¿El verdadero objetivo de Israel en Gaza? Matar árabes

Gideon Levy

Fuente: Israel’s real purpose in Gaza operation? To kill Arabs, Window Into Palestine, 14/07/2014

El objetivo de la operación Margen Protector es restaurar la calma. El medio: matando civiles. El eslogan de la Mafia se ha convertido en política oficial israelí. Israel cree realmente que si mata a centenares de palestinos en la Franja de Gaza, reinará la calma. No tiene sentido destruir los almacenes de armas de Hamas, pues esta organización ya ha demostrado que es capaz de rearmarse.

Derribar el gobierno de Hamas es un objetivo poco realista (e ilegítimo), un objetivo que Israel no quiere. Es consciente de que la alternativa podría ser mucho peor. Eso nos deja con un único objetivo posible de la operación militar: matar árabes, entre los vítores de las masas.

El ejército de Israel ya tiene un “mapa del sufrimiento”, una invención diabólica que ha sustituido al no menos diabólico “banco de objetivos”, y ese mapa se está ampliando a un ritmo escalofriante. Observen la edición inglesa de Al Yazira, un canal de televisión equilibrado y profesional (a diferencia de su edición árabe) y vean la magnitud de su éxito. No lo verán en los canales de televisión “abiertos” de Israel, que solo están abiertos a las víctimas israelíes. Pero en Al Yazira verán toda la verdad y tal vez se sorprendan.

Los cadáveres en Gaza se amontonan. La contabilidad desesperada, constantemente actualizada, de los asesinatos en masa de los que se jacta Israel, nos habla de docenas de civiles, incluyendo 24 niños, en el mediodía del sábado. Además, cientos de personas heridas. Y horror. Y destrucción. Una escuela y un hospital ya han sido bombardeados. El objetivo es atacar casas, algo para lo que no existe ninguna justificación. Es un crimen de guerra, aunque el ejército israelí llame a esas casas “centros de mando y control” o “salas de conferencias”. Ciertamente hay ataques que son mucho más brutales que los de Israel, pero en esta guerra, que no es otra cosa que ataques mutuos contra la población civil —el elefante contra la mosca—, ni siquiera hay refugiados. A diferencia de lo que ocurre en Siria e Irak, en la Franja de Gaza los habitantes no tienen el lujo de poder huir para salvar sus vidas. Están en una jaula. No tienen a dónde ir.

Desde la primera guerra del Líbano, hace más de 30 años, la matanza de árabes se ha convertido en un instrumento estratégico destacado de Israel. El ejército hebreo no hace guerras contra ejércitos. Su principal objetivo son las poblaciones civiles. Los árabes han nacido para matar y morir, como todo el mundo sabe. No tienen otro objetivo en la vida. Y, claro, Israel los mata.

Por supuesto, uno debe estar indignado por la forma de actuar de Hamas: no solo dirige sus cohetes hacia centros urbanos de Israel, no solo se posiciona dentro de centros de población —tal vez no tenga otra alternativa, dada la densidad de población de la franja—, sino que también deja a la población civil de Gaza vulnerable ante los brutales ataques de Israel, sin ver una sola sirena, refugio o espacio protegido. Eso es criminal. Pero los bombardeos del ejército israelí no son menos criminales, debido tanto a los resultados como a las intenciones. No hay un único edificio residencial en Gaza que no sea el hogar de decenas de mujeres y niños. El ejército israelí no puede, por tanto, decir que no quiere hacer daño a civiles inocentes. Si la reciente demolición de la casa de un terrorista en Cisjordania todavía suscita una débil protesta, ahora decenas de casas están siendo destruidas, junto con sus ocupantes.

Generales retirados y analistas en activo compiten para hacer la propuesta más monstruosa. “Si matamos a sus familias, eso les asustará”, dijo sin pestañear el general en la reserva Oren Schachor. “Tenemos que crear una situación tal que cuando salgan de sus madrigueras, no reconozcan Gaza”, dijeron otros. Con descaro. Sin ser cuestionados. Hasta el próximo informe Goldstone.

Una guerra sin objetivo es una de las guerras más despreciables. Los ataques deliberados contra civiles es uno de los medios más atroces. El terror reina también en Israel, pero es poco probable que haya un único israelí que pueda imaginarse lo que está pasando en Gaza a sus 1,8 millones de habitantes, cuyas vidas, ya de por sí miserables, ahora son totalmente horrorosas. La Franja de Gaza no es un “avispero”, es una provincia de la desesperación humana. Hamas no es un ejército, ni mucho menos, a pesar de sus temibles tácticas. Si, como se dice, construyó realmente una sofisticada red de túneles, ¿por qué no construye la vía férrea ligera de Tel Aviv?

Ya se han lanzado mil ataques y se han utilizado mil toneladas de explosivos, pero Israel espera la V de la victoria que ya se ha logrado: matar árabes.

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Gideon Levy es un destacado periodista israelí. Escribe artículos de opinión y una columna semanal en el diario Haaretz. Se le ha caracterizado como un “periodista heroico” y uno de los personajes más odiados en Israel, un “propagandista de Hamas”.

Traducción: Javier Villate