Israel ataca deliberadamente a los civiles en Gaza

Rania Jalek

Fuente: Israel is deliberately targeting civilians in Gaza, The Electronic Intifada, 13/07/2014

Una familia palestina llora a sus muertos tras un ataque aéreo israelí en Gaza este domingo. (Foto: Ramadan El-Agha / APA Images)

La ONU dice que el 77 por ciento de los palestinos muertos en la campaña de bombardeos de Israel contra la sitiada Franja de Gaza han sido civiles.

Un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ofrece detalles de la actual agresión de Israel, que hoy se encuentra en su sexto día.

Con más de 150 personas muertas, incluyendo un número alarmante de mujeres y niños, y esta cifra de víctimas creciendo cada hora, las autoridades israelíes insisten en que están haciendo todo lo que pueden para evitar víctimas civiles.

Empleando misiles inteligentes, el ejército israelí dice que solo está bombardeando a personas e infraestructuras “afiliadas con el terrorismo de Hamas”. Y la comunidad internacional le cree.

Lo que no se discute es quién y qué constituye un afiliado de Hamas.

Hamas es más que una mera organización de militantes, es el partido político que fue democráticamente elegido en 2006 para gobernar la Franja de Gaza y Cisjordania. El control de Hamas significa que casi todos y casi todas las cosas en Gaza pueden ser considerados afiliados de Hamas. Esta definición, tan vaga e incuestionada, ha permitido a los cerebros de la campaña militar israelí ampliar la definición de los objetivos legítimos hasta incluir en ellos personas e infraestructuras civiles, tales como mezquitas, escuelas, hospitales, bancos, redes eléctricas y viviendas residenciales, objetivos todos ellos que han sido atacados alguna vez.

Dejando de lado la débil condena emitida por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, la comunidad internacional ha aceptado ampliamente la metodología de Israel, abandonando completamente a la indefensa población civil palestina cuando está siendo masacrada y mutilada por uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Israel admite que ataca a civiles

A pesar de que las autoridades israelíes admiten abiertamente que están bombardeando sistemática y deliberadamente las casas de supuestos militantes, la comunidad internacional apenas ha planteado objeción alguna.

Moisés Yaalon, ministro de defensa israelí, en declaraciones a la Radio del Ejército se jactó de que “estamos destruyendo armas, infraestructuras terroristas, sistemas de mando, instituciones de Hamas, edificios del régimen, casas de terroristas y estamos matando terroristas de diferentes rangos”.

Esto explica por qué han sido exterminadas familias enteras con bombas suministradas por EEUU.

Israel ha tratado de eximirse de responsabilidad por estas masacres advirtiendo, a veces, a sus víctimas con llamadas telefónicas para que evacuaran sus casas y mediante “toques de tejado” (roof knocking), consistentes en el lanzamiento de un pequeño proyectil contra el tejado de una casa o edificio antes de bombardearlo.

Pero como muestra un aterrador vídeo grabado por un palestino de Gaza, el ataque aéreo se produce después de algunos segundos del disparo de advertencia, sin dar apenas tiempo a los residentes para la huida, sobre todo a los niños, los ancianos y las personas discapacitadas.

Otra táctica hasbara (propagandística) desplegada por Israel ha consistido en acusar a Hamas, sin pruebas, de almacenar armas en el interior de edificios civiles.

Israel no ha podido proporcionar ninguna prueba que corrobore esta acusación, más allá de alguna película aérea con escasa definición y fotografías que no prueban nada.

Todos son terroristas

El sábado, 18 personas fueron asesinadas y varias decenas resultaron heridas en un ataque aéreo nocturno contra la casa de un jefe de policía de Gaza, Taysir al-Batsh.

Esta no fue la primera vez que se atacó deliberadamente a oficiales de policía de Gaza, a los que Israel califica como militantes, a pesar de su estatus civil. Cuando inició la operación Plomo Fundido, la criminal campaña militar contra la Franja de Gaza de tres semanas de duración en el invierno de 2008-2009, el ejército hebreo lanzó multitud de bombas contra una ceremonia de graduación de cadetes de la policía de Gaza, matando a 255 personas.

Con anterioridad, Israel bombardeó un centro para personas discapacitadas en Beit Lahiya, matando a dos mujeres física y mentalmente discapacitadas mientras dormían.

Otra familia fue exterminada después de que hubieran huido de su casa, tras haber recibido una llamada telefónica de “advertencia”. Fueron asesinados mientras se refugiaban, junto con sus vecinos, bajo un árbol. La casa, sin embargo, no fue atacada.

Tras las propuestas de Moisés Feiglin, vicepresidente del parlamento israelí, de cortar la electricidad a los pacientes de diálisis de Gaza, Israel ha bombardeado repetidamente las líneas eléctricas de la franja, dejando al 75 por ciento de la ciudad de Gaza a oscuras.

El presidente del Comité de Defensa y Asuntos Exteriores Zeev Elkin recomendó, recientemente, que se cortara el agua y la electricidad a la Franja de Gaza. El periodista gazatí Mohamed Omar ha informado que, desde entonces, ha habido ataques aéreos israelíes que han tenido como objetivo al ya de por sí vulnerable sistema de aguas y alcantarillado, destruyendo pozos y al menos cinco redes de agua, lo que representa claras violaciones del derecho internacional. Y esto no es un accidente.

La doctrina ‘Dahiya’

Esta no es la primera vez que Israel ha atacado a civiles a una escala masiva. En realidad, es una repetición de los crímenes de guerra cometidos en el Líbano en 2006 y de nuevo, de forma perfeccionada, en la operación Plomo Fundido en la Franja de Gaza en 2008-2009, y otra vez en 2012.

La doctrina Dahiya (que hace referencia al barrio Dahiya de Beirut, devastado por Israel en 2006) es el método de guerra preferido por Israel. Según esta doctrina, el ejército israelí despliega una fuerza abrumadoramente desproporcionada contra la infraestructura civil, esperando que la población civil se vuelva contra su enemigo, Hizbulá en el Líbano, Hamas en Gaza.

En el periodo previo a la operación Plomo Fundido, el general israelí Gadi Eisenkot desveló los planes de Israel para ampliar la doctrina Dahiya, declarando a un periódico que “vamos a ejercer una fuerza desproporcionada contra todos los pueblos desde los que se dispare hacia Israel y causaremos un daño y una destrucción enormes. Desde nuestra perspectiva, estas son las bases militares”. Y añadió: “Esto no es una sugerencia. Esto es un plan que ya ha sido autorizado”.

Dos meses después, Israel pulverizó la Franja de Gaza, matando a unas 1.400 personas, entre ellas casi 400 niños, siendo algunas de ellas deliberadamente asesinadas cuando portaban banderas blancas.

Deliberado

En base a declaraciones como las de Eisenkot y a la carnicería cometida en Gaza, una misión de investigación de la ONU emitió el denominado Informe Goldstone sobre la operación Plomo Fundido. En él se determinaba que “la concepción militar israelí de lo que era necesario en una futura guerra con Hamas parece haber sido desarrollada al menos desde el conflicto de 2006 en el sur del Líbano. Esta [concepción] tiene su origen en una doctrina militar que considera la destrucción desproporcionada y la creación de la máxima conmoción en la vida de muchas personas como un medio legítimo para alcanzar objetivos militares y políticos”.

El informe sigue diciendo que “las declaraciones de líderes políticos y militares antes y durante las operaciones militares en Gaza dejan pocas dudas de que la destrucción desproporcionada y la violencia contra los civiles formaban parte de una política deliberada” [énfasis del autor del artículo].

Israel empleó esta misma estrategia en la ofensiva de noviembre de 2012 en Gaza, en la que murieron 162 palestinos. Casi dos años después, la comunidad internacional está siendo testigo, otra vez, de la masacre deliberada de civiles palestinos en Gaza y vuelve a apoyar, de nuevo, al carnicero.

¿Hasta cuándo permitirá el mundo a Israel exterminar impunemente a familias palestinas? ¿Cuántas vidas de niños palestinos serán truncadas antes de que el mundo exija a Israel poner fin a sus crímenes de guerra?

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Rania Jalek es periodista independiente que suele abordar temas relacionados con los marginados y los excluidos. Para conocer su trabajo, visita Dispatches from the Underclass y síguela en Twitter: @RaniaKhalek.

Traducción: Javier Villate