Sionistas liberales también apoyan el boicot a Israel

Richard Silverstein

Fuente: Now, Israeli Liberals Endorse BDS, Tikun Olam, 19/06/2014

Boicot desde dentro de Israel: Israelíes que apoyan el BDS.

Aunque el BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) es una idea controvertida en los círculos proisraelíes, incluyendo a muchos sionistas liberales, está siendo cada vez más aceptada. Incluso entre los israelíes. Una personalidad como Ran Edelist, uno de los fundadores de Paz Ahora en 1979, ha escrito un artículo en la revista israelí Liberal. Leonid Nevzlin, el oligarca ruso y propietario de parte del diario Haaretz, es el fundador y financiado de Liberal. Edelist plantea, básicamente, que el mundo detenga a Israel antes de que sea demasiado tarde. El irónico título de su artículo, que se hace eco del himno nacional israelí, HaTikvah, es “Todavía no se ha perdido la esperanza (de una presión internacional)”. He aquí uno de sus párrafos:

Está claro que la paz no puede arraigar aquí con esta nación [tal como está constituida en la actualidad] ni con su actual gobierno. Está claro, también, que si no sucede algo drástico, vamos al matadero. Un matadero llamado estado binacional. Aún así, los ciudadanos escépticos israelíes se mecen suave y tranquilamente en sus sillas, viviendo en una burbuja. Afortunadamente, tenemos al mundo. De forma lenta pero segura, el mundo ha comprendido que debe extraer la esquirla que está interfiriendo con los planes de muchas personas e intereses. De forma lenta pero segura, algunos israelíes han comprendido que sin la presión internacional, continuaremos en caída libre desde el piso 50, esperando que suceda un accidente. Esta presión no tiene la intención de destruir la economía israelí, sino la de aclarar a los que se han montado en el caballo nacionalista mesiánico que este caballo está muerto. Si examinamos a vista de pájaro la organización de la campaña de presión contra Israel, hay muchos aspectos esperanzadores: las sanciones económicas, las cancelaciones de actuaciones artísticas, el boicot académico, el embargo de armas, la prohibición de comprar productos con la etiqueta “Made in Yehuda and Shomron” [Judea y Samaria, es decir, la Cisjordania ocupada, considerada parte de Israel, N. del T.]. Todo esto está sucediendo ahora mismo. Y si no cambia nada, iremos dando saltos hasta llegar a la azotea, desde la que nos tiraremos al suelo.

Aunque hay mucha sabiduría en este párrafo, algo habitual entre los sionistas liberales, hay una perspectiva miope que se niega a reconocer una realidad que se avecina. Ningún israelí cuerdo o razonable pude creer que un estado binacional o una solución de un estado se traducirá en un baño de sangre. Esta es la opinión histérica de quienes tratan, en vano, de evitar lo inevitable. Es el viejo estribillo de los israelíes que ven un holocausto en cada esquina.

Si bien es cierto que una solución de un estado puede ocasionar tensiones enormes y un conflicto dentro de Israel, ni el mundo ni las partes interesadas permitirían que ese estado se precipitara hacia una situación como la de Ruanda o Bosnia. Ante lo inevitable, israelíes y palestinos comprenderán que tienen que vivir juntos o morir. Los dos son pueblos prácticos y “elegirán la vida”, como exhorta la Biblia.

Lo que sorprende en el artículo de Edelist es que reconocer que Israel es incapaz de hacer lo correcto. Pide al mundo que “nos detenga antes de que volvamos a matar”. Dice al mundo, no se preocupen por las consecuencias del movimiento BDS en nuestro país. Sabemos que no están intentando destruirnos. Entendemos que su interés es destruir el poder político de los nacionalistas mesiánicos que nos gobiernan en la actualidad. Sigan adelante.

Hay, en esta perspectiva, un triste fatalismo. Es el fatalismo de la izquierda liberal que se da cuenta de que ha llegado al final del camino. Ya no tiene ningún poder significativo dentro de Israel. En cualquiera de los casos, el mundo tendrá que venir a nuestro rescate. La admisión, aunque patética, es tonificadora. Nos permite darnos cuenta de que si el mundo no interviene, Israel morirá. Edelist nos invita a parar a Israel antes de que sea demasiado tarde.

No es el único. Larry Derfner es otro sionista liberal que cayó en desgracia en el Jerusalem Post y ahora escribe en Forward y Jewish Journal. Larry y yo escribimos un blog durante un corto periodo de tiempo, hasta que nos dimos cuenta de que nuestras perspectivas políticas eran demasiado discrepantes como para poder continuar con nuestra colaboración. Larry ha apoyado el BDS, aunque sigue defendiendo la solución de dos estados. Incluso un sionista liberal tan quisquilloso como Peter Beinart apoya una versión edulcorada del BDS (“BDS-lite”), que se limita a boicotear los productos elaborados en los territorios [ocupados palestinos]. Muchos de nosotros creemos que personalidades como Beinart están defendiendo medias tintas, esperando con ello evitar medidas más drásticas. Pero esa es la belleza del BDS. Como dijo Whitman, “abarca multitudes”.

El movimiento BDS ha tomado la decisión estratégica de centrarse solamente en tres principios básicos: derecho al retorno, fin de la ocupación y “una nación para todos sus ciudadanos”. No incluye un llamamiento a favor de una solución de un estado. No hay ninguna hoja de ruta que dicte qué tipo de estado debería ser Israel. Sabiamente, deja todo eso para el futuro. De esa forma, personas con ideas tan dispares como Omar Barguti y Larry Derfner pueden coexistir. Los dos discreparán, sin duda, después de que el BDS consiga esos tres objetivos fundamentales. Pero mientras tanto, pueden colaborar en el seno del mismo movimiento en un esfuerzo pragmático para llegar a su destino.

Así que cuando oigan a opositores como Norman Finkelstein o Alan Dershowitz blandir consignas como “antisemitismo” o “anti-Israel” refiriéndose al BDS, han de saber que, deliberada o involuntariamente, están caracterizando erróneamente al movimiento.

Para terminar, permítanme decir que no soy de los que se adhieren de forma apasionada o entusiasta al BDS. Casi instintivamente, me limito a la expresión cultural o al intercambio académico. En mi corazón, es mejor reservar los boicots para los peores embrollos políticos. Pero he llegado, a regañadientes, a la conclusión de que este es, precisamente, el caso. Como Edelist, soy consciente de que Israel no puede corregir su curso sin ayuda. Será necesaria mucha presión exterior para que lo haga y el BDS es una herramienta importante para ello.


Richard Silverstein es un judío liberal estadounidense, creador del blog Tikun Olam, dedicado al conflicto palestino-israelí. Se autodefine como “sionista progresista”. Ha escrito para el Huffington Post, Guardian, Haaretz, Forward, Los Angeles Times, Tikkun, Truthout y The American Conservative.

Traducción: Javier Villate

2 thoughts on “Sionistas liberales también apoyan el boicot a Israel

  1. La expresión “sionista liberal” de por sí es muy controvertida, especialmente en los círculos de activistas pro-Palestina. Muchos creen (creemos) que es un oxímoron:no se puede ser sionista y a la vez liberal, porque el sionismo es una ideología intrínsecamente racista, supremacista, excluyente y en gran medida totalitaria (por no decir fascista).
    Esa es la gran contradicción que enfrentan israelíes o judíos como las y los vinculados a la organización Peace Now (Paz Ahora), que abogan por los dos Estados precisamente porque quieren preservar a Israel como un Estado judío, y por lo tanto que requiere mantener separados a los dos grupos de poblaciones.
    Por eso, personalmente creo que sería más apropiado usar la expresión “israelíes liberales” y no “sionistas liberales”, ya que esta última carece de legitimidad semántica… y política.

    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, María. Pero es así como se expresa el autor del artículo, algo que no es ajeno a mi decisión de traducirlo y publicarlo, por aquello de ver si suscita debate, como así ha sido, gracias a tu comentario. Todos sabemos que hay muchas etiquetas mal empleadas. Sin ir más lejos, la de socialista. Hay multitud de partidos denominados socialistas que no son tales. Personalmente, ni siquiera hablaría de israelíes (o judíos) liberales PARA REFERIRME a las personas a las que se refiere el artículo y al autor mismo. No creo que sean liberales. Por la misma razón que das tú. No hay forma de sostener un estado con un ADN racista y excluyente y, al mismo tiempo, ser liberal, a pesar de que existen personas así, incluso grandes pensadores liberales como Isiah Berlin, por ejemplo. Contradicciones…

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