Los pobres de Gaza hurgan en la basura

Mohamed Othman

Fuente: Gaza’s poor rummage through garbage for food, Al-Monitor, 18/06/2014

Un joven busca entre los restos de basura algo para vender en Tel al-Hawa, Franja de Gaza, 15 de junio de 2014. (Foto: Mohamed Othman)

Jalil, de 32 años, no tiene más opción que rebuscar en la basura algo que sirva para alimentar a sus dos hijos. Su licenciatura en periodismo y ciencias de la comunicación y su experiencia como escritor y director de televisión no le han ayudado a encontrar un trabajo.

Cuando Jalil (no es su verdadero nombre) hurga en la basura, no solo busca plásticos y aluminio, que luego transporta en un carrito tirado por un burro para su venta. Busca también comida.

Jalil, que se licenció hace ocho años en la universidad Al-Aqsa de la Franja de Gaza, dijo a Al-Monitor que ha trabajado con muchos medios de comunicación locales e internacionales. Pero cuando se terminaron sus contratos temporales, las circunstancias le han llevado a investigar la basura. “A pesar de buscar constantemente, no pude encontrar un nuevo empleo, y este trabajo no requiere capital ni referencias. El gobierno conoce nuestra situación (la de los buscadores de basura), pero no hace nada al respecto. Así las cosas, mis ingresos mensuales no superan los 300 shekels [unos 63 euros]”.

Jalil no se imaginó que su título universitario y su experiencia no le iban a servir de nada cuando el desempleo se extendió en la Franja de Gaza, cortesía de la crisis económica provocada por el bloqueo de Israel y Egipto. Esto le llevó a hacer de la búsqueda en los contenedores de basura su “profesión”.

“He estado en este trabajo los últimos seis años, con la esperanza de que nos salvara a mí y a mis hijos de la indigencia y el hambre. Recurrí a él solo después de haber perdido la esperanza. Ahora, veo a muchos que viven en circunstancias económicas similares trabajar duramente, como yo hago. He encontrado a muchos así y nos hemos hecho amigos”.

En el otro extremo, en el opulento barrio de Tel al-Hawa, varias personas se sumergen en los contenedores de basura. La pobreza y la necesidad les ha llevado a buscar su supervivencia en estos contenedores, con la esperanza de que los residentes locales les hayan dejado algo.

Una mujer de veintitantos años, acompañada de su hermano, transporta verduras en su carro tirado por un burro. Cuando le pregunté de dónde las había sacado, la mujer me dijo vacilando: “De un contenedor de basura. Las encontramos tiradas y todavía se pueden comer”. Y se fue.

Los padres llevan consigo a sus hijos en busca de sustento. Amyad (tampoco es su verdadero nombre) rebusca en los contenedores todas las mañanas para ganarse unos pocos shekels. “Traigo a mis hijos para que me ayuden durante sus vacaciones. Pero solo gano alrededor de cinco shekels al día [un euro]”, dijo a Al-Monitor.

Mientras hablábamos con Amyad, sus dos hijos se acercaron con un contenedor de latas caducadas, una muestra de que buena parte de lo que encuentran y comen es inadecuado para el consumo humano.

Vimos a hombres, mujeres y niños hurgar en la basura sin ninguna protección, revolviendo la basura con indiferencia. Cuando le preguntamos a Amyad, que ha estado haciendo esto durante los diez últimos años, por las enfermedades que ha contraído, nos contestó: “¡Nunca he estado enfermo!”.

Encontrar a los que buscan en la basura no es difícil. Basta con apostarse cerca de un contenedor de basura y observar a las muchas personas que vienen y hurgan en su contenido.

Hosni (otro seudónimo) es una de esas personas. Nos reunimos con él en otro barrio de la ciudad de Gaza, donde recoge plásticos, alimentos para el ganado y otras cosas que puede vender. Mientras revolvía la basura sin ninguna protección, nos dijo que su profesión está llena de peligros para la salud.

Hosni nos dijo que sus ingresos mensuales no superan los 500 shekels [unos 105 euros] y que ha visto a muchas personas buscar comida desechada. “Algunos buscan comida y no tienen ningún problema en coger todo lo que encuentran en los contenedores de basura”, nos dijo. “Eso no es una situación normal”.

La pobreza ha empujado a miles de familias a aceptar trabajos que son inseguros y que no proporcionan ingresos adecuados, como es el caso de los que buscan entre la basura. Según datos de la Oficina Central de Estadísticas Palestina, la pobreza en Gaza ha alcanzado al 38,8 por ciento de la población (1,85 millones), lo que significa que el número de gazatíes pobres es superior a 700.000.

El director general de la Seguridad Social del Ministerio de Asuntos Sociales, Riyad al-Bitar, explicó a Al-Monitor que su ministerio está llevando a cabo una serie de programas para ayudar a los pobres. “El principal programa incluye ayudas económicas, mientras que otro proporciona raciones de comida y un tercero, asistencia médica gratuita”, dijo. “Hay también otros programas de desarrollo que ofrecen ayudas a las pequeñas empresas, entre otras cosas”.

Bitar señaló que los programas ofrecidos están dirigidos a proporcionar ayudas. Sin embargo, estas solo llegan a la mitad de las familias pobres de Gaza. “En la actualidad, damos servicios a 65.000 familias de Gaza, que representan la mitad de las que están por debajo del umbral de la pobreza. La asignación de fondos para estos proyectos es el factor determinante en el número de familias que se van a ver beneficiadas por las ayudas”.

Mohamed Nasar, que investiga la realidad de la pobreza, dice que las ayudas y los servicios educativos y de salud recibidos por las familias pobres a través del ministerio de asuntos sociales o la UNRWA [agencia de la ONU para ayuda a los refugiados] solo satisfacen las necesidades de la mitad de las familias pobres de Gaza. Nasar llegó a esta conclusión tras calcular el valor económico de este tipo de ayudas y servicios y compararlo con los datos de la Oficina Central de Estadísticas Palestina sobre calidad de vida, según los patrones de consumo.

Nasar explicó que esta situación ha conducido a las familias pobres a buscar fuentes adicionales de ingresos. “Uno de estos medios es la recogida de plásticos y metales en las basuras, bien por parte del cabeza de familia o, muy a menudo, por los hijos”, señaló. Nasar ha pedido al ministerio de asuntos sociales y otras instituciones que establezcan pequeños proyectos que ayuden a las familias a conseguir la autosuficiencia.

Hasta que eso suceda, los pobres seguirán recurriendo a medidas extremas para alimentar a sus familias.

Como dijo Jalil, estas personas “están haciendo todo lo que pueden en una situación realmente mala”.


Mohamed Othman vive en la Franja de Gaza y es periodista. Ha sido galardonado en varias ocasiones.

Traducción: Javier Villate