Colonos desaparecidos: armas de una guerra contra la unidad

Ramzy Barud

Fuente: Missing Settlers Become Weapons in a War on Unity, Palestine Chronicle, 16/06/2014

Soldados israelíes patrullan en una operación de búsqueda de los tres jóvenes colonos en Hebrón. (AA vía MEE)

Cuando tres jóvenes colonos israelíes del ilegal asentamiento judío de Gush Etzion desaparecieron el 12 de junio, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu vio una oportunidad para desacreditar al novato gobierno de unidad palestino.

Sus declaraciones y las actividades del ejército israelí se han centrado en condenar a Hamas, aunque también han considerado a la Autoridad Palestina (AP) de Mahmud Abas responsable de la seguridad de los colonos.

Pero, ¿hay alguna relación entre el recién formado gobierno de unidad palestino y la seguridad de los colonos ilegales en Cisjordania? Según Netanyahu sí la hay.

Decenas de palestinos han sido detenidos por el ejército israelí desde sus desapariciones, en lo que puede ser considerado una campaña de redadas masivas, principalmente en la región de Hebrón. Muchos de estos detenidos son miembros de Hamas, incluyendo figuras destacadas del movimiento.

“Los que han secuestrado a nuestros jóvenes son gente de Hamas”, ha insistido Netanyahu en una reunión de su gabinete el domingo.

El portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, ha calificado estas declaraciones de Netanyahu de “ridículas”. En su opinión, la campaña de detenciones de miembros de Hamas “persigue romper la voluntad de Hamas en Cisjordania”.

Las autoridades israelíes han vinculado rápidamente la desaparición de los colonos (Naftali Frenkel, de 16 años, Gilad Shaar, también de 16, y Eyal Yifrach, de 19) con el recientemente formado gobierno de unidad.

El día siguiente de la desaparición, el secretario de estado de EEUU John Kerry telefoneó a Netanyahu para expresarle la preocupación de su gobierno. Según el diario Jerusalem Post, también se puso en contacto con el presidente de la AP, Mahmud Abas, con el mismo mensaje.

Al parecer, la AP está colaborando con Israel. “Los israelíes y la Autoridad Palestina están colaborando estrechamente para encontrar a los tres jóvenes y llegar a una rápida resolución del asunto”, dijo un político de Washington al Post.

No se expresaron las mismas preocupaciones por los cientos de niños y jóvenes palestinos que se encuentran en las cárceles israelíes. Por alguna razón, los dos asuntos son tratados como totalmente diferentes.

Mientras tanto, Netanyahu está capitalizando el incidente de todas las formas posibles. En su conversación con Kerry, afirmó que los supuestos secuestros eran el “resultado destructivo” del recién formado gobierno de unidad palestino.

Desde que el primer ministro de la AP, Rami Hamdallah, anunció un gobierno de transición como un primer paso hacia la reconciliación entre Hamas y Fatah, Netanyahu y otros políticos israelíes se han esforzado por frustrar esta operación.

Netanyahu insiste en que el gobierno de unidad debe disolverse y el paco de unidad con Hamas, romperse si se quiere volver a la mesa de negociaciones. Pero, ¿a qué negociaciones se refiere?

Las conversaciones de paz apoyadas por EEUU han fracasado porque Netanyahu continuó robando tierras palestinas y construyendo asentamientos. Ni siquiera cumplió la promesa de liberar a unos pocos presos políticos palestinos, algo que le habría permitido a Abas salvar la cara y seguir con las conversaciones.

El 12 de junio, Abas retiró la condición de un congelamiento de los asentamientos israelíes y estuvo dispuesto a aceptar la liberación de algunos presos que llevan muchos años en prisión. Pero Netanyahu consideró que era una pretensión inaceptable.

En una declaración realizada dos días después a Radio Israel, Netanyahu calificó el gesto de Abas como “insignificante”.

Las iniciativas de Abas reflejan la difícil posición en que se encuentra desde que su partido, Fatah, y Hamas llegaron a un acuerdo en el campo de refugiados de Shati en abril, que condujo a la formación de un gobierno de transición en junio.

El acuerdo dejó pendientes muchos puntos de discusión, que deberán ser abordados por varios subcomités con unas expectativas inciertas. Desde entonces, han surgido desacuerdos sobre las medidas represivas contra miembros de Hamas en Cisjordania, el pago de salarios a los funcionarios de Gaza y otros asuntos.

Pero esto es solo una parte del dilema de Abas. Sus fuerzas de seguridad pueden operar en Cisjordania, pero solo bajo la mirada atenta del ejército israelí. A cambio, deben colaborar en tareas de “coordinación de seguridad”, dirigidas a proteger a los asentamientos judíos ilegales, controlar a los grupos palestinos y ofrecer una línea de defensa al ejército israelí, que es, en realidad, el verdadero y único gobierno de Cisjordania y Jerusalén Este.

Con unidad o sin ella, las expectativas de Netanyahu son las mismas: “Espero que ayudes a la liberación de los jóvenes secuestrados y a la captura de sus secuestradores”, dijo Netanyahu a Abas en una conversación telefónica mantenida el 16 de junio.

Si se trata realmente de unos secuestros, podían haber sido llevados a cabo por otros grupos. Parece que la atribución de los mismos a Hamas por parte de Israel tiene una motivación política.

Ciertamente, Netanyahu se beneficia de la tensión existente entre Hamas y Fatah, y todo esto amenaza con hacer tambalear al gobierno de unidad. Hamas ya ha criticado a Abas por colaborar con Israel.

Cuanto más tiempo pase antes de encontrar a los colonos, más rentas políticas tendrá Netanyahu. “Los secuestradores de Hamas salieron del territorio controlado por la Autoridad Palestina y luego volvieron al mismo”, según dijo Netanyahu en una cuidadosamente redactada condena de Hamas y la AP.

Netanyahu está, incluso, ponderando la deportación de Cisjordania de miembros de Hamas, una peligrosa opción que podría complicar las relaciones entre los grupos palestinos y llevar a muchos militantes de Hamas a la clandestinidad.

Para Israel, todo esto está creando la distracción necesaria para promover la caída del gobierno de unidad y el aplazamiento de toda discusión sobre la reanudación de las conversaciones de paz. Para Netanyahu, es una situación que le beneficia claramente.

Sin embargo, Abas está atrapado por su “compromiso” con la seguridad de Israel, una condición para que siga recibiendo la ayuda económica del gobierno de Washington. Recientemente, ha llegado incluso a describir la colaboración con el ejército israelí como algo sagrado.

El mismísimo jefe del equipo negociador palestino, Saeb Erekat, desprestigiado ante muchos palestinos por el papel central que jugó en el escándalo de los Papeles Palestinos, ha criticado a Abas por no haber tomado ninguna iniciativa. En una grabación filtrada, se refiere a Abas calificándole de “desacreditado” e “incompetente”.

Ridiculiza el “compromiso” de Abas con Israel. “¿Qué compromiso tienes? ¡Esto no es la granja de tu papá! Esto es una nación, esto es Palestina. Esto es algo más grande que las personas. No me escuchó. Lo juro, presenté mi dimisión dos veces”, dice una voz atribuida a Erekat.

En estas difíciles circunstancias, no resulta fácil imaginar una unidad efectiva. Mientras tanto, Netanyahu seguirá trabajando con todas sus fuerzas para que la unidad palestina fracase.

El hecho de que Netanyahu llegue a culpar a un gobierno de tecnócratas palestino, que funciona bajo la ocupación militar israelí, de no proteger a los colonos ilegales judíos no es más que una muestra de arrogancia del gobierno israelí.

Independientemente de las circunstancias que se encuentren detrás de la desaparición de los colonos judíos, esto subraya la determinación de Netanyahu de acabar con el gobierno de unidad palestino a toda costa. Y considerando las opciones que tiene a su disposición, podría lograrlo.


Ramzy Barud es jefe de redacción de Middle East Eye. Es un acreditado columnista, asesor de medios, escritor y fundador de Palestine Chronicle. Su último libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story (Pluto Press, Londres).

Traducción: Javier Villate