Financiar la dependencia palestina

Ramona Wadi

Fuente: Financing Palestinian dependence, Middle East Monitor, 3/06/2014

La Comisión Europea ha emitido un comunicado en el que confirma la concesión de una ayuda económica de 200 millones de euros a la Autoridad Palestina (AP) y la UNRWA (agencia de la ONU para los refugiados palestinos). Como en otras ocasiones, es importante disociar el supuesto apoyo de las ramificaciones históricas y la complicidad. Se espera que la ayuda económica, dividida en contribuciones de 130 millones y 70 millones de euros, para la AP y la UNRWA, respectivamente, “proporcione servicios básicos vitales para el pueblo palestino (tales como educación, atención médica y servicios sociales)”.

Según el comisario de Ampliación y Política Europea de Vecindad, Stefan Füle, “la Unión Europea (UE) se propone, a través de sus contribuciones a la Autoridad Palestina y la UNRWA, ayudar a mantener las principales instituciones palestinas y proporcionar una red de seguridad para los refugiados”.

La contribución financiera se administra a través del Mecanismo Europeo-Palestino de Gestión de la Ayuda Socioeconómica (PEGASE), un sistema que se creó a partir del Mecanismo Internacional Temporal (TIM) establecido en 2006, el cual permitió que la UE adoptara criterios selectivos, mientras se promovía erróneamente como un organismo consciente. En su entrada sobre la creación del TIM y de PEGASE, el Instituto Europeo de Investigación sobre Cooperación Mediterránea y Euro-Árabe declara lo siguiente: “La UE, como principal donante del pueblo palestino, estableció el TIM para abordar las necesidades sociales básicas de la población palestina y centrarse en ofrecer ayuda a los palestinos más necesitados, sorteando al gobierno dirigido por Hamas”.

La omisión deliberada permite, supuestamente, que la UE ayude a la AP a promover “los valores fundamentales de los derechos humanos, la democracia y el imperio de la ley”, siempre desde una perspectiva imperialista que permite la integración de la violencia política dentro del marco promulgado por la entidad. En la nota de prensa, la UE considera que el deterioro de la situación económica es el principal factor que obstaculiza el desarrollo de la democracia y del estado.

Sin embargo, la UE no tiene en cuenta el colonialismo de los asentamientos como el problema más serio que impide la restauración de los derechos. Como es habitual, la visión de los palestinos como un problema exclusivamente humanitario distrae la atención de las responsabilidades del estado colonial de Israel. Los parámetros empleados implican una discusión regurgitada sobre la privación de las necesidades básicas, en un contexto en el que el opresor y sus cómplices internacionales son separados de las ramificaciones con el fin de promover conceptos erróneos que aíslan a Palestina y a los palestinos, sobre todo a los refugiados palestinos.

Alejar a Israel de las causas sirve, además, para proteger a las organizaciones internacionales frente a un escrutinio más serio con respecto a la financiación, la dependencia y la complicidad. Para elogiar su beneficencia, la nota de prensa de la UE no duda en reiterar la dependencia de la UNRWA de la ayuda económica. Sin embargo, no menciona, como era previsible, el papel que juegan los principales donantes en el mantenimiento del sometimiento absoluto de los palestinos.

En un nuevo ejemplo de dependencia y explotación, la UNRWA está promoviendo donaciones individuales para la campaña #giveforfood, con el apoyo de la Copa del Mundo y del cantante palestino Mohamed Asaf, que al parecer ha autografiado parafernalia futbolística que puede ser conseguida por los donantes individuales. La campaña promueve, esencialmente, la abnegación a expensas de ciudadanos marginados de Brasil, cuyas vidas y viviendas han sido consideradas de menor valor que un trivial torneo internacional.

El imperialismo y la dependencia han conseguido que la contigüidad se mantenga eternamente fragmentada, con el fin de prohibir la solidaridad internacionalista y la resistencia. La UNRWA puede decir que su mandato está restringido a los refugiados palestinos, pero su opresiva complicidad no puede permanecer oculta, a pesar de la manipulación constante de las necesidades. Más allá de la necesidad inmediata de ayuda económica, las organizaciones internacionales afiliadas a entidades opresoras deberían empezar a cuestionar la estructura imperialista negándose a sucumbir ante —y a promover— las tácticas del olvido, afirmar la integridad de la historia palestina dentro de una perspectiva internacional y embarcarse en una refutación del colonialismo de los asentamientos israelíes como parte integral de su mandato.

Traducción: Javier Villate