Por un estado democrático en la Palestina histórica

Fuente: For One Democratic State in Historical Palestine, Yafa ODS, mayo 2014

El día de la Nakba cae este año en el 6 de mayo, el día que una mayoría de los ciudadanos israelíes definen como el de la independencia de su país.

Este día conmemora 66 años del establecimiento del régimen israelí, que reemplazó al colonialismo británico, el cual había controlado Palestina, y declaró la creación de un estado judío. Este hecho se vio facilitado por, entre otras cosas, el plan de partición de la ONU, que proporcionó legitimidad al asentamiento judío llevado a cabo bajo los auspicios británicos.

La limpieza étnica de la población indígena de Palestina comenzó en diciembre de 1947, dando la bienvenida a la “autoridad legal israelí” y causando que la mitad de los residentes no judíos de Palestina se convirtiera en refugiados, cuyo derecho al retorno a sus hogares les ha sido negado desde entonces.

La limpieza étnica que está en la base de la creación del estado judío ha continuado hasta hoy en todas las regiones de Palestina: en Jerusalén Este, Galilea, Neguev, valle del Jordán y en todas las partes en las que se han construido nuevos asentamientos.

Mediante la limpieza étnica, el pueblo palestino ha sido hecho trizas y, en lugar de un estado democrático e independiente en Palestina, donde vivían unos dos millones de personas antes de la Nakba (una tercera parte judíos y dos terceras partes palestinos), el sionismo político creó un estado de apartheid en el que existen leyes diferentes para judíos y no-judíos.

El legislador israelí se atrevió a definir al 25 por ciento de todos los palestinos indígenas, ciudadanos del estado de Israel, como “ausentes presentes”, a los palestinos residentes en los territorios ocupados en 1967 como “extranjeros”, a los que se aplicaba las leyes de entrada a Israel, y a los refugiados palestinos de la Nakba como “ausentes”.

En nombre de las leyes de apartheid, los palestinos tiene prohibido reunificar sus familias y utilizar las tierras del estado. Estas tierras también fueron robadas a los palestinos que no se convirtieron en refugiados. El estado judío emplea cínicamente regulaciones de defensa para casos de emergencia, que heredaron del régimen colonial británico, utilizándolas como un arma contra el pueblo palestino durante 66 años. Estas leyes permiten a Israel destruir casas, robar tierras y encarcelar sin juicio por acciones políticas o públicas.

Antes de la creación del estado de Israel, los líderes sionistas afirmaban que estas leyes eran “peores que las leyes nazis”. Esto no impidió que adoptaran estas leyes para aplicarlas a los palestinos.

La promoción de un estado democrático unido que reemplace al estado del apartheid es la única solución para la cuestión nacional en Palestina y para poner fin al derramamiento de sangre.

Esta solución incluye el reconocimiento del derecho al retorno de los refugiados, la anulación de las leyes del apartheid, la liberación de todos los presos políticos y la transformación del territorio que se extiende entre el río Jordán y el mar en un estado en el que todos los ciudadanos sean iguales y tengan los mismos derechos. Mientras no se adopte esta solución, Israel seguirá siendo un ejército con un estado, el último estado colonial de apartheid del mundo.

El establecimiento de un estado democrático en toda la Palestina histórica también responde a las necesidades de la población judía. Solo de esta manera, tendrá esta población la oportunidad de formar parte orgánica del Oriente Medio árabe y sus jóvenes no se verán obligados a matar y morir en nombre de un estado de apartheid.

En todo el país y a lo largo y ancho del mundo, ya hay grupos que están trabajando por este objetivo de un único estado democrático.

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Este artículo también está disponible en árabe y hebreo.

Traducción: Javier Villate