“BDS es irrelevante”: ¿De verdad?

Stuart Littlewood

Fuente: “BDS is irrelevant.” Oh, really?, Sabbah Report, 2/04/2014

Lo que más cabrea a los sionistas es que no pueden controlar a la sociedad civil de la misma forma que pueden manejar a una clase política sin carácter. Temen que el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel) haga descarrilar su hermoso proyecto de un Gran Israel. Así que ahora se burlan de la sociedad civil y tratan de evitar nuevas acciones BDS. Esta táctica se expresa de forma alta y clara en el artículo de Michael Rosenberg “The Goal Of The BDS Movement Is Dismantling Israel, Not The ’67 Occupation”  (“El objetivo del movimiento BDS es desmantelar Israel, no la ocupación de 1967”).

En realidad, Israel se está desmantelando a sí misma debido a su conducta infame e insostenible. El BDS tan solo le está echando una mano.

Un rápido recorrido por el sitio web del movimiento BDS pondrá al descubierto el intento de confundir de Rosenberg. Para empezar, las tres demandas que destaca…

  • Terminar la ocupación y la colonización de todas las tierras árabes y desmantelar el muro.
  • Reconocer los derechos fundamentales de los ciudadanos palestinos de Israel a la plena igualdad.
  • Respetar, proteger y promover los derechos de los palestinos refugiados al retorno a sus hogares y propiedades, tal como está recogido en la resolución 194 de la ONU.

… no son demandas del movimiento BDS, sino que son exigencias del derecho internacional y humanitario.

El movimiento BDS llama a la sociedad civil a realizar boicots y a desarrollar iniciativas de desinversiones contra Israel, similares a las que se aplicaron contra Sudáfrica en la era del apartheid.

Les pedimos que presionen a sus respectivos estados para que impongan embargos y sanciones contra Israel. También invitamos a los israelíes conscientes a apoyar este llamamiento, por el bien de la justicia y la auténtica paz.

Estas medidas punitivas no-violentas deberían mantenerse hasta que Israel cumpla con su obligación de reconocer el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y cumpla plenamente con los preceptos del derecho internacional… (subrayado del autor).

Nada que criticar, supongo.

La idea de que el derecho al retorno de los palestinos a sus hogares está extinguido por el paso de los años es absurda. Tienen derecho a ejercerlo tan pronto como las razones para su expulsión y desposesión dejen de existir, es decir, cuando termine la ocupación ilegal de Israel. Los judíos han estado reclamando un derecho al retorno 1.500 años después de que terminara la causa de su expulsión, la ocupación romana, y 500 años después de que cayera el imperio bizantino. No obstante, insisten en expulsar y desposeer a la población indígena. Eso es realmente un cachondeo.

Rosenberg lo pasa mal al preocuparse de que Israel desaparecería si los israelíes tuvieran que obedecer el derecho internacional y las resoluciones de la ONU, así como devolver las tierras y los recursos que robaron a los palestinos. Es “un país real”, afirma. Pero apuesto a que no puede decirnos cuáles son sus fronteras reales.

No todas las familias expulsadas en 1948 querrán volver y vivir entre los judíos que les han tratado con tanta crueldad durante tantos años. Cierto, Israel podría no seguir siendo un estado exclusivamente judío, pero es la exclusividad racista lo que es realmente censurable en el proyecto de Israel.

Rosenberg emplea también como justificación para capturar y conservar Palestina el hecho de que Israel habla una lengua antigua y ha “creado una nueva cultura que es tan legítima como la de los palestinos o la de cualquier otro pueblo”. Pero la mayoría de los judíos que se han instalado en Israel en los tiempos recientes no tienen absolutamente ningún vínculo ancestral con el territorio.

Los israelíes han construido su estado en base a una premisa ilegal e insostenible. Eso no solo es su problema, sino también el de los demás. La “legitimidad” del nuevo Israel, si podemos llamarlo así, solo se extiende a los territorios que se le asignó en el Plan de Partición de la ONU de 1947. Y hay muchos que incluso cuestionan la validez de esa decisión. Israel ha sobrepasado enormemente la generosa asignación de dicho plan y se negó a declarar sus fronteras. ¿Quién dio al estado judío permiso para expandirse más allá de las fronteras de la partición, hasta incluir territorio reservado para un estado palestino? ¿Por qué los defensores de la solución de dos estados hablan continuamente de las fronteras de 1967 en lugar de las de 1947? ¿Por qué habría de dejar de existir Israel si se le obligara a retroceder hasta cualquiera de esas fronteras?

¿Y por qué sigue esperando la comunidad internacional a que Jerusalén se convierta en una ciudad internacional, tal como estipuló la ONU?

El mundo también espera el tan aireado “acuerdo marco” de paz del secretario de estado de EEUU John Kerry, mientras que las apuestas van en el sentido de que no tendrá ningún valor. Es gracias a Kerry, y a todos sus inútiles predecesores, que el movimiento BDS ha tenido que entrar en acción. El objetivo no es otro que recoger el testigo de la justicia que los cobardes líderes mundiales han dejado de lado, y correr con él.

Rosenberg concluye diciendo que el movimiento BDS es irrelevante y que no sirve para nada. Bueno, ya veremos. Todavía es muy pronto, a pesar de lo cual ya se han hecho progresos. El movimiento BDS tiene todavía que evolucionar y definir mejor sus objetivos, hasta conseguir incluir a los políticos de Occidente que enarbolan la bandera del régimen racista israelí. Eso cambiará las cosas.

Mientras tanto, un informe recientemente publicado por Adalah (que significa “justicia” en árabe), una organización independiente de derechos humanos y centro legal para la defensa de los derechos de los 1,2 millones de palestinos que viven en Israel (que representan un 20 por ciento de la población) y de los palestinos que viven en los territorios ocupados, deja claro que no hay tregua en la política israelí de discriminación y marginación.

El informe dice que la Autoridad de Tierras de Israel [ILA, por sus siglas en inglés] y el ministerio de Construcción y Vivienda siguen poniendo tierras palestinas en el mercado para crear asentamientos ilegales en los territorios ocupados en 1967 y, de paso, vender las propiedades que pertenecen a los refugiados palestinos, complicando, así, su derecho al retorno.

El estado de Israel expropió todos los bienes pertenecientes a los refugiados palestinos en base a la ley de Propiedad de Ausentes de 1950, que, según estimaciones realizadas por la Comisión de Conciliación de la ONU para Palestina (UNCCP, por sus siglas en inglés), afectó a más de siete millones de dunams [unas 700.000 hectáreas, N. del T.] de tierras hasta 1964. El estado también confiscó una gran cantidad de propiedades, estimadas en 1,2 millones de dunams [unas 120.000 hectáreas], pertenecientes a los refugiados internos, en base a la ley de Adquisición de Tierras de 1953 (…) En la actualidad, la ILA administra aproximadamente un 93 por ciento de las tierras del estado, incluyendo las que son ‘propiedad’ del estado, de la Autoridad del Desarrollo y el Fondo Nacional Judío.

Un dunam es, aproximadamente, un cuarto de acre.

El informe subraya también que Israel “mantiene su política ilegal de construcción y asentamiento de ciudadanos judíos más allá de la Línea Verde [la línea del armisticio de 1949], mientras las comunidades árabes del interior de su territorio siguen sufriendo una escasez de viviendas y un hacinamiento debido a la discriminatoria y masiva apropiación de tierras y a las injustas políticas de planificación”.

Todo ello son razones para seguir promoviendo los boicots.

El informe de Adalah puede leerse en Israel – Discrimination Tenders – March 2014.


Stuart Littlewood es autor del libro Radio Free Palestine, que relata las penalidades de los palestinos bajo la ocupación.

Traducción: Javier Villate

2 thoughts on ““BDS es irrelevante”: ¿De verdad?

  1. En realidad Rosenberg tiene razón. Si se permite a todos los expulsados -no refugiados- o sus descendientes volver, Israel pierde su mayoría judía y dejar de ser el tan preciado “estado judío”, es decir un Estado étnico-religioso. Pero eso es la consecuencia lógica de su actuar criminal. Israel se asienta en un crimen y dar marcha atrás lo hace desparecer como tal. Por eso no puede aceptar el retorno, pero tarde o temprano tendrá que hacerlo, como los blancos racistas de Sudáfrica tuvieron que dejar el poder.

  2. La ONU no le asignó territorio alguno a Israel porque no tiene facultades para hacerlo. Su Carta Orgánica no se lo permite. La Res 181 era una recomendación a los pueblos, una propuesta de mediación y no fue aceptada por ninguna de las partes, empezando por Israel que desató una guerra de limpieza étnica contra la población palestina y se apoderó del 78 % del territorio, contra 56 % que proponía la ONU. De allí que Israel no tiene legitimidad alguna, es simplemente un Estado de Conquista. Ben Gurión lo admitió muchas veces, sólo los ingenuos pueden creer que la ONU partió Israel.

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