El verdadero rostro de los ‘demócratas’ de Maidan

Ulrich Rippert

Fuente: The real face of Ukraine’s Maidan “democrats”, World Socialist Web Site, 28/03/2014

Esta semana se han producido dos acontecimientos que han dejado al descubierto la propaganda utilizada por el gobierno alemán y sus aliados para justificar sus acciones en Ucrania: la muerte de Alexander Muzychko y la conversación telefónica con Yulia Timoschenko, que fue interceptada y hecha pública.

Muzychko, coordinador del fascista Sector de Derecha en Ucrania occidental, recibió un disparo el lunes en una operación policial que tuvo lugar cerca de la ciudad de Rivne, en Ucrania occidental. Las informaciones sobre su muerte son contradictorias.

El viceministro del interior, Vladimir Yevdokimov, dijo que Muzychko, que era buscado por “vandalismo malicioso y resistencia a las fuerzas del estado”, resultó muerto en un intercambio de disparos con la policía cuando opuso resistencia armada a su detención.

Por el contrario, miembros del Sector de Derecha afirman que su líder fue ejecutado. Dicen que hombres armados llegaron en dos autobuses y obligaron a Muzychko y a otras cinco personas a salir de una cafetería de Rivne. Llevados a la parte trasera de la cafetería, se aseguraron de que Muzychko no llevaba un chaleco antibalas y luego le dispararon dos tiros en el corazón.

Los militantes del Sector de Derecha han jurado venganza contra el ministro de interior, Arsen Asakov.

Algunos medios de comunicación alemanes trataron de retratar la acción policial contra Muzychko como un buen paso en la dirección del imperio de la ley. En realidad, revela el carácter de los elementos fascistas y criminales en los que Occidente ha confiado para derrocar al presidente electo Viktor Yanukovich e instalar un régimen más obediente.

Las circunstancias de la muerte de Muzychko recuerdan, más que a un paso hacia el imperio de la ley, al putsch de Röhm, gracias al cual Hitler eliminó a los líderes de las tropas de asalto de las SA en 1934, después de que hubieran efectuado su trabajo.

Alexander Muzychko, más conocido como “Sasha blanco”, fue subcomandante del Sector de Derecha, que jugó un papel decisivo en la caída de Yanukovich.

Como líder de la paramilitar Asamblea Nacional Ucraniana – Autodefensa Nacional Ucraniana (UNA-UNSO, por sus siglas en inglés), Muzychko, que tenía un largo historial criminal, controló la parte más militante del Sector de Derecha. Según su credo, “lucharé contra los comunistas, los judíos y los rusos mientras me quede sangre en las venas”.

Ya en 1995, un tribunal ucraniano condenó a Muzychko por lesiones corporales graves y en 2003 fue sentenciado a tres años y medio de cárcel por soborno. A mediados de los 90, combatió junto a los rebeldes chechenos contra las tropas del gobierno ruso. En ese momento, era dirigente de una organización terrorista ucraniana llamada Viking y fue, durante un tiempo, guardaespaldas del presidente separatista de Chechenia Dudayev.

Las autoridades rusas emitieron una orden internacional de búsqueda y captura, acusado de haber torturado brutalmente a al menos 20 soldados rusos encarcelados en el Cáucaso antes de asesinarlos. “Sasha blanco” respondió a la orden internacional prometiendo una recompensa de ocho millones de euros a quien “eliminara” a Putin.

Tras el derrocamiento de Yanukovich, Muzychko participó activamente en actos de violencia, intimidación y medidas arbitrarias contra opositores políticos.

El día siguiente al golpe de estado derechista, apareció con uniforme militar en el parlamento regional del distrito administrativo de Rivne empuñando un Kalashnikov. Luego obligó a un parlamentario a sentarse para firmar sus demandas. Entre estas figuraba la provisión de alojamientos para los militantes del Sector de Derecha.

Tres días después, allanó la oficina del administrador de distrito de Rivne con un grupo de partidarios y le agredió ante las cámaras. Los tribunales investigaron las quejas y declaraciones según las cuales Muzychko y sus seguidores habían confiscado arbitrariamente coches y ocupado viviendas.

Cuando el gobierno de Kiev emitió una orden de arresto contra él, Muzychko amenazó al ministro de interior Asakov: “le colgaré por las piernas como a un perro y será exterminado”.

Poco después, Muzychko fue muerto en una operación policial.

El ministro de interior Asakov es miembro del partido Patria de Yulia Timoschenko, que no es precisamente una organización remilgada en sus tratos con sus opositores políticos. Los medios de comunicación occidentales han retratado a Timoschenko, que ganó millones de euros en la industria del gas en los años 90, como un icono de la Revolución Naranja y una luchadora por la democracia. Sin embargo, un extracto de una conversación telefónica entre ella y su íntimo colaborador Nestor Chufritch, que fue hecho público en internet el martes pasado, nos mostró a un “icono” vulgar y una criminal sin escrúpulos movida por el odio.

Timoschenko decía que era necesario armarse y librarse de los rusos y sus líderes, en referencia a Vladimir Putin. Ella estaba “dispuesta a coger una pistola y dispararle al bastardo en la cabeza”. Respondiendo a la pregunta de cómo debían ser tratados los ocho millones de rusos que se encuentran en territorio ucraniano, dijo que debían “ser el blanco de armas nucleares”.

Además, sus palabras fueron extremadamente obscenas e insultantes. Empleó la descripción despectiva “kazap” para los rusos [similar a nuestro ‘cabrón’, N. del T.] y salpicó “el diálogo con todo tipo de palabrotas rusas, que fueron suavemente traducidas como ‘maldito’, ‘sucio’ y ‘perros rusos’”, según Der Spiegel.

Timoschenko confirmó la autenticidad de la filtración publicada en Twitter al observar que lo que dijo sobre los ocho millones de rusos había sido traducido incorrectamente.

Las diatribas llenas de odio de Timoschenko, que amenazaban con provocar una guerra civil, obligaron al gobierno alemán a distanciarse de la líder de Patria, con quien la canciller Angela Merkel se había reunido anteriormente en varias ocasiones y fue aceptada en Alemania para recibir un tratamiento médico especializado. El portavoz del gobierno Stefan Seibert declaró, en nombre de la canciller, que “hay límites a la libertad de expresión y pensamiento que no deben ser violados”. Las fantasías violentas de Timoschenko estaban “más allá de esos límites”.

Sin embargo, esto no impidió que Timoschenko anunciara el jueves su candidatura en las elecciones presidenciales de Ucrania.

Traducción: Javier Villate